sábado, 19 de diciembre de 2020

Distancia cero- Susana Szwarc





Distancia cero

Susana Szwarc

Ediciones Desde la gente


(Buenos Aires) Esteban W. Fuentes 


Susana Szwarc y lo múltiple en los microrrelatos de Distancia cero.

 Un nuevo libro, ahora de microrrelatos, nos llega de la autora nacida en Quitilipi,lugar que, esta vez, aparecerá en alguna de sus ficciones. El nombre del libro: Distancia cero, ya estaba escribo antes de este confinamiento pero que, como sucede con  ciertos textos, parece haberse adelantado, sabiendo de antemano lo que sucedería con la espacialidad.

Ya desde su primer libro de cuentos, “El artista del sueño”, en homenaje a Franz Kafka, Susana Szwarc nos deleita con el trabajo de la condensación, de la fuerza de la brevedad. Y muchos de esos cuentos se considerarían hoy microrrelatos. Sin embargo hay, en este libro, un trabajo dedicado específicamente a lo breve y contundente.  Cada uno de sus cuentos tiene un comienzo, un desenlace, un final aunque muchas veces por el absurdo, lo que admite un encuentro peculiar con el lector así como que este pueda ampliarse en el entrelineado y la polisemia. 

En estos cuentos se encuentran el  humor, la ironía, la tragedia. A veces lo macabro, lo cruel pueden juntarse a lo cómico, como si nos avisara que aún en los momentos fatales, la risa transcurre. Aparece lo deleznable de ciertas situaciones históricos junto a la ternura por sus personajes. Si bien la escritura es poética y el cuidado es de palabra por palabra, en ningún momento, se olvida de narrar. A veces narra en una página, otras en  una línea o dos como en Traslación: 

 Emma se adormece. El libro le tiembla en las manos y los personajes se mueven con temor.

 La escritora Ana María Shua dice sobre este libro de microrrelatos: “Susana Szwarc viene a refrescar el género con un aliento poético que no excluye lo narrativo, y la alta calidad literaria de su producción (…) Rompe la cárcel de las convenciones y se atreve a todo. Un ejemplo en uno de sus micros donde aparece la siempre inesperada, única, pesadilla:”

 

La vidriera

Su madre está muerta. Le da vergüenza haberla matada, de golpe, en la siesta. Pero más le avergüenza  tener madre muerta. Pone sal al cadáver. Queda dura. La lleva un poco a empujones hasta acomodarla, tiesa, en la ventana a la calle. Los  amigos que pasan por la vereda, la saludan.

 Este libro con una original tapa de Ernesto Pereyra y el enriquecedor prólogo de Fernando Valls, integra el catálogo de “Ediciones Desde la gente”. 

 Algunos micros de Distancia cero:

 

Tempo 

 Salió el sol. 

Es de día y parece de día. 

Nos sentamos sobre el mostrador, balanceamos las piernas.

Atardece, la luna es blanca, después amarilla fuerte, casi como la naranja que chupamos entre todos.

Se nota que es de noche.

Desamparos

 He decidido viajar por el mundo. Llevo mis libros preferidos. Entre ellos Ana Karenina. Lo estoy releyendo cuando avisan que sale el tren. Corro, corro y mi Ana queda abandonada sobre el mostrador. Hasta aquí llega todavía su malestar.

Canción de cuna

Y tararea. Le digo que no tan fuerte. Nos reímos, lo miramos dormir, entreverarse con las mantas. 

Buenas tardes, buenas noches…Mañana por la mañana  ¿te vas a despertar? Frankenstein  se desovilla, mueve la cabeza,  alza los brazos hasta el cuerpo de la voz que lo arrulla. Hace una caricia bruta y Graciela tambalea pero sigue cantando.  Frankenstein se levanta;  da sus primeros pasos. Y tararea embobado por la luz cruda, lechosa. 

-Siempre le canto a las cosas imposibles- insiste Graciela.

-Siempre le canto a las cosas imposibles-entona Frank, mientras da vuelta la calle. 


(c) Esteban W. Fuentes 





domingo, 22 de noviembre de 2020

La guerra invisible. El último secreto de Malvinas - Marcelo Larraquy

 


La guerra invisible

El último secreto de Malvinas

Marcelo Larraquy

Editorial Sudamericana

 

(Buenos Aires)

Mediante una investigación de información jamás revelada hasta ahora sobre la Guerra de Malvinas y el diario de un desconocido capitán británico, el historiador Marcelo Larraquy reconstruyó a la manera de un thriller, la  misión británica de llegar en secreto a la Argentina continental y destruir los aviones Super Étendard y los misiles Exocet,  que nuestro país le había comprado a Francia. Esa misión incluía llegar a la Base de Río Grande en Tierra del Fuego, destruir la escuadrilla de cazas y matar a los bravos pilotos de la aviación naval, como  represalia por el hundimiento del destructor Sheffield, alcanzado por un misil Exocet. El Sheffield era la primera nave perdida por Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial.

Los aviones Super Étendard eran el único arma de combate que emparejaba el estándar tecnológico entre Argentina y Gran Bretaña. Ese fue el motivo que originó la guerra invisible.

El presidente francés Francois Miterrand le había asegurado a la primera ministro británica Margaret Thatcher que no habían cedido los coeficientes para la computadora del avión, imprescindibles para hacer funcionar su sistema de armas. Sin embargo, los misiles hundieron al Sheffield. A partir de ese momento, si Argentina impactaba sobre los portaviones Hermes o Invincible, que transportaban aviones, helicópteros y material logístico para el desembarco británico, se pondría en riesgo la victoria militar.

El libro de Marcelo Larraquy devela enigmas que permanecieron ocultos durante cuarenta años. El conflicto oficial había sido en las Islas Malvinas y sobre el Mar Argentino. El otro, no develado, se libró en el continente.

Inglaterra decidió romper la propia zona de exclusión que había delimitado y atacar el continente con un grupo comando, para destruir los aviones, los misiles y matar a los pilotos. La operación, que se revela por primera vez, es parte del libro “La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas”, de Marcelo Larraquy.

Un comando inglés, infiltrado en Tierra del Fuego, se aproximaría a la Base de Río Grande, ubicada en la Provincia de Tierra del Fuego, recabaría información de los objetivos: los aviones, los misiles y los pilotos. Se trataba de la operación Plum Duff.

La siguiente, con los informes de inteligencia del comando infiltrado, dos aviones Hércules que despegarían de la Isla Ascención, se reabastecerían en el aire y aterrizarían en la pista de Rio Grande donde sesenta hombres armados se desplegarían sobre objetivos y los destruirían. El plan de fuga, llamado Mikado, preveía retornar a los aviones y escapar a Chile.

El capitán inglés Andy Legg, de 28 años en ese momento, fue el elegido para la conducción de uno de los  comandos.

En La Guerra invisible, Larraquy narra con detalles la actuación del Capitán Legg que había desembarcado en tierra argentina junto a siete hombres,  como ya lo había hecho el ejército inglés en 1806 y 1807. El capitán Andy Legg,  al volver de la Guerra a su país, tuvo que sentarse frente a la mesa de la Junta de Investigación y respondió sus preguntas. Había abortado una misión encargada por la superioridad. Fue exonerado pero decidió renunciar al Ejército y continuar su vida como civil y profesor de matemáticas.

Muchos años después, cuando Andy  Legg puso en venta sus medallas, el autor de La Guerra invisible El último secreto de Malvinas  entró al sitio de internet de la casa de subastas  Wolley&Wallis y se encontró con que el subastador también ofrecía un libro escrito con el seudónimo de William Barnes: “Ultimate Acceptance”, una novela cuya bajada decía: "Mayo de 1982… Basado en el verdadero relato de una operación de inteligencia al continente sudamericano”.

La Guerra invisible es una de las dos partes en que está estructurado el libro de Larraquy, ya al principio se narran los sucesos preliminares de la Guerra de Malvinas.

Una amplia bibliografía y entrevistas a varios de los protagonistas de la Guerra de Malvinas constituyen parte de  la investigación para La Guerra invisible. El último secreto de Malvinas, un libro que se convierte en un documento insoslayable a la hora de conocer uno de los capítulos de nuestra historia en el siglo XX.

Marcelo Larraquy es historiador graduado en la Universidad de Buenos Aires, periodista y guionista. Fue jefe de la sección de Investigaciones del diario Clarín (2011-2016). Trabajó en la revista Noticias (1995-2003).  Ganó el Premio Konex a la investigación periodística en dos oportunidades: 1997-2007 y 2007-2017. En 2017 publicó el exitoso libro Argentina. Un siglo de violencia política que reúne y amplía su trilogía Marcados a fuego. Antes había editado Código Francisco, sobre la estrategia política de Bergoglio al frente de la Iglesia católica, que siguió a Recen por él. La historia jamás contada del hombre que desafía los secretos del Vaticano. Es coautor de Galimberti. De Perón a Susana. De Montoneros a la CIA, y autor de Fuimos soldados. Historia secreta de la contraofensiva montonera, de Primavera sangrienta de Los días salvajes y de López Rega, el peronismo y la Triple A. Su obra fue editada en España, México y Colombia.

 

martes, 11 de agosto de 2020

El tigre en la casa - Una historia cultural del gato - Carl Van Vechten

 



El tigre en la casa

Una historia cultural del gato

Carl Van Vechten

Edición y traducción de Andrea Palet

Dibujos de Krysthopher Woods

Editorial Sigilo

Buenos Aires 2018

 

(Buenos Aires)

Carl Van Vechten nació en Cedar, Rapids, Iowa, EE.UU., en 1880, periodista, crítico de música y de teatro, ensayista, novelista, fotógrafo y una de las figuras más iconoclastas e influyentes en New York a principios del siglo XX, publicó más de quince libros entre novelas, ensayos y memorias. Como crítico fue uno de los descubridores de Irving Berlin y George Gershwin, de quien fue amigo. La escritora Gertrude Stein lo designó su albacea literaria. Tomó más de 15.000 retratos fotográficos que se conservan hoy en la Library of Congresss, Washington, y entre sus modelos están F. Scott Fitzgerald, Bessie Smith, Marc Chagall, Truman Capote, Billie Holiday y Marlon Brando. Se escribieron dos biografías sobre él. Murió en York, en 1964 a los 84 años.

El autor de Una historia cultural del gato derriba prejuicios en contra de los gatos en el capítulo 1.

“…Dicen del suave felino que es taimado y falso, ladrón y malagradecido, cruel y veleidoso amigo de la casa y no del ser humano. De esta opinión, desconsiderada y precipitada, ha derivado el peyorativo y metafórico adjetivo “gatuno” –catty, que en inglés significa malicioso -, que cuando se usa en su sentido más aceptado me parece especialmente aberrante, porque solo podría describirse como gatuna una criatura graciosa y elegante, digna y reservada, el epítome de la belleza, el encanto, y el misterio del amor…”.

En cuanto a la creencia que los gatos sienten antipatía por el agua y que en general son catabaptistas, el autor dice “pero mi Ariel no era así; esta gatita persa anaranjada acostumbraba a saltar por voluntad propia dentro de mi matinal bañera caliente, y le gustaba sentarse en el lavatorio bajo el grifo abierto…”.

En el capítulo 4 titulado El gato y el ocultismo, Van Vechten indaga en el carácter místico del gato y distintas historias que hablan de los orígenes del gato como la leyenda árabe sobre la creación del gato y el Arca de Noé, entre otras.

Por otro lado, en El gato en el folklore, el autor afirma que no se sabe de dónde provino el gato, es un  misterio. Puede haber sido, según Woods, que el Felis maniculata egipcio es el abuelo de nuestra mascota, y Lydekker cree que el progenitor fue el Kaffir, un gato amarillento con rayas de tigre – Felis lybica – que todavía deambula por el noreste de África.

También es un misterio adónde va el gato. “Todas las personas – escribe Andrew Lang – son conscientes de que un gato que estuviese perfectamente cómodo y bien alimentado en otro lugar puede de pronto llegar a su casa y establecerse allí, abandonando a una familia que lo llora y a la que, si quisiera, podría encontrar de vuelta con facilidad. Esta conducta es un misterio que puede llevarnos a inferir que los gatos forman una gran sociedad secreta, y que van y vienen en cumplimiento de alguna política relacionada con la educación, o tal vez con la brujería…”.

En El gato en el teatro, se considera que el gato es un buen presagio en ese ámbito. “Se prefiere un gato negro; de hecho, la sola presencia de un gato negro es suficiente para asegurar el éxito de cualquier sala u obra. Aunque un gato de otro color también sirve…”.

En la literatura hay gatos en la ficción y también en la poesía. “Los gatos duermen junto a la chimenea o juguetean entre las hojas caídas en muchas novelas de amor. Solo en Casa desolada hay tres: la gruñona Lady Jane de Krook, que es el símbolo del misterio que rodea a su amo, a quien sigue como Charmian seguía a Cleopatra, o se cuelga siseando de su hombro; el gato de los Jellyby, que la mayor parte de las veces acaba con la leche del desayuno del pobre señor Jellyby, y el gato sin nombre del señor Vohles, el abogado…”.

En las aventuras de Don Quijote, en el castillo del duque de Villahermosa “Mientras canta una canción de amor en su cuarto a medianoche se ve perturbado por un repentino y prodigioso maullido y el sonido de las campanas…”.

En El gato y el poeta, se cita a Cesare Lombroso que intenta mostrar que todos los genios están contaminados por la locura y destaca que el italiano dirige sus dardos a Charles Baudelaire, ya que “escribió tres poemas sobre gatos”.

“Creo que los poetas están más en contacto con el espíritu del grimalkin, el alma del gatito, que los prosistas y pintores” – dice Van Vechten, y continúa “Y deben estarlo, porque los poetas son místicos, al menos los grandes poetas son místicos; hablan como el oráculo o el clarividente, las palabras les vienen sin que ellos mismos entiendan su significado. Y el poeta toca puertas que a veces se abren de par en par revelando jardines cuya entrada está prohibida a quienes avanzan a tropezones en busca de la verdad en la razón y la experiencia.

Se necesita fe para comprender al gato, y fe para entender que nunca se comprenderá enteramente al gato…”.

En capítulo aparte se citan a los literatos que han amado los gatos, como Prosper Mérimée, ThéophileGautier, Víctor Hugo, Charles Baudelaire, Paul de Kock, André Theuriet, Émile Zola, Joris-Karl Huysmans, Jules Lemaitre, Pierre Loti, Octave Mirbeau y Anatole France.

El escritor y naturalista nacido en el Partido de Quilmes, Guillermo Enrique Hudson, citado por el autor,  dice en El libro del naturalista “El perro, con todas sus nuevas inclinaciones,  sigue siendo mentalmente un chacal, por encima de algunos mamíferos y por debajo de otros; tampoco puede sobreponerse a sus antiguos instintos obscenos, que se vuelven cada vez más ofensivo a medida que la civilización eleva y refina a su humano maestro. ¿Cómo ha llegado a existir esta creencia nuestra en la superioridad mental de este animal? Sin duda por nuestra intimidad con él, en los campos donde nos ayudaba y en las casas donde los convertimos en mascota; también por nuestra ignorancia del verdadero carácter de otros animales. En Oriente, el perro es un animal sucio. Podría estar encerrado doce siglos en  una atmósfera perfumada de opopanax y franchipán y todavía amaría el olor de la carroña…”.

Hudson agrega en otro párrafo: “Pero hay un lugar en el corazón humano, en el corazón femenino específicamente, que quedaría vacante sin un animal al que amar y acariciar; hay un deseo de tener una criatura peluda como amigo… y este amor está insatisfecho y se siente despojado si no puede expresarse al modo de los mamíferos que es tener contacto con su objeto, tocarlo con los dedos y acariciarlo.

Afortunadamente, ese sentimiento o instinto se puede satisfacer con holgura sin el perro…”.

La lectura de Una historia cultural del gato es un libro para disfrutar y sobre todo para que los amantes de los gatos  lo lean o para los que todavía no lo son, para desmitificar ciertas creencias sobre estos animales. 

 

domingo, 2 de agosto de 2020

Escritura no-creativa - Kenneth Goldsmith




Escritura no-creativa
Gestionando el lenguaje en la era digital
Kenneth Goldsmith
Traducción: Alan Page
Prefacio: Reinaldo Laddaga
Caja Negra editora
Buenos Aires, 2015,2020


(Buenos Aires)

Una de las tesis centrales de este libro es que el surgimiento del lenguaje digital, y de Internet específicamente (“el poema más grande jamás escrito”), representa nuevos desafíos para los escritores actuales, así como en el siglo xx el surgimiento de la fotografía obligó a que los pintores replantearan su tarea. Confrontados por primera vez con un entorno digital que pone a nuestra disposición una cantidad de texto sin precedentes, junto con una serie de técnicas novedosas que nos permiten intervenirlo y manipularlo, nos vemos obligados a repensar las nociones tradicionales de “originalidad”, “escritura” y “autoría”.
En los ensayos reunidos en este volumen, Kenneth Goldsmith traza un mapa de aquellas prácticas y textualidades que asumieron esa tarea, dando forma a aquello que el autor define como escritura no-creativa. Una tradición que toma muchas de sus estrategias del arte de vanguardia (período que Goldsmith se ha encargado de documentar y difundir como fundador de la más vasta biblioteca online de arte exprimental, Ubuweb), y que encuentra en el nuevo paisaje digital el contexto ideal para desplegar todas sus potencialidades. Prácticas novedosas como el uso de la programación o de los resultados de las búsquedas en Google para crear poesía, la composición de collages textuales a partir del cut and paste o de la navegación ociosa en Internet, continúan e intensifican los experimentos radicales de Georges Perec, los ready-made de Duchamp, los cut-ups y fold-ins de William S. Burroughs, la deriva en trance de Benjamin, el détournement situacionista o las estrategias plagiarias de Jeff Koons y Andy Warhol, ofreciendo nuevos modelos de producción estética acordes al desarrollo de la cultura digital.
Como educador, Kenneth Goldsmith desarrolla su trabajo en la Universidad de Pensylvannia y según reconoce trabaja en una universidad privilegiada, quizás una de las más privilegiadas del mundo. Los salones están repletos de tecnologías de punta, y la Internet inalámbrica de alta velocidad fluye como el agua. En su mayoría los alumnos vienen de familias pudientes y los que no, tienen buen apoyo económico de la universidad. Llegan a clase con laptops de último modelo y smartphones y parecen tener todos los programas imaginables en sus máquinas. Comparten archivos con facilidad y son adeptos a los videojuegos, mensajes instantáneos y blogs, y tuitean sin parar mientras cambian su estatus en Facebook. En resumen, es un ambiente ideal para practicar el tipo de tecnoutopía que promueve, con estudiantes preparados, interesados y listos para trabajar.
Los ejercicios de escritura no-creativa se convierten en otra herramienta de escritura a su disposición, y pueden recurrir a ellos durante el resto de sus carreras. Pero lo más sorprendente, incluso para los estudiantes más escépticos, sucede cuando esta forma “no-creativa” de pensar cambia su manera de ver el mundo para siempre. A partir de ese momento, ya no vuelven a dar por sentada la definición de escritura que se les enseñó.
Algunos de las ideas del libro:
“…Este siglo XXI, con sus problemáticas tan distintas de las del siglo anterior, me encuentra respondiendo desde un ángulo diferente. Si se trata simplemente de cortar y pegar la totalidad de Internet en un documento de Word, entonces lo importante es lo que tú, autor, elijas. El éxito se encuentra en saber qué incluir y, más importante todavía, qué excluir. Si toda instancia de lenguaje puede transformarse en poesía con solo recontextualizarla (una posibilidad muy emocionante), entonces quien recontextualice palabras de la forma más rica y convincente será juzgado como el mejor. Concuerdo con aquello de que en el momento en que echamos por la borda el juicio y la calidad estamos en problemas. La democracia está muy bien para YouTube, pero cuando se trata de arte, es un desastre. A pesar de que todas las palabras fueron creadas en pie de igualdad – y por lo tanto pueden ser tratadas como iguales-, la forma en que se ensamblan no lo es; no estamos en condiciones de suspender el juicio y es una locura ignorar la calidad. La mímesis y la replicación no erradican la autoría, más bien presentan nuevas exigencias a los autores que, al concebir una obra de arte, deben tomar en cuenta estas nuevas condiciones como una parte inevitable del terreno: si no quieres que lo copien, no lo subas a la red…”.
“…A mediados del siglo XX, dos movimientos – la poesía concreta y el situacionismo – experimentaron deslizando la barra hasta el cien por ciento de opacidad. Ambos movimientos adoptaron la materialidad como su meta principal: los situacionistas a través del détourtement, y los poetas concretos empleando literalmente las letras como bloques de construcción. En la escritura no- creativa se crean nuevos sentidos al modificar el propósito de los textos ya existentes. Y para poder trabajar con textos de esta manera, las palabras deben volverse opacas y materiales…”.
¿Por qué la apropiación?
“…El gran libro de la escritura no-creativa ya fue escrito. De 1927 a 1940, Walter Benjamin sintetizó muchas de las ideas sobre las que había estado trabajando durante toda su carrera en una obra singular titulada Libro de los pasajes. Muchos han argumentado que el libro no es más que cientos de páginas de notas de una obra coherente jamás realizada – un montón de fragmentos y bosquejos. Pero otros lo han considerado una innovadora obra de mil páginas de apropiación y citas, con una forma tan radical que es imposible imaginar otra parecida en la historia de la literatura. Es un esfuerzo monumental: la mayor parte del contenido del libro no fue escrito por Benjamin; más bien, y a partir de pilas de libros que sacó de la biblioteca, copió textos escritos por otros, algunos de los cuales se extienden a lo largo de varias páginas. Aun así, las convenciones persisten: cada fragmento se cita apropiadamente y la propia “voz” de Benjamin se hace presente a través de brillantes notas y comentarios sobre las citas copiadas…”.
El inventario y el ambiente
“…La escritura- no creativa  permite una nueva manera de escribir sobre nosotros mismos: llamémosla “autobiografía oblicua”. Al hacer un inventario de lo mundano, de lo que comemos y lo que leemos, dejamos un rastro que revela tanto de nosotros como la opción mucho más tradicional de llevar un diario y, al mismo tiempo, abre un espacio suficiente para que el lector haga sus propias conexiones y construya una multiplicidad de narrativas…”.
Kenneth Goldsmith nació en Freeport, Nueva York en 1961. Es autor de una docena de libros que incluyen tanto poesía como ensayos, además de editor fundador del archivo en línea UbuWeb y PennSound. En 2007 se realizó el documental “Sucking on Words” centrado en su obra. Durante quince años fue anfitrión de un programa de radio semanal en WFMU que era una extensión de sus experimentos de escritura, su pedagogía y UbuWeb. En 2013 llevó adelante la curaduría del proyecto “Printing out the Internet” que invitaba al público a imprimir y enviar páginas de Internet a una galería de arte en México City, para lo cual se acumuló la polémica cifra de 10 toneladas de papel provenientes de 20.000 contribuidores. En 2015 fue protagonista de otra controversia al leer en un evento su poema The Body of Michael Brown, una versión poetizada del reporte de autopsia de un joven negro asesinado por un policía blanco en Missouri en 2014, suceso que desató varias protestas sociales. En la actualidad es profesor de escritura en la Universidad de Pennsylvania.




sábado, 18 de julio de 2020

Arte en flujo-Borys Groys


Arte en flujo
Ensayos sobre la evanescencia del presente
Borys Groys
Traducción Paola Cortes Rocca
Caja Negra editora
Buenos Aires, 2016

(Buenos Aires)
“El arte contemporáneo escapa del presente no resistiéndose a la corriente del tiempo,
sino colaborando con ella”, afirma Borys Groys. “Si todas las cosas del presente son
transitorias y fluidas es posible, e incluso necesario, anticipar su eventual desaparición.
El arte moderno y contemporáneo practica justamente la prefiguración e imitación del
futuro en el que las cosas que ahora son contemporáneas desaparecerán. Esta imitación
del futuro no puede producir obras; produce, en cambio, eventos artísticos, perfomances,
exhibiciones temporarias que demuestran el carácter transitorio del orden presente de
las cosas y de las reglas que gobiernan la conducta social contemporánea. La imitación
anticipada del futuro puede manifestarse solo como un acontecimiento y no como una cosa.
Los artistas del futurismo y del dadaísmo producían hechos artísticos que revelaban la decadencia
 y la obsolescencia del presente. Pero la producción de acontecimientos estéticos es incluso más
característica del arte contemporáneo – y su cultura de la perfomance y la participación. Los
acontecimientos artísticos actuales no pueden ser preservados y contemplados como obras de
arte tradicional. Sí pueden, sin embargo, ser documentados, narrados y comentados. El arte
tradicional produce objetos de arte; el arte contemporáneo produce información sobre
acontecimientos de arte”.
Esto hace al arte contemporáneo compatible con Internet y el libro aborda en un capítulo la
relación entre arte e internet.
Groys examina en estos ensayos con sutileza la intensificación de estos procesos en el contexto
de la migración masiva de las prácticas y las instituciones culturales a Internet, donde el impulso
inicial de las vanguardias históricas pareciera encontrar su culminación.
Arte en Internet
“…La cuestión que antes preocupaba a los artistas y escritores era ¿cuáles son los criterios de selección?
¿Por qué ciertas obras van al museo y otras no? ¿Por qué algunos texto se publican y otros no?
Conocemos las teorías católicas (para llamarlas de algún modo) por las cuales una obra de arte
merece o no ser elegida por el museo o la editorial: una obra debe ser buena, bella, inspiradora,
original, creativa, poderosa, expresiva, históricamente relevante – y cien criterios similares que
podríamos citar. Sin embargo, esas teorías colapsaron porque nadie pudo explicar de manera
consistente por qué una obra particular es más bella, original, etc. que las demás. O por qué
un texto particular está mejor escrito que otro. Las teorías más exitosas eran más protestantes,
incluso calvinistas. Según ellas, las obras se eligen porque se eligen. El concepto de poder divino
que es perfectamente soberano y no necesita legitimación se había transferido al museo y a otras
instituciones culturales tradicionales. Esta teoría protestante de la elección, que subraya el poder,
incondicionado del que elige, es una precondición para la crítica institucional –y el museo y otras
instituciones fueron criticadas, de hecho por el modo en que usaron y abusaron de su supuesto
poder.
El surgimiento de Internet eliminó esta diferencia entre producción y exhibición del arte. En la
medida en que involucra el uso de Internet, el proceso de producción artística está expuesto
de principio a fin. En épocas anteriores, solo los trabajadores industriales actuaban bajo la
mirada de otros – bajo ese control constante que Michel Foucault describe de manera tan
elocuente. Los artistas o los escritores trabajaban retirados, más allá del panóptico y del
control público. Sin embargo, en tanto los así llamados trabajadores creativos  usen Internet,
estarán sujetos al mismo grado de vigilancia, o incluso más, que los trabajadores foucaultianos.
Los resultados de la vigilancia son vendidos por las corporaciones que controlan Internet
Debido a que son las propietarias de sus medios de producción y de sus bases técnicas y
materiales. Aquí nos encontramos frente a  un fenómeno interesante: la mercantilización de la hermenéutica.
Según el filósofo, crítico de arte y teórico de los medios Borys Groys  el arte y sus instituciones,
al comienzo del siglo XX fueron sometidos a la crítica de un nuevo espíritu democrático e
igualitario. El suprematismo de Malévich, el futurismo de Marinetti y el trabajo de los artistas
de la Bauhaus desacreditaron tanto la noción de la obra de arte como objeto sagrado, como la
función preservativa de los museos y las promesas de eternidad materialista que estos auguraban.
Esto sentó las bases para el desarrollo de un “realismo directo”: un arte sin producto, que no
produce objetos sino prácticas destinadas a no sobrevivir, como las perfomances, las instalaciones
y el arte relacional. Con ello, se cumple uno de los objetivos más radicales de las vanguardias: el
arte abandona su distinción y sus privilegios, y se entrega a la corriente del tiempo, a la disolución
que pesa sobre el flujo de todas las fuerzas materiales.

Boris Groys (Berlín, 1947) es filósofo, crítico de arte y teórico de los medios, internacionalmente reconocido por sus investigaciones sobre el arte de vanguardia del siglo XX y los medios de comunicación contemporáneos. Estudió filosofía y matemáticas en la Universidad de Leningrado. Miembro activo de los círculos no oficiales de intelectuales y artistas de Moscú y Leningrado bajo el régimen soviético, emigró en 1981 a Alemania, donde se doctoró en filosofía en la Universidad de Münster. Desde entonces, desarrolló una intensa vida académica en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe, la Academia de Bellas Artes de Viena y las universidades de Filadelfia, Pensilvania y Nueva York, entre otras. A la par de su trabajo académico, Groys es un destacado curador de arte. Entre sus libros más importantes se destacan Sobre lo nuevo: ensayo de una economía cultural, Bajo sospecha: una fenomenología de los medios  y Obra de arte total Stalin





miércoles, 10 de junio de 2020

Gauchos de Malvinas - Marcelo Beccaceci




Gauchos de Malvinas
Marcelo Beccaceci
South World, 2017

(Buenos Aires)

“Cuando miro al potro encabritado, con el gaucho tratando de dominarlo, no sé dónde
Empieza el uno y termina el otro. De repente, están inmóviles. Lucha más de voluntades que de músculos, y luego desenfrenado empuje hacia campo abierto, para volver el animal ya tranquilo, manchado de sudor. Quizá porque me voy tan pronto, todo asume un colorido distinto. Esta escena
pampeana tiene un significado épico que no alcanzo a comprender. Sé que los cascos
que se hunden en la tierra blanda se marcan para siempre.
Sé que caballo y jinete son estampas fundidas en bronce que trascienden el tiempo”

Del diario de María Sáez de Vernet, (1800-1858), casada con Luis Vernet, quien había
decidido regresar con su familia a Buenos Aires.
Durante más de medio siglo, el ganado salvaje y los gauchos rioplatenses dominaron el
agreste paisaje de las Islas Malvinas. Sin embargo, muy poco ha trascendido sobre esta
fascinante época, en la que hombres y mujeres llegados de Argentina y Uruguay dejaron
un legado imborrable, aun posible de hallar en los corrales de piedra, la toponimia y el
lenguaje campero que subsisten en las islas. Esta obra rescata las aventuras y los increíbles
acontecimientos que se desarrollaron en esos intensos años de aguerridos paisanos y manadas
de vacunos y caballos salvajes.
Por primera vez se dan a conocer bellísimas ilustraciones originales sobre la vida y costumbres
de los gauchos realizadas hace más de 150 años. Gauchos de Malvinas constituye un hito en la
bibliografía sobre la historia de Malvinas, al aportar documentación inédita de la presencia
argentina y uruguaya en las islas.
El 10 de junio de 1829, el gobernador Martín Rodríguez crea por decreto la Comandancia Política
y Militar de las Islas Malvinas, con sede en la isla Soledad y jurisdicción sobre las islas adyacentes
al cabo de Hornos en el océano Atlántico, y designa como comandante a Luis Vernet. Una semana
más tarde La Gaceta Mercantil publicaba: “Una de las medidas más importantes del gobierno actual ha sido la organización política y militar de las Islas Malvinas, y de los terrenos adyacentes al estrecho de Magallanes. Aunque nuestra marina está en su infancia, podemos sacar gran provecho de las Islas Malvinas. El territorio es muy fértil, su clima menos áspero de lo que corresponde a su latitud. Los cuadrúpedos, que los españoles soltaron allí, se han multiplicado prodigiosamente, y se calcula que no habrá menos de 40.000 cabezas de ganado, con un sinnúmero de caballos salvajes”.

“…Sin embargo, este optimismo agrícola-ganadero, contrastaba con los graves problemas que ocasionaban los loberos y balleneros extranjeros que iban diezmando los recursos naturales de las islas y del Atlántico Sur. A pesar de los pedidos de Vernet al gobierno de Buenos Aires de contar con al menos un buque de Guerra y personal militar, estos pertrechos nunca llegaban…”.
Uno de los visitantes ilustres, Charles Darwin en las islas Malvinas aprovechaba su estadía para salir de excursión con los gauchos argentinos Santiago López y Manuel Coronel. Esta experiencia dejaría un recuerdo imborrable en el famoso naturalista, quien describe a estos gauchos como hombres excelentes para sus propósitos y estaban acostumbrados a salvar cualquier obstáculo con solo sus propios medios.
Con ilustraciones, pinturas y documentación, el libro presenta también mapas como el de Luis Vernet
Confeccionado en 1827, el Censo de Extranjeros de 1867, donde se mencionan los gauchos residentes en las áreas rurales y también a los aborígenes fueguinos llevados a la isla Keppel por misioneros ingleses con el propósito de evangelizarlos.


sábado, 9 de mayo de 2020

Las brujas de Carupá - Luis Mey



Las brujas de Carupá
Luis Mey
Factotum Ediciones

(Buenos Aires)

Las brujas de Carupá es la historia de un niño, Arnaldo, y de su familia, donde unas energías sobrenaturales se mezclan con la vida cotidiana.
Arnaldo se asemeja a otro de los personajes del mismo autor, Manuel, en Los pájaros
de la tristeza. Su lenguaje es precario, le faltan palabras para expresarse y se comunica
más con los significados que con los significantes.
La familia de Arnaldo puede considerarse como disfuncional.
Una magia nativa circula por la narración e impregna la historia. Con estos
personajes puede ocurrir cualquier situación extraña en cualquier momento.
Las situaciones más dramáticas bordean el terror sin alcanzar los límites, el horror se
aminora con la realidad que circunda a  los personajes.
El trasfondo social, la pobreza material constituyen el marco de la novela, donde
los personajes, mediante sus poderes mágicos, intentan una salida.
El mundo de Arnaldo, es el de un niño que vive y observa la realidad con una mirada
distorsionada y motiva a preguntarse al lector ¿cuánto de esa realidad está
distorsionada? ¿cuánto hay en el mundo de los adultos que un niño no puede
llegar a comprender?
La narración está compuesta por las peripecias de esa familia, con la voz en primera
persona de Arnaldo.
Esta nueva novela de Luis Mey, vuelve a sorprender y acerca al lector al mundo de la infancia, a través de la mirada de un personaje singular.

Luis Mey nació en 1979. En 2013 obtuvo el Premio Décimo Aniversario de la revista Ñ por
su novela La pregunta de mi madre. Antes publicó una “trilogía conurbana” compuesta por
Las garras del niño inútil, En verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo y Los abandonados.
También es autor de Macumba, novela de terror, y Diario de un librero, anecdotario novelado
de su experiencia como librero. Publicó además las novelas Tiene que ver con la furia (Emecé,
en coautoría con Andrea Stefanoni) y El pasado del cielo (Seix Barral). Colabora con diferentes
medios gráficos.