Blog de lecturas Revista Archivos del Sur -desde Buenos Aires – Argentina -Año 25 Edición 295 noviembre de 2025- ISSN: 1575-9393– Registro de la propiedad intelectual Nro. 55060538 La revista Archivos del Sur es propiedad de Araceli Isabel Otamendi – Las notas firmadas no expresan necesariamente la opinión de la revista,son responsabilidad exclusiva de sus autores Todos los derechos de lo publicado en la revista Archivos del Sur están reservados. revistaarchivossur@gmail.com
domingo, 26 de octubre de 2014
El milagro brasileño - José Natanson
El milagro brasileño
José Natanson
Editorial Debate
(Buenos Aires)
El periodista y politólogo José Natanson analiza en este libro las condiciones que permitieron a Brasil convertirse en potencia mundial. Con una economía tres veces mayor a la argentina y ochenta veces superior a la boliviana, Brasil pasó de importador a exportador neto de energía. Es uno de los pocos países que puede garantizar su soberanía alimentaria y ha logrado una envidiable estabilidad macroeconómica. Transformado en una nueva referencia internacional, Brasil lidera el Mercosur y la Unasur y juega en las grandes ligas.
Este libro es un retrato apasionado del nuevo milagro brasileño, un milagro que combina los avances económicos con una serie de conquistas sociales que han permitido que treinta y cinco millones de personas superaran su condición de pobreza en los últimos diez años.
Pero también es un intento por identificar el lado débil de Brasil: un crecimiento cuestionable, una primarización económica que pone en riesgo su estatus de potencia industrial y la dramática persistencia de la desigualdad y la violencia social.
Apoyándose en estadísticas, entrevistas, recuerdos de viaje, fragmentos de canciones, literatura y cine, José Natanson analiza el despegue de Brasil; y en el camino sobrevuela sus grandes tópicos, de la construcción de Brasilia al fenómeno de las havainas, de la nueva clase media al liderazo de Lula, del plan Bolsa Familia a la comparación con Argentina, que deja un semiamargo sabor a tango. El resultado es un análisis fascinante del futuro.
"... El cuarto capítulo analiza el nuevo protagonismo internacional de Brasil y su ambición de convertirse en un actor global. Las condiciones están dadas: Brasil es, junto a China y Estados Unidos, el único país que se sitúa entre los diez más grandes, más poblados y económicamente más poderosos del mundo, es la única potencia emergente con excedentes de energía y una matriz relativamente limpia y la única con sus fronteras consolidadas. Brasil es el primer exportador mundial de hierro, carne, café y azúcar, el segundo de soja, maíz y naranjas, cuenta con la tercera fábrica de aviones más importante del planeta (Embraer), la segunda petrolera más valiosa (Petrobras) y el banco de desarrollo con más préstamos (BNDES). En camino a transformarse en un hegemón regional, Brasil tiene superávit comercial con todos los países sudamericanos salvo Bolivia, equivale en territorio, población y PBI a la mitad de todos ellos sumados, limita con todos menos dos e incluso comparte 673 kilómetros de frontera con ... Francia (la Guayana es un territorio de ultramar de la República de Francia).
Sus empresas se despliegan por todo el mundo, pero sobre todo, por los países vecinos, donde, como en Bolivia o Paraguay, controlan porcentajes importantes del PBI....".
"...La consecuencia electoral de este movimiento tectónico de la estructura social brasilera es el surgimiento de un nuevo sujeto político, el lulismo, basado en una transformación del electorado del PT, que originalmente se apoyaba en los trabajadores, sindicalizados y las clases medias urbanas progresistas y que, desde la asunción de Lula en 2003, se fue desplazando hasta quedar conformado , cada vez más, por los sectores más empobrecidos de la sociedad, un cambio de base social que llegó junto con una modificación geográfica de sus votantes, del centro y sur del país al nordeste. Igual que la transformación social, y en buena medida porque es su consecuencia, el realineamiento político no es episódico sino permanente...".
José Natanson es periodista y politólogo. Fue redactor y luego columnista del diario Página/12, se desempeñó como consultor de Naciones Unidas y fue jefe de redacción de la revista de ciencias sociales y análisis político latinoamericano Nueva Sociedad. Publicó artículos en diferentes medios de la Argentina y América Latina, además de ensayos en publicaciones académicas. Actualmente es columnista de Radio del Plata y la TV Pública, y director de la Edición Cono Sur del mensuario francés Le Monde Diplomatique. Es autor de los libros El presidente inesperado; El gobierno de Kirchner según los intelectuales argentinos; Buenos muchachos; Vida y obra de los economistas del establishment; La nueva izquierda y ¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política? De los indignados a La Cámpora.
jueves, 9 de octubre de 2014
Mi vida - Evo Morales Ayma
Mi vida
de Orinoca al Palacio Quemado
Evo Morales Ayma
Editorial Colihue
(Buenos Aires)
En el libro publicado por la editorial Colihue el presidente de Bolivia, primer presidente de origen indígena de América, Evo Morales Ayma cuenta su vida. Evo Morales Ayma nació el 26 de octubre de 1959 en la comunidad de Isallavi, en Orinoca, a unos 189 kilómetros de la ciudad de Oruro. Era una de las poblaciones más olvidadas y empobrecidas del altiplano boliviano. Emigró, después del servicio militar, al trópico de Cochabamba. Junto a su padre, Dionisio Morales, fueron a buscar mejores condiciones de vida, ya que las sequías y heladas, en reiteradas ocasiones, destruyeron toda su producción agropecuaria.
Su labor sindical comenzó en Villa 14. Fue primero secretario de Deportes. Luego de designado secretario general de la Central 2 de Agosto, fue elegido en el máximo cargo sindical de la Federación del Trópico.
En su gestión se creó la Coordinadora de Productores de Coca, que aglutina a seis federaciones del trópico.
En las elecciones nacionales celebradas el 18 de septiembre de 2005, logró obtener el 54 por ciento de los votos, el más alto porcentaje de la vida democrática del país. En el referéndum de enero de 2009, el apoyo a su gestión fue superior al 61 por ciento y en las elecciones de diciembre de ese mismo año obtuvo más del 64 por ciento de los votos.
Su lucha y visión sindical y política lo encumbraron como uno de los líderes bolivianos más esclarecidos de la historia. Evo Morales se ha convertido no sólo en el primer presidente indígena de Bolivia y del continente, sino en uno de los líderes más influyentes e importantes de América Latina.
Trópico, primeros días
“...Recuerdo que era marzo cuando me quedé en el chaco. No tenía nada, no conocía a nadie. Felizmente había naranja, plátano, papaya, piña y otras frutas. Para mí era todo un lujo, en el altiplano comía la cáscara de la naranja y el plátano, la papaya no conocía. Yo estaba acostumbrado a vivir en el altiplano, no en un lugar con tanta calor, en el monte, con tanto insecto y animales.
Entre la personas que conoció los primeros días que se fue a vivir al trópico, está David Herrada con quien solía jugar fútbol y Roberto Guzmán quien fue su primer patrón. Herrada lo recuerda de la siguiente manera: “Cuando lo conocí al Evo, era un compañero muy tímido, pero si conversabas, con un pensamiento muy claro, pero ya después yo me acuerdo soe´re tenía una chompita de lana, negro y café, siempre, yo decía, este compañero tan semejante calor con chompa. Yo creo que también estaba acostumbrado al altiplano y todo”...”.
Secretario de Deportes
“... A un año más o menos de estar en el trópico me designaron en un congreso, secretario de deportes de mi sindicato, era mi primera experiencia como dirigente. Fue en esas condiciones que organicé el equipo de fútbol y una serie de campeonatos, donde participaron compañeros de varias regiones, con sus equipos. Los fines de semana, los partidos nos unían y reunían en torno a la pelota.
Yo siempre asistía a las reuniones sindicales con mi pelota, porque después de las deliberaciones y discusiones, jugábamos un partido de fútbol, entre los compañeros que estaban dispuestos. Habían muchos, a todos nos gustaba el deporte. Por eso algunas compañeras me pusieron el sobrenombre de “joven pelotero”. Como me gustaba jugar organizaba no sólo torneos, cuando no había campeonatos preparaba partidos de ida y vuelta entre sindicatos…”.
Radio Soberanía
“... Uno de los proyectos más importantes para nuestra lucha ha sido la creación de radio Soberanía. Necesitábamos nuestro propio medio para informar la verdad, lo que estaba pasando en el trópico, frente a muchas mentiras que se difundían en otras emisoras. Los gringos manejaban los otros medios radiales, les pagaban. Tuvimos incluso que utiilizar algún sant y seña para alertar a los compañeros de la presencia de los policías, o de la detención de los dirigentes, de la erradicación, de todo lo que pasaba y hasta para convocarlos a alguna concentración y reunión. Yo pensé que era muy importante tener nuestra propia radio, por eso propuse a la Federación que tengamos una en la regiónd e Chipiri. Todos los compañeros aportaron con un dólar para la compra de los equipos y con un boliviano mensual al salario de los operadores. La radio fue nuestro instrumento de lucha, fue muy importante, porque por ahí estábamos informando siempre a todos los compañeros…”.
El libro también tiene una sección titulada Mi vida en imágenes donde cuenta la vida del líder boliviano desde su infancia hasta la actualidad. Es un libro esclarecedor sobre la personalidad del líder indígena boliviano, las fotografías también revelan escenas entrañables de su familia, de sus luchas a favor del pueblo boliviano para lograr gran transformación social y política de Bolivia a partir del gobierno de Evo Morales.
jueves, 2 de octubre de 2014
Foucault pensamiento y vida - Paul Veyne
Foucault
Pensamiento y vida
Paul Veyne
Editorial Paidós
traducción de Maria José Furió Sancho
(Buenos Aires)
“No, Foucault no fue un pensador estructuralista; no, no forma parte de cierto “pensamiento 1968”; tampoco era relativista, historicista, ni adivinaba ideología por doquier. Caso inusual en este siglo, confesó ser un pensador escéptico, que sólo creía en la verdad de los hechos, de los incontables hechos históricos que llenan las páginas de todos y cada uno de sus libros, y nunca creyó en la verdad de las ideas generales. No admitía ninguna trascendencia fundacional. Y, sin embargo, no fue un nihilista, pues constataba la existencia de la libertad humana (palabra que se puede leer en sus textos) y no pensaba que, aun erigida en doctrina
“desencantada”, la pérdida de todo fundamento metafísico o religioso hubiese desanimado nunca a esta libertad de tener convicciones, esperanzas, a albergar iras, revueltas (él mismo fue un ejemplo de ello; fue un militante a su manera, la propia de un nuevo tipo de intelectual; en política fue un reformador); pero consideraba falso e inútil elucubrar acerca de sus combates y luchas, disertar sobre lo que le indignaba; en definitiva: generalizar. “No utiliceis el pensamiento para atribuirle a una práctica política un valor de verdad”, escribió.
No fue el enemigo del hombre y del sujeto humano, como se ha creído: sencillamente consideraba que ese sujeto no podía hacer descender del cielo una verdad absoluta ni actuar soberanamente en el cielo de las verdades; que él no podía hacer más que reaccionar contra las verdades y las realidades de su época o aportar innovaciones sobre ellas. Como Montaigne, y en las antípodas de Heidegger, estimaba que “nosotros no tenemos ninguna comunicación con el Ser”. No obstante, su escepticismo nunca le llevó a exclamar: “¡Ay, es todo dudoso!. Es más apropiado afirmar que este supuesto “sesentayochista” fue un empirista y un filósofo del conocimiento, en oposición a una ambiciosa Razón. Llegó sin alardes a un concepto general de la condición humana, de su libertad que reacciona y de su finitud. El foucaultismo es, en realidad, una antropología empírica que tiene su coherencia y cuya originalidad, reside en estar fundada en la crítica histórica….”.
Todo es singular en la historia universal: el “discurso”
“Cuando apareció la Historia de la locura, algunos historiadores franceses, de los mejor predispuestos (entre ellos, el autor de estas líneas) no advirtieron de entrada la trascendencia del libro. Foucault solamente mostraba - creí o - que el concepto que nos hemos formado de la locura ha variado mucho a través de los siglos. No nos decía nada nuevo; en definitiva, ya lo sabíamos: las realidades humanas revelan una contingencia radical (es la ya conocida “arbitrariedad cultural”) o cuando menos son diversas y variables. No hay ni constantes históricas, ni esencias, ni objetos naturales. Nuestros antepasados tenían ideas muy extrañas acerca de la locura, la sexualidad, el castigo o el poder. Pero era como si admitiésemos calladamente que esos tiempos del error habían quedado atrás que nosotros lo hacíamos mejor que nuestros abuelos y que conocíamos la verdad alrededor de la cual ellos habían estado dando vueltas. “Este texto griego habla del amor según la concepción que se tenía de él en la época”, decíamos, pero ¿valía nuestra idea del amor más que la suya? No nos atreveríamos a asegurarlo, si hoy se nos plantease esta pregunta ociosa e inactual; pero ¿pensamos en ello seriamente, intelectualmente? Foucault se detuvo a pensar seriamente en la cuestión.
Yo no entendí que Foucault estaba participando sin decirlo en un gran debate del pensamiento moderno: ¿la verdad es o no adecuación a su objeto, se parece o no a lo que enuncia, tal y como el sentido común supone? A decir verdad, cuesta ver por dónde acertaríamos a saber si es parecida, puesto que no tenemos otra fuente de información que nos permita confirmarlo, pero pasemos. Para Foucault, al igual que para Nietzche, William James, Austin, Wittgenstein, Ian Hacking y muchos otros, cada uno con sus puntos de vista, el conocimiento no puede ser el espejo fiel de la realidad; al igual que Richard Rorty, Foucault no cree en ese espejo, en esa idea “especular” del saber; según él, el objeto en su materialidad no puede separarse de los marcos formales a través de los cuales los conocemos y que Foucault, con una palabra mal elegida, llamó “discurso”. Todo está ahí…”.
“...No cabe duda de que los libros de historia y de física, que no hablan de ideas generales, están llenos de verdades. Pero no por ello deja de ser cierto que el hombre, el sujeto del que hablan los filósofos, no es un sujeto soberano. No domina el tiempo ni lo verdadero. “Cada uno de nosotros sólo puede pensar como se piensa en su tiempo”, escribió un condiscípulo de Foucault en la Escuela Normal y en la Facultad de Filosofía, Jean d´Ormesson, que en este punto está de acuerdo con nuestro autor: “Aristóteles, san Agustín e incluso Bossuet
no son capaces de elevarse hasta condenar la esclavitud; siglos más tarde, condenarla no parece una evidencia. Parafraseando a Marx, la humanidad se plantea problemas en el momento en que los resuelve, pues cuando se derrumba la esclavitud y todo el dispositivo legal y mental que la sostenía, se derrumba a su vez su “verdad”...”.
“...Explicitar un discurso, una práctica discursiva, consistirá en interpretar lo que la gente hacía o decía, comprender lo que suponen sus gestos, palabras, instituciones, cosa que hacemos a cada minuto: nosotros nos comprendemos entre nosotros. El instrumento de Foucault será por lo tanto una práctica cotidiana, la hermenéutica, la elucidación del sentido;
esta práctica cotidiana escapa al escepticismo bajo cuya copa caen las ideas generales. Su hermenéutica, que comprende el sentido de los actos y de las palabras de otros, sigue de cerca este sentido, lejos de encontrar el eterno Eros en el amor antiguo o de contaminar este Eros con el psicoanálisis o con una antropología filosófica. Comprender lo que dice y hace el prójimo es un oficio de actor que “se mete en la piel” de su personaje para comprenderlo; si este actor es un historiador, deberá además convertirse en autor teatral para componer el texto de su papel y encontrar palabras (conceptos) para decirlo…”.
Paul Veyne (Aix-en-Provence,1930) es un arqueólogo e historiador francés, especialista en Roma Antigua. Fue alumno de la Escuela Normal Superior, miembro de la Escuela Francesa de Roma (1955-1957) y es profesor honorario en el Colegio de Francia.
Desde 1957 ejerció como profesor en la Universidad de Provence. Fue en estos años que publicó su Cómo se escribe la historia, un ensayo sobre epistemología de la historia. En dicho ensayo, y frente al auge de la historia cuantitativa, Veyne impulsó la idea de que la historia sería un “relato verídico”, convirtiéndose en uno de los primeros narrativistas. Su monografía El pan y el circo demostró que el concepto de Veyne sobre historia narrativa difería de su uso común y que sus diferencais con la escuela de los Annales eran más pequeñas de lo que parecían.
Fue galardonado con el Premio Chateaubriand de Historia y con el Premio del senado francés. Es autor de Sexo y poder en Roma y El sueño de Constantino, también publicados por Paidós.
domingo, 28 de septiembre de 2014
¿Qué fue de los intelectuales? - Enzo Traverso
¿Qué fue de los intelectuales?
Enzo Traverso
traducción: María de la Paz Georgiadis
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
“Si se acepta la cronología que estableció el historiador británico Eric Hobsbawm, para quien el “breve siglo XX” comenzó en 1914 y terminó en 1989, debe admitirse que hemos entrado en el siglo XXI hace veinticinco años y que nos sigue pareciendo opaco. La culpa podría caberle a un modo de vida que algunos califican de “presentista”: nuestras sociedades contemporáneas vivirían en un presente constante, sin capacidad de proyección hacia el futuro y en una relación obsesiva con el pasado, celebrado religiosamente y convertido en mercancía (por medio de la obnubilación ante los museos, las conmemoraciones, el patrimonio nacional…). En este contexto, la dificultad para imaginar un futuro podría afectar también a los denominados “intelectuales”. Actualmente se los oye poco y parecen tener dificultades para definir nuevas utopías. Su historia, desde que aparecen con el caso Dreyfus y se radicalizan durante el período de entreguerras, hasta su borramiento en el gran ruido mediático contemporáneo, es lo que retoma el historiador Enzo Traverso en estas páginas... “
Régis Meyran
En el libro, son varios los intelectuales que aparecen: Edward Said, George Orwell, Marc Bloch, por ejemplo, en la historia del siglo XX, donde la noción de intelectual no puede disociarse del compromiso político.
“...Edward Said y Theodor W. Adorno, que eran refinados musicólogos, dedicaron páginas muy interesantes al contrapunto y la disonancia, una escritura musical y una forma estética fundadas sobre el contraste más que sobre la armonía tonal. Son excelentes metáforas para definir el papel del intelectual…”.
A través de distintas épocas, la definición de intelectual es distinta. Así, por ejemplo:
“...Se suele fechar el nacimiento de los intelectuales con el caso Dreyfus, vista su dimensión ética y política. En Francia, el caso Dreyfus pone en cuestión la República, la justicia, los derechos humanos, el antisemitismo: podemos considerarlo, simbólicamente como un monumento fundacional. Por supuesto, también podemos buscar precursores: los “filósofos”, los hommes de lettres del Siglo de las Luces, eran intelectuales. ..” (...)”Pero la transformación del adjetivo “intelectual” en sustantivo ocurre a finales del siglo XIX. El primero en utilizarlo con su significado actual es sin dudas Georges Clemenceau el 23 de enero de 1898, cuando alude a una petición en defensa del capitán Alfred Dreyfus en su diario L´Aurore. Zola, el autor de “Yo acuso”, se convierte en el paradigma del intelectual. La palabra se emplea luego de manera peyorativa por los antidreyfusistas de la Acción Francesa y en especial por Maurice Barrès, quien ya había abordado la cuestión en su novela Los desarraigados (1897). Para ellos el intelectual era el espejo de la decadencia, una de las grandes obsesiones de la reacción europea en el cambio de siglo: el intelectual lleva una vida puramente cerebral, desvinculada de la naturaleza; está encerrado en un mundo artificial, hecho de valores abstractos, donde todo es medido y cuantificado, donde todo se vuelve feo, mecánico, antipoético. El intelectual encarna una Modernidad anónima e impersonal, no tiene raíces y no representa el espíritu o el genio de una nación. Es un espíritu “cosmopolita”, incapaz de comprender la cultura de un pueblo arraigado en su terruño. El intelectual lucha por principios abstractos: la justicia, la igualdad, la libertad, los derechos humanos; quiere que triunfe la verdad, defiende valores universales…”.
Marx, Trotski, Niezstche, Thomas Mann, Gramsci, Sartre, Camus, André Glucksmann, Bernard-Henri-Lévy, Habermas, John Rawls, Hannah Arendt, Oppenheimer, son algunos de los intelectuales que aborda el libro.
También el pasaje de la “grafosfera” a la “videosfera”, retomando los términos de Regis Debray: “...Esa es una mutación gigante cuya dimensión todavía no se aprecia del todo. La “grafosfera”, que comienza en el siglo XV con la invención de la imprenta y el nacimiento de la cultura del libro, es sustituida por la cultura de la imagen. En la década de 1980, la imagen triunfa con la multiplicación de las cadenas televisivas, a tal extremo que pone en discusion el estatuto de la palabra escrita y, por lo tanto, la función del intelectual…”.
El caso de Michael Onfray, “que sigue siendo un filósofo muy sofisticado cuando se lo compara con Bruno Vespa, el “ensayista” que - cada vez que publica un libro, cualquiera sea su tema - encabeza durante meses las listas de los más vendidos en Italia. Junto con el caso de Onfray, podría citarse el de Roberto Saviano, el autor de Gomorra, que - más allá de cuáles fueran sus intenciones - ya se volvió una verdadera empresa cultural orientada a difundir su imagen y un producto de consumo…”.
Asimismo, las mutaciones de la actividad editorial en Europa y en los Estados Unidos, que se produce a partir de los años noventa, inciden en el contenido de los libros publicados. Los grandes grupos monopólicos deben obtener grandes márgenes de beneficios planificados, que a su vez deben aumentar regularmente. “...Era inevitable que estas transformaciones incidieran de manera considerable en el contenido de los libros publicados. Todo eso está imbricado dentro de un circuito mediático, que hace que, llegada esta instancia, un gran grupo editorial controle toda la trayectoria del libro en su proceso de ideación, producción y distribución como mercancía: posee el sello editorial que lo publica, las cadenas de radio y televisión, los diarios y revistas que hacen la promoción, las librerías, puestos de venta o incluso los supermercados en los cuales podemos adquirirlo. Estos grupos estipulan contratos exclusivos con autores de éxito que deben escribir sus libros dentro de las coordenadas de una estrategia comercial. Así, el destino de un libro no es muy diferente al de un auto o cualquier otro producto. La publicidad y el marketing son fundamentales en el circuito global del producto “libro”...”.
El caso de Michel Onfray y su libro El crepúsculo de un ídolo, por ejemplo, se impondría más por marketing y presentación de manera espectacular, a golpes de mensajes publicitarios: “nos mintieron”, “Freud era un impostor”, etc., en lugar del trabajo cuidadoso de un historiador que buscaría reconstruir con paciencia las razones sociales y culturales de la aparición del psicoanálisis, sus crisis, deudas intelectuales, limitaciones o las ambigüedades políticas de algunos de sus representantes.
El caso de Robert Oppenheimer, convertido en intelectual por haberse pronunciado contra la carrera armamentista, como dijo Sartre y no poder haber fabricado la bomba atómica, también es abordado en el libro.
Traverso dice “...No estoy de acuerdo con decretar el fin del intelectual crítico, que supuestamente ya no tendría papel alguno que desempeñar … El intelectual de presente, que a menudo no es un escritor sino más bien un investigador, debe ser crítico y específico a la vez. La dominación, la opresión, la injusticia no han desaparecido. No podríamos vivir en este mundo si nadie las denunciara…”.
Por otro lado, el cuestionamiento del eurocentrismo en el plano cultural, un nuevo desplazamiento, cuando ocurre la “provincialización” de Europa, en el plano económico y geopolítico, entre las dos guerras. La primera, marca el desplazamiento del eje del mundo de Europa a los Estados Unidos. La segunda divide a Europa, que se convierte en un lugar de confrontación entre las grandes potencias en un mundo bipolar. “...Actualmente asistimos a un nuevo desplazamiento, de orden cultural. En la década de 1930, los Estados Unidos aprovecharon la emigración masiva de los científicos europeos perseguidos por el nazismo. Ahora contratan sobre todo asiáticos, latinoamericanos y muchos africanos. En los departamentos de historia de las universidades estadounidenses, se reduce el espacio otorgado a Europa mientras se expande sin cesar el de Asia y Latinoamérica. Vivimos en un mundo en que la cultura y el imaginario se moldean principalmente fuera de Europa.
Sin embargo, la política de la identidad (identity politics) surgio de las luchas de los grupos dominados y subalternos - los afroamericanos, las mujeres, los homosexuales - que se sumaron a una crisis mayor de la identidad estadounidense tradicional, provocada por la Guerra de Vietnam. Más tarde, con la crisis del marxismo y el final del socialismo real, la noción de identidad comenzó a reemplazar a la de clase en las ciencias humanas y sociales...”.
¿Qué fue de los intelectuales? es un libro que sintetiza en poco más de cien páginas la historia y los casos de los intelectuales más relevantes y su incidencia y rastros en la cultura contemporánea. Incluye también los cambios tecnológicos, internet, las pequeñas editoriales, los periodistas y periódicos no sometidos al gran capital ni a las directivas de los dueños de grandes grupos empresariales que prueban que también puede haber una información libre y crítica.
Enzo Traverso es uno de los más destacados historiadores de las ideas del siglo XX, reconocido por sus estudios acerca de las consecuencias del nazismo, de la violencia totalitaria y de las dos guerras mundiales en la cultura europea. Graduado en la Universidad de Génova, se doctoró en la EHSS de París y durante dos décadas ejerció la docencia universitaria en Francia a la vez que fue profesor visitante en distintos centros de Europa y América. Actualmente enseña en la Cornell University de Ithaca, Estados Unidos. Entre sus libros se destacan La historia desgarrada. Ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales, A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), El pasado, instrucciones de uso. Historia, memoria, política, El totalitarismo. Historia de un debate, La historia como campo de batalla. Interpretar las violencias del siglo XX. Sus publicaciones acerca de la historiografía contemporánea, formación de identidades colectivas y memoria son una referencia constante en el campo académico.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Desculturizar la cultura - Víctor Vich
Desculturizar la cultura
La gestión cultural como forma de acción política
Victor Vich
Siglo Veintiuno editores
(Buenos Aires)
Víctor Vich es profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Este libro le debe mucho a la Maestría de Estudios Culturales en esa universidad, porque algunas de las ideas fueron apareciendo en las discusiones en clase. El autor también agradece a los amigos de la Red Latinoamericana de Estudios y Políticas Culturales, donde se encuentran seis universidades del continente. Ellas están representadas por Alejandro Grimson y Karina Bidaseca (Universidad Nacional de San Martín(Argentina), Mareia Quintero (Universidad de Puerto Rico, recinto Ríos Piedras), Nelly Richard (Universidad de Artes y Ciencias Sociales, Chile), Eduardo Restrepo (Universidad Javeriana, Colombia), y Eduardo Nivón (Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapapala, México).
“Este libro es un intento de contribuir al debate sobre la implementación y el desarrollo de políticas culturales en América Latina. Como sabemos, se trata de un campo que se va afianzando a lo largo de todo el continente y que va contando con una mayor cantidad de gente involucrada: profesionales, activistas, técnicos de todo tipo y académicos han visto en las políticas cuturales no sólo un campo de trabajo sino de profunda intervención y compromiso social. Si tiempo atrás las políticas culturales eran subsidiarias de las políticas educativas (muchas veces, en efecto, su institucionalidad dependía del Ministerio de Educación), hoy el interés por ella ha ido conquistando autonomía y los Estados han comenzado a reconocer su importancia como instrumentos de desarrollo y de cambio social.
Hoy los ciudadanos también nos constituimos (y construimos nuestra visión del mundo) saliendo a la calle, yendo al cine, viendo televisión, escuchando música, leyendo textos, ingresando a internet o integrándonos en diversas asociaciones. Hay que subrayar entonces que las políticas culturales se ocupan de dichos aspectos, es decir, intervienen en todo aquello que enriquece y educa a los individuos pero que se encuentra fundamentalmente fuera de la escuela. Si antes la subjetividad era constituida por la familia, la religión o por el Estado (mediante la escuela pública), hoy podemos afirmar que los ciudadanos somos constituidos, sobre todo, por el mundo de la calle, por las industrias culturales y por los objetos simbólicos; es allí donde se produce nuestra “educación sentimental”y donde se van afianzando nuestras “estructuras de sentimiento” (Williams, 2009 (1977)...”.
“...Contra un sentido común técnico que ha logrado asentarse, incluso en el interior del sector cultural, hay que continuar insistiendo en que las ideas son importantes, que pensar sigue siendo indispensable y que la teoría resulta urgente. La teoría es un instrumento muy útil para identificar los problemas, hacerlos más visibles y comenzar a comprenderlos mejor a fin de intervenir en ellos. No se puede trabajar en la elaboración de políticas culturales si antes no se tiene claro en qué tipo de sociedad se va a intervenir, qué cambios se han producido en ella, qué poderes siguen en curso qué instituciones resguardan a los objetos simbólicos, quiénes los desafían y que tipo de exclusiones generan o reproducen los propios objetos culturales…”.
“...He tenido la suerte de participar activamente en dos campos que todavía tienen pocas conexiones entre sí: el del trabajo académico y el de la gestión cultural. En cada uno de ellos he experimentado mis propios límites y la apremiante necesidad de articularlos. He comprobado cómo una política cultural basada en la simple gestión de eventos pierde todo sentido y, al mismo tiempo, he observado cómo a las discusiones académicas todavía les cuesta mucho llegar a concretarse en planes de intervención cultural. Muchas veces, por ejemplo, me he topado con activistas que han tomado varios cursos de gestión cultural pero cuentan con muy pocas opiniones sobre la sociedad contemporánea; casi no pueden decir nada sobre cómo el capitalismo actual basa buena parte de su poder (y de su dominación) justamente en la manipulación simbólica. Al mismo tiempo, conozco a muchos críticos de la cultura (entre los que me incluyo, desde ya) que se marean al ver un presupuesto y que no saben lidiar con las intensas labores administrativas que la gestión cultural requiere…”.
El libro incluye además una respuesta a Mario Vargas Llosa y su libro La civilización del espectáculo (2010), ya que debate algunas de sus ideas, las pone en diálogo con la teoría crítica y sobre todo, con la opción de generar políticas culturales más involucradas con la transformación social.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Luna Nueva - Elena Ortiz Muñiz
Luna Nueva
Elena Ortiz Muñiz
Harmonía Editores
Puerto Rico
(Buenos Aires)
Luna Nueva es el título del libro de poemas de la escritora Elena Ortiz Muñiz cuyo prólogo escribí:
“Al leer estos poemas de Elena Ortiz Muñiz recordé al poeta argentino Almafuerte, seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios, donde en su poesía, los límites y las formas han desaparecido y por sobre su apariencia prevalece la palabra mensajera, jubilosa o terrible del alma.
Así como Almafuerte, Elena Ortiz Muñiz saca fruto de las palabras:
Para mí las palabras siempre son bellas.
Y siempre de cualquiera se saca fruto,
La más vil, la más vana de todas ellas
Contiene la presencia de lo absoluto…
Almafuerte
La poeta ha sabido encontrar en las palabras de su poesía, como encontró Almafuerte en sus “Siete sonetos medicinales”, la medicina, en este caso, para la noche oscura del alma. Como decía Octavio Paz, “cada poema es una lección práctica de armonía y de concordia, aunque su tema sea la cólera del héroe, la soledad de la muchacha abandonada o el hundirse de la conciencia en el agua quieta del espejo. La poesía es el antídoto de la técnica y del mercado”. A eso se reduce lo que podría ser, en nuestro tiempo y en el que llega, la función de la poesía ¿Nada más? Nada menos”.
Como Almafuerte, Elena Ortiz Muñiz no se sometió en estos poemas a la tiranía de la forma, sino que como el poeta-profeta, prescindió de todo lo que no fuera la expresión directa y vibrante de su profecía. Leamos entonces estos poemas como una iluminación de la noche oscura y como un antídoto entre tantas banalidades”.
Un poema:
Noche
Noche
Manto negro
Bruma Furiosa
Ciega mis ojos
Acalla mis sentidos
Regálame Paz.
Elena Ortiz Muñiz (México D.F.) de nacionalidad mexicana-española, es Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Comenzó formalmente su carrera como escritora en 2008. Escribió cuentos para niños, relatos cortos, monólogos, narrativa y poesía.
Ha ganado varios premios y distinciones: accésit y mención de honor en el I Concuso de Relato Corto Katharsis. Finalista en el primer Certamen de Cartas de Amor “En Amor a dos” convocado por la Biblioteca Municipal de Arucas, en España. Finalista del Certamen Literario La Felguera 2010, también en España. Autora seleccionada en el Premio Algazara de Microrrelatos convocado por la editorial Hipálague (España). Finalista en la XII Edición Certamen de Narrativa corta Agrupación Cultural Carmen Martín Gaite (España).
Su novela Corazón en Clave de Sol fue recomendada para su publicación por el jurado en el Concurso Internacional Juvenil Libresa, edición 2010, en Ecuador.
El monólogo El loco, ganó el tercer lugar como Mejor Monólogo en el Primer festival de Monólogos en Mérida, Venezuela, donde fue escenificado por el actor Carlos Durán, quien se hizo acreedor al 1er. lugar como Mejor Actor gracias a su magnífica interpretación de Don Jacinto. Desde entonces ha sido presentado en diversos escenarios de Venezuela y Argentina.
En 2011 fue creadora y subdirectora de la Revista Literaria Internacional Molino de letras.
Su talento la ha llevado a participar como jurado en el II Concurso Estatal de Poesía Rafael Esqueda Garibay, a cargo de la Casa de la Cultura Municipal en Guanajuato Capital y la Fundación Amigos del Artista Guanajuatense. Sus trabajos literarios han sido publicados también en revistas y espacios literarios de México, Canadá, Colombia, Uruguay, Chile, Argentina y España.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Últimas lecciones - Émile Benveniste - Còllege de France 1968-1969
Últimas lecciones
Émile Benveniste
Còllege de France
1968-1969
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
Émile Benveniste nació en Alepo (Siria, Imperio Otomano) en 1902, con el nombre de Ezra
Benveniste. Sus padres fueron inspectores de la Alianza Israelita Universal. En 1913 llegó a
París para cursar sus estudios, mientras sus padres permanecían trabajando en Samokov, Bulgaria. A los 11 años es Becario de la AIU, alumno del Talmud Torá del Seminario Israelita,
sito en el número 9 de la rue Vauquelin. En 1920 obtuvo el Diploma de estudios superiores -
Los futuros subjuntivos sigmáticos del latín arcaico-, tesis dirigida por Joseph Vendryes.
sito en el número 9 de la rue Vauquelin. En 1920 obtuvo el Diploma de estudios superiores -
Los futuros subjuntivos sigmáticos del latín arcaico-, tesis dirigida por Joseph Vendryes.
En 1925 firma con allegados al grupo surrealista - Louis Aragon, André Breton, Paul Éluard el manifiesto La Révolution d´abord et toujours; “Clarté, Philosophies, La Révolution Surrealista solidaires du Comité Central d´Action contre la Guerre du Rif” y tres articulos publicados en L´Humanité como así también el manifiesto de los intelectuales contra la Guerra del Rif.
En 1935 obtuvo su doctorado en Letras, Publicación de su tesis “Orígenes de la formación
de ítems nominales en indoeuropeo”.
de ítems nominales en indoeuropeo”.
Entre 1959 y 1970 es Secretario de la Societé de Linguistique de París.
En 1960 es elegido miembro de la Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, adscripta
al Institut de France.
al Institut de France.
Autor del texto acerca de la lingüística en el Rapport de conjoucture du CNRS.
En 1963 es Director del Institut d´Études Iraniennes de la Universidad de París. En 1964,
Director de la Revue d´Études Arméniennes.
Director de la Revue d´Études Arméniennes.
En 1968 Preside en Varsovia el primer simposio internacional de semiótica.
En 1969 es Primer presidente de la Asociación Internacional de Semiótica recientemente creada.
Ese mismo año, un accidente cerebrovascular lo deja definitivamente paralizado y lo priva de habla.
Murió en Versailles en 1976.
Benveniste fue definido por uno de sus amigos más cercanos como un hombre “cerrado a cal y canto de sí mismo, reservado en cuanto a sus sentimientos y sin gusto por molestar al prójimo”; él mismo menciona sus “meditaciones solitarias”. Tampoco en sus escritos se encuentran indicios de sus intereses literarios, de sus gustos artísticos, de sus opiniones políticas. Se interesa en todas las lenguas y en todo el lenguaje; pero en nada más. Llamativamente, el especialista de la comunicación humana la cultivó muy poco…”.
Con la publicación de Problemas de lingüística general, Emile Benveniste se confirmó como una de las referencias mayores de la lingüística. Esta edición del curso que dio en el Còllege
de France en 1968-1969 lo muestra además como un maestro de la transmisión oral, ingenioso y accesible. A lo largo de dieciseis clases, un Benveniste en el momento de su plena madurez intelectual repasa temas fundamentales de su obra, como la definición de lo semiótico y lo semántico. También sistematiza magistralmente las teorías sobre la lengua y el signo, haciendo especial hincapié en las figuras de Charles S. Peirce y Ferdinand de Saussure.
Y aborda por primera vez un tema central como la escritura, ausente en el resto de su obra. Atento a la relación entre lengua, habla y pensamiento, describe la evolución de la escritura en Oriente y Occidente, y propone repensar las categorías de la gramática y del análisis del discurso.
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