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sábado, 10 de enero de 2015
El lugar donde la nube paraba - Reinaldo Edmundo Marchant
El lugar donde la nube paraba
Reinaldo Edmundo Marchant
Editorial Amanuense
(Buenos Aires)
El lugar donde la nube paraba del escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant reúne relatos donde el autor testimonia su fe en Dios. Frente a la desacralización del pensamiento Marchant contrapone esta elección artística donde a la manera de reflexiones y oraciones, narra sus vivencias.
Como en Noche oscura de San Juan de la Cruz, el autor mantiene encendida la luz:
"...Mi higiene ha consistido en mantener encendida la mecha de mi lámpara, para espantar las manos y la oscuridad humana. No es poco, sí, aunque tampoco descifra lo esencial...". (Sin título).
No es poco decir en esta época trastornada. El autor goza de las cosas bellas de la vida: "...Cuántas cosas bellas tiene la vida. La hermosa lluvia de invierno. Esa maravillosa luz de primavera. Las flores sentimentales del otoño. Aquél caracol veraniego. De todo aquello, nada se compara al amor. ¡Al ingenuo amor que salta del corazón...". (El otro).
Desde el encuentro, la reciprocidad y la dignificación amorosa, Marchant logra transmitir con poesía su reconocimiento a "esa nube que representa lo más hondo de Ti" y que descubrió en su infancia: "...Pienso. No soy dueño de mis caminos. No sé ordenar mis pasos. Aprendí a moverme cuando La Palabra lo indica. Ya no me engañan trompetas de plata. La nube era de fiar, aquello incansablemente anhelaba...". (El lugar donde la nube paraba).
Relatos que hablan de un tiempo de encuentro con Dios y reflexión íntima. Sin embargo, como dice Octavio Paz "el hombre es un nudo de fuerzas interpersonales. La voz del poeta es siempre social y común, aun en el caso del mayor hermetismo". En estos relatos, el narrador habla con los otros al hablar consigo mismo, busca y también encuentra, en un tiempo de convergencia, tiempo puro, aleteo de la presencia.
bibliografía:
San Juan de la Cruz, Poesía completa y comentarios en prosa, Editorial Planeta. edición especial para La Nación
Octavio Paz, La casa de la presencia, poesía e historia, Obras completas, Círculo de Lectores, Fondo de Cultura Económica
martes, 11 de marzo de 2014
La loica y otros cuentos - Reinaldo E. Marchant
La loica y otros cuentos
Reinaldo Edmundo Marchant
Amanuense Editorial
(Santiago de Chile) Miguel de Loyola
Reinaldo Marchant es un narrador inagotable, vuelve una y otra vez a sorprender con sus múltiples publicaciones, sin acusar cansancio, ni desaliento en medio de un mundo cada día más alejado de libros y lecturas. Ciertamente, su optimismo contagia, incluso hasta a los más pesimistas, en estas horas de manifiesta decadencia cultural, cuando las masas se vuelcan de lleno a la farándula, al sexismo, los mall y ... los teléfonos celulares, buscando la entretención que ayer prodigaban los libros, las viejas historias articuladas mediante el artificio del arte que llamamos literatura.
En La loica y otros cuentos, libro que presentamos hoy en este hermoso lugar -indudablemente estimulante para cualquier amante de los libros-, es posible advertir la sensibilidad y paciencia del narrador para detenerse en los asuntos aparentemente más sencillos, pero de una profundidad que en muchos momentos remece el alma del lector, deseando, añorando -el lector- volver otra vez a ser un niño, un adolescente, o bien aquel adulto expectante que detiene la mirada en medio de un mundo cada día más veloz y confuso.
Los relatos de Marchant en La loica y otros cuentos, son de corte coloquial, sin retruécanos ni yuxtaposición de pasajes ni de palabras rebuscadas y neologismos pretenciosos.Las imágenes llevan al lector directamente a la reflexión y al silencio, al encuentro con la ingenuidad del niño que ayer hoy y siempre, llevamos dentro, las más de la veces oculto por los imperativos de la vida diaria. Así, en La visita del genio, un niño despierta frente a la realidad; en La loica, el personaje, niño también, percibe los guiños de un más allá; en El surtidor de palabras, encontramos a un ser deslumbrado ante el descubrimiento del lenguaje; en Hambre, un jovenzuelo es vencido moralmente por el siempre apetitoso olor a pan fresco; en Un día perfecto, un hombre iluminado agradece el privilegio de saberse vivo en medio de un día maravilloso; en La mesa del creador, un escritor entrega un perfil de su trabajo; en Control y toque, uno de los cuentos más logrados del conjunto, acaso por tratarse -dicho sea de paso- de otras de las grandes pasiones del propio autor, se cuestiona los deslindes entre razón y locura a través del fútbol...
Un total de 14 relatos se agrupan en La loica y otros cuentos, ofreciendo una gama de historias cuyo eje central parece estar en el asombro, aquel asombro natural y hoy día olvidado frente al fenómeno de la vida. Reinaldo Marchant no se cansa de escudriñar, observar y alabar el chispazo milagroso de saberse vivo y consciente, lúcido en medio de la manifiesta oscuridad de la existencia, deteniéndose en los detalles que el hombre masa y su afán utilitario, ignora y pasa, y pasará siempre de largo, haciendo vista gorda, embelesado por el afán de novedades. Novedades ficticias, por cierto, creadas a propósito, para dominar nuestra conciencia.
Ortega y Gasset expone de manera magistral la actitud propia y fundamental del espectador, en la antología del mismo nombre, y cuya relación con estos cuentos de Reinaldo Marchant me resulta ineludible. Permítanme, para cerrar esta presentación, citar unas palabras del filósofo español:
El espectador mirará la vida desde su corazón, como desde un promontorio. Quisiera hacer el ensayo de reproducir sin deformaciones su perspectiva particular. Lo que haya de noción clara irá como tal; pero irá también como ensueño lo que haya de ensueño. Porque una parte, una forma de lo real es lo imaginario y en toda perspectiva completa hay un plano donde hacen su vida las cosas deseadas.
Felicitaciones Reinaldo por tu nuevo libro.
Muchas gracias.
(c) Miguel de Loyola
Santiago de Chile
Marzo del 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
A orillas del río Mapocho - Amante Eledin Parraguez
A orillas del río Mapocho
Amante Eledin Parraguez
Libro de Poesía
82 páginas
Tamaño 13,5 X 21 cms.
Portada termolaminada a color
Editorial Amanuense, Chile, 2013
(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant
A orillas del río Mapocho: libro de poesía de Amante Eledin Parraguez, publicado en noviembre de 2013, con el apoyo del Fondo de Fomento del Libro Y la Lectura.
Reúne una cincuentena de poemas, cuya hebra central es el río Mapocho, transformado su imagen en la metáfora central y universal del poemario. Los poemas están inspirados en tiempos en que el poeta vivió parte de su infancia en las riberas del Mapocho y donde creció junto a sus amigos y a su familia.
La imagen del Mapocho es la imagen histórica de la ciudad desde el punto de vista ecológico, social y político, rescatando su presencia como elemento de nuestra identidad.
Algunos poemas:
Espejo de aguas
Crecí con sus aguas
al pie de mi cama.
Era su canto en mi oído
una cuerda atada al sonido del alma.
Siempre cerca, corriendo
al lado de mi casa.
golpeando la puerta como amigo,
creciendo en la misma corriente.
Tengo su acento en el rostro
su timbre de voz.
El agua que navega en mis ojos
y el gesto de hundirme en la tierra.
Tengo el nombre del río en mi torrente,
un espejo trisado donde aparece
el sol haciendo surcos, el agua
que busca las raíces.
Estoy despierto.
El río me levanta junto a mi casa.
En voz baja su cauce me habla.
Cruza mi puerta y me arrastra.
Todavía lo sigo,
salto, subo, tropiezo;
voy pendiente en su hilo,
recogiendo los sueños hundidos en su lecho.
Estoy vivo, con el mismo latido
de mi infancia junto al río.
Me levanto con su paso lento
permanezco en su turbia existencia.
Soy río que busca
ciego entre brumas su destino:
Resiste el hilo de mis aguas
atado al ciclo de la vida.
Junto al río
Donde vivía cuando niño
no tenía nombre.
Se llamaba orilla del río
y tenía un rostro plomizo
duro como las piedras:
sin mañana en la rueda de la pobreza
donde los hermanos heredan los zapatos
y los golpes que reciben sus hermanos.
Eso era cuando mi madre
soñaba en su jardín
y pintaba con su sangre cada flor.
Todas tenían nombre
menos el lugar donde vivíamos.
Se llamaba población junto al río
separados de los otros
detrás de sus portones.
No tenía sitio mi casa
sólo un horizonte en la orilla del río.
El agua era el hilo que nos ataba.
Serpenteaba nuestra vida
sin rumbo en el torrente:
era mi infancia sin nombre junto al río.
De tus raíces
Hace tiempo salí de ti
desde tu sonoro territorio
donde habita mi país.
Salí de tus raíces a tus remansos
en los hilos que dejaste
para tejer árboles en tus orillas.
Sin alejarme de tus sueños salí al aire
los llevo en mi oído
corren con tu frescura por mis huesos
brotan como otros ríos desde mis manos.
Todavía la inocencia navega en nuestros cauces
aunque la muerte haya teñido nuestras aguas.
No matamos la esperanza, la libertad aletea.
No apagamos la noche ni la sangre
pero en nuestros ojos pasaron los abismos.-
(c) Reinaldo Edmundo Marchant
Santiago de Chile
Reinaldo Edmundo Marchant es escritor
jueves, 21 de marzo de 2013
Me gusta más cuando la sueño - Reinaldo E. Marchant por Amante Eledin Parraguez
“Un gran hombre es quien no ha perdido
el corazón de un niño”
Mencio
Para llegar a comprender con amplitud esta
novela de Reinaldo E. Marchant hay que abrir este corazón de niño que todos
tenemos, y que con el tiempo vamos olvidando, presionados y exigidos por las
convenciones sociales; por las normas y manuales de buena conducta, a lo que en
una sociedad de consumo como la nuestra, se van agregando otros elementos que
más bien estimulan el egoísmo, el individualismo, la competencia, la
intolerancia y la discriminación.
“Me gusta
más cuando la sueño”
es una novela acerca de la vida de un niño, como todos los niños, pero también
un niño singular; (recordemos que todos somos iguales pero distintos). Peter,
el protagonista de la novela, es un niño que nació con Sindrome de Down, lo que en el ámbito educativo se denomina niños con necesidades especiales. Me
atrevo a decir un niño con las mismas necesidades que todos los niños, tanto
materiales como espirituales, pero con una forma de relacionarse con su entorno
y con la vida de manera distinta. Un niño cuya sensibilidad lo hace percibir
como si fuera otro ser, lo hace mirar y ver así como ven los otros; es decir
una persona íntegramente relacionado con el mundo que lo circunda. Haciendo una
reflexión, como tantas que nos brinda Peter a lo largo de la novela, manifiesta
uno de sus deseos diciendo: “-Si en
alguna ocasión tuviera poder, decretaría que la etapa de la infancia sea más
larga que la etapa adulta”
En esta obra literaria nos encontramos con un
niño que aprende de lo que observa, mirando actuar a su madre, a su padre, a
sus hermanas y a los personajes de su vecindario. Se da cuenta de las cosas de
la vida y las siente. El niño descubre la belleza observando la belleza de los
árboles, de los pájaros, de las aguas del río, del revoloteo de las palomas, de
la majestuosidad de la montaña y de la inmensidad del universo, y de las
personas que están junto a él. Siente el amor y lo vive con intensidad. Desde
su mundo onírico Peter dice: “Soy un niño
que la mira desde el hueco de mis pensamientos”. Es un ser humano sensible
que siente el sonido del silencio y en él encuentra su mundo. Es un niño de
pocas palabras, sin embargo lleno de pensamientos. Se da cuenta del mundo en
que vive, de lo que piensan y sienten las personas. Además tiene plena
conciencia de sí mismo y se da cuenta de sus limitaciones, las mismas que todos
tenemos, sin embargo Peter tiene también algo que muchos de nosotros perdemos
con el tiempo, esto es la capacidad de soñar. Peter es un soñador por
excelencia.
Esta novela gira en torno a los sueños y Renaldo
E. Marchant los ha puesto en la vida de un niño con Síndrome de Down; es el
niño el que cuenta, el que dice “su
palabra” con pocas palabras pero cargadas de imágenes. Es una novela que se
mueve en una atmósfera de ensueño: “Sólo
cuando sueño me considero un ser normal” dice Peter en una de sus frases en
que se explica a sí mismo, y agrega: “Soy
de tocar los sueños. Los palpo. Acaricio. Tienen forma elástica los
sueños…Tienen corazón y energía. Se divierten en los ojos chispeantes…Son lo
contrario de la muerte”. Es aquí donde aflora en su pensamiento, el hilo
que conduce su vida y le da fuerza y sentido: “…Lo triste no es soñar; lo malo es no tener sueños” Esto es
filosofía, es pensamiento en la mente de un niño; es conciencia en la vida de
un niño. No en vano Jesús dijo: “Dejad
que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.
Claro, porque el Reino de los Cielos es un paraíso, un reino de sueños y de eso
que los niños conservan: la inocencia.
Desde el punto de vista literario en esta novela
uno se encuentra con un mundo más integral, menos fragmentado. Se unen los
sueños y la realidad, pero como estamos acostumbrados a verlos separados, tal
vez nos cueste comprenderlos como un todo. Al leer uno tiene la sensación de
entrar en un universo sorprendente, lleno de fantasía, colmado de imágenes que
forman verdaderos cuadros surrealistas, de encanto, a la manera como nos
encantan los cuentos de hadas. Todos somos iguales, todos pensamos, todos
sentimos, nos ponemos tristes o alegres y nos comunicamos. Peter es Peter, pero
también es un pájaro. Tiene alma y alas de pájaro. Su otro yo es un zorzal, que
un día llegó pernoctar a su casa, se transformó en su confidente, con quien
siempre conversaba y llegaba a “representar
y conocer las cosas imposibles”. Desde el momento en que Peter se encuentra
con “Caruso”,
el magnífico zorzal; “una utopía
convertida en realidad”, su amigo y confidente: su otro yo; su vida cobra
sentido. Consideraba que los zorzales eran
descendientes de su misma línea sanguínea.
Esta relación del niño con los demás seres
vivos, con la naturaleza en su conjunto se manifiesta en forma permanente a
través de la novela. El entorno geográfico en el que vive Peter es la ciudad,
el paisaje urbano, pero su casa está enclavada cerca del río Mapocho, con sus
puentes y pasos peatonales, a pasos del parque, con grandes y frondosos árboles
y una abundante flora y fauna. Un paisaje pletórico de formas y colores, de
luces y sombras, que son las que estimulan su imaginación. El canto de los
pájaros y del gallo es música del alma y Peter está atento a escucharla y
apreciarla. Vivía en un hogar sencillo, con su madre, amante de las plantas; un
padre “el gordo” amoroso, simpático y
simple, que le gustaba cantar a lo Caruso; y una hermana que toca piano.
Entonces nos encontramos con un ser humano que crece en un ambiente cargado de
estímulos para sus sentidos, provenientes de la naturaleza como del ambiente
social. Aquí se desarrolla su mundo interno muy intensamente. A pesar de que
Peter se sentía feliz de haber nacido “no
importando con cuáles desventajas”, también pensaba que era un enigma para
los demás: “una cría imperfecta”,
como lo manifiesta en varios pasajes.
Lo anterior, sin embargo, tratándose de una
novela, nos pone frente a un tema y una realidad muy importante cuando hablamos
de ciertos valores y de ciertas problemáticas que se dan en la sociedad. El
tema de la diversidad, de la tolerancia, de
la comprensión y de la aceptación del otro, distinto en sus
características físicas, raciales o de género, se encuentran planteados en esta
novela. Reinaldo E. Marchant lo ha sabido plantear con la maestría de un
escritor con oficio y sensibilidad humana. No es un ensayo, un tratado, un
panfleto o declaración de principios. Es simplemente una obra literaria, que a
través de sus mecanismos, de sus imágenes poéticas, sus figuras retóricas y la
simpleza y claridad de las palabras, nos habla de un mundo sorprendente y
maravilloso, con mucha claridad y transparencia. “Me gusta más cuando la sueño”, un título eminentemente romántico,
es una novela que nos propone un tema muy relevante para la educación: la
integración y el respeto a la diversidad. A través de su personaje nos plantea
preguntas y valiosas reflexionas que nos hacen mirar hacia adentro y cambiar
nuestra actitud. Nos motiva a dialogar, conversar valorarnos más como seres
humanos.
A lo largo de las páginas de este libro uno se
encuentra con múltiples pasajes y pensamientos que emocionan y que provienen de
la esencia humana. Son puestos en las páginas por el escritor, cuya misión es
hacernos ver la vida en plenitud, mostrarnos la realidad con todas sus aristas,
pero con ese toque del arte que es la belleza. Como lo dice Peter en una de sus
reflexiones: “La belleza también se anida
en unos pensamientos que el mundo ignora”. Creo que es este caso, se cumple
el propósito que él manifiesta en las primeras páginas de esta obra, cuya
pretensión no fue escribir una novela sino “abrir
una puerta”, “para que conozcan mis paisajes” y para “descubrir al hombre que se oculta”. En estas páginas nos
encontramos con “esa cría imperfecta que
somos todos” y que la poesía y la literatura nos ayudan a descubrir. Como
en los cuentos de hadas, a pesar de las angustias e incertidumbres por las que
el personaje pasa, hay un final feliz. A pesar de que Caruso muere, no es una muerte real, porque la vida se encarga de
renovarla, especialmente para los que sueñan. Es un ciclo. “Los que sueñan no se rinden nunca” dice el gordo (su padre)
Entonces Ismael, su amigo artista, “lo pinta junto a una montonera de pájaros
exóticos. Uno de ellos es Caruso”…”un huevo de color, minúsculo, perteneciente
a un ave de pecho anaranjado, que según dijo, eligió el macetero de greda para
fecundar, extender el derrotero de su raza
y el asombro de un joven inconcluso”.
Termino este comentario de la novela de Reinaldo
E. Marchant, expresando que a través de su lectura he descubierto aristas de mi
propia inconclusividad, y al mismo
tiempo sus páginas me estimulan a seguir haciéndome.
(c)Amante Eledin Parraguez
Santiago de Chile
leer un fragmento de la novela en el blog de narrativa:
http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2013/03/reinaldo-e-marchant-me-gusta-mas-cuando.html
leer un fragmento de la novela en el blog de narrativa:
http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2013/03/reinaldo-e-marchant-me-gusta-mas-cuando.html
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