viernes, 22 de febrero de 2019

La cárcel de Ushuaia - Roberto Gárriz



La cárcel de Ushuaia
Roberto Gárriz
Ediciones UNTDF
Colección De eso no se habla
Abril de 2017

(Buenos Aires)

Este libro titulado La cárcel de Ushuaia, de Roberto Gárriz, autor a quien no conozco
ni había leído nunca, llegó a mis manos en la ciudad de Ushuaia, en el último
viaje que hice, en enero de este año.
Buscaba algunos libros sobre temas de Ushuaia, ciudad que me fascina por muchas
razones y el título llamó mi atención, sin embargo nada tiene que ver con el famoso
presidio de esta ciudad convertido desde hace muchos años en un  museo, sino que
es una metáfora.
 La cárcel de Ushuaia está editado por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego,
Antártida e Islas del Atlántico Sur, en la colección De eso no se habla. En el sitio
web de esa universidad dice acerca de esta colección: "...entendiendo que el lector
desempeña un rol activo en las múltiples significaciones de un texto, una colección que
propone hablar sobre aquello de lo que “no se habla” constituye, sin dudas, una afrenta,
 una provocación: la necesidad de construir espacios de discusión que desglosen los
supuestos socioculturales que actúan como lastre en los procesos dinamizadores que
viven nuestras sociedades en este siglo XXI...".
Un narrador personaje en primera persona cuenta la historia de la relación
con su  mujer, Zulema, y el deseo de empezar  una nueva vida, en la ciudad de Ushuaia y dejar
atrás el maltrato que ella le inflinge con golpes de puño, patadas y arrojándole objetos.
Esta situación de violencia  se conoce a partir de la primera página del libro.
A partir de la convocatoria que Zulema recibe de la universidad para trabajar como docente,
deciden radicarse en la ciudad austral. Mientras duran los preparativos del viaje,
nace una hija de la pareja, Clarisa.
El narrador también es docente, en Física y consigue un trabajo como jurado de un concurso
de tesis de doctorado, tarea que puede hacer sin horarios.
A su llegada a  la ciudad, el protagonista conoce a Alma, el conductor de un auto,  que
en lo sucesivo le servirá para llevarlo adonde lo necesite, y se transformará muchas
veces en acompañante de diversos trámites. Alma es de origen chileno y tiene
familia y entre sus hijos, una hijastra adolescente  y atractiva  a la que llaman "la Johnny".
Mientras los días transcurren entre la rutina diaria de crianza de Clarisa, que el protagonista
realiza mientras Zulema concurre a la universidad a dar clases, y la falta de decisión
para encarar el trabajo de jurado del concurso, ocurre un episodio que inicia una
serie de equívocos.
Una noche, La Johnny,  es rescatada por Alma de una discusión con un joven en la
puerta de un lugar nocturno. El protagonista está presente durante la escena y esto
lo señala ante los ojos de los demás como un amigo de Alma.
El maltrato de Zulema hacia el protagonista  continúa y en uno de esos arranques
de furia, lo lastima en la cara arrojándole un objeto.
Esta situación se suma a la del episodio del lugar nocturno y conduce a un equívoco
que crece a lo largo de la novela.
A partir de una denuncia policial, se presenta en la casa del protagonista y de Zulema
un sargento llamado Elpidio Rivero que según afirma, le ha sido designado como custodia.
La presencia constante de Elpidio en la casa y su incorporación en las rutinas diarias,
de alguna manera modera la situación de violencia de la pareja, pero la violencia
latente existe en la relación y  se desata en varios tramos de la novela.
El libro tiene un final abierto ya que la universidad no le confirmó el cargo a Zulema.
Los días fueron pasando entre la instalación en la casa que les designaron, la búsqueda
de libros extraviados que el protagonista traía de Buenos Aires,  la crianza de Clarisa,
la rutina compartida con el sargento Elpidio Rivero, y el encuentro con los lugares típicos
a recorrer en  la ciudad como el Museo del Fin del Mundo y con los habitantes del lugar.
Si bien la historia aborda como  tema principal el de la violencia en una relación de pareja,
esta vez inflingida por la mujer hacia el hombre, hay alusiones constantes a las historias
que todo viajero interesado en  la ciudad de Ushuaia llega a conocer: los
aventureros que llegaron para cazar y buscar oro, los yámanas, antiguos habitantes originarios,
el presidio transformado en museo que alberga historias de presos famosos, los personajes
notables que escriben historias y que parecen saberlo todo acerca del lugar.
El título del libro es una metáfora de la cárcel que encierra a estos personajes, el protagonista
y su mujer, Zulema, en una relación malsana y violenta y de la que no han podido
salir ni siquiera con un cambio tan significativo como es instalarse en el fin del mundo.
Lo rescatable es la crianza de Clarisa, que el padre aborda con mucha naturalidad y el amor
que éste le prodiga.

Roberto Gárriz ( Buenos Aires en 1965) es autor de las novelas Echándonos de menos (2005); Las tetas de Perón, una novela peronista hasta las manos (2012); All inclusive (2015); del juego de mesa La carrera política (2015) y el Manual de autoayuda para ballenas (2015). En el ámbito de la literatura infantil, es autor del cuento El cumpleaños (2011) y de la novela El caso de las liebres muertas (2012). Ha publicado cuentos en distintas revistas y antologías. Es fundador e integra el Consejo Directivo de la revista Odradek. Ha colaborado en la traducción de la historieta Asterix (2015) y es cotraductor de Lucky Luke (2016).



sábado, 26 de enero de 2019

También esto pasará - Milena Busquets



También esto pasará
Milena Busquets
Editorial Anagrama

(Buenos Aires)

La segunda novela de Milena Busquets aborda el tema del duelo por la muerte de
la madre de la protagonista, Blanca, una mujer de cuarenta años.
La narración empieza en el funeral de la madre. A partir de esa escena el narrador
personaje, Blanca, hace un recorrido por los recuerdos y simultáneamente relata
unas vacaciones en Cadaqués en el presente, donde transcurrieron muchos momentos
de su vida con la madre.
La vida de Blanca, con hijos, ex maridos, y un amante, está también poblada de
amigos que la acompañan durante esos días que pasarán en la casa, que la protagonista
describe "la casa es de mi madre y siempre lo será".
En una crónica sobre la muerte de su madre, Simone de Beauvoir escribe sobre la
aceptación de las diversas formas de rendir homenaje:
"Es inútil de integrar la vida con la muerte y comportarse racionalmente en presencia
de algo que no es racional: cada uno debe manejarse como pueda ante el tumulto de
sus sentimientos. Entiendo todos los últimos deseos y también la total ausencia de ellos:
el abrazar los huesos o el abandono del cuerpo de la persona amada en la fosa común.
Si mi hermana hubiera querido vestir a Mamá o quedarse con su anillo de bodas, no
me cabe la menor duda de que yo habría aceptado sus reacciones de tan buen talante
como las propias".
Es así como Blanca en pleno duelo, hace su vida acompañada por otros personajes
con distintas problemáticas.
En conjunto es un grupo liberal y algo decadente y Blanca intenta recuperar un
poco de vida "hedonística" para disminuir  el dolor y la pérdida.
La memoria de Blanca repasa  momentos terribles ya transitados debidos a la
enfermedad y agonía de la madre y se defiende.
Cuando ella era niña su madre le contó, para ayudarla a superar la muerte de su padre,
un cuento chino. El cuento era sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios
y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de
deliberaciones, los sabios se presentaron frente al emperador con una propuesta: "También
esto pasará". Y la madre añadió: "El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la
felicidad".
El pueblo, de la infancia y la juventud  donde transcurren los días de vacaciones de Blanca
y el grupo que la acompaña, ha vuelto como una postal de esos años, que la protagonista intenta recuperar.
El duelo es una historia que uno se cuenta a sí mismo, es la historia de la vida de alguien
a quien amó y es la historia de su vida con la persona y también la historia de su vida sin ella.
La novela finaliza con una despedida de Blanca con reconocimiento hacia su  madre, aunque
lo sabe insuficiente y dice, "algún día hablaremos mucho de ti". Este final parece ser el conocimiento que el personaje tiene acerca del duelo que vive, los sentimientos detonados seguirán haciendo su aportación.

Milena Busquets Tusquets (Barcelona, 1972) estudió en el Liceo Francés y se licenció en
arqueología en el University College de Londres.
Trabajó durante muchos años en el mundo editorial. Vive en Barcelona con sus dos hijos.
El manuscrito de esta novela despertó una extraordinaria expectación en Frankfurt y se
han firmado contratos de traducción en más de veinte países, en sellos literarios tan
reconocidos como Gallimard (Francia), Suhrkamp (Alemania), Harvill Secker (Reino
Unido), Rizzoli (Italia), Companhía das Letras (Brasil) y Hograrth Press (Estados Unidos).

bibliografía:
Ron Marasco - Brian Shuff
Sobre el duelo
Editorial Océano




sábado, 15 de diciembre de 2018

Flores incoloras, transparentes - Carlos Eduardo Nuñez



Flores incoloras, transparentes
Carlos Eduardo Nuñez
Editorial Rosario

(Buenos Aires)

Carlos Eduardo Nuñez reunió en este libro sus escritos acerca de diversos temas.
Sus actividades e intereses son muy variados ya que Nuñez se interesó siempre
por las ciencias y las artes. El autor, a quien no conozco, me envió este libro por
correo.
Sus textos discurren entre los temas más disímiles, ya sea la soledad de las personas
en "La soledad tiene nombre de mujer"; el suelo, lo que subyace debajo de la ciudad,
lo transitorio y que puede cambiar de un momento a otro en "Acerca de lo que hay
debajo de la ciudad"; el plástico como materia de muchísimos objetos en "Materias";
o los espartillos en "País de penachos evanescentes", entre otros muchos temas.
Escritos entre 2011 y 2010 estos textos reunidos en el libro no tienen una visión
de conjunto pero sí personal.
El autor se acerca a un tema y reflexiona, ofrece su punto de vista.
Además de estudiar como Técnico Químico en el Instituto Politécnico de Rosario,
Carlos Eduardo Nuñez se desempeñó como docente investigador en la Facultad
de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones.
Estudió artes visuales y composición musical, astronomía, geología, prehistoria
y etnología e ingeniería química. También cursó la Licenciatura en Historia en la
Universidad de Misiones y pinta desde 1996. Realizó once muestras personales en
museos de Misiones y alrededor de ciento ochenta obras, la mayoría de las cuales
fueron adquiridas. Es cofundador de la Asociación Jardín Botánico de Posadas.
El autor dice en el prólogo, refiriéndose a este libro: "...Por otro lado he decidido
que no es un objeto comercial por lo que será entregado, y con mucho gusto a quien
lo solicite hasta que se agote la edición, si es esto alguna vez llegara a suceder".
El correo electrónico es cenunez@arnet.com.ar
Carlos Eduardo Nuñez nació en la ciudad de La Plata. Vivió en Rosario y actualmente
vive en la ciudad de Posadas.

sábado, 1 de diciembre de 2018

La novela del exilio por Javier Claure C.

Carlos Decker Molina presentando su novela  ”Tomasa” en el Instituto Cervantes de Estocolmo.
De izquierda a derecha: Erik Oller Westerberg, Håkan Forsberg y Carlos Decker Molina.


(Estocolmo) Javier Claure C.

Carlos Decker Molina, periodista y escritor boliviano residente en Estocolmo (Suecia) desde hace mucho tiempo, es el autor de la novela Tomasa que obtuvo, en el año 2014, el tercer puesto en el Premio Internacional de Literatura organizado por la Editorial Quipus de Cochabamba (Bolivia). Se trata de una obra literaria de profundo contenido social en donde, Decker Molina, se asoma al mundo literario tomando en cuenta como puntos de referencia Bolivia y Suecia. Así revela en su escritura, en este caso particular, la dolorosa caminata del exilio. Tomasa rompe con las estructuras de novelas a las cuales estamos acostumbrados a leer. Se utilizan palabras en sueco, en italiano, en quechua y “bolivianismos”. Además, al final de cada capítulo hay información adicional como por ejemplo: certificados médicos, cartas, poemas, garabatos, diálogos, informes, certificados de asistentes sociales, monólogos, apuntes, preguntas, dibujos terapéuticos y certificados de la policía. También hay un glosario en donde se explica el significado de cada palabra que no está escrita en español.
Tres personajes principales van rodando en la novela, y a medida que uno se adentra en la lectura forman un triángulo de conversación que crea tensión. Y, como consecuencia, mantiene al lector pegado a las páginas. Gualberto Paniagua Mamani es la metáfora del sufrimiento. Ingmar, periodista sueco, es la metáfora de la solidaridad sueca en los años 70. Pia, ex mujer de Ingmar y de Gualberto, es la metáfora de la libertad. Y en la lejanía Tomasa, la madre de Gualberto, es la metáfora de Bolivia. El exilio tiene muchas caras, independientemente cual haya sido el motivo. Para las personas que fueron torturadas, perseguidas y encarceladas, el exilio significa alivio y libertad. Pero también puede denotar tristeza, soledad, discriminación, desarraigo y, a veces, distorsiones psíquicas. El exiliado es una persona que ha sentido en carne propia el estado interrumpido del ser, dejando atrás todo lo que tenía en su país. En resumidas cuentas, el exiliado se ve forzado a construir una identidad en el país acogedor partiendo de las profundas heridas que surgieron en su país de origen.
Gualberto Paniagua, es un boliviano de procedencia campesina que hilvanó su historia entre dos continentes. Su padre, un “sindicatero” desaforado, lo había raptado a corta edad del regazo de su madre Tomasa, quien sufría lo indecible por esta separación. En su país natal sufrió la tortura y la persecución por su militancia en un partido de izquierda. Con el paso del tiempo logra escapar a la Argentina. Y desde allí escribe cartas a su madre:
“Mamita Tomasa: Estoy en Tucumán y me he vuelto guerrillero del Ejército Revolucionario del Pueblo. Mis compañeros son muy buenos y me han dicho que ser guerrillero es subir en la escalera de la vida del hombre para ser un hombre nuevo. Cuando triunfe la Revolución que estamos armando para dar libertad a gente como vos iré a recogerte. Patria o muerte, mamitay; tu hijo Gualberto”.
Otra carta dice: “Mamitay, mi papá ha muerto, pero no llores por él, por su culpa estamos sufriendo todos. Los compañeros y un yatiri (brujo curandero indígena) que me lo ha mirado en coca me han dicho que no vuelva a Bolivia porque la situación sigue jodida. Gracias a un “llajtamasi” (compatriota), aquí he conseguido trabajo en la zafra. Seguiré juntando dinerito para ir a buscarte. A veces no puedo dormir nada, ni una horita siquiera. Tu hijo Gualberto”. Al parecer, la situación de Gualberto no era placentera en Argentina. Las peripecias se sumaban unas tras otras. Había visto morir a su padre alcoholizado, trabajaba muchas horas en la zafra y soñaba con su madre todas las noches. En medio de todo ese agobio, el destino juega a su favor y logra salir a Europa. Desde allí escribe otra misiva: “Mamitay: Anoche he llegado a un lugar frío que se llama Alvesta; está en un país que se llama Suecia. Perdona pues mamita, el flaco, el turco, el Walter y yo hemos fracasado. Creo que ya no haré más revoluciones. Me han apaleado y sabes estuve cerca de ti en Oruro pero me mandaron de vuelta a Argentina. A veces, querida mamita, me entra un sonk’oynanan (tristeza) terrible; quiero llorar no más, no duermo y me quedo mirando la oscuridad. Tu hijo G”.
En Suecia obtiene el asilo político y, al igual que todo ciudadano, recibe un número personal: 530802 – 9159. Las primeras seis cifras hacen referencia a la fecha de nacimiento. Es decir el año, el mes y el día. El penúltimo dígito indica el género. Dígitos pares son destinados para las mujeres y los impares para los hombres. Y, en consecuencia, existe un único Gualberto Paniagua Mamani. De esta manera Gualberto va entrando, poco a poco, a la rosca de la vida cotidiana sueca. Y su número personal es registrado en los bancos de datos de las autoridades.
A medida que pasa el tiempo conoce a una pareja sueca, Ingmar y Pia, padres de dos hijos. Un día, lo invitan a casa para festejar “Midsommar” (pleno verano), la fiesta más emblemática de Suecia. La conversación fluye entre comida, trago y canciones. Ingmar se excede con el alcohol y se queda dormido en un sillón. Mientras Pia y Gualberto aprovechan la situación para dar rienda suelta a sus sentimientos desenfrenados, lo cual con el transcurso del tiempo cobra un desenlace fatal. Pia abandona a Ingmar y a sus dos hijos para irse a vivir con Gualberto, el indian (indio), ex militante en las filas de izquierda.
Gualberto estudia con esmero el sueco y el inglés, requisitos que le permiten entrar a la universidad, donde se forma como ingeniero cibernético. Este logro afianza su nueva identidad, obtiene un trabajo y un estatus social relativamente bueno. Pero la relación con su pareja no marcha bien y se separa de Pia. Gualberto se compra un ático en pleno centro de Estocolmo, en un barrio bohemio, y deja atrás sus conceptos revolucionarios. Se olvida de la lucha por el pueblo, del proletariado y se vuelve un pequeño burgués. Es un hombre de moda, utiliza zapatos de excelente calidad, tiene costumbres caras, acude a restaurantes y cafeterías de moda. Este cambio radical es un fenómeno curioso y real que se ha dado en mucha gente que ha llegado a Suecia con las ideas revolucionarias escritas en el pecho. A un principio hablaban de política y eran poco menos que la Revolución proletaria andando. Sin embargo, con los años, las cosas materiales y las condiciones de vida que ofrece Suecia; se han sumergido en un mundo de consumo. Y, por consiguiente, han olvidado totalmente esas ideas y principios por los que luchaban en su país de origen.
En el caso de Gualberto, todos esos cambios, que aparentemente se ven como un signo de prosperidad, no consiguen calmar su ansiedad. Sufre de trastornos psíquicos y tiene una profunda crisis de identidad. Él mismo afirma: “Estoy jodido. Me acosan tanto los fantasmas de aquí como los de allá. ¿Quién carajo soy? Padezco de orfandad, es decir soy huérfano de madre, padre y de patria. ¿No sé quién soy?”. En un monólogo hace referencia a su madre: “Mi madre debió haber sido una santa. ¿Qué será de ella?  Anoche la volví a ver, últimamente la veo con frecuencia. Su rostro se estrella en mi cara, recordándome que la tengo sin tenerla. Mi madre es un sufrimiento antiguo. A cada instante me pregunto qué podría haber pasado si me quedaba con ella”. 
Pia, su ex pareja, lo describe como un hombre sin historia familiar, con espíritu triste y acongojado por terribles pesadillas. Un hombre que estudió con la tozudez de un loco, olvidándose de Pia y de él mismo. Probablemente así canalizó su angustia cuando estudiaba en la universidad. Es más, una ecuación diferencial, en una página de la novela, revela el trastorno bipolar de Gualberto Paniagua. Gualberto dice al respecto: “mi mal es una ecuación no resuelta, pertenece a la teoría de la relatividad”. Y se lee, entre otras cosas: “La geometría de mi ser es igual que la del espacio-tiempo no euclidiano, es decir no es plana”. De esta afirmación se pudiera especular, tomando en cuentas los logros y fracasos de Gualberto, que se desarrolló en una geometría elíptica de curvatura positiva y en una geometría hiperbólica de curvatura negativa. O sea, existe un espacio tridimensional en el que se ha desplazado, y un tiempo en el cual ha hecho historia. Y el espacio en el que se mueve Gualberto, en la novela, se llama Suecia: infierno y paraíso. Paraíso porque, a pesar del empeoramiento del modelo sueco, Suecia sigue siendo un Estado de bienestar social con una economía estable y mixta entre el capitalismo y el socialismo. Esta realidad, ha permitido que se lleven a cabo conquistas sociales de gran envergadura. Y gracias a ello es catalogado, a nivel mundial, como uno de los países con altos niveles en el campo social.
Los jubilados, los niños y las personas con discapacidad física o mental gozan de equidad. Una persona sin una pierna o sin brazos tiene derecho a participar en la sociedad. Es decir, no le quitan la calidad humana. Existe ayudas económicas para las madres solteras, subsidios económicos mensuales para menores de 18 años, derecho a 5 semanas de vacaciones, derecho a 480 días pagados (a las personas que trabajan) por concepto de permiso parental, atención médica gratuita para menores de 18 años, enseñanza gratuita tanto en el colegio como en la universidad, pago relativamente bajo, para adultos, por operaciones o consultas médicas, cesantía baja; seis por ciento este año y también pronosticado para el próximo año (según la Revista de Economía, Ekonomifakta), departamentos acogedores con agua fría, caliente y calefacción que viene desde una central, excelentes bibliotecas y un buen medio de transporte. Pero ojo! que no se malentienda como que los ciudadanos reciben todo gratuitamente del cielo. En Suecia, como en todas partes del mundo, las personas que quieren vivir holgadamente y con lujos tienen que trabajar duro, para obtener un título universitario hay que estudiar fuerte. Los trabajadores pagan un impuesto alto, precisamente para mantener el bienestar en la sociedad. Los hombres cocinan, atienden a sus hijos, les cambian pañales, hacen la limpieza, lavan los platos, hacen mercado, riegan las plantas etc.
Los suecos no son muy amigables que digamos y muchos de ellos viven felices en su soledad. La mayoría de los vecinos ni siquiera saludan, a no ser que sea un extranjero. No importa si una persona es profesional o no, si vive en un departamento o en una casa. Y como dice el dicho, “no todo lo que brilla es oro”. Infierno porque en Suecia existe racismo, soledad, depresión, suicidios, desarraigo, segregación etc. De acuerdo al Centro Nacional, para la Investigación y Prevención del Suicidio, del Instituto Karolinska que pertenece al Hospital Universitario Karolinska, 1544 personas se quitaron la vida durante el año 2017. De las cuales, 1063 eran hombres y 481 mujeres.
El médico sociólogo estadounidense de ascendencia judía, Aaron Antonovsky (1923-1994), creó la teoría salutogénica. Una teoría sujetada por tres pilares: la compresibilidad, la manejabilidad y la significatividad. Estos tres conceptos juegan un papel muy importante para que exista una convergencia hacia, lo que Antonovsky llamó, “el sentido de coherencia (SOC)”. A grandes rasgos, la teoría salutogénica describe la capacidad que tiene un individuo para comprender el significado del mundo que lo rodea. Es decir, el ser humano debe darse cuenta de la relación que existe entre sus actos y los efectos que éstos tienen en su entorno. Debe igualmente tener la suficiente inteligencia para asimilar y rectificar experiencias y sucesos. Debe poseer sentimientos de carácter cognitivos emocionales para llegar a la conclusión, de que a pesar de muchos problemas que depara la vida, vale la pena vivirla. Además, según esta teoría, todo ser humano tiene la capacidad o sentimiento para enfrentar los desafíos y adversidades de la vida. También hace referencia a la aptitud y la tolerancia para comprender a otras personas y a otras culturas. A juzgar por Antonovsky, una  persona con esas cualidades alcanza el sentido de coherencia en la vida.
Volviendo al caso de Gualberto; sin duda alguna lleva una fisura en su fuero interno por la separación de su madre a corta edad. Fue raptado por su padre para ser trasladado de un lugar a otro. En otras palabras, la adaptación psicológica de Gualberto, a un nuevo entorno, ocasionó una serie de cambios que le afectaron de forma negativa emocionalmente. Quizá por eso extraña mucho a su madre, en su adultez, y la ve en sus sueños. Asimismo tuvo un padre alcohólico y fue torturado en su país. Por su pasado, y a pesar de ser profesional en el país acogedor, Gualberto no tiene capacidad para enfrentar las desventajas de la vida, no tiene sentimientos cognitivos cabales, no puede ver su entorno con objetividad, no quiere ver las consecuencias de sus actos de locura, los recursos a su alcance no le son manejables, los estímulos internos y externos no le proporcionan felicidad en la vida. O sea, Gualberto no tiene “el sentido de coherencia en la vida”. No puede resolver la incógnita de su dolencia y, como efecto, cae en depresiones, tiene un sinfín de preguntas, se deja llevar por los pensamientos negativos afincados en su mente y se encierra en su ático aislado de todo el mundo. Pia dice al respecto: ”Lo que me molesta profundamente es que sus colegas discuten y debaten con él sobre temas cibernéticos pero ninguno de ellos ha ido a visitarlo en su ático de Sibirien y tampoco lo invitan nunca. Departe amigablemente en todas las fiestas de fin de año con el personal de las empresas en las que trabajó, pero al día siguiente vuelve a ser el 530802-9159; es decir, retorna a la categoría profesional del colega y no del amigo”.
Dicho de otra manera, Gualberto carece de un entorno social que pueda ayudarlo de algún modo. No tiene amigos y se emborracha con la soledad mirando las paredes de su ático. Sus colegas son fríos y calculadores. No les gusta el alboroto y no quieren, para nada, inmiscuirse en los problemas de Gualberto. Jamás lo visitan, tampoco lo invitan a su casa, ni tienen una pizca de compasión por él. Pues en Suecia no existe la pasión latina o del Mediterráneo. Hay personas que han vivido muchísimo tiempo en este suelo nórdico, y nunca han sido invitadas a un cumpleaños, a una boda o a un bautizo de una familia sueca. Es cierto, uno comparte las fiestas del trabajo, pero al día siguiente uno vuelve caer en el casillero de colega. Al fin y al cabo Suecia, es para los suecos.

(c) Javier Claure C.
Estocolmo

Javier Claure C. es un escritor de origen boliviano, vive en Suecia desde hace décadas

texto y fotografías: (c) Javier Claure C.

Carlos Decker Molina presentando su novela  ”Tomasa” en el Instituto Cervantes de Estocolmo.
De izquierda a derecha: Erik Oller Westerberg, Håkan Forsberg y Carlos Decker Molina.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Un sueño realizado - César Aira




Un sueño realizado
César Aira
Editorial Emecé

(Buenos Aires)

Publicada inicialmente en 2001 Un sueño realizado se reeditó por Emecé este año.
En principio hay un narrador que describe la cura narrativa que ha inventado para
su dolor de cabeza y que consiste en contarse historias a sí mismo. Estas historias, dice
el narrador en primera persona, "no las he inventado yo: las saco de la televisión, de los
diarios, de conversaciones que he tenido o he oído por ahí...". Esto que funciona como
una introducción al libro y que es una primera parte, consiste en aclarar que al narrador
esas historias no le ocurren y que sólo las cuenta.
En el segundo capítulo, el narrador afirma "Y sin embargo, yo también tuve historia...", y
después de algunas digresiones, cuenta que estuvo en la cárcel cuando tenía 22 años
y pasa a relatar las penurias sufridas. Aquí lo narrado empieza a parecerse a las escenas
escritas por los hard -boiled writers norteamericanos aunque la literatura argentina tiene
su tradición de brutalidad antes de esos escritores,  en La refalosa de Ascasubi, El matadero
de Esteban Echeverría y el asesinato del Moreno en el Martín Fierro, también en las escenas
monótonas y  atroces que escribía Eduardo Gutiérrez.
En el segundo capítulo , al avanzar el relato, el narrador cuenta que cayó preso por un robo
a mano armada, y pasa a describir cómo ocurrió.
En el capítulo cuarto , el narrador afirma que obtiene cinco o seis veces por año, lo que
no obtiene casi nadie: la realización de sus deseos.
A partir del encuentro casual, durante un asalto, el narrador recuerda a una antigua novia,
Florencia. El narrador personaje que tiene una relación de pareja con un hombre,
empieza a desear encontrarse con esa mujer con la que tuvo una relación platónica  y
la busca hasta encontrarla. Después de treinta años, el personaje y su amor imposible
se reencuentran y consuman su amor. Pero Florencia está casada y además el marido
es un sinvergüenza que cuando ella logra ahorrar dinero para comprarse una casa o
los muebles, él consigue quitárselo con un ardid. Las situaciones se van complicando,
y el desenlace es delirante, con episodios violentos.
Un sueño realizado es una novela desconcertante, con mucha imaginación.

Bibliografía:
(1) Jorge Luis Borges, Francis Bret Harte, Bocetos californianos, Prólogos con un
prólogo de prólogos, Editorial Emecé



martes, 21 de agosto de 2018

Casta Murana - Enrique Medina




Casta Murana
Enrique Medina
Editorial Galerna
Buenos Aires, abril de 2018

(Buenos Aires)

Con el título de Casta Murana, que hace eco en la obra Carmina Burana, con música de
Carl Orff, el nuevo libro de Enrique Medina tiene prólogo de Carlos Marcos y
José María Marcos.
Casta Murana es una novela que está escrita por un narrador que escribe a Nilda,
una verdulera que quiere ser escritora y famosa, a su vez Nilda escribe un personaje
que se llama Casta Murana y ésta escribe a Asunción Cesárea, personaje de otra novela.
A medida que cada personaje escribe a otro personaje, cada uno de ellos se vuelve más vulgar,
mediocre y grosero, como si se proyectara en un espejo cada vez más deformante y más oscuro.
Nilda vive en un pueblo, trabaja en la verdulería, un negocio familiar administrado
por ella y la madre. Tiene una vida de frustración pero está obsesionada con  escapar de su
destino chato y convertirse en una escritora famosa. Para eso asistió al taller literario
que coordinaba Fernando, que es el bibliotecario del pueblo y quien la ha orientado en
la literatura. Fernando es convincente, tiene ideas sobre la realidad, la literatura
y la política y ha influido mucho en Nilda.
La estética de la novela podría ser naturalista excepto en el caso de Nilda quien no se
conforma con un destino de mujer que envejece sola en un pueblo, atendiendo una
verdulería.
Nilda además de querer ser escritora y famosa, anhela encontrar al padre, supuestamente
muerto. Una serie de mentiras y ocultamientos no han podido socavar su anhelo de
conocer la verdad.
A partir de una firme decisión y de una vocación orientada hacia la literatura, Nilda
tiene la voluntad de escapar de un destino que se adivina lóbrego, hacia un futuro mejor.
Según el prólogo de Carlos Marcos y José María Marcos: "... Alcanza con observar
atentos a nuestro alrededor y luego encontrar las palabras para nombrar el asombro que
provoca la existencia, tal como hace Enrique Medina en Casta Murana, una novela que
habla sobre la necesidad de imaginar otros mundos para intentar comprender el que nos
toca vivir".

Enrique Medina (Buenos Aires, 1937) realizó estudios de pintura, teatro y cine.
En 1972 publicó Las tumbas, su primera novela, escrita con coraje y franqueza desusados
para la época. En 1973 publicó Sólo ángeles, que fue prohibida. A partir de ese momento,
su literatura, cuestionadora y frontal, sufrió los embates de la censura y la persecución, hasta
su liberación en 1983.
Medina ejerció como profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad del Estado
de Arizona
y recibió conjuntamente con el presidente de la Academia Argentina de Letras, doctor
Bernardo Canal Feijoó, la Medalla de Plata al mérito otorgada por la Fundación CLED.
Recibió la Faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores por su novela Las muecas
del miedo; el Primer Premio Municipal por su libro Deuda de Honor.
Ha participado en el Festival Internacional de Literatura de Saint- Malo (Francia), el Primer
Encuentro de Escritores Latinoamericanos en Lyon (Francia).
Como guionista cinematográfico recibió los tres primeros premios más importantes que
se otorgan en el país: Cóndor de Plata, Premio Argentores y Premio Nacional.
Parte de su obra ha sido traducida al portugués, inglés, francés, húngaro, polaco, alemán
y yugoslavo. Figura en antologías nacionales e internacionales. Algunos de sus relatos
y novelas fueron llevados al cine y al teatro.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Los misterios de Rosario - César Aira



Los misterios de Rosario
César Aira
Editorial Emecé
2012

(Buenos Aires)

Alberto Giordano, un joven profesor de literatura es el protagonista de este libro
de César Aira publicado inicialmente en 1994.
Ambientado en la ciudad de Rosario, la historia empieza cuando Alberto Giordano
se dirige hacia la Facultad de Humanidades para dar un seminario.
Está nevando,  cosa no habitual, y el profesor empieza a percibir a Rosario como
una ciudad gótica. Cuando llega a la Facultad de Humanidades, se entera que no
hay ningún alumno anotado.
El narrador va contando además de los hechos que ocurren, cómo escribe la
novela: "Para nosotros Alberto Giordano tenía una descripción equis, y nos
ajustamos a ella sin sobresaltos, porque cuando empezó la novela ya era así:
bajo, gordo, desaliñado, los ojos colorados, la barba de tres días...", característica
de la novela posmoderna.
En Los misterios de Rosario se describe el mundo universitario al que pertenece
Giordano, junto a las editoras, tres mujeres provenientes del África y ex monjas
misioneras, y escritores. Las editoras tienen en vilo a los ensayistas como Giordano,
tiran para atrás la edición prometida, ejercen su poder.
Hay además una trama de suspenso, que atraviesa la novela.
Todo eso en medio de una nevada producida por Olivia, que controla el clima
desde los techos de la Facultad. Y además ha llegado el fin del mundo.
Los misterios de Rosario se puede leer como una historia narrada con una fantasía
delirante y también como una reflexión sobre las relaciones en el mundo de la
cultura.
A menudo las ciudades tienen otras ciudades adentro y esta novela nos describe
la ciudad de Rosario que Aira ha descubierto con su fantasía y su libertad para
escribir.