miércoles, 12 de abril de 2017

Los indios del Cabo de Hornos - Arnoldo Canclini



Los indios del Cabo de Hornos
Arnoldo Canclini
Zagier & Urruty Publications
Ushuaia, 1999

(Buenos Aires)

Descubrí este libro del historiador Arnoldo Canclini en el Museo Marítimo y
del Presidio de Ushuaia, lugar que visité en febrero de este año y sobre el que
ya publiqué notas en esta revista.
Los indios del Cabo de Hornos cuenta la historia de Henry Burleigh y su
mujer Nellie quienes establecieron una misión en las islas Wollaston,
y su relación con los indios yaganes o yámanas de ese lugar.
"Henry Burleigh era un predicador laico y confiaba que algún día se podría
dedicar al ministerio cristiano. De hecho, ya que se había ofrecido para las
misiones en el fin del mundo, por un aviso que había leído en un periódico
evangélico, donde se pedía un maestro para ir al Sur....
Parte del libro contiene un fragmento del libro de 52 páginas que escribió
Nellie, como resumen de las charlas que daba para promover la obra
misionera. Ese libro se titula "Testificando bajo la Cruz del Sur" y Canclini
lo aclara en el capítulo 6.
"Henry y Nellie Burleigh junto a su hija Katie, estuvieron en las islas
Wollaston desde el 14 de octubre de 1888 hasta mayo de 1892,
soportando las muy adversas condiciones del clima, y por consiguiente,
de la habilitabilidad del lugar. Ese mismo hecho dificultaba una relación
fructífera con los nativos, que debían mantener su vida errante
simplemente para subsistir. ..".
Según Canclini, el lugar de la misión de las Islas Wollaston, era informado en
las publicaciones del Almirantazgo Británico, como un lugar de refugio
para las tripulaciones de los buques náufragos o abandonados...".
Los indios del Cabo de Hornos contiene detalles de la vida cotidiana
de los Burleigh con los nativos y también evidencia como distintas
culturas, la europea y la de los indios yaganes, población originaria,
convivieron. Fueron dos cosmovisiones distintas, y los Burleigh
lucharon por modificar la de los habitantes originarios en nombre del
cristianismo.
Los yaganes se extinguieron.
Henry Burleigh murió en un accidente en  un barco. Pero Canclini
dice, haciendo un paréntesis, que a pedido del bisnieto de los Burleigh,
debe aclarar que  se editó en Chile el libro "Rosa Yagán", de Patricia
Stambuck, con los recuerdos de una indígena y se menciona un rumor,
que ella había oído en su juventud y que ha sido reiterado con dudas
en otras obras. Según ello, la muerte de Henry Burleigh, no habría sido
un accidente sino un suicidio, por haber sido descubierto Henry por su
hija Katie en una relación íntima con una fueguina.
"...A nuestro entender, no hay base alguna para mantener esa sospecha.
Digamos que, por nuestra parte, oímos la especie en Ushuaia en 1945,
aunque con detalles diferentes - como que hubiera sido tomado en falta
por su esposa - y luego atribuida a otros dos misioneros, habiéndose
desvanecido en los últimos años...", aclara Canclini.
Al morir Henry, su mujer Nellie volvió enseguida a Inglaterra.
Si bien el libro de Canclini tiene como fuentes los apuntes de
los Burleigh y material que le hizo llegar el bisnieto de los
protagonistas, además de otras inéditas y publicadas,  el mismo
autor dice en la introducción que su  narración "no  tiene un aire triunfalista,
como se acusa con  frecuencia a los escritos de este tipo; al margen de ciertos episodios
aislados, que parecerían mostrar algunos éxitos, lo sorprendente es
la sinceridad con que se admite que los resultados no fueron realmente abundantes.
Lecturas como las de este libro nos hacen pensar en que falta todavía mucho
por conocer de los pueblos originarios de América, habitantes de esa inhóspita
y  fascinante región del mundo como lo son las islas del Cabo de Hornos.


Arnoldo Canclini (La Plata, 1926- Buenos Aires, 2014)  gran conocedor
de la historia austral. De sus más de cien títulos publicados, treinta se refieren
a Tierra del Fuego, siendo también una autoridad sobre las Malvinas, a las que
ha dedicado dos obras fundamentales. Fue miembro correspondiente por
Tierra del Fuego de la Academia Nacional de la Historia, y entre sus muchos
títulos, se puede mencionar el de "mayor notable", otorgado por la Cámara
de Diputados de la Nación.







jueves, 30 de marzo de 2017

El desarraigo - Pierre Bordieu - Abdelmalek Sayad



El desarraigo
Pierre Bordieu
Abdemalek Sayad
La violencia del capitalismo en una
sociedad rural
traducción del texto y apéndices: Ángel Abad
revisión de apéndices y traducción de tramos
inéditos: Luciano Padilla López

Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

El desarraigo, de Pierre Bordieu y Abdelmalek Sayad fue publicado por primera
vez en 1964. El trabajo que desarrollaron los dos sociólogos revolucionó el campo
de las ciencias sociales, al desplegar un trabajo etnográfico que se nutre de todos
los recursos a su alcance (entrevistas, estadísticas, reseñas históricas) y al demostrar
que el valor científico y el político pueden potenciarse.
"El desarraigo, reproduce la versión publicada por el sello Nova Terra, de Barcelona,
con el título Argelia entra en la historia. Los apéndices han sido revisados y se han
incorporado tramos faltantes y un anexo inédito...".
Esta edición permite redescubrir la vigencia de una de las obras más importantes del
patrimonio de las ciencias sociales. Al registrar con maestría el proceso de transición al
capitalismo –cuando se desmantelan las estructuras sociales y los ritmos de la vida
comunitaria, y el trabajo pierde su función social para asumir el mandato de la rentabilidad
y el lucro–, El desarraigo ofrece indicios, una vez más, para comprender el mundo social y,
en particular, la precariedad que afecta hoy a las poblaciones más vulnerables.
"Pierre Bordieu y Abdelmalek Sayad son hoy en día referencias fundamentales para
comprender el funcionamiento visible e invisible del mundo social. Cuarenta años
marcan la colaboración entre ambos autores, desde los estudios sobre las transformaciones
de la sociedad cabilia hasta La miseria del mundo, esa misma colaboración constituyó
una nueva manera de hacer ciencia social comprometida con los problemas políticos
que les tocó vivir. Y precisamente con el libro que presentamos aquí, El desarraigo, los
dos dan sus primeros pasos en la sociología. En esta obra renuevan su práctica tanto por
la convicción asumida, el rigor epistemológico cuanto por los resultados  obtenidos. En una
Argelia bajo el fuego de la guerra de independencia, forjan las bases metodológicas que
los llevarán a develar los mecanismos de dominación que estructuran el orden social...".
(Amín Pérez, introducción: La liberación del conocimiento, Bordieu y Sayad frente al
colonialismo).

Raíces biográficas de un combate

"Bordieu y Sayad se encuentran en las aulas de la Universidad de Argel en 1958. Han pasado
cuatro años del inicio formal de una de las guerras de liberación nacional más feroces de
la historia. El pueblo argelino ha decidido terminar con un sistema colonial instalado desde
1830, basado sobre la represión y segregación entre autóctonos argelinos (denominados
"musulmanes") y franceses (denominados "europeos"). Bajo este régimen, la población
argelina fue sometida a la expropiación masiva de tierras, impedida de acceder a empleos
públicos y puestos políticos, relegada a una escolaridad específica y a un modo de nacionalidad
francesa sin cualidad ciudadana, así como sujeta a masacres en momentos de manifestaciones
por la independencia de la colonia. Ante la insurrección popular desatada en 1954, Francia no
tardó en reprimir militarmente, al mismo tiempo que proponía políticas compensatorias para
las desigualdades sociales y económicas. Pero ya era tarde. La consigna "Argelia para los
argelinos" fue la nueva ruta trazada hasta alcanzar la independencia en 1962...".

Pierre Bordieu nació en Denguin (Basses-Pyrénées) en 1930, estudió en distintos liceos y en la
École Normale Supérieure. Fue profesor ayudante en distintas facultades de Filosofía y
Letras (Argel, París, Lille), dirigió desde 1975 la revista Actes de la Recherche en sciences sociales
y desde 1981 fue catedrático de Sociología en el College de France hasta su muerte, en 2002.
Abdelmalek Sayad (1933-1998) es uno de los más importantes sociólogos de los procesos
migratorios. Nacido en Cabilia (Argelia) se inició en las ciencias sociales junto a Pierre
Bordieu durante la guerra de liberación ( 1954-1962). Sus primeros trabajos analizan
los efectos de la colonización y el capitalismo en los modos tradicionales de vida del
campesinado y proletariado argelinos. Más tarde, como investigador del CNRS parisino,
emprende investigaciones que, desde una novedosa perspectiva, develan la cotidianidad
de la condición migrante en las sociedades de origen y llegada. Su obra abarca más de
un centenar de publicaciones, entre ellas: La doble ausencia, De las ilusiones del emigrado
a los padecimientos del inmigrado (1999).

jueves, 23 de marzo de 2017

Hoy haré del mundo un lugar mejor - Laurent Gounelle



Hoy haré del mundo un lugar mejor
Laurent Gounelle
traducción de Juan Camargo
Editorial Planeta

(Buenos Aires)
Hoy haré del mundo un lugar mejor es una novela donde Jonhathan, el personaje
principal, un divorciado que tiene una compañía de seguros junto con su ex mujer
y un socio, se encuentra con una gitana que le predice la muerte.
A partir de este acontecimiento Jonhatan decide ir a ver a la tía Margie y en la casa de
ésta pasa unos días. La tía Margie es una bióloga con mucha experiencia de
vida y ante las inquietudes que Jonhatan le expone, le va dando respuestas
relacionadas con la ciencia y la filosofía. Además Margie le sugiere a Jonhatan
que se guíe más por lo que le dice su corazón y no tanto la cabeza, como indicaba
la famosa frase de Pascal:"El corazón tiene razones que la razón no comprende".
Jonhatan decide dar un nuevo enfoque a su vida y a su trabajo, haciendo buenas acciones
tanto a conocidos como a desconocidos y prestándole menos atención al mal funcionamiento
de muchas cosas en el mundo.
Otro de los personajes es Michael, socio de Johnathan, que conspira para quedarse con la empresa de seguros, alguien intrigante no sólo en los negocios sino en la vida personal de su socio.
La historia de Jonhatan se intercala con la de Ryan, un blogero que graba a desconocidos
a la distancia, a través de una cámara oculta y luego publica los videos en el blog.
Además de ser eso una fuente de diversión para Ryan, también obtiene algún dinero con las
publicaciones. Jonhatan es también un personaje que aparece en los videos de Ryan.
El personaje de Ryan, usa las nuevas tecnologías para invadir la intimidad de las
personas, aporta tanto actualidad como suspenso a la novela.
Otro tema que se intercala es el del mundo del tenis y los grandes tenistas profesionales,
un mundo muy programado y que de pronto, puede alterarse por el descubrimiento de la traición
de un entrenador.
Las intrigas de Michael se descubren, Jonhatan vuelve a reunirse con Angela y su
pequeña hija Chloé.
Ryan sigue grabando escenas con la cámara.
Si bien la novela puede considerarse una historia que se resuelve a partir de la
aparición de Jonhatan en uno de los videos de Ryan publicados en el blog,
y es descubierto casualmente por Angela, no es tranquilizador que las nuevas
tecnologías puedan invadir de ese modo la intimidad de las personas.

Laurent Gounelle es un especialista en desarrollo personal, autor de los libros El hombre que quería ser feliz, No me iré sin decirte adónde voy y Te llevaré a un lugar donde todo es posible.
Ha recorrido el planeta para conversar con los mejores especialistas en todo lo que
atañe a la psicología y a las distintas formas para mejorar nuestra vida.

viernes, 17 de marzo de 2017

Julio Popper -Oro y rarezas - Arnoldo Canclini



Julio Popper
Oro y rarezas
Arnoldo Canclini
Ediciones Continente
edición bilingüe español e inglés
(Buenos Aires)

Julio Popper - Oro y rarezas es la historia del ingeniero rumano de ese
nombre que llegó a la Argentina y radicándose en Tierra del Fuego se
dedicó a buscar oro, acuñó moneda e imprimió estampillas entre otras
excentricidades. Aceptado por los círculos más exclusivos de Buenos
Aires, había viajado antes por lugares tan recónditos como Siberia,
Nueva Orleans, La Habana, México y Brasil, donde trabajó haciendo
planos.
También estuvo en Estambul, Egipto, la India, China y Japón, aunque
no se sabe cuáles fueron los motivos de estos viajes.
El historiador Arnoldo Canclini traza en este libro una biografía
sintética del singular personaje, con fotografías e ilustraciones.
Julio Popper (Bucarest, 1857 - Buenos Aires, 1893), hijo de un
intelectual judío que entre otras empresas había fundado un
diario bilingüe, dominaba varios idiomas y según Canclini,
su atractiva figura y su habilidad para tratar con toda clase de
gente, lo ayudaron a relacionarse con personalidades como
Lucio V. López, nieto del autor del himno nacional argentino,
y escritor reconocido, Bernardo de Yrigoyen, gran estadista,
que fue casi presidente, y políticos como Joaquín M. Cullen,
Manuel Láinez y Alfonso Ayerza, ayudado tal vez por ser miembro
de la masonería.
El 22 de agosto de 1886 Popper pidió autorización "para explorar
desde el punto de vista científico" la entonces desconocida  y
región, acompañado por un ingeniero en minas y "quince particulares
armados en previsión de ataques de indios hostiles". Fue autorizado
incluyendo el permiso para llevar gente armada aunque estaba
prohibido por la Constitución.
Popper se lanzó a la aventura de buscar oro y extraerlo, formando
una compañía con todas las de la ley. Se había ganado la confianza
de muchos en Buenos Aires.
También embarcó en sus aventuras a su hermano Máximo.
La personalidad beligerante Popper despertaba tanto simpatías como
antipatías.
Su amigo Manuel Láinez, director de El Diario, publicaba notas
laudatorias que eran muy útiles: "...con el seudónimo de Cincinatus, y lo
más probable es que fueran de su propia autoría. Informaba que su plan
era establecer una pequeña colonia "que será seguramente el plantel de
muchas otras, formando un principio de desarrollo industrial en esos lejanos
parajes...".
Algunas ideas de Popper no cayeron bien, ya que primero presentó un
"proyecto de poblamiento para establecer una colonia indígena, ya que se
había convertido en su defensor. Según el plan, se establecerían doscientas
cincuenta familias a las que se daría tierras, se les enseñaría a trabajarlas y
se trataría de convertirlos al catolicismo. La superficie afectada era de ochenta
mil hectáreas y cada familia recibiría cien...".
"Aquel plan gigantesco quedó como poca cosa cuando se hizo otro que abarcaba
375.000 hectáreas para radicar cien familias europeas; incluía el proyecto de un muelle,
un faro y cien kilómetros de camino".
El gobernador Mario Cornero reaccionó ante el plan, diciendo que "lo solicitado
era la mejor tierra de la región, la tercera parte del territorio, lo que "lejos de ser
ventajoso para el país, produciría serios inconvenientes".
Por sus excentricidades tales como la de emitir estampillas, fue denunciado por
las autoridades locales ante Estanislao Zeballos, quien aunque era amigo de
Popper, pasó la acusación al procurador general.
También, Popper tuvo ideas como la de unir la Provincia de Santa Cruz con Tierra
del Fuego - en esa época no era provincia todavía -, que fracasó cuando se intentó
hacerlo medio siglo después. Canclini dice al respecto: "es difícil pensar que
sus motivos eran totalmente patrióticos".
Julio Popper "publicó un mapa que ha dado mucho que hablar, pues atribuye
a la Argentina dos de las tres islas al sur de los canales que fueron objeto de
un largo pleito con Chile, país donde se le atribuye ser el primero en tener tal
idea, lo que es muy discutible. En 1893 publicó un folleto con la idea de crear
"un puesto marítimo en la costa atlántica de Tierra del Fuego" que llegaría a ser
un pueblo que se llamaría Atlanta...", dice Canclini.
El libro relata varios pleitos que mantuvo Popper tanto con su gente en el Sur
como con científicos franceses como Henri Rousson y Polidoro Willems. El
historiador los atribuye a su espíritu beligerante.
Julio Popper fue encontrado muerto "el 6 de junio de 1893, en su habitación de
la calle Tucumán 373, en una casa que ya no existe, justo frente a donde diez
años antes falleció Luis Piedra Buena. El diagnóstico fue que se trató de un mal
cardíaco, sin que haya razones para pensar en una muerte no natural.
Fue enterrado con una gran ceremonia y su cuerpo fue depositado en la bóveda
de la familia Ayerza...".
Popper tenía 36 años cuando murió, había estado en la Argentina seis años y sólo
dos en Tierra del Fuego, donde su figura se ha transformado en un mito.
El historiador Canclini concluye que "no se le pueden excusar sus excesos, pero bien
se puede reconocer que su acción terminó siendo positiva para afirmar la presencia
argentina en la zona norte de la isla. Fue así el máximo paradigma de la época en el
olvidado territorio".
Libros como este ayudan a entender la historia de la Argentina y de una de las
provincias más australes del país.
Arnoldo Canclini (La Plata, 1926- Buenos Aires, 2014)  gran conocedor de la historia austral. De sus más de cien títulos publicados, treinta se refieren a Tierra del Fuego, siendo también una autoridad
sobre las Malvinas, a las que ha dedicado dos obras fundamentales. Fue miembro correspondiente por Tierra del Fuego de la Academia Nacional de la Historia, y entre sus muchos títulos, se puede mencionar el de "mayor notable", otorgado por la Cámara de Diputados de la Nación.

sábado, 11 de marzo de 2017

Una historia de la lectura - Alberto Manguel



Una historia de la lectura
Alberto Manguel
traducción de Eduardo Hojman
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)
El escritor Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) confiesa en este libro tener en 
común con lectores famosos como Aristóteles, Virgilio, santo Domingo, Fra
Angélico, Paolo y Francesca, Valentina Balbiani, san Jerónimo, 
Erasmo de Rotterdam, María Magdalena, Charles Dickens, Jorge Luis Borges 
 - en posturas de lectores como indican las ilustraciones que 
acompañan el texto - sus gestos y su arte, así como el placer, la responsabilidad y 
el poder que encuentran en la lectura. Una de las ilustraciones corresponde al 
Niño Jesús en el templo, por discípulos de Martin Schongauer, con la mano en la 
página derecha del libro que tiene abierto sobre las piernas, explicando a los 
doctores del templo mientras ellos, asombrados pero escépticos, pasan las páginas
de sus respectivos volúmenes en busca de una refutación. También una ilustración
de un autor anónimo de dos estudiantes islámicos. 
Manguel fue un lector precoz, ya que afirma que a los cuatro años descubrió que
podía leer, primero letras en un libro y después empezó a leer todo: libros, pero 
también carteles, anuncios, la escritura pequeña en el dorso de los boletos de los
tranvías, las cartas tiradas a la basura, los periódicos arruinados que encontraba
debajo de los bancos del parque, las pintadas, las contracubiertas de las revistas
que otros viajeros leían en el autobús. Así comprende a Cervantes, que leía hasta
los papeles rotos de las calles y para eso hasta  rebuscaba en la basura. Y también el 
culto al libro (ya sea en pergamino, en papel o en la pantalla) como uno de los 
dogmas de una sociedad que lee y escribe. 
En el caso de Kafka, Manguel dice: "...Kafka elaboró una manera de leer que le
permitía no sólo descifrar palabras sino, al mismo tiempo, dudar de su habilidad
para descifrarlas, insistiendo en entender el libro, pero sin confundir las circunstancias,
como si al mismo tiempo estuviera respondiendo al profesor de lenguas clásicas que
se burlaba de su falta de experiencia y a sus antepasados rabínicos para quienes un texto
debe tentar continuamente al lector con la posibilidad de nuevas revelaciones...".
Kafka no creía que se pudiera adquirir experiencia de manera indirecta:"...Un libro
no puede ocupar el sitio del mundo. Eso es imposible. En la vida, todo tiene su 
propio significado y su propia finalidad, para lo que no puede haber ningún 
sustituto permanente. Un hombre, por ejemplo, no puede adquirir experiencia
de manera indirecta, y ésa es la relación de los libros con el mundo. Uno trata
de aprisionar la vida en un libro, como a un pájaro en una jaula, pero no sirve 
de nada...".
Alberto Manguel relata el viaje que hizo en 1989 a Irak, dos años antes de la
Guerra del Golfo, para ver las ruinas de Babilonia y la torre de Babel. Encontró
"muchas ciudades sucesivas en el tiempo pero simultáneas en el espacio" - la
Babilonia de la era acadia, una pequeña población del 2350 a. C.; la Babilonia
donde un día del segundo milenio a.C. se recitó por primera vez la epopeya 
de Gilgamesh, que incluye uno de los relatos más antiguos del Diluvio
universal; la Babilonia del rey Hammurabi, del siglo XVIII a. C., cuyo
sistema legal fue uno de los primeros intentos de codificar la vida de toda
una sociedad; la Babilonia destruída por los asirios en el 698 a. C; la
Babilonia reconstruida por Nabucodonosor, quien cerca del 586 a.C. puso
sitio a Jerusalén, saqueó el templo de Salomón y llevó a los judíos al
cautiverio, quienes luego se sentaron junto a los ríos y lloraron; la 
Babilonia del hijo o nieto de Nabucodonosor, el rey Baltasar, el primer
hombre que vio, escdrita en la pared, la temible caligrafía del dedo
de Dios; la Babilonia que Alejandro Magno se propuso convertir en la
capital de un imperio; Babilonia la Grande evocada por san Juan, Madre
de Rameras y abominación de la Tierra, que hizo beber a todas las naciones
el vino  de la ira de su fornicación. Y por último la Babilonia del taxista
que conducía al escritor, un lugar cercano al pueblo de Hillah. 
Aquí - dice Manguel - (o al menos no muy lejos de aquí), según sostienen
los arqueólogos, empezó la prehistoria de los libros. 
En ese capítulo donde detalla esta experiencia del viaje, el autor define
la paradoja de la relación entre escritor y lector: "... al crear el papel de
lector, el escritor también decreta su propia muerte, ya que para que 
un texto esté terminado el escritor debe retirarse, dejar de existir. Sólo
cuando el escritor abandona el texto, éste cobra existencia. En ese 
momento, la existencia del texto es silenciosa hasta que el lector lo lee.
Sólo cuando ojos capacitados entran en contacto con los signos de la
tablilla comienza la vida activa del texto. Toda escritura depende de 
la generosidad del lector...". 
El inventor de las primeras tablillas, en una misteriosa tarde mesopotámica,
probablemente logró realizar algo en apariencia imposible:  al transmitir un 
número, una noticia, un pensamiento, una  orden sin la presencia del mensajero, 
se registraba y se transmitía a través del espacio y más allá del tiempo. 
Una historia de la lectura es un libro ameno, con muchas ilustraciones y evidencia
un gran trabajo de investigación y amor por la lectura. 
Peter Ackroyd dijo: "Manguel fue un lector precoz e infatigable. "La verdad - escribe -
es que no puedo recordar un tiempo en que no viviera rodeado de mi biblioteca. 
Cuando tenía 7 u 8 años, mi cuarto parecía una Alejandría en miniatura".
Hay quienes aman al conocimiento, y hay quienes aman la lectura. Manguel está 
entre los últimos. No se trata, en su caso, de ignorancia,
sino de un saber que tiene la impronta alusiva y elusiva que comúnmnete se asocia con
la lectura. No traza teorías generales ni afirmaciones definitivas. Su método se nutre de
la asociación y el hallazgo casual. Él mismo es un "erudito casual" en la tradición de Robert
Burton o de Thomas Browne; un cazador de tesoros recónditos.  

Alberto Manguel nació en Buenos Aires en 1948 y vivió parte de su infancia en Tel Aviv, 
ya que su padre era el embajador argentino en Israel. La familia regresó a la Argentina cuando
él tenía 7 años. A partir de 1968, vivió en Francia, Inglaterra, Italia y Tahití, desempeñándose
como editor, traductor y escritor.
En 1980 escribió, junto con Gianni Guadalupi, Guía de lugares imaginarios. Le siguieron Diario de
lecturas, El regreso, La ciudad de las palabras: mentiras políticas, verdades literarias, Todos los hombres son mentirosos, Una historia de la lectura, La biblioteca de noche, Conversaciones con un amigo y Una historia natural de la curiosidad, entre otras obras.
Ha colaborado en diversos medios y publicaciones, y ha recibido numerosos reconocimientos a su 
obra y su trayectoria. Volvió a la Argentina en 2016, al ser designado director de la Biblioteca Nacional.

martes, 7 de febrero de 2017

Allende, la leche y yo, libro de Reinaldo E. Marchant por Manuel Silva Acevedo

 
Allende, la leche y yo - tapa del libro
Reinaldo Edmundo Marchant 
Reinaldo Edmundo Marchant y Manuel Silva Acevedo
(Santiago de Chile) Manuel Silva Acevedo

Quiero celebrar esta obra de Reinaldo Edmundo Marchant, por la lealtad a la memoria con que ha escrito el libro que se entrega a los lectores: Allende, la leche y yo. Relatos que he leído con placer.
Cuando muy pocos recuerdan o algunos evitan recordar a Salvador Allende y su Gobierno Popular, las Cuarenta Medidas y el medio litro de leche diario para cada niño chileno, este escritor san miguelino echa  mano a sus vivencias durante la Unidad Popular y el régimen de terror post golpe, y lo hace con emoción, con sincera gratitud por esa epopeya, esa quijotada que fueron los mil días de Allende.
Recuerdo que yo mismo fui allendista desde el año 1952, cuando desfilé por la Alameda de la mano de mi padre con motivo de la primera postulación de Allende a la Presidencia de la Nación.
También lo fui en 1970 y pude trabajar por su gobierno hasta el día del golpe en la Editora Nacional Quimantú.
Pero ahora que los “renovados” apenas mencionan el nombre de Salvador Allende, porque les resulta incómodo y hasta poco estratégico, Marchant le rinde tributo y exalta el propósito humanista y revolucionario con que el Compañero Presidente grabó su nombre en la historia de Chile, por más que le pese a más de alguno de los que se declaraban sus  fervorosos partidarios cuando les convenía. También, recrea con buena pluma una veintena de relatos de jóvenes que dispusieron sus vidas para el regreso de la democracia.
No se trata, en efecto, puramente de cuentos políticos, sino que de situaciones específicas históricas que Marchant novela con su pluma tan propia y única.
Diré que me une una emotiva amistad con Reinaldo Marchant, que fue testigo del asesinato por sicarios de Pinochet, de mi querido amigo y camarada, el periodista Augusto Carmona, y gracias a su testimonio el respetable Juez Alejandro Solís pudo encerrarlos en Punta Peuco.

Reitero mi beneplácito por esta obra de Marchant, que con su escritura llana y sincera, rescata páginas desconocidas de hombres y mujeres anónimos que se jugaron el pellejo para poner fin al horror de la dictadura, aunque esta se prolongue por otros medios hasta nuestros días.

(c)Manuel Silva Acevedo
Premio Nacional de Literatura 2016
Santiago de Chile

miércoles, 1 de febrero de 2017

Ruta 40 - Cinco mil doscientos kilómetros desde la Patagonia hasta el Norte argentino



Ruta 40
Cinco mil doscientos kilómetros
desde la Patagonia hasta el
Norte argentino
Fotografías Alejandro Guyot
Textos Sonia Renison
Prólogo de Martín Caparrós
Grupo Editorial Planeta

(Buenos Aires)
Alejandro Guyot y Sonia Renison recorrieron  la ruta 40 desde el kilómetro
cero de la Ruta Nacional 40, en la Provincia de Santa Cruz en el sur,
hasta el extremo de la Provincia de Jujuy, en el norte.
Realizaron el viaje en un poco más de un mes, tomaron once mil fotografías
y llenaron treinta y ocho cuadernos con datos, impresiones y entrevistas.
Ese material se organizó en un libro que tuvo su primera edición hace
10 años y fue difundido parcialmente en diarios, revistas, almanaques y
hasta en un seminario universitario. Y derivó en treinta nuevos viajes
por territorios ya conocidos.
Al final de todo ese camino está este nuevo libro, una reedición actualizada
que incorpora algunos cambios, manteniendo siempre el espíritu de la ruta.
La belleza y el misterio de muchos lugares fotografiados, además de los textos
adentran al lector en una especie de ensueño. "...La ruta es el túnel del tiempo
o un libro de historia leído al revés. A sus orillas, una serie de hoteles de los años
40 sostienen la memoria. Antes de llegar a 28 de Noviembre y en el medio de
un monte, el hotel Bella Vista condensa el atardecer sobre vidrios viejos. Las
piezas embalsamadas o en fotos son casi tan grandes como sus pescadores...".
"...Una gruta resguarda a la Difunta Correa, al Gauchito Gil y a Ceferino
Namuncurá, los tres representantes del santoral popular. Dicen que esta parte
sigue siendo Patagonia, y la prueba está en la jarilla, el molle, en Ceferino y los
choiques (ñandúes petisos) que se ven junto al camino.
Sin embargo, el espectáculo natural son esas pasarelas formadas por la lucha
entre el río y la piedra a lo largo de millones de años; una batalla en la que el
agua talla su propio cauce...".
"...Pasamos por un río congelado a pesar de que el sol le pega de lleno. El
cielo engaña: el frío es mortal. Se termina la huella que seguimos convencidos
de que es ruta y el paisaje se vuelve verde. Una manada de vicuñas corre por
el campo abierto; son delicadas, huidizas. Pero el verde que tiñe el campo
no es vegetación sino la tierra misma cargada de minerales...".
Leer este libro, con sus hermosas fotografías puede ser también un viaje por
la Argentina.

sábado, 28 de enero de 2017

Sobre Allende, la leche y yo por Reinaldo Edmundo Marchant

tapa del libro Allende, la leche y yo
publicado por editorial Mago 
Reinaldo E. Marchant y Manuel Silva Acevedo,
Premio Nacional de Literatura 2016
Reinaldo E. Marchant (centro), Manuel Silva Acevedo (Premio Nacional
de Literatura 2016) (derecha) y el diputado Daniel Melo (izquierda)


Reinaldo E. Marchant y otros jóvenes en la Argentina


Reinaldo E. Marchant y otros jóvenes en la Argentina 

Reinaldo E. Marchant y otro joven, en la Argentina 

(Santiago de Chile) Reinaldo E. Marchant        
                               
Este libro  lo escribí  por esas fotografías… Por esos jóvenes y entrañables amigos valientes que aparecen en esas  imágenes. Y por muchos otros, que no alcanzaron a aparecer no sólo en estas fotos sino que en ninguna otra imagen.
Necesitaba construir un andamio de palabras por ellos y por los NN que ni siquiera a veces se conservan  en la retina de la memoria.
Siempre he pensado en lo armónico que resulta quedar mano a mano con la historia. En este caso, no con la personal, sino especialmente con la de esos muchachos, que demostraron insubordinación y coraje.
Esas imágenes datan  del año 1974.  Estábamos  en Argentina y no  era por asunto de vacaciones o por estadía de placer.
Era el menor del grupo. Tenía 16 años.
Había nacido y me crié en una geografía simple, de tierra, de personas amables, y  yo amaba esa geografía.  Ahí estaban mis amigos de infancia. Y  solía escuchar con atención a los viejos del arrabal, que nos hablaban en qué consistía la vida.
Como todo chico sencillo, dedicaba mis días a sembrar  sueños. Lo hacía porque nuestras madres nos enseñaban que sin sueños la vida no tenía sentido.
Detrás de la calle Milán, donde vivía,  pasaba a tajo abierto el Zanjón de Aguada y aún así siempre encontraba flores como desafiando a los deshechos que  ese pútrido canal trasladaba del barrio alto.
Me había encantado con el Presidente Salvador Allende cuando mi vieja me llevó a una concentración que se realizó en el famoso Teatro San Miguel, ahora convertido en un centro comercial Jumbo... Cuando fue presentado, salté de la banca para mirarlo con toda la atención de mis diez años. Trataba de explicarme por qué un hombre de buena familia, médico, que hablaba casi de manera lírica, se preocupaba en exceso de los pobres. En la dignidad de los pobres. En el bienestar de los pobres. En la esperanza de los pobres. Y luego enfatizaba la parte medular de su programa, donde resaltaba el futuro de los  niños. Educación, libros y medio litro de leche para los niños… En la necesidad de crear un Ministerio de la Infancia… ¡Qué hermoso, un Ministerio de la Infancia!
Sin embargo, cuando crucé la cordillera de los Andes en mayo de 1974, me tocó nacer otra vez. Al frente se hallaba un mundo beligerante que se encargaría de mostrar las miserias más hondas de una vida que jamás imaginé. A la vez, recibiría y conocería una solidaridad inmensa, que me hace pensar que Argentina es mi Gran Patria.
Junto a miles de chilenos desterrados, fuimos testigos en el mes de junio de ese año de la muerte de Juan Domingo Perón y en septiembre del mismo año, de la bomba que destrozó el auto del general Carlos Prats González, hecho que ocurrió en la calle Malabia, barrio de Palermo, en Buenos Aires. Ahí por la noche se realizó una masiva velatón de chilenos exiliados y entre quienes estaban se hallaba nuestro Premio Nacional de Literatura Antonio Skármeta.
Una vez que asumió María Estela Martínez de Perón, la frágil estabilidad se volvió en una especie de confusión social. Se hablaba de un golpe de estado. Antes de que ocurriera, hubo una estampida de connacionales escapando a distintos países de la tierra.
Nosotros en cambio regresamos a Chile con esa sana  rebeldía de querer contribuir al retorno de la democracia.
Aquí comencé a conocer a muchísimos hombres y mujeres valientes. A seres solitarios.  Conquisté amigos sinceros de quienes no era necesario conocer sus nombres reales, cuyo tesón es un tesoro que se guarda para siempre en el corazón.
Alguna vez  quería escribir  por los que arriesgaron la vida.  Por aquellos que se los tragó una noche. Por los que nunca volvieron a casa. Por Augusto Carmona, que a veces venía de la casa de nuestro Premio Nacional de Literatura Manuel Silva Acevedo y que lo mataron frente de mi hogar en  San Miguel.
Igualmente, deseaba deslizar algunas líneas por esos amigos entrañables que luego de vivir 17 años en la clandestinidad jamás pudieron acostumbrarse al  nuevo estado de cosas, y acabaron por ahí, en  la misma quietud y tranquilidad demostrada durante años, sin molestar ni quejarse de nadie. De ellos, jamás escuché la palabra renuncia. O dar un paso al lado.
Este libro no guarda otra pretensión que plasmar el registro de historias vividas, relatadas, experimentadas o vistas en una época que marcó a fuego a generaciones.
También está la nostalgia.  Esa nostalgia que uno sale a buscar en los lugares y días que se resisten a desaparecer. En ese viaje, he vuelto a sentir la mano amiga de esos muchachos. A escuchar sus risas y la insistencia de sus palabras bregando por un atardecer que traerá un sol luminoso.
Aquel sol luminoso que todavía me parece que espero en un banquito de un parque de Buenos Aires.

(c) Reinaldo Edmundo Marchant
Santiago de Chile

Reinaldo Edmundo Marchant es un escritor y diplomático chileno, autor de numerosas libros.



viernes, 13 de enero de 2017

Cartas y Las Preguntas, dos libros de Liliana Lukin

Liliana Lukin en la presentación de los libros, a su lado
Eduardo Grüner y Tununa Mercado 


















(Buenos Aires)

Liliana Lukin presentó en 2016, en la librería Caburé dos libros de su autoría:
Cartas, publicado inicialmente en 1992 y Las preguntas, publicado en 1998.
Esta vez los libros fueron editados por Ediciones del Camino.
En el acto participaron los escritores Tununa Mercado y Eduardo Grüner,
autores de los textos que intercambiaron en el año 1992 acerca de Cartas y que
se incluyen en esta edición.
Cartas es un diario de envío, de una mujer a una mujer, son textos que reflexionan
sobre una experiencia de ser mujer, íntimas.
El epígrafe de Rainer M. Rilke, anticipa el tono de las cartas: "...Están casi convencidas
de que se busca un goce y después otro más fuerte aún; que la vida consiste en esto, 
si no se quiere perder estúpidamente. Ya han empezado a volverse a buscar. Ellas, cuya
fuerza había consistido hasta ahora en esto: en que había que encontrarlas. Eso proviene,
pienso de que están fatigadas. Durante siglos han llevado a cabo todo el amor, han 
desempeñado las dos partes del diálogo. Pues el hombre no hacía más que repetir
la lección y mal...".
La poesía de Liliana Lukin en estas Cartas, parece por momentos dirigirse a sí misma, en
el estilo de un diario, como por ejemplo en la Carta VII:

mi querida: he escrito "se disuelve mi dogma
a medida que amo" y he sentido cierta felicidad
como ante el descubrimiento de un rostro verdadero
pero dirás qué es verdadero y bajarás triste
la cabeza ante la debilidad de las palabras

oigo voces al lado y el sentido de algunas
perfora mi instante de armonía: personas
al borde de un estado del cuerpo donde la idea
es única y el deseo sencillo:
tener más ser más no escuchar. 

Al decir de Gonzalo Rojas: "Me fascina esa vertiente irónica en ti, de ti, con
unas cuantas chispas de lágrimas en el sueño; sólo así fluye la hermosura.
Mi casada, sé fiel. Lo tienes todo, o casi todo. Dinastía de otros Lukin que ya
vienen viniendo con tus partos. Mi desenvuelta, todo: lo alto y lo libérrimo. 
Publica el nuevo libro y esas cartas distintas, tersas, traslúcidas, por donde 
pasa y tiembla el arco de las alondras del Principio".
Gonzalo Rojas, De correspondencia manuscrita con la autora (1989-1990).
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Las preguntas

El libro Las preguntas está integrado por una serie de cartas sin destinatario.
La autora se interroga e interroga en cada pregunta, como por ejemplo:
en la pregunta XXVI:

"...algo de la perra que hay en mí
dejará de girar detrás de sí dejará
de morder de hacerse daño
si esa luz hace claridad?

girar no es una gimnasia ridícula que saca de un lugar confunde
cielo y suelo y vuelve cada cosa que se mueve
y algo que se deja de ver?

¿es posible así entender algo?

¿habrá que tener un pensamiento de perra 
para hacer una pregunta donde se vea
cómo una mujer muerde el hueso
tras una idea de mujer
y eso la lleva a ver con otra claridad?

Según Luis Thonis: "...No puede pensarse en este libro algo más ajeno al
intimismo de la poesía feminista, poblado de nubes gemelas. Morder ese
hueso es ponerse a distancia de ese lirismo esteticista y su sonambulismo
formal: no se trata de la apacible oscuridad sino de una claridad impura...".
(En revista El Banquete nro. 4, Córdoba, Argentina, 2000).
Creo que estas palabras son las que sintetizan la poética de Liliana Lukin
en Las Preguntas.

Liliana Lukin es egresada de Letras de la Universidad de Buenos Aires, docente
en Crítica de las Artes del UNA (Universidad Nacional de las Artes), organizó las
"Jornadas Cuerpos Argentinos" entre 2007 y 2012. Desde 2005 a 2015 coordinó
la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional de Argentina, donde editó
Antologías anuales y fundó la colección miliuna, que publicó 16 libros.
Sus ensayos sobre el tema del erotismo, el cuerpo y su representación, la tortura
y la represión, sus curadurías literarias y perfomances interdisciplinarias en:
www.lilianalukin.com.ar
Recibió entre otros el Primer Premio E.C.A. Secretaría de Cultura de la Nación, 1985;
Mención Especial, Premio Nacional de Literatura 87/88, Secretaría de Cultura de la
Nación, Premio Fundación Antorchas 1989, y Beca Fondo Nacional de las Artes, 1997.




lunes, 9 de enero de 2017

Multiplicación de narcisos y ególatras - Ricardo Levisman



Multiplicación de narcisos y ególatras
Ricardo Levisman
Edición del autor

(Buenos Aires)
En este ensayo, Ricardo Levisman, odontólogo, inventor, artista plástico,
docente e investigador, aporta su visión acerca de la proliferación de personas
narcisistas y egocéntricas en la actualidad.
"La multiplicación de narcisos y ególatras comenzó cuando las grandes potencias
decidieron en un momento de crisis económica, implementar la práctica del
trabajo freelance, para abaratar los costos de las empresas. Así fue como nació
el individualismo y, como inevitable consecuencia, el nuevo narcisismo, que
generó una competitividad tal que a mucha gente le ocasionó trastornos psíquicos.
Entonces, personas que eran naturalmente humildes recibieron la influencia del
mercado laboral y cambiaronn su forma de ser.
Hoy, en lugar de haber más personas humildes con una actitud sana, hay mayor
cantidad de desdichados y frustrados, aunque el sistema les brinde un superior
confort. "La humildad consiste en callar nuestras virtudes y dejar que los demás
las descubran" (Madre Teresa de Calcuta). "No vivas para que tu presencia se note,
sino para que tu ausencia se sienta" (Bob Marley).
¿Cómo pueden padres egocéntricos enseñar a un niño a ser modesto?
Con estas palabras, Ricardo Levisman introduce a los lectores en su ensayo, donde
además, afirma, debido a ciertas situaciones que ocurrieron a su alrededor casi lo
obligaron a encontrarle una explicación a conductas humanas que le resultaban
sospechosas, como por ejemplo: ¿Por qué tanta gente está convencida de que vale
más de lo que realmente vale? ¿Por qué la gente tiene necesidad de que la adulen
constantemente? ¿Por qué mentir pasó a ser una costumbre? ¿Por qué hay tanta
gente que no se hace cargo de sus propias culpas y se las transfiere a otro? ¿Por qué
a las personas les cuesta tanto sacrificio reconocer que el otro tiene razón? ¿Por qué
a la gente le produce placer ganar siempre a todo y no acepta perder? Si a la mayoría
de las personas con humildad se las considera más sensatas, ¿por qué los demás no las
imitan? ¿Por qué la gente con humildad tiene menos necesidad de mentir? ¿Por qué y
cómo se vuelve egocéntrica una persona que nació sin serlo? ¿Cómo y quién influyó
para que esto suceda? y ¿Por qué en el universo existe tanta infelicidad, aun cuando se
tienen los medios necesarios para estar mentalmente sano? En algunos países viven menos
narcisos y ególatras que en otros y eso es claro; pero ¿será por razones socioculturales?
El libro está estructurado en distintos capítulos, como La infancia, El narcisismo, El ego
centrismo, La autoestima, La pareja conflictiva, La mujer y el poder, Los celos, La personalidad,
La adulación, El feminismo, El machismo, El dinero y La soledad.
Ricardo Levisman posee seis títulos de invención otorgados por la oficina de patentes de los
Estados Unidos y tres por el INPI de Argentina.
Ha dictado conferencias y cursos tanto en el país como en el exterior, y publicado en revistas
científicas nacionales e internacionales numerosos artículos referidos en su mayoría a innova-
ciones tecnológicas en diversos campos y un libro específico de la profesión, además de sus
ensayos: Creatividad y Relaciones modernas.
ricardolevisman@hotmail.com