sábado, 24 de abril de 2010

Fuera gato malvado - Jun- Jeong Choi





Fuera gato malvado
Yun- Jeong Choi
Ilustrado por Heon-Kyung Smi
Editorial Una Luna

(Buenos Aires)

Fuera gato malvado de Yun- Jeon Choi e ilustraciones de Heon-Kyung Smi es un libro que puede ilustrar a grandes y chicos que las matemáticas también pueden ser entretenidas.
En el rincón de un granero, vivían quince ratones. Un manto de nieve se extendía detrás de la ventana, pero dentro del cobertizo todo era tibio y placentero; cada uno comía lo que le venía en gana.
Pero un día, los ratones volvieron de un paseo y hallaron en el granero un gran revoltijo. Y una amenazadora nota del gato de la dueña del granero. Ahora los ratones tenían un gran problema: ¿cómo librarse de la amenaza del gato?
Los gráficos en esta historia ofrecen al niño una oportunidad para repasar esta área del currículo de matemáticas. No sólo aprenderá a relacionar los datos recopilados con el objeto, sino que comenzará a entender cuestiones de predicción y comprensión de hechos, a través de la organización de datos estadísticos y de la probabilidad.
Para lectores a partir de los 5 años.

(c) Archivos del Sur  

El sueño de la reina anchoa - Jin Joo Chun



El sueño de la reina anchoa
Texto: Jin Joo Chun
Ilustraciones: Yang Hye-won
Editorial Una Luna

(Buenos Aires)

El sueño de la reina anchoa es un cuento donde el personaje es una anchoa, que además es reina. La fábula está inspirada en un cuento tradicional coreano.
Un día la reina anchoa tiene un sueño y cuando despierta tiene una gran curiosidad por saber qué significa el sueño. El pez gobio es llevado por el pez plano para encontrar a la reina anchoa.
El pez plano realiza un gran esfuerzo por acompañar al pez gobio, pero en el encuentro con la reina anchoa es desairado dado que el pez plano tiene la mente cerrada y muy mal genio.
La historia que narra este libro tiene moraleja:  el pez plano  no es tolerante y comete un error al haberse enojado así, no puede dominar su mal carácter.

Las bellísimas ilustraciones acompañan al lector. Es un libro recomendado a partir de los 5 años.

© Archivos del Sur

Un camaleón - Jong Mi Lee



Un camaleón
Jong Mi Lee
Editorial Una Luna

(Buenos Aires)

Un camaleón es la historia de justamente un camaleón que emprende un viaje por el mundo.
El camaleón va mutando de colores según el lugar donde esté: puede ser la Antártica, el desierto, la montaña y el mar.
Un lindísimo libro para descubrir y reconocer los colores con preciosas ilustraciones del mismo autor del texto: Jong Mi Lee.

Un libro recomendado para niños a partir de 2 años.

(c) Archivos del Sur


El abuelo ya no duerme en el armario - Silvia Molina



El abuelo ya no duerme en el armario
Silvia Molina
Ilustrado por Silvana Ávila
Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires)

El abuelo ya no duerme en el armario cuenta la relación de un nieto y su abuelo. Pero no es cualquier abuelo sino uno muy especial: come chocolates a escondidas, saca de la escuela al nieto para llevarlo al zoológico y además cuenta cuentos.
Y cuando el abuelo no está el nieto lo recuerda como un gran abuelo.

Fragmento:

    
“ -¿A qué vamos al doctor? – pregunté en la calle.
-          Qué doctor ni qué doctor ni qué nada, capitán – contestó -. Te voy a dar una clase de zoología al aire libre.

      Alquiló dos bicicletas en el parque y allá fuimos: de visita al zoológico en bicicleta. Él por delante y yo atrás, siguiéndolo…”.

El abuelo ya no duerme en el armario es un libro recomendado para quienes recién empiezan a leer.

(c) Archivos del Sur 

martes, 20 de abril de 2010

Aves de paso - Susana Szwarc







Aves de paso
Susana Szwarc
Editorial CILC
Colección GAMA

(Buenos Aires)

Aves de paso es un libro de poemas, de Susana Szwarc, poeta nacida en Quitilipi (Chaco) y que reside actualmente en Buenos Aires. En este  texto publicado por la Editorial CILC dentro de la Colección GAMA, se puede destacar la economía de palabra de Szwarc.
Vale la pena leerlo. Para los que se preguntan ¿por qué leer poemas? Recordemos a
William Carlos Williams: “…Es difícil sacar noticias de un poema/pero los hombres todos los días/mueren miserablemente/ por no tener aquello que tienen los poemas…”(1).

La poeta juega con la memoria y la evocación, por ejemplo en el poema “Rapto”:

mira (en la ciudad) lo que no hay:
lapachos de amarillo
cañaverales

si olvidaras completamente
ya no tendría
certezas del vacío…

También ocurre lo mismo  en el poema “Horas” ese juego de memoria que rastrea en la infancia y en un lugar :

esa niña flaca, decimal con su flor
roja al ladito del borde, mira claramente al que levanta la pala
un pie va a hundirse – con la pala – en el
                  montón de barro.

es la hora del entierro y la flor
por arte de magia será libro.
la niña – que no sabe –
lee “sobre el dolor inconmensurable
los nietos no nacidos”.


nos distraemos por el sonido de un saxo
que comienza a trepar – metálico –
hacia atrás y salen más niñitas de los ranchos.
es la hora del pedido:
ejendú ché, omé é ché un pedacito de pan
- golpea, esos niños, sin padres
- otra vez, piden pan
-¿no les dan?..”

Al decir de Olga Orozco:



La poesía puede presentarse al lector bajo la apariencia de muchas encarnaciones diferentes, combinadas, antagónicas, simultáneas o totalmente aisladas. De acuerdo con las épocas, los géneros, las tendencias, puede ser, por ejemplo, una dama oprimida por la armadura de rígidos preceptos, una bailarina de caja de música que repite su giro gracioso y restringido, una pitonisa que recibe el dictado del oráculo y descifra las señales del porvenir, una reina de las nieves con su regazo colmado de cristales casi algebraicos, una criatura alucinada con la cabeza sumergida en una nube de insectos zumbadores, una señora que riega las humildes plantas de un reducido jardín, una heroína que canta en medio de la hoguera, un pájaro que huye, una boca cerrada…”.

En la lectura de Aves de paso, el lector recorre un mundo, el de la autora que entrega sus palabras a quien quiera escucharlas, sus lectores. Susana Szwarc es en estos poemas tal como pedía Borges: moderna, contemporánea.



(1) William Carlos Williams, Asfódelo

datos de Susana Szwarc:Susana Szwarc


(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

lunes, 19 de abril de 2010

Las travesuras de Naricita - Monteiro Lobato





Las travesuras de Naricita
Monteiro Lobato
Prólogo de Cristina Fernández de Kirchner
Traducción de Ramón Prieto
Ilustraciones de Paulo Borges
Editorial Losada


(Buenos Aires)


La editorial Losada lanzó el libro del escritor brasileño Monteiro Lobato Las aventuras de Naricita con prólogo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien en él declara su fervor de lectora de los libros de este autor durante su niñez.
La edición del libro forma parte del Programa de Apoyo a la Traducción de Obras de la Literatura Brasilera, patrocinado por la Embajada de Brasil en Buenos Aires.
José Benito Monteiro Lobato (1882-1948), fue escritor, periodista, editor, traductor, empresario del hierro y del petróleo. Estudió Derecho, pero más tarde abandonó la profesión para dedicarse a la literatura. Fundó la industria editorial en su país, y se convirtió, con las historias de La quinta del benteveo amarillo, en uno de los mayores autores de literatura infantil y juvenil del Brasil.
El libro incluye: Naricita respingada, La quinta del Benteveo, El marqués de Rabicó, El Matrimonio de Naricita, Las aventuras del Príncipe, El Gato Félix. Todo comienza con una inesperada visita de la nieta de Doña Benita al Reino de las Aguas Claras, y con la llegada de su primo, Perucho, a la quinta del Benteveo amarillo para pasar unas nuevas vacaciones.
Se transcribe ahora el Prólogo de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner:


Mamá o mi abuelo acostumbraban atender a cuanto vendedor de libros tocaba el timbre de nuestra casa. Eran épocas de ventas en cuotas interminables. Diccionarios en tres tomos, gigantescos y pesados, que apenas con mis seis o siete años alcanzaba a bajar de los estantes para leer, colecciones enteras de todo tipo de enciclopedias, revistas y fascículos de la Biblia, y otros relatos que luego mamá mandaba a encuadernar. La lista sería infinita, como grande la biblioteca que se fue formando en esos años de infancia. Sin embargo, mi memoria registra con absoluta nitidez la llegada a casa de la colección completa de lo que recuerdo como Las travesuras de Naricita y Perucho, de Monteiro Lobato. Su formato de tapas duras, coloradas, con las líneas de los rostros de Naricita y Perucho, en dorado, constituyen un registro visual imborrable.
Más que leerlos, literalmente devoré esos textos que iban de las fantasías más alocadas a la enseñanza de historia, geografía, geología y todo tipo de conocimiento. Emilia, la muñeca de trapo, terca y caprichosa, intrigante y rezongona, pero querible como pocas, convivía con el Vizconde – un marlo de maíz con galera e impertinentes – siempre atinado, serio y responsable. Naricita y Perucho, dos niños fantasiosos, aventureros, inquietos y siempre deseosos de saber más, podrían haber sido uno de nosotros. Doña Benita, la abuela, era una “abuelísima” de gafas y pelo blanco que con la ayuda de la negra Anastasia – la “tía” inefable creadora de Emilia, la muñeca – hacían de la quinta del “Benteveo amarillo”, un lugar en el que todos hubiéramos querido vivir.
Pasada mi niñez pensé que todos esos personajes pasarían a formar parte de los lejanos recuerdos de una infancia feliz de muñecas y libros, de juegos y conocimientos. Sin embargo, la vida, el destino personal o el del país, o ambos en intensa combinación, hicieron que volviera a encontrarlos en dos oportunidades más.
Una fue durante el año 1976. Había transcurrido largo tiempo desde mis lecturas infantiles. En nuestra biblioteca familiar, bajo mi impronta, y luego la de mi hermana Gisele, se habían incorporado otros textos. Junto a Monteiro Lobato, estaban Hernández Arregui, Rodolfo Puigrós, Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz, Marechal, Cooke, Franz Fanon, Walsh, Perón, Galeano, Benedetti, Darcy Ribeiro, Paulo Freire, Sastre, Camus, y tantos otros. Las fantasías habían dado paso a las utopías, las aventuras a la militancia, el conocimiento puro y casi aséptico a otros conocimientos: el del entramado cultural que, al amparo de dictaduras militares recurrentes, sumía en la desinformación y la expoliación a nuestro país y a nuestra Latinoamérica.
Una tarde de febrero de 1976, irrespirable, no sólo por el calor, sino por lo que sucedía – que presagiaba tragedias mayores - , llegué a casa de mamá. Ya no vivía allí, el año anterior me había casado con un compañero de la facultad. La encontré a mi hermana forrando las tapas de los libros cuya sola tenencia, en caso de allanamientos – muy frecuentes en aquellos días – eran el pasaporte directo a la cárcel, en el mejor de los casos. Gisele al mismo tiempo cortaba las primeras páginas de los libros de Naricita y Perucho y los pegaba en los libros de Puiggrós, de Fanon, Walsh o Cooke. “Qué estás haciendo loca?”, le pregunté – siempre amable y diplomática-. Me miró y me dijo: “¿yo, loca?”, loca está mamá que nos quiere quemar todos los libros; te aviso que ya te tiró al pozo ciego todos los “desca” y las “militancia” – El Descamisado y Militancia eran dos semanarios obligados de aquella época -, y siguió forrando tapas “peligrosas” y pegando páginas de los libros de Monteiro Lobato, mientras yo la miraba absorta, sin saber si reír o llorar. No hice ninguna de las dos cosas, me fui a mi casa de City Bell, en las afueras de La Plata, donde vivía con Néstor Kirchner, quien había dejado de ser mi compañero de facultad, para transformarse en mi compañero de vida.
Nunca allanaron la casa de mamá; nunca volví a preguntarle a mi hermana si Naricita y Perucho seguían mezclados con aquellos libros de mi juventud. La mente humana se las arregla para esconder, en algún pliegue lo que no queremos recordar.
Pasaron los años y la dictadura. Néstor fue elegido intendente de su ciudad natal en 1987, y yo, diputada provincial de Santa Cruz en 1989. En 1991 él fue gobernador de la provincia, cargo por el que fue reelegido en los años 1995 y 1999. En el año 2003, fue electo presidente de todos los argentinos. Treinta años exactos después de aquellas lecturas, de aquellos fuegos. Comenzó su presidencia en un país al borde de la disolución económica y social después del default, sin olvidar Malvinas y una generación desaparecida, que había abrevado en aquellos textos queriendo escribir una historia distinta. Desde 1995, fui elegida, en distintas oportunidades, como diputada y senadora nacional, cargo, este último, que ocupaba cuando Néstor asumió como presidente.
Durante el año 2008, tuvo lugar mi tercer encuentro con Naricita y Perucho. Esta vez fue – cosas de la vida – en el Brasil. El Brasil de Monteiro Lobato. Ya no era una niña que leía incansablemente; tampoco era la joven militante peronista del cigarrillo permanente en la mano, que leía y discutía todo el tiempo. Tenía 55 años y era la presidenta de la República Argentina, en visita oficial a la hermana República Federativa del Brasil. Compartía la mesa con Luis Ignacio Lula da Silva, su presidente, y Celso Amorim, su canciller, entre otros. De repente, en la conversación volvieron a aparecer Naricita y Perucho – nunca voy a recordar el motivo - . Celso hace referencia a Monteiro Lobato y entonces le conté acerca de mis lecturas infantiles. No lo podía creer. Eran también sus preferidas. Allí surgió la idea de patrocinar por parte del gobierno del Brasil una nueva edición de las aventuras de Naricita y Perucho, esta vez prologada por mí.
Y aquí estamos. No sé si éste será mi último encuentro con estos niños entrañables; si los hijos de mis hijos leerán libros, o serán definitivamente atrapados por Internet. No lo sé. Espero que no, por ellos: se perderían el placer indescriptible de abrir un libro y no saber qué van a encontrar, a imaginar, a fantasear. Se perderían las sensaciones que provoca atravesar esta vida, construyendo utopías y abriendo caminos, que parecían definitivamente cerrados para nuestro país y nuestro continente. Por eso, espero nuevos encuentros. Por ellos y por nosotros. En definitiva, por todos.


A Naricita y Perucho, a Emilia y el Vizconde; a Anastasia y doña Benita y a todos lo que contribuyeron a alimentar mis sueños y forjar mis Utopías.


Cristina Fernández de Kirchner




Olivos, 20 de febrero de 2010”


Fragmento:


“Un día, después de dar de comer a los peces, Lucía sintió que le pesaban los ojos de sueño. Se recostó en la hierba con la muñeca al lado, mirando correr las nubes que pasaban por el cielo y que iban formando unas veces castillos, otras veces camellos. E iba a dormirse ya, arrullada por el murmullo de las aguas, cuando sintió cosquilleos en el rostro.
Abrió los ojos: un pececito, vestido como una persona, estaba en la punta de su nariz.
¡Sí, señor, vestido de persona! Llevaba una levita roja, galera en la cabeza y un paraguas en la mano. ¡Como un galán! El pececito miraba la nariz de Naricita arrugando la frente, como quien no consigue comprender nada de lo que ve.
La niña contuvo el aliento por temor de asustarlo, y permaneció así hasta que sintió cosquillas en la frente. Miró con el rabillo de un ojo. Vio que un escarabajo se había posado allí. Pero un escarabajo vestido como la gente, con un levitón negro, anteojos y bastón…”.


(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

domingo, 4 de abril de 2010

Cuentas pendientes - Martín Kohan





 (Buenos Aires)


En la novela Cuentas pendientes de Martín Kohan la historia aparentemente anodina del personaje protagonista, Giménez, es como la punta del iceberg que debía permanecer oculto – según lo que sostenía Ernest Hemingway para escribir buenos cuentos. Lo que se revela es la punta de ese iceberg. El resto, el iceberg, debe aportarlo el lector.
Dice Carlos Fuentes en "Geografía de la novela" citando a Italo Calvino, que: "... existen dos maneras equivocadas en el uso político de la literatura. La primera es exigir que la literatura le dé voz a una verdad ya dicha por la política. La segunda es reclamar que la literatura ilustre la variedad de los sentimientos humanos eternos. Ambas demandas, la una política, la otra, aparentemente, humanista, simplemente le asigna a la literatura la tarea de confirmar lo que ya se sabe. Los usos correctos de la política y de la literatura son en cambio dobles: la literatura le es necesaria a la política cuando le da voz a lo que carece de ella y nombre a lo anónimo...".

En la novela “Cuentas pendientes” el personaje protagonista, el más nombrado de la novela, Giménez, es un hombre de unos ochenta años que vive solo en un triste departamento y al que no le alcanza el dinero ni para pagar el alquiler que adeuda al Dueño. En el mismo edificio vive la ex -mujer de Giménez, Elvira y la casi centenaria suegra, Irma.
Giménez y Elvira reciben de visita a Inesita, la hija una vez por semana a tomar el té. Envueltos en una trama de ocultamientos, estos seres grises protagonizan una historia en apariencia opaca.
La novela narrada en tercera persona en una estética tributaria de un realismo cruel,  da paso hacia el fin de sus páginas a un narrador en primera persona, el Dueño, un escritor y dueño del departamento donde vive Giménez, quien llega a cobrar la cuenta pendiente.

En el iceberg o mejor dicho en el 7/8 del iceberg oculto de la novela de Kohan está el pasado reciente, el que se vivió en la Argentina después del 24 de marzo de 1976 – fecha del último golpe militar hasta el regreso de la democracia con el gobierno del doctor Raúl Alfonsín. 
El tema del pasado, ese pasado del que Borges dice, en Otras inquisiciones, que siempre vuelve por más que se lo quiera olvidar es el gran tema de la novela Cuentas pendientes.

Martín Kohan nació en Buenos Aires en enero de 1967. Enseña Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia. Ha publicado tres libros de ensayos, Imágenes de vida, relatos de muerte. Eva Perón, cuerpo y política (1998; en colaboración con Paola Cortés Rocca), Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin (2004) y Narrar a San Martín (2005); dos libros de cuentos, Muero contento(1994) y Una pena extraordinaria (1998); y seis novelas, La pérdida de Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio (2002), Segundos afuera (2005) yMuseo de la Revolución (2006). Zona urbana fue editado en España por Trotta, y las novelas Segundos afuera y Museo de la Revolución por Mondadori. Sus obras se están publicando en editoriales tan prestigiosas como Einaudi (Italia), Serpent’s Tail (Reino Unido), Seuil (Francia) y Suhrkamp (Alemania).

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

viernes, 2 de abril de 2010

Enemigos públicos - Michel Houellebecq -Bernard-Henri Lévy


Enemigos públicos

Michel Houellebecq – Bernard –Henri Lévy

Editorial Anagrama

Traducción de Jaime Zulaika

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Anagrama lanzó en castellano el libro “Enemigos públicos” – un intercambio de correos electrónicos entre el escritor – poeta y novelista – Michel Houellebecq y el filósofo Bernard-Henri Lévy entre enero y julio de 2008.
El origen del libro está en una comida en un restaurant que compartieron una noche Houellebecq y Bernard –Henri Lévy. Ahí acordaron empezar la correspondencia a través del correo electrónico que se convirtió en este libro.
Houellebecq empieza diciendo al filósofo: “…tanto  usted como yo somos individuos bastante despreciables…”.

El novelista le dice al filósofo: “…Especialista en números descabellados y payasadas mediáticas, usted deshonra hasta las camisas blancas que lleva. Íntimo de poderosos, bañado desde la infancia en una riqueza obscena, es emblemático de lo que algunas revistas un poco de baja estofa como Marianne siguen llamando la “izquierda-caviar”, y que los periodistas alemanes denominan con más finura la Toskana –Fraktion. Filósofo sin pensamiento, pero no sin amistades, es además el autor de la película más ridícula de la historia del cine…”.

Después la emprende con una definición de él mismo: “…Nihilista, reaccionario, cínico, racista y misógino vergonzoso: sería hacerme un honor excesivo encasillarme en la poco apetitosa familia de los anarquistas de derecha; fundamentalmente soy sólo un patán. Autor insulso, sin estilo, accedí a la notoriedad literaria gracias únicamente a una inverosímil falta de gusto cometida, hace varios años, por críticos desorientados. Desde entonces, mis provocaciones jadeantes acaban cansando..”.

Y luego los engloba a los dos: “…Entre los dos simbolizamos perfectamente el apoltronamiento espantoso de la cultura y la inteligencia francesa, recientemente señalado, con severidad pero justeza, por la revista Time…”.

Bernard-Henri Lévy le responde enseguida: “…¿Por qué yo? ¿Por qué iba a entrar, en definitiva, en este ejercicio de autodenigración? Y por qué iba a seguirle en ese gusto que usted manifiesta por la autodestrucción fulminante, maldecidora, mortificada? No me gusta el nihilismo. Detesto el resentimiento y la melancolía que lo acompaña. Y pienso que la literatura sólo vale para contrariar ese depresionismo que es más que nunca la contraseña de una época. Podría consagrarme, en este caso, a explicar que hay cuerpos felices, obras logradas, vidas más armoniosas de lo que parecen pensar los planideros que nos detestan. Asumiré el mal papel, el verdadero, el de Filinto contra Alceste, y rendiré un elogio sincero de sus libros y, si no hay más remedio, de los míos. Es otra posibilidad, otra manera de abrir la charla…”.


Con estas definiciones y estos argumentos se abre así el apasionante diálogo de quienes – según ellos mismos consideran – se han convertido en “enemigos públicos”.

Uno de los temas – ya que nada de la época parece ser ajeno a estos escritores – es el del libro que publicó la madre de Houellebecq, Lucie Ceccaldi, quien saltó a la fama literaria al publicar un libro donde defenestra al hijo.

Houellebecq, quien fue abandonado de niño  y quedó al cuidado de su abuela, resultó profundamente afectado por el libro de la madre y dice  “…Tiene razón, querido Bernard-Henri, al señalar que el caso de la “desde ahora célebre Lucie Ceccaldi”, como usted dice, contiene una malignidad más radical que las malas madres de la literatura moderna; podemos, en efecto, recordar a esas criaturas repulsivas salidas del fondo  más recóndito de la literatura griega…”.
El novelista no se queda en el propio caso particular sino que va más allá, se remonta hacia la antigüedad: “…Otros pensarán en la monstruosa Baba Yaga de los cuentos populares eslavos, que rompe el cráneo de los bebés para devorarles el cerebro. Hay también otros ejemplos en diferentes tribus africanas. Debe haber más o menos lo mismo en todas las culturas, si nos remontamos muy lejos, a un tiempo en que todavía no se había instaurado el patriarcado, en que el derecho de vida y muerte de su prole, el derecho de despedazar y devorar a sus propios hijos pertenecía a la madre.
Lo que simplemente quisiera decirle es que hoy hemos retornado, en nuestras civilizaciones posmodernas, a la era ancestral, prehistórica de la humanidad. El cara a cara entre la madre y el hijo es en la actualidad absoluto, radical, y lo es desde la concepción: es la madre, por ejemplo, y sólo ella, la que decide abortar o no…”.

Además de la resonancia que tuvo el caso en los medios, Houellebecq se queja de la “jauría”: “…estoy en este punto, la jauría me ha alcanzado…” dice.

Bernard –Henri Lévy le contesta que ha tenido la misma experiencia acerca de la “jauría” cuando se pulveriza la frontera entre lo público y lo privado.
La “jauría” es débil, dice. Como filósofo, Bernard-Henri Lévy aplica la Ética de Spinoza, ciencia de los remedios y de los venenos, determinando cómo contrarrestar las pasiones tristes, ésas que mueven a la “jauría”: “…la mueve la envidia, la burla, el resentimiento, la maldad, la cólera, la crueldad, el escarnio, el desprecio, todo lo que Spinoza llama las pasiones tristes y de las que se ha demostrado, de una vez por todas que no dan fuerza sino debilidad; que no son signo de poder sino de impotencia; que disminuyen el ego; que reducen su capacidad de actuar; que le debilitan profundamente; que le confieren una perfección menor y una belicosidad de segundo orden…”.



Ningún tema parece ser ajeno a estos dos escritores ni tampoco escapan a su intercambio, como por ejemplo Jean Paul Sartre – a quien Bernard – Henri Lévy le dedicó el libro “El siglo de Sartre” y fue quien pareció liderar  el  debate que  desató una gran polémica  con el  telefilm “Los pensadores de la libertad” - tema que fue nota de tapa de la Revista Cultura Segunda época en marzo de 2000. También el célebre Malraux es tema de conversación y de análisis entre muchos más.

En síntesis, “Enemigos públicos” es un libro apasionante para conocer el pensamiento y la historia de estos dos escritores que no temen adentrarse en la época en que viven para analizarla y cuestionarla.

© Araceli Otamendi – Archivos del Sur

Bibliografía:

Nota de tapa de la Revista Cultura Segunda época, marzo de 2000: “Con el nuevo milenio los franceses “resucitaron a Jean Paul Sartre como paradigma de intelectual”, Patricio Lóizaga.

Notas relacionadas:

Michel Houellebecq en Buenos Aires por Araceli Otamendi


Comentario de libro “Las partículas elementales”

sábado, 27 de marzo de 2010

Ráfagas de un exilio - Argentinos en México 1974-1983 -Pablo Yankelevich



Ráfagas de un exilio
Argentinos en México, 1974-1983
Pablo Yankelevich
Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires) Hernán Díaz

“…Como todo esfuerzo de reconstrucción histórica éste no pretende ser completo y mucho menos tratándose de un pasado que por reciente no termina de pasar. Seguramente habrá voces que objeten acercamientos o que reclamen presencias o ausencias. Siempre trabajé con el firme propósito de presentar el exilio en toda su heterogeneidad, con sus disputas y coincidencias, con sus miserias y grandezas, con sus dolores y sonrisas. Revisé un arsenal de documentos escritos por y sobre los exiliados, leí y también recogí testimonios, conversé y consulté a muchos protagonistas. Creo no haber hecho concesiones sobre las conductas argentinas ni sobre las mexicanas. Escribí este libro convencido de que la historia es lo que pasó, no lo que nos hubiera gustado que pasara. Los lectores tienen la palabra”. Estas palabras del autor de “Ráfagas de un exilio” introducen al lector en el tema de los exiliados argentinos en México cuando a mediados de la década del 70 y después del golpe militar del 76 se aceleró un fenómeno emigratorio que claramente parece asociado a un escenario de persecución y crímenes de carácter político.
El libro aborda tanto las cifras del exilio como también casos como el del ex presidente Héctor J. Cámpora y su hijo Héctor Pedro, y Juan Manuel Abal Medina – quien había sido secretario general del Partido Justicialista puesto desde donde capitanéo en 1972 el regreso de Juan Domingo Perón –quienes  debieron pedir asilo en la Embajada de México en la Argentina.
También en otro capítulo, el autor da cuenta de las fracturas que en el interior de la izquierda estuvieron presentes en el exilio que “lejos de borrar diferencias, acrecentó las disputas que, en México, condujeron a experiencias asociativas marcadas por confrontaciones, muchas de ellas irreconciliables”.
Yankelevich detalla cómo se constituyeron las redes solidarias entre exiliados, cómo se denunciaban los secuestros, torturas, encarcelamientos y asesinatos por las distintas organizaciones del exilio gracias al trabajo periodístico de académicos y periodistas argentinos.

“…En el territorio de la solidaridad y su expresión en el periodismo escrito, el mayor espacio fue dedicado a la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. A partir del segundo semestre de 1977, Rodolfo Puiggrós se encargó de informar de la existencia de estas mujeres, madres y abuelas, que desde entonces colocaron a los “desaparecidos” como el más siniestro de los emblemas del régimen militar. Las Madres tuvieron en México una amplia representación no sólo en las organizaciones argentinas, sino también en distintos espacios solidarios de la sociedad mexicana y del exilio latinoamericano…”.

Finalmente el libro se interna en las memorias del exilio para explicar el surgimiento de nuevas identidades, evaluando el significado de los años mexicano sen la vida de quienes huyeron de la barbarie militar y encontraron en México un refugio donde repensar su país y repensarse a sí mismos.

Pablo Yankelevich es doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor-investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia en México. Ha sido investigador invitado en El Colegio de México y en las universidades de California, Chicago y Texas, así como profesor titular en la Universidad de Buenos Aires y otras universidades de Argentina, América Latina y Europa.
Entre sus libros se cuentan: Honduras. Una breve historia (1989); Miradas australes. Propaganda, cabildeo y proyección de la Revolución Mexicana en el Río de la Plata, 1910-1930 (1997) y La Revolución Mexicana en América Latina: intereses políticos e itinerarios intelectuales (2003). También ha coordinado diversas obras colectivas comoEn México, entre exilios. Una experiencia de sudamericanos (1997); México, país refugio. La experiencia de los exilios en el siglo XX (2001); Represión y destierro. Itinerarios del exilio argentino (2004); Exilios. Destinos y experiencias bajo la dictadura militar (junto con Silvina Jensen, 2007) y Nación y extranjería. La exclusión racial en las políticas migratorias de Argentina, Brasil, Cuba y México (2009).
Fondo de Cultura Económica ha publicado su compilación Argentina, 1976. Estudios en torno al golpe de Estado (junto con Clara E. Lida y Horacio Crespo, 2008) y Ráfagas de un exilio.
Argentinos en México, 1974-1983 (2010).

(c) Hernán Díaz - Archivos del Sur

Muerte de Tinta - Cornelia Funke



Muerte de Tinta
Cornelia Funke (texto e ilustraciones)
Traducción Rosa Pilar Blanco
Fondo de Cultura Económica/Ediciones Siruela 2009
 Colección A la orilla del viento
(Buenos Aires)


Muerte de Tinta es parte de una trilogía de la autora Cornelia Funke. La segunda parte se llama Sangre de tinta donde los personajes Meggie y Farid – el muchachito que Mo trajo a este mundo con la lectura – deciden entrar nuevamente a vivir entre las páginas de Corazón de tinta. Allí, en el Mundo de Tinta, descubren que aunque Capricornio está muerto sus seguidores están con vida y ahora sirven en la corte del Cabeza de Víbora, cruel monarca que habita en el Castillo de la Noche. Ante la desaparición de Meggie, sus padres, Mo y Resa, se zambullen tras ellos en la lecturas y son tomados prisioneros en el Castillo de la Noche y condenados a muete. Ya en esta segunda parte, cobra un enorme protagonista Dedo Polvoriento, el domador del fuego, que valiente y leal con sus amigos, pone su vida en serio peligro. Ha dado a la historia un giro inesperado. El destino de Mo en el Mundo de Tinta comienza a tomar su propio camino; él se ha transformado en Arrendajo y será la clave para terminar con el reinado de Cabeza de Víbora. Orfeo, sin embargo, tiene planes para hacerse con el poder modificando la historia de Fenoglio.
En Muerte de Tinta la trilogía se acerca a su final.

Cornelia Funke elige dos estrategias muy atractivas para sujetar en vilo al lector, para mantenerlo atento a los acontecimientos y a la vez lo obliga a detenerse a pensar en el mecanismo que ha montado para la escritura de esta novela.
Toda la trilogía funciona sobre esta base: personas, lectores, seres reales – tan reales como pueden ser los protagonistas que viven en una historia – atraviesan la dimensión de las páginas que están leyendo y comienzan a vivir las aventura que solían leer, creadas en tinta. Como una muñeca Matrioshka que encierra otra muñeca, y ésta a otra más pequeña, y así sucesivamente.
La otra estrategia que utiliza Funke es articular toda la novela con citas literarias como antesala de cada capítulo. El lector puede muy bien probar su juego de anticipación, y antes de leer las páginas, puede conjeturar y armar en su mente una idea de cuáles serán las dificultades que afrontarán los personajes. Las citas son de autores como Arthur Rimbaud, Emily Dickinson, Carlos Drummond de Andrade, Rainer María Rilke, Oscar Wilde, entre otros.

Muerte de tinta puede leerse como libro independiente de la trilogía porque además contiene un índice de personajes para orientarse en la historia.

Cornelia Funke (Dorsten, Alemania, 1958) estudió pedagogía e ilustración y frecuentemente es también la ilustradora de sus historias. Ha escrito más de cuarenta libros y es considerada la Rowling alemana.  En 2004 recibió el Premio de Literatura de la Federación de Escritores Alemanes por la calidad de toda su obra. Su libro Jinete de Dragón recibió el Premio Zurich al Mejor Libro Infantil (2000) y el Premio Mejor Libro Infantil de la Casa de la Literatura de Viena (2001) entre muchas otras distinciones. La revista Time ha situado a Funke entre las cien personas más influyentes del planeta.
Cornelia Funke es una activa militante por los derechos de los refugiados y perseguidos étnicos, políticos y religiosos. En la ONG en la que se desempeña, Exilio, trabaja incansablemente, en especial, para proteger a los niños sobrevivientes.

Página oficial de Cornelia Funke

martes, 16 de marzo de 2010

Mal de familia - Verónica Sukaczer


Mal de familia
Verónica Sukaczer
Ediciones de la Flor

(Buenos Aires) Marisel Scabini



 “Mal de familia ” es un libro de catorce cuentos  de la periodista y escritora Verónica Zukaczer. El eje transversal del libro plantea  diferentes situaciones familiares que pueden manifestarse en la vida diaria.
Es cierto que el ritmo vertiginoso de la modernidad  demanda la  toma de decisiones  inmediatas sin poder  prever las futuras consecuencias que  puede traer en el grupo familiar. De esta manera, la autora  despliega una amplia variedad temática con destreza verbal e ironía  pero al mismo tiempo  con un lenguaje  sencillo y simple que facilita su lectura. Seguramente, en algunas ocasiones los lectores podrán identificarse  con algunos de los protagonistas  por ciertas situaciones cotidianas  que les haya tocado vivir  y esbocen  una sonrisa al sentir que , muchas veces, los textos reflejan situaciones  de la realidad.
En  su muestrario  de las distintas  facetas de la vida diaria, señala  simbólicamente, cómo una persona  es capaz de llegar hasta las  últimas consecuencias  con tal de hacer realidad su deseo. Las obligaciones laborales y familiares con las que se debe cumplir diariamente  desencadenan un estado de estrés y cansancio general, difíciles de afrontar y por lo tanto,  pueden traer serios problemas  en el grupo familiar.






En muchas ocasiones, en cambio, las obligaciones laborales  traen otros inconvenientes  como el de interponerse  en el núcleo afectivo de la familia. Èste es el caso de  una hija que despide a  su propia  madre de la empresa en la que ambas trabajan para nombrar a gente más joven, sin interesarle su sufrimiento y desesperación.
Continuando con  una temática  similar, también se muestran las contradicciones  que presentan las personas ante una posible adopción. Por un lado, está  el deseo angustiante de  ser padres y por otro , las pretensiones que tienen cuando se acerca  el momento decisivo.
En la ficción  y en la vida misma  está presente la confusión  que genera en un matrimonio mixto  la pregunta del hijo  acerca  de cuál es su religión.El amor y el respeto entre ambos  pudo vencer  las barreras  del catolicismo y del  judaísmo  pero al tener que optar  por una de las dos  para su hijo,  generarán roces y la no aceptación de ambos.




El maltrato por parte de una madre hacia su hija hace que ésta se  jure a sí misma que cuando tenga un hijo  no se repetirá la historia. En este caso el amor desmedido  y obsesivo  hacia él la  llevan a  convertirse  en una  asesina múltiple.
En la amplia variedad  temática que reflejan los cuentos, no deja de estar  presente la discusión entre madres. Una de ellas, llevó nueve  meses  a su hijo  en el vientre y la otra  donó, involuntariamente, su núcleo. De este manera , un ser se  gestó con el semen de un hombre  que él no reconoce  como padre y con el óvulo y núcleo de mujeres diferentes. 
Toda una familia  que pelea  por  la herencia  de una persona  que todavía no murió, se suma a este variado  espectro de situaciones cotidianas  y verosímiles  que  la autora muestra   con simpleza  y al mismo tiempo con agudeza crítica, esto indica que es una   importante observadora  y conocedora de la realidad que nos rodea  constantemente  y la que muchas veces nos obliga a tomar decisiones no previstas.
 La combinación de un lenguaje sencillo y  un buen manejo de la ironía  hace que situaciones delicadas  se  reflejen de una manera más atenuada. También  demuestra el importante manejo narrativo que tiene la autora en el momento de expresar circunstancias de la  vida diaria con la que todos podemos identificarnos.
Finalmente, en estos textos  la literatura logra  mostrar, de alguna manera , con sentido del humor  distintos episodios reales que están presentados y tratados   con una notable sentido crítico y narrativa.

(c) Marisel Scabini - Archivos del Sur


Marisel Scabini es Licenciada y Profesora de Historia y  Letras por la Universidad del Salvador y docente

sábado, 13 de marzo de 2010

Tayllerand - Duff Cooper


Tayllerand
Duff Cooper
Editorial Claridad

(Buenos Aires)

Charles- Maurice, Príncipe de Tayllerand nació en París el 2 de febrero de 1754. Fue un estadista de extraordinaria habilidad y contradicciones. Reconocido personaje de la escena social ocupó altos cargos públicos bajo cinco administraciones distintas.
Aunque notorio oportunista, los beneficios que obtuvo Francia de su accionar superan, con creces, la vasta fortuna personal que amasó mientras estaba a su servicio. Partidario de la Revolución, luego de la caída de la monarquía, Tayllerand huyó primero a Gran Bretaña y luego a los Estados Unidos. Luego de un par de años en el exilio, regresó a Francia y sirvió bajo el mando de Napoleón, representando a Francia en ante el Congreso de Viena.
Se ordenó sacerdote y el género de vida eclesiástica lo independizó de sus parientes.
Se compró una casita pequeña pero confortable en un tranquilo rincón de París donde recibía todas las mañanas a algunos amigos que almorzaban con él. El amigo preferido que frecuentaba a Tayllerand era Auguste de Choiseul, sobrino del entonces ministro de Luis XV.  También el nombre de Louis de Narbonne estaba asociado a menudo a los dos, formando un trío que se destacaba en el mundo elegante de París por su saber, su astucia algo maligna y sus conquistas. Era el apogeo del período filosófico y como era razonable esperar llegó a París el patriarca de la filosofía, para recibir la adulación de sus discípulos antes que fuera demasiado tarde. Voltaire, ahora muy anciano, fue recibido con honores más que reales, y uno de los últimos actos en que participó fue dar solemnenmente su bendición al abate de Perigord, arrodillado a sus pies, en medio de los grandes aplausos de los presentes.
Tayllerand vivió un período de la oratoria en París en la época de la juventud, cuando las grandes damas eran las que presidían el diálogo y dictaban la moda. Ellas eran árbitros no solamente de la elegancia, sino también de la moral, de la política y de las artes. Nadie había podido brillar sin tener un salón social como fondo, y en cada salón una dama.
Sin embargo el cebo que utilizaba Tayllerand para comprometer ayuda no estaba limitado a la excelencia de su mesa y a su brillante conversación. Para los más exigentes tenía argumentos más sólidos.
El programa político del diputado Tayllerand sorprendería al lector actual por el modernismo de sus ideas, porque además era el programa de un obispo que pertenecía a la más antigua y rancia nobleza francesa del siglo XVIII.
La biografía de Duff Cooper logra trasmitir la fuerza, elegancia e inteligencia que caracterizó al célebre personaje además de recrear una época singular. 

¿Por qué son tan lindos los caballos? - Julieta Correa

      ¿Por qué son tan lindos los caballos? Julieta Correa Editorial Rosa Iceberg Buenos Aires, diciembre de 2024,  224 páginas ...