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sábado, 21 de abril de 2018
El nacimiento de la clínica - Michel Foucault
El nacimiento de la clínica
Una arqueología de la mirada médica
Michel Foucault
Siglo Veintiuno editores
(Buenos Aires)
El nacimiento de la clínica de Michel Foucault, se publica en una nueva edición revisada y corregida por Siglo Veintiuno Editores. Foucault investigó sobre la formación de la medicina clínica, y publicó este ensayo revelador acerca de la observación y los métodos de la medicina y el quiebre que se produjo hacia fines del siglo XVIII cuando en la práctica clínica, la mirada médica se tornó criterio de verdad y de racionalidad.
Esta vigilancia empírica, surgida con la Ilustración, se convirtió según señaló Foucault, en el nuevo principio que rige la relación con el paciente y que se presenta como garantía de exhaustividad y precisión. Hasta entonces, el saber médico hablaba un lenguaje sin apoyo perceptivo y sus métodos y discurso se relacionaban mucho con el mito, las creencias y la imaginación.
"...La búsqueda aquí emprendida implica por lo tanto el proyecto deliberado de ser crítica, en la medida en que se trata, fuera de toda intención prescriptiva, de determinar las condiciones de posibilidad de la experiencia médica, tal como la época moderna la ha conocido.
De una vez por todas, este libro no está escrito por un médico contra otro, o contra la medicina por una ausencia de medicina. Aquí, como en otras partes, se trata de un estudio estructural que intenta descifrar en el espesor de lo histórico las condiciones de la historia misma.
Lo que cuenta en las cosas dichas por los hombres no es tanto lo que los hombres hayan pensado antes o después sino lo que desde el comienzo las sistematiza y las vuelve, para el resto del tiempo, indefinidamente accesibles a nuevos discursos y abiertas a la tarea de transformarlas...".
"...La importancia de Bichat, de Jackson de Freud en la cultura europea no prueba que ellos eran tan filósofos como médicos, sino que, en esa cultura, el pensamiento médico está comprometido por derecho propio en el estatuto filosófico del hombre.
Esta experiencia médica está emparentada por ello mismo con una experiencia lírica que ha buscado su lenguaje, de Hölderlin a Rilke. Esta experiencia que inaugura el siglo XVIII, y a la cual no hemos escapado aún, está vinculada a una vuelta a las formas del fin, cuya muerte es sin duda la más amenazadora, pero también la más plena.
El Empédocles de Hölderlin, llegando, por su paso voluntario, al borde del etna, es la muerte del último mediador entre los mortales y el Olimpo, es el fin de lo infinito sobre la tierra, la llama que vuelve a su fuego de nacimiento y que deja
como única huella que permanece lo que justamente debía ser abolido por su muerte: la forma hermosa y cerrada de la individualidad: después de Empédocles, el mundo será colocado bajo el signo de la finitud, en este hueco sin condición
en el que reina la Ley, la dura ley del límite; la individualidad tendrá como destino tomar siempre una figura en la objetividad que la manifiesta y la oculta, que la niega y la funde: "Aquí aún lo subjetivo y lo objetivo cambian su figura".
De una manera que puede parecer extraña a la primera mirada, el movimiento que sostiene el lirismo del siglo XIX forma una unidad con éste por el cual el hombre ha tomado un conocimiento positivo de sí mismo; ¿pero es preciso asombrarse de que las figuras del saber y del lenguaje obedezcan a la misma ley profunda, que la irrupción de la finitud pese, de la
misma manera, sobre esta relación del hombre con la muerte que, aquí, permite un discurso científico bajo una forma racional y, allá, abre la fuente de un lenguaje que se despliega indefinidamente en el vacío dejado por la ausencia de los dioses?..."
El libro aborda además dos temas centrales en la conformación de la clínica como ciencia: la reorganización del ámbito hospitalario y la adquisición, por parte del enfermo, de un estatuto propio en la sociedad. Así, esta obra escrita en Francia en 1963, constituye un valioso esfuerzo por dilucidar no sólo el surgimiento de la medicina como ciencia, sino también el de una nueva experiencia de la enfermedad.
Michel Foucault
Nacido en Poitiers, Francia, Michel Foucault (1926-1984) es uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Alumno de la École Normale Supérieure de París, cursó estudios de filosofía y psicología. Durante la década de 1960, encabezó el departamento de Filosofía de la Universidad de Vincennes. En 1970 fue elegido en el Collège de France, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su país, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en junio de 1984.
En los años setenta y ochenta, su valiosa obra, publicada en gran parte por Siglo XXI Editores, lo llevó a dictar numerosas conferencias y cursos en todo el mundo, lo que lo convirtió en un intelectual de referencia. Comprometido activamente en las luchas políticas y sociales, Michel Foucault llevó a cabo un análisis minucioso de los mecanismos de control y de gobierno de la sociedad. Su pensamiento continúa siendo fuente de inspiración para estudiosos de distintas áreas y para quienes buscan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes).
jueves, 7 de abril de 2016
El origen de la hermenéutica de sí - Michel Foucault
El origen de la hermenéutica de sí
Michel Foucault
Conferencias de Dartmouth, 1980
traducción de Horacio Pons
Siglo Veintiuno editores
(Buenos Aires)
El origen de la hermenéutica de sí incluye dos conferencias pronunciadas por Michel
Foucault en el Dartmouth College de los Estados Unidos en noviembre de 1980. Estas
conferencias, con algunas variantes también las había pronunciado el filósofo en la
Universidad de California, en Berkeley, poco antes, en el mes de octubre.
El libro incluye además, la traducción de un debate público en inglés que se realizó en
esta última el 23 de octubre en el cual Foucault retoma algunos de los temas abordados en las
conferencias y responde a preguntas sobre sus trabajos, así como la traducción de
una entrevista en francés realizada el 3 de noviembre con Michael Bess, que la publicó
en una versión inglesa.
La introducción de los editores franceses expone los grandes temas abordados por Foucault
y los sitúa en el contexto de los desarrollos de su pensamiento.
"En este marco, los textos aquí reunidos se ocupan de la relación entre subjetividad y verdad.
El interés de Foucault en mostrar cómo el sujeto de la Modernidad hunde sus raíces en la
práctica de la dirección de conciencia de los primeros siglos y en las formas cristianas de la
confesión. De este modo, Foucault rompe con quienes establecieron una línea directa entre
la exigencia socrática del "conócete a ti mismo" y la subjetividad moderna. ...".
"...En las conferencais que presentamos aquí, al contrario de lo que había hecho en el College
de France y de lo que haría en Lovaina, para explicar la especificidad del examen de sí en la
Antigüedad grecorromana Foucault decide omitir la referencia al examen de conciencia pitagórico
y concentrarse únicamente en el tercer libro de Sobre la ira de Séneca. Por medio de un
análisis terminológico riguroso, pone entonces de relieve el hecho de que Séneca se vale menos
de un vocabulario judicial - que presupone una escena en la cual el sujeto será, en relación consigo
mismo, juzgado y acusado a la vez - que del vocabulario de la inspección administrativa de los
bienes y del territorio: la cuestión no pasa aquí por confesar una falta y estipular castigos, sino antes
bien por comprender los "errores" que uno ha cometido con respecto a las metas y reglas de
conducta que se había asignado, para no repetirlos por segunda vez. Por lo tanto, esta falla en la
aplicación práctica de algunos esquemas de acción sólo requiere por parte del individuo una
rememoración de sus actos y una reactivación de los principios racionales de conducta, con
el objeto de establecer un mejor ajuste entre medios y fines...".
"...La estructura de las conferencias que presentamos aquí se articula muy claramente alrededor de
la oposición entre técnicas de sí antiguas y cristianas. Pero, en la versión de Berkeley, Foucault
enriquece esa oposición con un esquema inédito, expresado en términos sorprendentes y cuyas tres
etapas corresponden a tres configuraciones asumidas por el "sí mismo" a lo largo de la historia
occidental...".
Estas conferencias de Michel Foucault compiladas en este libro han sido tituladas "El origen de la
hermenéutica de sí", para evitar cualquier riesgo de confusión con el curso dictado por el filósofo
francés en el College de France en 1980-81, que al igual que las conferencias de Berkeley lleva el
título de "Subjetividad y verdad", dicen los editores.
Se trata de un nuevo libro que viene a acrecentar la obra publicada de uno de los filósofos más
relevantes del siglo XX.
lunes, 7 de septiembre de 2015
La ética del pensamiento - Michel Foucault
La ética del pensamiento
Para una crítica de lo que somos
Michel Foucault
Edición de Jorge Álvarez Yágüez
Waldhuter Editores
(Buenos Aires)
Este libro reúne textos poco conocidos pertenecientes a la última época de la obra de Michel Foucault. El contenido se ha seleccionado por su significación e interés, acrecentado por el hecho de no haber sido, en su gran mayoría, traducido hasta ahora al español.
En La ética del pensamiento el autor, de manera accesible, hace un repaso por sus temas centrales. Nos explicará cómo todas las construcciones históricas están envueltas en el pensamiento, hasta las más simples y mudas, y que nada puede cambiarse de verdad si no sabemos extraer ese pensamiento, la lógica, la racionalidad que las domina. Esa es la tarea foucaultiana.
"... Esta es la ética del pensamiento, la impulsión a traer a conciencia lo que le rebasa, pensar lo impensado, tome las formas que tome (psíquicas, antropológicas, cognitivas, lingüísticas, etc.), inconsciente (Schopenhauer), alienación (Marx), lo inactual e implícito (Husserl). "Todo el pensamiento está atravesado por la ley de pensar lo impensado - de reflexionar en la forma del para-sí los contenidos del en-sí, de desalienar al hombre reconciliándole con su propia esencia, de explicitar el horizonte que da a las experiencias su trasfondo de evidencia inmediata y desarmada, de levantar el velo del Inconsciente, de absorverse en su silencio o de disponer el oído hacia su murmullo indefinido" (MC 338). En esa captura sin fin, el sujeto se transforma toda vez que la reflexión modifica lo reflexionado...".
Algunos de los textos que componen este libro son: Sexualidad y verdad, 1977; Sobre el poder (Entrevista con P. Boncennes), 1978; Metodología para el conocimiento del mundo: Cómo deshacerse del marxismo (Conversación con el filósofo japonés R. Yoshimoto), 1978; Foucault estudia la razón de Estado. (Entrevista con M. Dillon, 1979); El verdadero sexo, 1980; Sobre el comienzo de la hermenéutica de sí (Dos conferencias en Dartmouth), 1980; De la amistad como modo de vida (Entrevista con R. de Ceccaty. J. Daner y J. Le Bitoux), 1981; ¿Es, pues, importante pensar? (Entrevista con Didier Eribon), 1981; Entrevista con J. Francois y J. de Wit, 1981; Entrevista con J. P. Joecker, M. Overd y A. Sanzio, 1982; Espacio, saber y poder. (Entrevista con P. Rabinow), 1982; La parrésía (Conferencia en la Universidad de Grenoble), 1982, y otros.
En este último texto, Foucault hace hincapié en la importancia de la parrésía y de un texto de Galeno, donde no menciona la palabra parrésía pero sí hace una descripción innegable de ésta, técnicamente muy interesante. "...Cómo se puede buscar, encontrar y estar seguro de que efectivamente se ha descubierto al parresiasta del que se tiene necesidad cuando uno quiere cuidarse de sí mismo? En ese texo, Galeno, en efecto plantea, por un lado, que no se puede llegar a ser un hombre de bien, un hombre cabal (teleios anér) si uno no vela sobre sí mismo (sautói pronooumenos). Es preciso, dice, haber pasado su vida velando sobre sí. Y esta vigilancia sobre sí mismo demanda ejercicios continuos: deitai gar askéseón, dice. Se tiene necesidad de un ejercicio de una práctica que debe durar tanto tiempo como la vida. Ahora bien, esta práctica, no es capaz de controlarse a sí misma, para regularla se tiene necesidad de algún otro Aquellos, dice, que se han remitido a otros para que les dijesen lo que eran raramente se han equivocado; por el contrario, los que no lo han hecho y se han creído excelentes se han equivocado frecuentemente...".
Jorge Álvarez Yagüez es doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, catedrático de Filosofía de Instituto y especialista en la obra de Michel Foucault. Además de doctorarse con un trabajo sobre la obra foucaultiana, ha publicado numerosos artículos y libros dedicados a ell.a
miércoles, 25 de septiembre de 2013
¿Qué es usted profesor Foucault?sobre la arqueología y su método
¿Qué es usted profesor Foucault?
sobre la arqueología y su método
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
"...Hay en Foucault un concepto cuyo estatuto metodológico, al menos a nuestro entender, no ha llamado todavía suficientemente la atención de especialistas y lectores: el del fragmento. Este concepto aparece de manera particularmente significativa, en un momento clave de su pensamiento, en la primera lección del curso de los años 1975-76, "Il faut défendre la sociéte". Aquí Foucault lo aplica, en primer lugar, al trabajo que por ese entonces desarrolla en el Collège de France. Sus investigaciones, según sostiene, revisten un carácter fragmentario, repetitivo y discontinuo. En ese contexto, habla también de su tarea como intelectual en términos de genealogía, definiéndola como la articulación de los saberes con las luchas. Y precisamente en relación con las luchas aparece por segunda vez la noción de fragmentariedad. Las luchas a las que puede acoplarse el saber fragmentario de sus investigaciones son, también ellas, fragmentarias, es decir, específicas.En estas consideraciones la fragmentariedad no aparece como una deficiencia que deba ser compensada o subsanada, sino como una consecuencia de la renuncia a las explicaciones en términos de totalidad y, sobre todo, como una opcion a favor de las luchas eficaces.
Resulta apropiado, por ello, pensar los trabajos de Foucault y sus interrelaciones en términos de fragmentos. Él mismo, refiriéndose a sus libros, se sirve de esta categoría: "siempre quise - sostiene- que, en algún aspecto, mis libros fueran fragmentos de una autobiografía. Mis libros siempre fueron mis problemas personales con la locura, la prisión, la sexualidad". Sus obras, los libros, pueden ser pensadas como fragmentos de su autobiografía; pero esta, a su vez, sólo se vuelve accesible a través de otros fragmentos: artículos, conferencias, intervenciones, entrevistas, etc.
Desde esta perspectiva, la serie "Fragmentos foucaltianos" se propone ofrecer al lector de lengua española aquellos textos todavía no traducidos o de difícil acceso, entre ellos los que forman parte de la compilación Dits et écrits y otros que irán sin duda apareciendo. La serie se inauguró en 2009 con la publicación del primer volumen de la tesis complementaria de doctorado de Michel Foucault, publicada con el título Una lectura de Kant. Siguió con la publicación de El poder, una bestia magnífica. Sobre el poder, la prisión y la vida, dedicado a la analítica foucaltiana del poder, y luego con La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, que gira en torno a la concepción ética de Foucault, es decir, las prácticas por las cuales el sujeto se constituye como tal. Al presente volumen, centrado en el método de trabajo de Foucault y en las relaciones entre la arqueología y la genealogía, por un lado, y las ciencias humanas - sobre todo la historia - , por otro, le seguirá el cudrso que dictó en 1981 en la Universidad de Lovaina, recientemente publicado en francés con el título Mal faire, dire vrai (sobre la confesión y su función en el sistema penal), y una serie de escritos sobre literatura.
¿Qué es usted, profesor Foucault?” Esta pregunta, que atraviesa los textos del presente volumen, hace pensar en varios rótulos más o menos frecuentes: el Foucault estructuralista, el antihumanista radical que postula la muerte del hombre y la desaparición del autor; el historiador, filósofo, arqueólogo...
La respuesta del propio Foucault se orienta hacia el “núcleo duro” de su trabajo. A lo largo de estos capítulos, explicita la metodología de su mirada de investigador y aporta herramientas para pensar una política progresista, o entender qué son las ciencias humanas y cuál es su historia, cómo se constituyeron y en qué medida alimentan la ilusión de que dicen algo acerca del hombre y de que procuran su felicidad.De este modo, su método, la arqueología, aparece como la vía para analizar el surgimiento de una determinada disciplina (qué objetos construye, qué conceptos elabora, qué lugar asigna al sujeto de conocimiento y qué relaciones establece con otros discursos o con las otras prácticas sociales), y se la percibe como la manera de establecer las condiciones de una transformación política efectiva. Foucault define entonces los contornos de su actividad filosófica, que no consiste en restituir una totalidad perdida o prometida, sino en diagnosticar lo que es el “hoy”, la actualidad.
El Michel Foucault que surge de estas páginas revela sus aristas más filosas, más polémicas y más decisivas. También el punto exacto en que las preferencias teóricas y políticas se respaldan e implican recíprocamente.
fragmentos
"...he tenido con el estructuralismo una relación a la vez de distancia y de duplicación..".
"...La diseminación arqueológica del sujeto se enmarca en uno de los temas más recurrentes y constantes del pensamiento de Foucault: la crítica al humanismo, y dado que las más diversas posiciones han podido combinarse con él, llega a considerarlo "la pequeña prostituta de todo el pensamiento, toda la cultura, toda la moral, toda la política de los últimos veinte años...".
"...Una política progresista no hace del hombre, de la conciencia o del sujeto en general el operador universal de todas las transformaciones: define los planos y las funciones diferentes que los sujetos pueden ocupar en un dominio que tiene sus reglas de formación...".
"...La constitución de la enfermedad mental fue obra de la totalidad de lo dicho en el conjunto de todos los enunciados que la nombraban, la recortaban, la describían, la explicaban, contaban sus evoluciones, indicaban sus diversas correlaciones, la juzgaban y eventualmente le prestaban la palabra articulando, en su nombre, discursos que debían pasar por ser suyos...".
jueves, 2 de mayo de 2013
La inquietud por la verdad - Michel Foucault
La inquietud por la verdad
escritos sobre la sexualidad y el sujeto
Siglo Veintiuno editores
(Buenos Aires)
El texto que presta su nombre a la presente compilación, "La inquietud por la verdad", es un breve escrito de Foucault en homenaje a quien puede ser considerado como uno de sus mentores: el historiador Phillippe Ariès. "...Tomando como referencia sus cursos, se puede situar en 1978 uno de los puntos de inflexión que lo llevaron a reformular el proyecto inicial de Historia de la sexualidad y la orientación general de sus investigaciones. El curso en cuestión se titula Seguridad, territorio, población. Luego de las consideraciones metodológicas y un breve balance del trabajo realizado, con los cuales presentaba habitualmente el tema que iba a exponer ese año, Foucault aborda la cuestión de los dispositivos de seguridad, comparándolos, por
un lado, con los mecanismos legales y, por otro, con los disciplinarios. Así, por ejemplo, mientras que la ley está en relación con una multiplicidad de organismos individualizables, los dispositivos de seguridad, en cambio, se relacionan con una multiplicidad considerada como un efecto de masa, es decir, como un conjunto de sujetos material y biológicamente ligados...".
"...De los diez trabajos que conforman el libro, cuatro son entrevistas o conversaciones. La más antigua, con la que se inicia esta recopilación, la conversación con Duccio Trombadori, titulada "El libro como experiencia", data de 1978. En ella, Foucault expone, con consideraciones críticas, el camino recorrido hasta poco después de la publicación de La voluntad de saber. Las respuestas de Foucault contienen también numerosas apreciaciones acerca del modo en que han sido leídos y recibidos sus trabajos y acerca de lo que significa para él mismo pensar temas como la locura, la prisión y la sexualidad. Dos de las otras entrevistas posteriores a la conversación con Duccio Trombadori abordan el tema de la homosexualidad. En la que hemos titulado "Desear un mundo donde otras formas de relación sean posibles" de 1982, Foucault pasa revista a una serie de publicaciones sobre el tema, desde el célebre trabajo de Kennet Dover, Greek Homosexuality, al de John Boswell, Cristianity, Social Tolerance, and Homosexuality, para fijar, finalmente, su propia posición. En la conversación con Gilles Barbedette, "El triunfo social del placer sexual", Foucault analiza, en cambio, más allá de las obras de referencia, la relación entre los comportamientos sexuales y las conductas sociales tipificadas. En la cuarta entrevista, también de 1982, "Verdad, poder y sí mismo", Foucault vuelve sobre su recorrido intelectual, para subrayar el sentido que sus trabajos tienen para él mismo, como parte de su biografía...". Los textos que integran este volumen, inéditos en español o casi inaccesibles, son claves para vislumbrar el sentido que Foucault atribuía a su pensamiento y al modo en que sus libros eran leídos y recibidos. Y resultan esclarecedores, en particular, para entender cómo fue definiéndose el proyecto de lo que sería la Historia de la sexualidad: el recorrido que llevó a Foucault del problema de la biopolítica al de la confesión, del análisis del poder y el saber al estudio de las relaciones entre las prácticas de gobierno, de sí mismo y de los otros, y los modos de decir la verdad. Al igual que en El poder, una bestia magnífica, la soltura coloquial del autor es el mejor modo de acceder al laboratorio donde se gestan, y mutan, sus ideas y sus inquietudes.
"...Lo que yo querría facilitar es todo un trabajo social, dentro del cuerpo mismo de la
sociedad y sobre ella misma. Querría participar en persona en ese trabajo sin delegar
responsabilidades a ningún especialista, y a mí mismo menos que a nadie. Procurar
que en el seno mismo de la sociedad los datos del problema se modifiquen y los
bloqueos se deshagan. En suma, terminar con los portavoces...".
Michel Foucault
- El libro como experiencia - Conversación con Michel Foucault-
(Entrevista con Duccio Trombadori, París, 1978).
Michel Foucault
Nació en Poitiers, Francia, Michel Foucault (1926-1984) es uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Alumno de la École Normale Supérieure de París, cursó estudios de filosofía y psicología. Durante la década de 1960, encabezó el departamento de Filosofía de la Universidad de Vincennes. En 1970 fue elegido en el Collège de France, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su país, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en junio de 1984. En los años setenta y ochenta, su valiosa obra, publicada en gran parte por Siglo XXI Editores, lo llevó a dictar numerosas conferencias y cursos en todo el mundo, lo que lo convirtió en un intelectual de referencia. Comprometido activamente en las luchas políticas y sociales, Michel Foucault llevó a cabo un análisis minucioso de los mecanismos de control y de gobierno de la sociedad. Su pensamiento continúa siendo fuente de inspiración para estudiosos de distintas áreas y para quienes buscan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes).
miércoles, 31 de octubre de 2012
El poder, una bestia magnífica - Michel Foucault
El poder, una bestia magnífica
sobre el poder, la prisión y la vida
Michel Foucault
(Buenos Aires)
Michel Foucault nació en Poitiers, Francia, (1926-1984). Tuvo influencias de Lacan, Bachelard, Blanchot, Dumézil, Barthes, y fue amigo intelectual y político de Gilles Deleuze. Foucault fue alumno de Georges Canguilhem y Louis Althusser. Otros pensadores que dejaron impronta en su pensamiento fueron Beauffret, Jean Wahl, Merleau-Ponty y Sartre. Es uno de los más influyentes pensadores del siglo XX. Alumno de la École Normale Superiére de París, cursó estudios de psicologia y de filosofía. Durante la década de 1960, encabezó el Departamento de Filosofía de la Universidad de Vincennes. En 1970 fue elegido en el Collège de France, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su país, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que dictó hasta su muerte, en junio de 1984. En los años setenta y ochenta, su valiosa obra, publicada en gran parte por Siglo VeintiunoEditores, lo llevó a dictar numerosas conferencias y cursos en todo el mundo, lo que lo convirtió en un intelectual de referencia. Comprometido activamente
en las luchas políticas y sociales, Michel Foucault llevó a cabo un análisis minucioso de los mecanismos de control y de gobierno de la sociedad. Su pensamiento continúa siendo fuente de inspiración para
estudiosos de distintas áreas y para quienes buscan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes).
El poder, una bestia magnífica, editado recientemente por Siglo Veintuno editores, reúne escritos sólo en apariencia "laterales", Foucault relaciona con claridad de síntesis los saberes y las luchas: así por ejemplo, revisa función de la policía, las interpretaciones del terrorismo y de la violencia política, la dinámica de los nacionalismos, la medicalización de la sociedad, la situación de las instituciones penitenciarias. De estos textos surge un Foucault muchas veces coloquial, que articula sus ideas en el cruce entre la erudición y esa cotidianidad que se desprende de los programas televisivos, de la lectura de los diarios o de los sucesos puntuales en los que ha decidido intervenir.
Michel Foucault estuvo interesado tanto en la historia, las ciencias sociales - profundamente imbricadas en su obra y la literatura. Sus lecturas abarcan un amplio espectro que va desde Platón a Borges y Julio Verne. El criterio de selección de los textos aquí reunidos
incorpora los nuevos horizontes de lectura abiertos por los trabajos de Foucault recientemente publicados. En este sentido, El poder, una bestia magnífica busca funcionar como un puente entre sus cursos y sus libros, así como entre sus investigaciones y la actualidad. Este libro inicia una serie abierta, que contribuirá sin duda a una mejor comprensión del pensamiento foucaultiano.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
La hermenéutica del sujeto - Michel Foucault

La hermenéutica del sujeto
Michel Foucault
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
El filósofo francés Michel Foucault dedicó el curso de 1982 en el Collège de France
a la hermenéutica del sujeto. Con esta edición del Fondo de Cultura Económica, se publica una nueva zona de la "obra" de Michel Foucault.
En sentido propio, no se trata de inéditos, porque esta edición reproduce la palabra pronunciada públicamente por Foucault, con exclusión del soporte escrito que utilizaba
y que podía ser muy elaborado. Daniel Defert, que posee esas notas, permitió a los
editores consultarlas.
El curso de ese año se consagró a la formación del tema de la hermenéutica de sí. Se trataba de estudiarla no sólo en sus formulaciones teóricas sino de analizarla en relación con un conjunto de prácticas que, en la Antigüedad clásica o tardía, tuvieron gran importancia.
Esas prácticas eran de la órbita de lo que en griego solía llamarse epimeleia heautou y en latín
cura sui. El principio de que uno debe "ocuparse de sí", "preocuparse por sí mismo" quedó
oscurecido por el resplandor del gnothi seauton. Pero hay que recordar que la regla sobre la
necesidad de conocerse a sí mismo se asoció al tema de la inquietud de sí. De uno a otro
extremo de la cultura antigua, es fácil encontrar testimonios de la importancia atribuida a la
"inquietud de sí" y de su conexión con el tema del autoconocimiento.
En primer lugar, en el propio Sócrates. En la Apología, lo vemos presentarse a sus jueces como
el maestro de la inquietud de sí. Él es quien interpela a los transeúntes y les dice: ustedes
se ocupan de sus riquezas, su reputación y sus honores; pero no se preocupan por su virtud y
su alma. Sócrates es quien vela para que sus conciudadanos "se preocupen por sí mismos".
Acerca de ese papel, Sócrates dice un poco más adelante, en la misma Apología, tres cosas
importantes; es una misión que le confió el dios, y no la abandonará antes de su último suspiro; es una tarea desinteresada, por la cual no exige retribución alguna, ya que la realiza por pura benevolencia; y por último, es una función útil para la ciudad, aún más útil que la victoria de un atleta en Olimpia, porque al enseñar a los ciudadanos a ocuparse de sí mismos (más que de sus bienes), también se les enseña a ocuparse de la propia ciudad (más que de sus asuntos
materiales). En lugar de condenarlo, los jueces harían bien en recompensar a Sócrates por haber enseñado a los otros a preocuparse por sí mismos.
A través de diversos capítulos, Michel Foucault busca subrayar la precariedad del modo de subjetivación moderno. Releyendo la filosofía antigua, nos permite interrogarnos acerca de nuestra identidad como sujeto moderno. Su trabajo consiste, en principio, en volvernos extraños a nosotros mismos, mostrando la historicidad de lo que podría parecer lo más antihistórico: la manera en que, como sujetos, nos relacionamos con nosotros mismos.
Lo que hace posible ese pasaje a la filosofía antigua es una reformulación del problema político: ¿y si las luchas de hoy ya no fueran tan sólo luchas contra las dominaciones políticas, ya no tan sólo luchas contra la explotación económica, sino luchas contra la sujeción identitaria? Al releer a Platón y a Marco Aurelio, a Epicuro y a Séneca, Michel Foucault no busca ir más allá de la política sino repensarla.
El punto de partida de un estudio dedicado a la inquietud de sí es, el Alcibíades. Sócrates recomendaba a Alcibíades que aprovechara su juventud para ocuparse de sí mismo: "A los cincuenta años sería demasiado tarde". Pero Epicuro decía: Cuando uno es joven, no hay que vacilar en filosofar, y cuando es viejo, no hay que vacilar en filosofar. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para cuidar nuestra alma".
Este principio del cuidado perpetuo, a lo largo de toda la vida, se impone con mucha claridad. Musonio Rufo, por ejemplo: "Debemos cuidarnos sin cesar, si queremos vivir de manera saludable". O Galeno: "Para llegar a ser hombres hechos y derechos, todos necesitan ejercitarse por así decirlo, toda la vida", aunque sea cierto que más vale "haber velado por la propia alma desde la más tierna infancia".
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
El filósofo francés Michel Foucault dedicó el curso de 1982 en el Collège de France
a la hermenéutica del sujeto. Con esta edición del Fondo de Cultura Económica, se publica una nueva zona de la "obra" de Michel Foucault.
En sentido propio, no se trata de inéditos, porque esta edición reproduce la palabra pronunciada públicamente por Foucault, con exclusión del soporte escrito que utilizaba
y que podía ser muy elaborado. Daniel Defert, que posee esas notas, permitió a los
editores consultarlas.
El curso de ese año se consagró a la formación del tema de la hermenéutica de sí. Se trataba de estudiarla no sólo en sus formulaciones teóricas sino de analizarla en relación con un conjunto de prácticas que, en la Antigüedad clásica o tardía, tuvieron gran importancia.
Esas prácticas eran de la órbita de lo que en griego solía llamarse epimeleia heautou y en latín
cura sui. El principio de que uno debe "ocuparse de sí", "preocuparse por sí mismo" quedó
oscurecido por el resplandor del gnothi seauton. Pero hay que recordar que la regla sobre la
necesidad de conocerse a sí mismo se asoció al tema de la inquietud de sí. De uno a otro
extremo de la cultura antigua, es fácil encontrar testimonios de la importancia atribuida a la
"inquietud de sí" y de su conexión con el tema del autoconocimiento.
En primer lugar, en el propio Sócrates. En la Apología, lo vemos presentarse a sus jueces como
el maestro de la inquietud de sí. Él es quien interpela a los transeúntes y les dice: ustedes
se ocupan de sus riquezas, su reputación y sus honores; pero no se preocupan por su virtud y
su alma. Sócrates es quien vela para que sus conciudadanos "se preocupen por sí mismos".
Acerca de ese papel, Sócrates dice un poco más adelante, en la misma Apología, tres cosas
importantes; es una misión que le confió el dios, y no la abandonará antes de su último suspiro; es una tarea desinteresada, por la cual no exige retribución alguna, ya que la realiza por pura benevolencia; y por último, es una función útil para la ciudad, aún más útil que la victoria de un atleta en Olimpia, porque al enseñar a los ciudadanos a ocuparse de sí mismos (más que de sus bienes), también se les enseña a ocuparse de la propia ciudad (más que de sus asuntos
materiales). En lugar de condenarlo, los jueces harían bien en recompensar a Sócrates por haber enseñado a los otros a preocuparse por sí mismos.
A través de diversos capítulos, Michel Foucault busca subrayar la precariedad del modo de subjetivación moderno. Releyendo la filosofía antigua, nos permite interrogarnos acerca de nuestra identidad como sujeto moderno. Su trabajo consiste, en principio, en volvernos extraños a nosotros mismos, mostrando la historicidad de lo que podría parecer lo más antihistórico: la manera en que, como sujetos, nos relacionamos con nosotros mismos.
Lo que hace posible ese pasaje a la filosofía antigua es una reformulación del problema político: ¿y si las luchas de hoy ya no fueran tan sólo luchas contra las dominaciones políticas, ya no tan sólo luchas contra la explotación económica, sino luchas contra la sujeción identitaria? Al releer a Platón y a Marco Aurelio, a Epicuro y a Séneca, Michel Foucault no busca ir más allá de la política sino repensarla.
El punto de partida de un estudio dedicado a la inquietud de sí es, el Alcibíades. Sócrates recomendaba a Alcibíades que aprovechara su juventud para ocuparse de sí mismo: "A los cincuenta años sería demasiado tarde". Pero Epicuro decía: Cuando uno es joven, no hay que vacilar en filosofar, y cuando es viejo, no hay que vacilar en filosofar. Nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para cuidar nuestra alma".
Este principio del cuidado perpetuo, a lo largo de toda la vida, se impone con mucha claridad. Musonio Rufo, por ejemplo: "Debemos cuidarnos sin cesar, si queremos vivir de manera saludable". O Galeno: "Para llegar a ser hombres hechos y derechos, todos necesitan ejercitarse por así decirlo, toda la vida", aunque sea cierto que más vale "haber velado por la propia alma desde la más tierna infancia".
viernes, 21 de octubre de 2011
El gobierno de sí y de los otros- Michel Foucault

El gobierno de sí y de los otros
Michel Foucault
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
"Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era "Historia de los sistemas de pensamiento".
Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules de Villemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de "Historia del pensamiento filosófico" que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra.
Foucault dictó la lección inaugural el 2 de diciembre de 1970...".
"...Los cursos también tenían una función en la actualidad del momento. El oyente que
participaba en ellos no se sentía únicamente cautivado por el relato que se construía
semana tras semana, no sólo era seducido por el rigor de la exposición; también encontraba
en ella una dilucidación del presente. El arte de Michel Foucault consistía en abordar en diagonal
la actualidad a través de la historia. Podía hablar de Nietzche o de Aristóteles, de la pericia
psiquiátrica en el siglo XIX o de la pastoral cristiana: el oyente siempre extraía de esos temas
una luz sobre el presente y los acontecimientos de los que era contemporáneo. El poder
propio de Michel Foucault en sus cursos obedecía a ese sutil cruce entre una erudición sabia,
un compromiso personal y un trabajo sobre el acontecimiento.
La década de 1970 presenció el desarrollo y el perfeccionamiento de las grabadoras de casetes,
y el escritorio de Foucault pronto se vio invadido por ellas. De tal modo, los cursos (y algunos
seminarios) pudieron conservarse.
Esta edición toma como referencia la palabra pronunciada públicamente por Michel Foucault...".
Foucault habla en el curso sobre un texto de Kant. Dice que es un texto un poco blasón, un poco fetiche, el texto en cuestión es Was ist Aufklärung? de Kant.
"...Como saben, Kant escribió ese texto en septiembre de 1784, y lo publicó en la Berlinische
Monatsschrift de diciembre del mismo año. A su respecto, querría ante todo recordar muy brevemente sus condiciones y su fecha de publicación. No hay absolutamente nada de extraordinario en el hecho de que Kant destinara un texto como éste a una revista. Gran parte de su actividad teórica, como deben saber, consistió en publicar artículos reseñas,intervenciones en una serie de revistas. En esta Berlinische Monatsschrift, justamente, acababa de publicar el mes anterior, noviembre de 1784, un texto que, más desarrollado, iba a convertirse en "Idea de una historia universal en el sentido cosmopolita...".
"...Con todo, si es preciso tener presente el lugar de publicación - es decir, una revista - es por la siguiente razón. Como van a verlo, el texto sobre la Aufklärung pone en juego , como uno de sus conceptos centrales o como una de una serie de conceptos, la noción de público, Publikum. Por esa noción de Publikum, Kant entiende: primero, la relación concreta, institucional - o instituida, en todo caso - entre el escritor (el escritor calificado, savant según lo traducimos en francés; Gelehrter: hombre de cultura) y el lector (el lector considerado como un individuo cualquiera). Y la función de esa relación entre lector y escritor, el análisis de esa relación - las
condiciones en las cuales ésta puede y debe instituirse y desarrollarse, va a constituir el eje esencial de su examen de la Aufklärung. En cierto sentido, la Auflkärung - su noción, la manera como él la analiza - no es otra cosa que la explicitación de esa relación entre el Gelehrter (el hombrede cultura, el sabio que escribe) y el lector que lee. Ahora bien, es muy evidente que, dicha relación entre el escritor... digo "es evidente" y no, no es evidente. Lo interesante es que esa relación entre el escritor y el lector - más adelante me referiré a su contenido, ahora me liminto a señalar su importancia - en el siglo XVIII, no pasaba tanto por la universidad, esto
va de suyo, y tampoco pasaba tanto por el libro, sino mucho más por las formas de expresión que eran al mismo tiempo formas de comunidad intelectual, constituidas por las revistas y las sociedades o academias que las publicaban. Son esas sociedades, (esas) academias, y son también esas revistas las que organizan en concreto la relación entre, digamos, la competencia y la lectura en la forma libre y universal del discurso escrito. Y, por consiguiente, son esas revistas, esas sociedades y esas academias las que constituyen la instancia - que históricamente, en el siglo XVIII, fue tan importante, y a la cual Kant atribuye tanta significación dentro de su propio texto - (correspondiente a) esta noción de público...":
Michel Foucault inaugura en este curso una investigación sobre la noción de parrhesía. Al hacerlo, Foucault prosigue su trabajo de relectura de la filosofía antigua. A través del estudio de esa noción (el decir veraz, el hablar franco), reexamina la ciudadanía griega y muestra que el coraje de la verdad constituye el fundamento ético olvidado de la democracia ateniense. Describe también la manera en que, con la decadencia de las ciudades, el coraje de la verdad se transforma y deviene en una interpelación personal al alma del príncipe. Numerosos
topoi de la filosofía antigua son objeto de un nuevo examen: la figura platónica del filósofo rey, la condena de la escritura, el rechazo socrático del compromiso.
En este curso, Foucault construye una figura del filósofo en la cual se reconoce: al releer a los pensadores griegos, ratifica su propia inscripción en la modernidad filosófica, problematiza su función y define su modo de pensar y de ser.
Michel Foucault
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
"Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era "Historia de los sistemas de pensamiento".
Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules de Villemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de "Historia del pensamiento filosófico" que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra.
Foucault dictó la lección inaugural el 2 de diciembre de 1970...".
"...Los cursos también tenían una función en la actualidad del momento. El oyente que
participaba en ellos no se sentía únicamente cautivado por el relato que se construía
semana tras semana, no sólo era seducido por el rigor de la exposición; también encontraba
en ella una dilucidación del presente. El arte de Michel Foucault consistía en abordar en diagonal
la actualidad a través de la historia. Podía hablar de Nietzche o de Aristóteles, de la pericia
psiquiátrica en el siglo XIX o de la pastoral cristiana: el oyente siempre extraía de esos temas
una luz sobre el presente y los acontecimientos de los que era contemporáneo. El poder
propio de Michel Foucault en sus cursos obedecía a ese sutil cruce entre una erudición sabia,
un compromiso personal y un trabajo sobre el acontecimiento.
La década de 1970 presenció el desarrollo y el perfeccionamiento de las grabadoras de casetes,
y el escritorio de Foucault pronto se vio invadido por ellas. De tal modo, los cursos (y algunos
seminarios) pudieron conservarse.
Esta edición toma como referencia la palabra pronunciada públicamente por Michel Foucault...".
Foucault habla en el curso sobre un texto de Kant. Dice que es un texto un poco blasón, un poco fetiche, el texto en cuestión es Was ist Aufklärung? de Kant.
"...Como saben, Kant escribió ese texto en septiembre de 1784, y lo publicó en la Berlinische
Monatsschrift de diciembre del mismo año. A su respecto, querría ante todo recordar muy brevemente sus condiciones y su fecha de publicación. No hay absolutamente nada de extraordinario en el hecho de que Kant destinara un texto como éste a una revista. Gran parte de su actividad teórica, como deben saber, consistió en publicar artículos reseñas,intervenciones en una serie de revistas. En esta Berlinische Monatsschrift, justamente, acababa de publicar el mes anterior, noviembre de 1784, un texto que, más desarrollado, iba a convertirse en "Idea de una historia universal en el sentido cosmopolita...".
"...Con todo, si es preciso tener presente el lugar de publicación - es decir, una revista - es por la siguiente razón. Como van a verlo, el texto sobre la Aufklärung pone en juego , como uno de sus conceptos centrales o como una de una serie de conceptos, la noción de público, Publikum. Por esa noción de Publikum, Kant entiende: primero, la relación concreta, institucional - o instituida, en todo caso - entre el escritor (el escritor calificado, savant según lo traducimos en francés; Gelehrter: hombre de cultura) y el lector (el lector considerado como un individuo cualquiera). Y la función de esa relación entre lector y escritor, el análisis de esa relación - las
condiciones en las cuales ésta puede y debe instituirse y desarrollarse, va a constituir el eje esencial de su examen de la Aufklärung. En cierto sentido, la Auflkärung - su noción, la manera como él la analiza - no es otra cosa que la explicitación de esa relación entre el Gelehrter (el hombrede cultura, el sabio que escribe) y el lector que lee. Ahora bien, es muy evidente que, dicha relación entre el escritor... digo "es evidente" y no, no es evidente. Lo interesante es que esa relación entre el escritor y el lector - más adelante me referiré a su contenido, ahora me liminto a señalar su importancia - en el siglo XVIII, no pasaba tanto por la universidad, esto
va de suyo, y tampoco pasaba tanto por el libro, sino mucho más por las formas de expresión que eran al mismo tiempo formas de comunidad intelectual, constituidas por las revistas y las sociedades o academias que las publicaban. Son esas sociedades, (esas) academias, y son también esas revistas las que organizan en concreto la relación entre, digamos, la competencia y la lectura en la forma libre y universal del discurso escrito. Y, por consiguiente, son esas revistas, esas sociedades y esas academias las que constituyen la instancia - que históricamente, en el siglo XVIII, fue tan importante, y a la cual Kant atribuye tanta significación dentro de su propio texto - (correspondiente a) esta noción de público...":
Michel Foucault inaugura en este curso una investigación sobre la noción de parrhesía. Al hacerlo, Foucault prosigue su trabajo de relectura de la filosofía antigua. A través del estudio de esa noción (el decir veraz, el hablar franco), reexamina la ciudadanía griega y muestra que el coraje de la verdad constituye el fundamento ético olvidado de la democracia ateniense. Describe también la manera en que, con la decadencia de las ciudades, el coraje de la verdad se transforma y deviene en una interpelación personal al alma del príncipe. Numerosos
topoi de la filosofía antigua son objeto de un nuevo examen: la figura platónica del filósofo rey, la condena de la escritura, el rechazo socrático del compromiso.
En este curso, Foucault construye una figura del filósofo en la cual se reconoce: al releer a los pensadores griegos, ratifica su propia inscripción en la modernidad filosófica, problematiza su función y define su modo de pensar y de ser.
jueves, 20 de octubre de 2011
Diccionario Foucault

Diccionario Foucault
Temas, conceptos y autores
Edgardo Castro
Siglo Veintiuno editores
(Buenos Aires)
Edgardo Castro ha publicado este Diccionario Foucault teniendo como idea inicial un índice completo de los textos del filósofo francés Michel Foucault. "La intención era disponer de un instrumento de trabajo en estado puro, sin ningún tipo de selección o de filtro de los datos. El presente trabajo difiere de esta idea por varias razones. Por un lado, no se trata de un índice sino de un diccionario, no sólo refiere dónde aparece cada término en los escritos de Foucault, ofrece además una indicación - a veces sucinta, otras extensa - de sus usos y contextos. Por otro lado, está constituido sólo por una selección arbitraria de elementos.
Los únicos criterios que nos guiaron en la tarea de elegir qué conceptos incluir fueron la importancia que les reconocíamos a algunos a partir de nuestra lectura de la obra de Foucault, nuestro interés personal o, simplemente, una hipotética utilidad para el lector. Por ejemplo, en el caso de las expresiones o términos griegos, frecuentes en los últimos escritos, nuestra intención fue incorporar el mayor número posible. Algunos autores fueron incluidos no por la frecuencia con que aparecen citados sino por tratarse de autores poco conocidos que, por ello, nos pareció útil situar en la obra de Foucault.
Es el caso, por ejemplo, de los autores estudiados a propósito del análisis de la "razón de
Estado".
Las limitaciones que necesariamente surgen de estas opciones sólo podrían ser subsanadas
con un trabajo en equipo en el que los criterios de selección a la vez se multipliquen y se
discutan. Además, hasta que sean publicados todos los cursos de Foucault en el College
de France resulta imposible poner un punto final a la tarea de elaborar un vocabulario foucaultiano.
Por otro lado, este debería estar acompañado de la bibliografía secundaria que se puede sugerir
a propósito de cada término. Otra tarea a realizar sería establecer la biblioteca de Foucault:
la lista de obras citadas según la cronología y la frecuencia. Por todas estas razones, el presente
trabajo debe ser tomado como el punto de partida para una obra colectiva, necesariamente más
comprensiva y más rica.
No se trata entonces de un índice, pero tampoco de una experiencia del pensamiento de Foucault, sino de un instrumento de trabajo. En la redacción de los artículos intentamos abstenernos, en la medida de lo posible, de nuestra interpretación personal. Por supuesto, sólo lo logramos a medias.
A propósito de cada término, pretendemos exhibir sobre todo sus sentidos más relevantes...".
"...En cierto sentido, intentamos conservar la dispersión que caracteriza el trabajo de Foucault...".
La influencia del pensamiento de Michel Foucault no ha dejado de fortalecerse en los últimos años. Y no sólo por la publicación de sus cursos en el Collège de France, sino porque el nuevo material disponible ha extendido el horizonte interpretativo de su pensamiento y ha alimentado nuevos paradigmas de lectura. Conocedor de la reticencia de Foucault a elaborar teorías acabadas, de su horror a la totalidad, Edgardo Castro recurre a la simpleza y la finitud alfabéticas para exponer una obra fundamental, sin limar sus aristas o neutralizar su complejidad.
Este Diccionario Foucault resulta de mucha utilidad para consulta ya que multiplica los puntos de acceso al pensamiento del filósofo francés.
Acerca del autor:
Edgardo Catro nació en 1962. Es doctor en Filosofía por la Universidad de Friburgo (Suiza), investigador del CONICET y profesor de la Universidad Pedagógica de Buenos Aires. Ha sido docente en distintas universidades argentinas, y profesor invitado en el Istituto Italiano di Scienze Umane de Nápoles y en la Universidad de Chile. Sus publicaciones se ocupan de la filosofía contemporánea, particularmente francesa e italiana. Es uno de los principales traductores de la obra de Giorgio Agamben al español. Entre sus libros, cabe destacar Pensar a Foucault (1995), Giorgio Agamben. Una arqueología de la potencia (2008) y Lecturas foucaulteanas. Una historia conceptual de la biopolítica (2011)
jueves, 2 de diciembre de 2010
El coraje de la verdad - Michel Foucault
El coraje de la verdad
El gobierno de sí y de los otros II . Curso en el Collège de France
Michel Foucault
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
Michel Foucault, influido por Lacan, Bachelard, Blanchot, Dumézil, Barthes, amigo intelectual y político de Deleuze, Foucault pertenece a la generación de jóvenes franceses que con las armas de Marx, Freud, Nietzche y Heidegger, intentan “olvidar” a Hegel y elaborar ese olvido. Entre las influencias recibidas no hay que olvidar su contacto como alumno con Georges Canghilhem y Louis Althusser, y la impronta que dejaron en su pensamiento las lecciones, lecturas o encuentros con Beaufret, Jean Wahl, Merleau-Ponty, y Sartre. La obra de Foucault se estructura como pensamiento del presente, que si recurre al pasado, si hace historias es para entender la contemporaneidad.
En la Argentina, el pensamiento de Michel Foucault fue introducido por los filósofos Tomás Abraham y Enrique Marí. En la Universidad fue Tomás Abraham quien lo introdujo cuando empezó a impartir los cursos.
Michel Foucault dictó clases en el Collège de France desde enero de 1971 hasta su muerte, en junio de 1984, con la excepción de 1977, cuando disfrutó de un año sabático. El nombre de su cátedra era “Historia de los sistemas de pensamiento”.
Esta cátedra fue creada el 30 de noviembre de 1969, según una propuesta de Jules Vuillemin, por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de “Historia del pensamiento filosófico” que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite. El 12 de abril de 1970, la misma asamblea eligió a Michel Foucault, que por entonces tenía 43 años, como titular de la nueva cátedra.
Michel Foucault abordaba su enseñanza como un investigador: exploraciones para un libro futuro, desciframiento, también, de campos de problematización, que solían formularse más bien como una invitación lanzada a eventuales investigadores. Por eso los cursos en el Collège de France no duplican los libros publicados. No son su esbozo, aunque haya temas comunes entre unos y otros. Tienen su propio estatus. Suponen un régimen discursivo específico en el conjunto de los actos filosóficos efectuados por Michel Foucault. En ellos, éste despliega muy en particular el programa de una genealogía de las relaciones saber/poder en función del cual, a partir de principios de la década de 1970, pensará su trabajo, en oposición al programa de una arqueología de las formaciones discursivas entonces predominante.
Con esta edición del Fondo de Cultura Económica, se publica una nueva zona de la “obra” de Michel Foucault.
En sentido propio, no se trata de inéditos, porque esta edición reproduce la palabra pronunciada públicamente por Foucault, con exclusión del soporte escrito que utilizaba y que podía ser muy elaborado. Daniel Deferí, que posee esas notas, permitió a los editores consultarlas.
En el Curso del Ciclo lectivo 1983-1984, Foucault aborda el tema de la parrhesía, del decir veraz. Antes hace una introducción al pensamiento y la cultura antigua, un análisis histórico de las prácticas del decir veraz en la cultura griega y romana. Por ejemplo el examen de conciencia prescrito entre los pitagóricos o los estoicos, del que Séneca dio ejemplos tan elaborados y que se vuelve a encontrar en Marco Aurelio.
También, dice Foucault, se puede hacer referencia a una serie de prácticas, como esas correspondencias, esos intercambios de epístolas morales, espirituales, cuyo ejemplo puede hallarse en Séneca, Plinio el Joven, Frontón y Marco Aurelio.
Foucault habla de las libretas de notas, esa especie de diarios que se aconsejaba a la gente que llevara sobre sí misma, ya fuera para la recolección y la meditación sobre las experiencias vividas o las lecturas hechas, ya fuera para contarse uno mismo, al despertar, (sus) propios sueños.
La noción de parrhesía, dice Foucault, es una noción política. El parresiasta es el que dice todo, afirma Foucault. Hay dos valores en esta palabra, aclara el filósofo. El valor peyorativo se puede encontrar en Aristófanes y luego, de manera muy habitual en la literatura cristiana. Utilizada con valor peyorativo, dice el filósofo, la parrhesía consiste, sin duda en decirlo todo, en el sentido de decir cualquier cosa, (cualquier cosa que a uno se le ocurra, cualquier cosa que pueda ser útil a la causa que uno defiende, cualquier cosa que pueda valer para la pasión o el interés que anima a quien habla). El parresiasta se torna en y aparece entonces como el charlatán impertinente, aquél que no sabe ajustar su discurso a un principio de racionalidad y un principio de verdad.
De este uso peyorativo de la parrhesía está el ejemplo del discurso de Isócrates denominado “Busiris”, donde se dice que no hay que decirlo todo acerca de los dioses. También en el libro VIII de la República aparece la descripción de la mala ciudad democrática, una ciudad heterogénea, dislocada, dispersa entre intereses diferentes, pasiones diferentes, individuos que no se entienden. Esta mala ciudad democrática practica la parrhesía: todo el mundo puede decir cualquier cosa.
Sin embargo, dice Foucault, la palabra parrhesía también se emplea como un valor positivo, y en este caso consiste en decir la verdad sin disimulación, ni reserva, ni cláusula de estilo, no ornamento retórico que pueda cifrarla o enmascararla. A la sazón, el “decirlo todo” es: decir la verdad sin ocultar ninguno de sus aspectos, sin esconderla con nada.
La parrhesía establece entre quien habla y lo que dice un lazo fuerte, necesario, constitutivo, pero abre bajo la forma del riesgo el vínculo entre el hablante y su interlocutor.
En Grecia, Sócrates es el parrhesiasta, aunque tiene también relación con la función profética y una relación con la sabiduría y con la relación técnica de la enseñanza. Sócrates encarna los cuatro modos del decir veraz.
En la actualidad – cuando Foucault dicta el seminario en el Còllege de France – la modalidad parresiástica ha desaparecido, dice el filósofo y no se la encuentra sino injertada y apoyada en una de las otras tres modalidades – la profecía, la sabiduría y la enseñanza -. Tal sería el caso del discurso revolucionario, cuando adopta la crítica de la sociedad existente y entonces cumple el papel del discurso parresiástico. Y el discurso filosófico, como análisis, reflexión sobre la finitud humana y crítica de todo lo que puede ser en el orden del saber o en el de la moral, desbordar los límites de esa finitud, representa en algún aspecto el papel de la parrhesía. Del mismo modo, Foucault considera que el discurso científico cuando se despliega – y no puede no hacerlo en su desarrollo mismo – como crítica de los prejuicios, de los saberes existentes, de las instituciones dominantes, de las maneras de hacer actuales, tiene en verdad ese papel parresiástico.
Este curso del Collège de France que Foucault dictó entre febrero y marzo de 1984, podría ser un testamento filósofico, ya que el tema de la muerte está muy presente en estas clases, sobre todo a través de una relectura de las últimas palabras de Sócrates, “Critón, debemos un gallo a Esculapio”, que el filósofo francés con Georges Dumézil, comprende como la expresión de una profunda gratitud a la filosofía, que cura la única enfermedad grave: la de las opiniones falsas y los prejuicios.
Michel Foucault (Poitiers, Francia, 1926 - París, Francia, 1984).
Realizó estudios de filosofía y psicología en la École Normale Supérieure de París. En 1961 obtuvo su doctorado con la tesis Folie et déraison: Histoire de la folie à l’âge classique. Desde 1970 y hasta su muerte formó parte del grupo académico del Collège de France con la cátedra Historia de los Sistemas de Pensamiento y dictó cursos de lectura y seminarios. Sus teorías acerca del saber, el poder y el sujeto rompieron con las concepciones vigentes de esos términos. Fue un intelectual interesado y comprometido con la época en la que vivió y una de las figuras más influyentes e importantes del ambiente cultural francés.
Entre sus obras más destacadas se cuentan El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica, Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas, La arqueología del saber, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisióne Historia de la sexualidad.
Fondo de Cultura Económica ha publicado Historia de la locura en la época clásica(1967), Los anormales (2000), Defender la sociedad (2000), La hermenéutica del sujeto. Curso en el Collège de France (1981-1982) (2002), El poder psiquiátrico. Curso en el Collège de France (1973-1974) (2005), Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978) (2006), Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979) (2007), El gobierno de sí y de los otros. Curso en el Collège de France (1982-1983) (2009) y El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros II. Curso en el Collège de France (1983-1984) (2010).
Realizó estudios de filosofía y psicología en la École Normale Supérieure de París. En 1961 obtuvo su doctorado con la tesis Folie et déraison: Histoire de la folie à l’âge classique. Desde 1970 y hasta su muerte formó parte del grupo académico del Collège de France con la cátedra Historia de los Sistemas de Pensamiento y dictó cursos de lectura y seminarios. Sus teorías acerca del saber, el poder y el sujeto rompieron con las concepciones vigentes de esos términos. Fue un intelectual interesado y comprometido con la época en la que vivió y una de las figuras más influyentes e importantes del ambiente cultural francés.
Entre sus obras más destacadas se cuentan El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica, Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas, La arqueología del saber, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisióne Historia de la sexualidad.
Fondo de Cultura Económica ha publicado Historia de la locura en la época clásica(1967), Los anormales (2000), Defender la sociedad (2000), La hermenéutica del sujeto. Curso en el Collège de France (1981-1982) (2002), El poder psiquiátrico. Curso en el Collège de France (1973-1974) (2005), Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978) (2006), Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979) (2007), El gobierno de sí y de los otros. Curso en el Collège de France (1982-1983) (2009) y El coraje de la verdad. El gobierno de sí y de los otros II. Curso en el Collège de France (1983-1984) (2010).
martes, 27 de octubre de 2009
Una lectura de Kant - Michel Foucault
Una lectura de Kant
Introducción a la antropología
en sentido pragmático
Michel Foucault
Siglo XXI Editores
(Buenos Aires)
“Como sabemos, el artículo “Foucault” del Dictionnaire des philosophes, editado por Denis Huisman (París, 1984), fue escrito por el propio interesado con el seudónimo de Maurice Florence y la colaboración de Francois Ewald. La frase inicial, que proviene de este último, dice: “Si Foucault se inscribe en la tradición filosófica, es en la tradición crítica de Kant (…)…”.”.
¿Qué es un inédito? Así formulada, ésta podría ser una perfecta pregunta foucaultiana. En sentido estricto, es un texto que no ha sido aún publicado en su idioma original, o traducido a otra lengua. Pero un inédito es también un escrito de gran valor cultural, literario e intelectual. Una lectura de Kant reúne ambas condiciones: hasta ahora nunca publicado en español, es a la vez un texto clave en la trayectoria de Michel Foucault.
En 1961 Foucault presenta la tesis complementaria para la obtención de su doctorado: la traducción al francés de Antropología en sentido pragmático, de Kant, acompañada de una formidable y extensa introducción. Ese texto es la base de este libro. Una pieza que puede leerse –y de hecho así lo ha sido en general– en relación estrecha con Las palabras y las cosas, publicado pocos años más tarde, en 1966. En ambos hay una reflexión crítica sobre el sueño antropológico, sobre el humanismo moderno, sobre el estatuto de las ciencias humanas.
Hay una línea, muy trabajada, que vincula a Foucault con Nietzsche, a través de Heidegger. Existe también otra genealogía, menos frecuentada pero igualmente productiva, que llega a Kant a través de Heidegger. En Una lectura de Kant, Foucault se apoya decisivamente en la lectura que Heidegger realiza del autor de la Crítica de la razón pura. La tesis central de Foucault, según la cual la modernidad, y por lo tanto el kantismo, es la época en la que el pensamiento piensa la finitud a partir de la finitud, suena como un eco de las expresiones de Heidegger. Pero Foucault va más allá, pues extiende esta tesis a la problemática general de las ciencias humanas.
El interés de Una lectura de Kant reside, entonces, en situarse en el cruce de todos estos caminos. Es un punto de pasaje ineludible para comprender el desarrollo posterior de la obra foucaultiana, pero también un libro que renueva la forma de leer a Kant
“…La Modernidad ya no será tomada por Foucault, entonces, como una época, la de la analítica de la finitud y la del sueño antropológico, sino como una actitud. Por este camino, la cuestión del hombre y de las ciencias humanas se presentará de manera diferente a como se presentaba en Las palabras y las cosas. Dos cambios fundamentales merecen ser señalados:
En primer lugar, respecto de la explicación del surgimiento de las ciencias humanas.
En Vigilar y castigar (1975), en efecto, ellas ya no son la consecuencia de una ruptura epistémica, sino el producto de la formación de una sociedad disciplinaria. Y, pocos años más tarde, en el curso titulado Seguridad, territorio, población (1978), ellas, como también el hombre de Las palabras y las cosas (el objeto de la biología, de la economía política y de la filología), aparecen como la contrapartida de la formación de los dispositivos de seguridad que articulan la biopolítica moderna.
En segundo lugar, respecto de lo que se podría denominar el desplazamiento de la cuestión del hombre hacia la cuestión del sujeto o, mejor, hacia las prácticas de subjetivación, tal como se lleva a cabo en los dos últimos volúmenes de la Historia de la sexualidad. Al plantear la cuestión de las formas de subjetivación y no la cuestión del hombre, afirma que ya “no se deducirá de lo que nosotros somos lo que nos es imposible hacer o conocer”, sino “que se deducirá, de la contingencia de lo que nos ha hecho ser lo que somos, la posibilidad de no ser más, hacer o pensar lo que somos, hacemos o pensamos”.
jueves, 9 de julio de 2009
Historia de la sexualidad - Michel Foucault

1. La voluntad de saber
Siglo XXI Editores
(Buenos Aires)Hernán Díaz
De la Historia de la sexualidad Foucault alcanzó a publicar tres volúmenes: La voluntad de saber (editado por Siglo XXI), El uso de los placeres y la inquietud de sí. No se trata de una unidad tripartita, sino que por el contrario, existen marcadas diferencais entre el primer tomo y los otros dos. En La voluntad de saber, el autor se propone construir una historia de la sexualidad - desde el siglo XVII al XIX - como experiencia históricamente singular, es decir, com el correlato dentro de la cultura occidental entre campos del saber, tipos de normatividad, y formas de subjetividad. Sin embargo, este mismo objetivo lo detiene en la indagación sobre las formas por medio de las cuales los individuos pueden y deben reconocerse como sujetos morales (modos de subjetivación). Es así como el autor se ve obligado a trastocar el proyecto del primer volumen, y con ello su lineamiento cronológico. El uso de los placeres y La inquietud de sí constituyen una historia del hombre de deseo que parte de la pregunta: ¿por qué en la antigüedad grecorromana el comportamiento sexual fue objeto de una preocupación moral, precisamente allí donde no regía sistema de prohibición alguno, sea por código religioso o político? La historia de los sistemas de moral, que había de hacerse a partir de las prohibiciones impuestas a la sexualidad, queda sustituida por una historia de la problematización a partir de las prácticas de sí. Guiado por la inquietud de definir las estrategias de poder inmanentes en la voluntad de saber en lo que al sexo se refiere, Foucault desafía la "hipótesis represiva" inspirada por la moral del siglo XVII. Alega que si bien la represión constituyó el modo en que se relacionaron poder, saber y sexualidad, caben aún preguntas en cuanto a si la represión del sexo es una evidencia histórica o si la mecánica del poder pertenece sólo al orden de la represión.
El proyecto más ambicioso de Michel Foucault se dedica en su primer volumen a definir el régimen de poder-saber-placer que sostiene el discurso sobre la sexualidad humana y a mostrar que el poder opera mediante la producción discursiva de la sexualidad y de los sujetos de “naturaleza sexual”. Así, abordar la sexualidad como experiencia históricamente singular requiere desentrañar los saberes que a ella se refieren, bucear en los sistemas de poder que regulan su práctica y, sobre todo, comprender las formas según las cuales los individuos se conciben y se declaran como sujetos de esa sexualidad. “El punto esencial no es saber si al sexo se le dice sí o no, si se castigan o no las palabras que lo designan, sino determinar en qué formas, a través de qué canales, deslizándose a lo largo de qué discursos llega el poder hasta las conductas más tenues y más individuales, qué caminos le permiten alcanzar las formas infrecuentes o apenas perceptibles del deseo, cómo infiltra y controla el placer cotidiano.
(c) Hernán Díaz
bibliografía:
Marta López Gil -Liliana Delgado, Diccionario de Pensadores contemporáneos dirigido por Patricio Lóizaga, Editorial Emecé
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