domingo, 2 de agosto de 2020

Escritura no-creativa - Kenneth Goldsmith




Escritura no-creativa
Gestionando el lenguaje en la era digital
Kenneth Goldsmith
Traducción: Alan Page
Prefacio: Reinaldo Laddaga
Caja Negra editora
Buenos Aires, 2015,2020


(Buenos Aires)

Una de las tesis centrales de este libro es que el surgimiento del lenguaje digital, y de Internet específicamente (“el poema más grande jamás escrito”), representa nuevos desafíos para los escritores actuales, así como en el siglo xx el surgimiento de la fotografía obligó a que los pintores replantearan su tarea. Confrontados por primera vez con un entorno digital que pone a nuestra disposición una cantidad de texto sin precedentes, junto con una serie de técnicas novedosas que nos permiten intervenirlo y manipularlo, nos vemos obligados a repensar las nociones tradicionales de “originalidad”, “escritura” y “autoría”.
En los ensayos reunidos en este volumen, Kenneth Goldsmith traza un mapa de aquellas prácticas y textualidades que asumieron esa tarea, dando forma a aquello que el autor define como escritura no-creativa. Una tradición que toma muchas de sus estrategias del arte de vanguardia (período que Goldsmith se ha encargado de documentar y difundir como fundador de la más vasta biblioteca online de arte exprimental, Ubuweb), y que encuentra en el nuevo paisaje digital el contexto ideal para desplegar todas sus potencialidades. Prácticas novedosas como el uso de la programación o de los resultados de las búsquedas en Google para crear poesía, la composición de collages textuales a partir del cut and paste o de la navegación ociosa en Internet, continúan e intensifican los experimentos radicales de Georges Perec, los ready-made de Duchamp, los cut-ups y fold-ins de William S. Burroughs, la deriva en trance de Benjamin, el détournement situacionista o las estrategias plagiarias de Jeff Koons y Andy Warhol, ofreciendo nuevos modelos de producción estética acordes al desarrollo de la cultura digital.
Como educador, Kenneth Goldsmith desarrolla su trabajo en la Universidad de Pensylvannia y según reconoce trabaja en una universidad privilegiada, quizás una de las más privilegiadas del mundo. Los salones están repletos de tecnologías de punta, y la Internet inalámbrica de alta velocidad fluye como el agua. En su mayoría los alumnos vienen de familias pudientes y los que no, tienen buen apoyo económico de la universidad. Llegan a clase con laptops de último modelo y smartphones y parecen tener todos los programas imaginables en sus máquinas. Comparten archivos con facilidad y son adeptos a los videojuegos, mensajes instantáneos y blogs, y tuitean sin parar mientras cambian su estatus en Facebook. En resumen, es un ambiente ideal para practicar el tipo de tecnoutopía que promueve, con estudiantes preparados, interesados y listos para trabajar.
Los ejercicios de escritura no-creativa se convierten en otra herramienta de escritura a su disposición, y pueden recurrir a ellos durante el resto de sus carreras. Pero lo más sorprendente, incluso para los estudiantes más escépticos, sucede cuando esta forma “no-creativa” de pensar cambia su manera de ver el mundo para siempre. A partir de ese momento, ya no vuelven a dar por sentada la definición de escritura que se les enseñó.
Algunos de las ideas del libro:
“…Este siglo XXI, con sus problemáticas tan distintas de las del siglo anterior, me encuentra respondiendo desde un ángulo diferente. Si se trata simplemente de cortar y pegar la totalidad de Internet en un documento de Word, entonces lo importante es lo que tú, autor, elijas. El éxito se encuentra en saber qué incluir y, más importante todavía, qué excluir. Si toda instancia de lenguaje puede transformarse en poesía con solo recontextualizarla (una posibilidad muy emocionante), entonces quien recontextualice palabras de la forma más rica y convincente será juzgado como el mejor. Concuerdo con aquello de que en el momento en que echamos por la borda el juicio y la calidad estamos en problemas. La democracia está muy bien para YouTube, pero cuando se trata de arte, es un desastre. A pesar de que todas las palabras fueron creadas en pie de igualdad – y por lo tanto pueden ser tratadas como iguales-, la forma en que se ensamblan no lo es; no estamos en condiciones de suspender el juicio y es una locura ignorar la calidad. La mímesis y la replicación no erradican la autoría, más bien presentan nuevas exigencias a los autores que, al concebir una obra de arte, deben tomar en cuenta estas nuevas condiciones como una parte inevitable del terreno: si no quieres que lo copien, no lo subas a la red…”.
“…A mediados del siglo XX, dos movimientos – la poesía concreta y el situacionismo – experimentaron deslizando la barra hasta el cien por ciento de opacidad. Ambos movimientos adoptaron la materialidad como su meta principal: los situacionistas a través del détourtement, y los poetas concretos empleando literalmente las letras como bloques de construcción. En la escritura no- creativa se crean nuevos sentidos al modificar el propósito de los textos ya existentes. Y para poder trabajar con textos de esta manera, las palabras deben volverse opacas y materiales…”.
¿Por qué la apropiación?
“…El gran libro de la escritura no-creativa ya fue escrito. De 1927 a 1940, Walter Benjamin sintetizó muchas de las ideas sobre las que había estado trabajando durante toda su carrera en una obra singular titulada Libro de los pasajes. Muchos han argumentado que el libro no es más que cientos de páginas de notas de una obra coherente jamás realizada – un montón de fragmentos y bosquejos. Pero otros lo han considerado una innovadora obra de mil páginas de apropiación y citas, con una forma tan radical que es imposible imaginar otra parecida en la historia de la literatura. Es un esfuerzo monumental: la mayor parte del contenido del libro no fue escrito por Benjamin; más bien, y a partir de pilas de libros que sacó de la biblioteca, copió textos escritos por otros, algunos de los cuales se extienden a lo largo de varias páginas. Aun así, las convenciones persisten: cada fragmento se cita apropiadamente y la propia “voz” de Benjamin se hace presente a través de brillantes notas y comentarios sobre las citas copiadas…”.
El inventario y el ambiente
“…La escritura- no creativa  permite una nueva manera de escribir sobre nosotros mismos: llamémosla “autobiografía oblicua”. Al hacer un inventario de lo mundano, de lo que comemos y lo que leemos, dejamos un rastro que revela tanto de nosotros como la opción mucho más tradicional de llevar un diario y, al mismo tiempo, abre un espacio suficiente para que el lector haga sus propias conexiones y construya una multiplicidad de narrativas…”.
Kenneth Goldsmith nació en Freeport, Nueva York en 1961. Es autor de una docena de libros que incluyen tanto poesía como ensayos, además de editor fundador del archivo en línea UbuWeb y PennSound. En 2007 se realizó el documental “Sucking on Words” centrado en su obra. Durante quince años fue anfitrión de un programa de radio semanal en WFMU que era una extensión de sus experimentos de escritura, su pedagogía y UbuWeb. En 2013 llevó adelante la curaduría del proyecto “Printing out the Internet” que invitaba al público a imprimir y enviar páginas de Internet a una galería de arte en México City, para lo cual se acumuló la polémica cifra de 10 toneladas de papel provenientes de 20.000 contribuidores. En 2015 fue protagonista de otra controversia al leer en un evento su poema The Body of Michael Brown, una versión poetizada del reporte de autopsia de un joven negro asesinado por un policía blanco en Missouri en 2014, suceso que desató varias protestas sociales. En la actualidad es profesor de escritura en la Universidad de Pennsylvania.




sábado, 18 de julio de 2020

Arte en flujo-Borys Groys


Arte en flujo
Ensayos sobre la evanescencia del presente
Borys Groys
Traducción Paola Cortes Rocca
Caja Negra editora
Buenos Aires, 2016

(Buenos Aires)
“El arte contemporáneo escapa del presente no resistiéndose a la corriente del tiempo,
sino colaborando con ella”, afirma Borys Groys. “Si todas las cosas del presente son
transitorias y fluidas es posible, e incluso necesario, anticipar su eventual desaparición.
El arte moderno y contemporáneo practica justamente la prefiguración e imitación del
futuro en el que las cosas que ahora son contemporáneas desaparecerán. Esta imitación
del futuro no puede producir obras; produce, en cambio, eventos artísticos, perfomances,
exhibiciones temporarias que demuestran el carácter transitorio del orden presente de
las cosas y de las reglas que gobiernan la conducta social contemporánea. La imitación
anticipada del futuro puede manifestarse solo como un acontecimiento y no como una cosa.
Los artistas del futurismo y del dadaísmo producían hechos artísticos que revelaban la decadencia
 y la obsolescencia del presente. Pero la producción de acontecimientos estéticos es incluso más
característica del arte contemporáneo – y su cultura de la perfomance y la participación. Los
acontecimientos artísticos actuales no pueden ser preservados y contemplados como obras de
arte tradicional. Sí pueden, sin embargo, ser documentados, narrados y comentados. El arte
tradicional produce objetos de arte; el arte contemporáneo produce información sobre
acontecimientos de arte”.
Esto hace al arte contemporáneo compatible con Internet y el libro aborda en un capítulo la
relación entre arte e internet.
Groys examina en estos ensayos con sutileza la intensificación de estos procesos en el contexto
de la migración masiva de las prácticas y las instituciones culturales a Internet, donde el impulso
inicial de las vanguardias históricas pareciera encontrar su culminación.
Arte en Internet
“…La cuestión que antes preocupaba a los artistas y escritores era ¿cuáles son los criterios de selección?
¿Por qué ciertas obras van al museo y otras no? ¿Por qué algunos texto se publican y otros no?
Conocemos las teorías católicas (para llamarlas de algún modo) por las cuales una obra de arte
merece o no ser elegida por el museo o la editorial: una obra debe ser buena, bella, inspiradora,
original, creativa, poderosa, expresiva, históricamente relevante – y cien criterios similares que
podríamos citar. Sin embargo, esas teorías colapsaron porque nadie pudo explicar de manera
consistente por qué una obra particular es más bella, original, etc. que las demás. O por qué
un texto particular está mejor escrito que otro. Las teorías más exitosas eran más protestantes,
incluso calvinistas. Según ellas, las obras se eligen porque se eligen. El concepto de poder divino
que es perfectamente soberano y no necesita legitimación se había transferido al museo y a otras
instituciones culturales tradicionales. Esta teoría protestante de la elección, que subraya el poder,
incondicionado del que elige, es una precondición para la crítica institucional –y el museo y otras
instituciones fueron criticadas, de hecho por el modo en que usaron y abusaron de su supuesto
poder.
El surgimiento de Internet eliminó esta diferencia entre producción y exhibición del arte. En la
medida en que involucra el uso de Internet, el proceso de producción artística está expuesto
de principio a fin. En épocas anteriores, solo los trabajadores industriales actuaban bajo la
mirada de otros – bajo ese control constante que Michel Foucault describe de manera tan
elocuente. Los artistas o los escritores trabajaban retirados, más allá del panóptico y del
control público. Sin embargo, en tanto los así llamados trabajadores creativos  usen Internet,
estarán sujetos al mismo grado de vigilancia, o incluso más, que los trabajadores foucaultianos.
Los resultados de la vigilancia son vendidos por las corporaciones que controlan Internet
Debido a que son las propietarias de sus medios de producción y de sus bases técnicas y
materiales. Aquí nos encontramos frente a  un fenómeno interesante: la mercantilización de la hermenéutica.
Según el filósofo, crítico de arte y teórico de los medios Borys Groys  el arte y sus instituciones,
al comienzo del siglo XX fueron sometidos a la crítica de un nuevo espíritu democrático e
igualitario. El suprematismo de Malévich, el futurismo de Marinetti y el trabajo de los artistas
de la Bauhaus desacreditaron tanto la noción de la obra de arte como objeto sagrado, como la
función preservativa de los museos y las promesas de eternidad materialista que estos auguraban.
Esto sentó las bases para el desarrollo de un “realismo directo”: un arte sin producto, que no
produce objetos sino prácticas destinadas a no sobrevivir, como las perfomances, las instalaciones
y el arte relacional. Con ello, se cumple uno de los objetivos más radicales de las vanguardias: el
arte abandona su distinción y sus privilegios, y se entrega a la corriente del tiempo, a la disolución
que pesa sobre el flujo de todas las fuerzas materiales.

Boris Groys (Berlín, 1947) es filósofo, crítico de arte y teórico de los medios, internacionalmente reconocido por sus investigaciones sobre el arte de vanguardia del siglo XX y los medios de comunicación contemporáneos. Estudió filosofía y matemáticas en la Universidad de Leningrado. Miembro activo de los círculos no oficiales de intelectuales y artistas de Moscú y Leningrado bajo el régimen soviético, emigró en 1981 a Alemania, donde se doctoró en filosofía en la Universidad de Münster. Desde entonces, desarrolló una intensa vida académica en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe, la Academia de Bellas Artes de Viena y las universidades de Filadelfia, Pensilvania y Nueva York, entre otras. A la par de su trabajo académico, Groys es un destacado curador de arte. Entre sus libros más importantes se destacan Sobre lo nuevo: ensayo de una economía cultural, Bajo sospecha: una fenomenología de los medios  y Obra de arte total Stalin





miércoles, 10 de junio de 2020

Gauchos de Malvinas - Marcelo Beccaceci




Gauchos de Malvinas
Marcelo Beccaceci
South World, 2017

(Buenos Aires)

“Cuando miro al potro encabritado, con el gaucho tratando de dominarlo, no sé dónde
Empieza el uno y termina el otro. De repente, están inmóviles. Lucha más de voluntades que de músculos, y luego desenfrenado empuje hacia campo abierto, para volver el animal ya tranquilo, manchado de sudor. Quizá porque me voy tan pronto, todo asume un colorido distinto. Esta escena
pampeana tiene un significado épico que no alcanzo a comprender. Sé que los cascos
que se hunden en la tierra blanda se marcan para siempre.
Sé que caballo y jinete son estampas fundidas en bronce que trascienden el tiempo”

Del diario de María Sáez de Vernet, (1800-1858), casada con Luis Vernet, quien había
decidido regresar con su familia a Buenos Aires.
Durante más de medio siglo, el ganado salvaje y los gauchos rioplatenses dominaron el
agreste paisaje de las Islas Malvinas. Sin embargo, muy poco ha trascendido sobre esta
fascinante época, en la que hombres y mujeres llegados de Argentina y Uruguay dejaron
un legado imborrable, aun posible de hallar en los corrales de piedra, la toponimia y el
lenguaje campero que subsisten en las islas. Esta obra rescata las aventuras y los increíbles
acontecimientos que se desarrollaron en esos intensos años de aguerridos paisanos y manadas
de vacunos y caballos salvajes.
Por primera vez se dan a conocer bellísimas ilustraciones originales sobre la vida y costumbres
de los gauchos realizadas hace más de 150 años. Gauchos de Malvinas constituye un hito en la
bibliografía sobre la historia de Malvinas, al aportar documentación inédita de la presencia
argentina y uruguaya en las islas.
El 10 de junio de 1829, el gobernador Martín Rodríguez crea por decreto la Comandancia Política
y Militar de las Islas Malvinas, con sede en la isla Soledad y jurisdicción sobre las islas adyacentes
al cabo de Hornos en el océano Atlántico, y designa como comandante a Luis Vernet. Una semana
más tarde La Gaceta Mercantil publicaba: “Una de las medidas más importantes del gobierno actual ha sido la organización política y militar de las Islas Malvinas, y de los terrenos adyacentes al estrecho de Magallanes. Aunque nuestra marina está en su infancia, podemos sacar gran provecho de las Islas Malvinas. El territorio es muy fértil, su clima menos áspero de lo que corresponde a su latitud. Los cuadrúpedos, que los españoles soltaron allí, se han multiplicado prodigiosamente, y se calcula que no habrá menos de 40.000 cabezas de ganado, con un sinnúmero de caballos salvajes”.

“…Sin embargo, este optimismo agrícola-ganadero, contrastaba con los graves problemas que ocasionaban los loberos y balleneros extranjeros que iban diezmando los recursos naturales de las islas y del Atlántico Sur. A pesar de los pedidos de Vernet al gobierno de Buenos Aires de contar con al menos un buque de Guerra y personal militar, estos pertrechos nunca llegaban…”.
Uno de los visitantes ilustres, Charles Darwin en las islas Malvinas aprovechaba su estadía para salir de excursión con los gauchos argentinos Santiago López y Manuel Coronel. Esta experiencia dejaría un recuerdo imborrable en el famoso naturalista, quien describe a estos gauchos como hombres excelentes para sus propósitos y estaban acostumbrados a salvar cualquier obstáculo con solo sus propios medios.
Con ilustraciones, pinturas y documentación, el libro presenta también mapas como el de Luis Vernet
Confeccionado en 1827, el Censo de Extranjeros de 1867, donde se mencionan los gauchos residentes en las áreas rurales y también a los aborígenes fueguinos llevados a la isla Keppel por misioneros ingleses con el propósito de evangelizarlos.


sábado, 9 de mayo de 2020

Las brujas de Carupá - Luis Mey



Las brujas de Carupá
Luis Mey
Factotum Ediciones

(Buenos Aires)

Las brujas de Carupá es la historia de un niño, Arnaldo, y de su familia, donde unas energías sobrenaturales se mezclan con la vida cotidiana.
Arnaldo se asemeja a otro de los personajes del mismo autor, Manuel, en Los pájaros
de la tristeza. Su lenguaje es precario, le faltan palabras para expresarse y se comunica
más con los significados que con los significantes.
La familia de Arnaldo puede considerarse como disfuncional.
Una magia nativa circula por la narración e impregna la historia. Con estos
personajes puede ocurrir cualquier situación extraña en cualquier momento.
Las situaciones más dramáticas bordean el terror sin alcanzar los límites, el horror se
aminora con la realidad que circunda a  los personajes.
El trasfondo social, la pobreza material constituyen el marco de la novela, donde
los personajes, mediante sus poderes mágicos, intentan una salida.
El mundo de Arnaldo, es el de un niño que vive y observa la realidad con una mirada
distorsionada y motiva a preguntarse al lector ¿cuánto de esa realidad está
distorsionada? ¿cuánto hay en el mundo de los adultos que un niño no puede
llegar a comprender?
La narración está compuesta por las peripecias de esa familia, con la voz en primera
persona de Arnaldo.
Esta nueva novela de Luis Mey, vuelve a sorprender y acerca al lector al mundo de la infancia, a través de la mirada de un personaje singular.

Luis Mey nació en 1979. En 2013 obtuvo el Premio Décimo Aniversario de la revista Ñ por
su novela La pregunta de mi madre. Antes publicó una “trilogía conurbana” compuesta por
Las garras del niño inútil, En verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo y Los abandonados.
También es autor de Macumba, novela de terror, y Diario de un librero, anecdotario novelado
de su experiencia como librero. Publicó además las novelas Tiene que ver con la furia (Emecé,
en coautoría con Andrea Stefanoni) y El pasado del cielo (Seix Barral). Colabora con diferentes
medios gráficos.

sábado, 2 de mayo de 2020

Dos libros para identificar flores de la Patagonia


Jardín Histórico - Museo del Fin del Mundo 
Jardín Histórico - Museo del Fin del Mundo 

(Buenos Aires)


Quien visita en verano la ciudad de Ushuaia en la provincia más austral de la Argentina
se sorprende por la cantidad y variedad de flores que se encuentran tanto en la ciudad como
en los lugares más turísticos que se pueden visitar. En el Parque Centenario, desde donde
se puede ver la bahía, el puerto y la ciudad, además de las montañas, hay flores. 
También las hay en el Jardín Histórico en uno de los edificios del Museo del Fin del Mundo, en el
Parque Nacional de Tierra del Fuego, y otros lugares.

Lago Escondido

Para identificarlas, porque son de muchas variedades, se pueden usar la Guía de identificación
de flores de la Patagonia Andina,  editorial Artemisa:




y también el libro Flores de la Patagonia argentina, de María Victoria Bisheimer.




Parque Nacional de Tierra del Fuego
Parque Centenario



Parque Centenario



Así, además de admirar las bellezas naturales se puede conocer algo más de la biodiversidad de 
esa región. Se conoce como biodiversidad a la variedad de seres vivos, sus relaciones e interacciones con el ambiente donde viven. Se incluye en el concepto de biodiversidad la variación genética en las especies y las conexiones entre éstas, así como también se tiene en cuenta la combinación de
los factores biológicos , químicos y físicos determinantes de la estructura y función de los ecosistemas.

bibliografía:

María Victoria Bisheimer, Flores de la Patagonia argentina, Neuquén,: Serie Patagonia, 2012
Silvia Fittipaldi, Guía de identificacióon de Flores de la Patagonia Andina, editorial Artemisa 

fotos; (c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur 

viernes, 1 de mayo de 2020

K-PUNK Volumen 1 - Mark Fisher




K-PUNK  volumen 1
Escritos reunidos e inéditos
(Libros, películas y televisión)
Mark Fisher
Traductor: Fernando Bruno
Editor: Darren Ambrose
Prefacio: Simon Reynolds
Editorial Caja negra
392 páginas

(Buenos Aires)

Mark Fisher (Reino Unido, 1968-2017) escritor, crítico musical y editor,
reconocido por su influyente blog k-punk, por su trabajo como director
de la editorial Zer0 Books y como profesor en el Departamento de Culturas
Visuales de la Universidad Goldsmiths, Londres, comenzó a editar su blog
k-punk en la primera época de los blogs. Rápidamente se transformó en una
parte importante de esa comunidad emergente, que incluía a los periodistas
de música Simon Reynolds, Ian Penman y David Stubbs, a los filósofos Nina
Power, Alex Williams, Lars Iyer, Adam Kotsko, Jodi Dean y Steven Shaviro, al
escritor y activista Richard Seymour, a los escritores Siobhan McKeown y Carl
Neville, y al crítico de arquitectura Owen Hatherley. Uno de los aspectos más
vitales de escribir en k-punk durante esos primeros años fue el simple elemento
de la reconexión, de involucrarse en un nuevo colectivo online en un momento
de su vida – luego de Warwick, la CCRU y el doctorado en Filosofía- en que se
encontraba bastante aislado.
Fisher dijo en una entrevista en 2010:
“Comencé a postear en el blog como un modo de volver a escribir luego de la
experiencia traumática de hacer un doctorado. El trabajo del doctorado hace que creas
que no se puede decir nada sobre ningún tema hasta no haber leído a todas sus autoridades.
Pero escribir en el blog parecía un espacio más informal, sin ese tipo de presiones.
Era un modo de forzarme a regresar seriamente a la escritura…”.
Estos posteos de k-punk encapsulan un momento intelectual de reflexión sobre el mundo:
son receptivos, inmediatos y ofrecen una perspectiva cargada de afectos.
Algunas de sus referencias y alusiones son sin duda desafiantes y potencialmente intimidantes
-Spinoza, Kant, Nietzche, Marcuse, Adorno, Althusser, Deleuze y Guattari, Baudrillard, Jameson,
Zizek, Zupancic, Berardi, Badiou, Lacan –pero nunca están marcados por la fervorosa
pedantería que exhibe en general la escritura académica en el ámbito teórico de las
humanidades. Mark tenía fe en la inteligencia y en la racionalidad de sus lectores; confiaba
en su capacidad de ser desafiados por lo que no les era familiar, por lo complejo y lo nuevo.
Mostraba constantemente mucha valentía para tomar una fuerte posición teórica y práctica.
Su obra iba contra la actual corriente antiintelectualista, que ha intentado aplanar las cosas
hasta el nivel de la instrumentalidad cretina y la estupidez utilitaria.
El libro K-punk volumen 1, reúne también los dos posteos  ¿Por qué k? y “Meme de libro”, ambos
escritos en 2005, que nos brindan un preciso conocimiento de las razones de Mark Fisher para publicar en k-punk, y también nos dan la posibilidad de entender sus objetivos operativos y sus ambiciones.
Uno de ellos es la simple convicción de tomar la nueva democracia tecnológica de los blogs y
utilizarla como un “conducto  para el continuo intercambio entre la cultura popular y la teoría”.
La fe de k-punk en la importancia de las formas marginales del discurso nunca disminuyó. Hay una
consistente convicción en la efectividad operativa de los discursos fugitivos que no han sido
legitimados ni por los canales oficiales del establisment (a través de la academia o los medios
de comunicación del mainstream) ni por las publicaciones en formatos tradicionales.
Finalmente, en el blog k-punk hay una siempre evidente antipatía y una negatividad ejemplar
hacia las posturas hiperirónicas del posmodernismo, el izquierdismo liberal tristemente
esperanzado, la cultura deslibidinizada, la superioridad de las clases altas, los trolls vampíricos,
la positividad vitalista y el creacionismo deleuziano.
El libro reúne una parte significativa de esa desbordante producción online, además de reseñas,
columnas de opinión, artículos activistas y ensayos que publicaba simultáneamente en revistas y
libros. Esta ambiciosa recopilación se propone reconstruir por primera vez la huella de aquellos
años de escritura frenética y contagiosa en los que ya aparecían las obsesiones de Mark Fisher:
el modernismo popular, los privilegios de clase, la precariedad y la depresión, las formas postca
pitalistas del deseo, la hauntología y el realismo capitalista. Este libro – el primero de tres volúmenes-
compila sus textos sobre literatura, cine y televisión, y cubre un amplio arco de referentes que incluye
a autores como J.G. Ballard, Margaret Atwood o Patricia Highsmith, directores como Cronenberg, Marker o Nolan, películas como Stars Wars, Los juegos del hambre o Terminator y programas televisivos como Big Brother, Breaking Bad, Westworld o The Americans.



jueves, 23 de abril de 2020

Las lealtades - Delphine de Vigan




Las lealtades
Delphine de Vigan
Editorial Anagrama
Traducción: Javier Albiñana
Barcelona, 2019
208 páginas

(Buenos Aires)

Las lealtades, novela de la escritora francesa Delphine de Vigan tiene como protagonistas a
dos amigos adolescentes, Theo y Mathis, de doce años, compañeros de escuela, a la profesora
de ambos Helene, a Cecile,  la madre de Mathis, quienes se alternan en distintos capítulos para
la narración. Tanto el narrador personaje de Theo como el de Mathis están en tercera persona y
el narrador de Helene como el de Cecile en primera.
Theo es hijo de padres separados y su tenencia es compartida, pasa un tiempo con la madre y luego
otro tiempo con el padre quienes no mantienen ninguna comunicación entre sí. El adolescente se
siente un botín de guerra y consume bebidas alcohólicas a escondidas. Mathis, su amigo, lo sigue.
Entre los dos jóvenes empieza a crecer una lealtad que se mantiene hasta el final de la novela.
El personaje de la madre de Theo aparece desdibujado, no se sabe mucho de ella. Helene, la profesora, advierte una apariencia frágil,  y una conducta taciturna en Theo, y lo observa cada vez más, para intentar saber los motivos.
El mundo de la escuela presenta cierta ceguera de la problemática de los adolescentes
y de los problemas del mundo real por parte de algunos profesoras y directivos, totalmente ajenos
a las angustias que se pueden sufrir a edades tempranas y al consumo de alcohol que se realiza en
la misma escuela.
El mundo de los padres  y de las familias y de la escuela aparece así fragmentado e incomunicado,
la excepción es Helene, quien se interesa humanamente por Theo, cita a la madre y quiere ir más
allá de su obligación docente para comprender a su alumno.
A medida que transcurren los capítulos, el mundo de Theo, quien parece estar más cerca del padre
desocupado que de la madre, aparece con mayor claridad. El adolescente, oculta a todos la situación
del padre, intenta protegerlo aunque esto lo lleve cada vez más hacia la autodestrucción.
Hay otro mundo que se revela en Las lealtades y es el de la madre de Mathis, casada con un hombre
de un nivel social superior al suyo, y con el que ha intentado ponerse a tono con mucho esfuerzo.
Esta mujer, Cecile, una ama de casa dedicada al hogar y su familia, descubre un día que el marido
es otro, distinto al hombre que conoce, cuando este escribe en la web. Este descubrimiento ilumina
su propia ceguera, su sometimiento a una serie de convenciones sociales que no le parecían ridículas
hasta que lo advierte.
Tanto Helene como Cecile han tenido una infancia y una adolescencia difíciles, con familias problemáticas. Y  cada una de ellas ha hecho un corte con su historia personal buscando una vida distinta.
Helene se encuentra con su propia historia y con las heridas que sufrió cuando encuentra  a Theo y lo tiene  como alumno. Cecile, quien se da cuenta que sufre desde antes problemas psicológicos, busca ayuda y  toma conciencia de la incomunicación que se ha instalado entre el marido y ella, considerándolo un Otro extraño.
Narrada con ritmo la novela se lee velozmente y pone en foco distintos problemas no solo individuales sino también sociales como la problemática del alcoholismo a edades tempranas, las familias deshechas por el divorcio y el desamparo de los hijos,  la desocupación y los problemas que conlleva, la incomunicación en todos los niveles tanto en la escuela como en las familias.
El título de la novela Las lealtades obedece a la lealtad que puede sentir cada personaje respecto a los otros y también cada uno, en el caso de Helene  y de Cecile, a sus propias historias de vida, tratando de reparar viejas heridas.
Es una novela con personajes reales, narrada con una gran talento y  humanidad, que conmueve y también concientiza.

Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) vive en París. En Anagrama ha publicado Días sin hambre: «Maneja la materia autobiográfica con una contención que remite a Marguerite Duras» (Marta Sanz, Mercurio); «Merece la pena leerlo porque hay en él pasajes emocionantes y también una buena cantidad de información valiosa. Una aproximación reveladora» (Pablo Martínez Zarracina, El Correo Español); Nada se opone a la noche, que la consagró internacionalmente, ha vendido en Francia más de ochocientos mil ejemplares, ha sido publicada por una veintena de editoriales extranjeras y ha recibido el Premio de Novela Fnac, el Premio de Novela de las Televisiones Francesas, el Premio Renaudot de los Institutos de Francia, el Gran Premio de la Heroína Madame Figaro y el Gran Premio de las Lectoras de Elle: «Este magnífico testimonio la confirma escritora contemporánea de referencia. Imprescindible» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Con sobriedad y precisión, sin sentimentalismo (pero no sin sentimiento), Delphine de Vigan firma una inteligente, magnífica e implacable novela» (Elvira Navarro, Letras Libres); y Basada en hechos reales, galardonada con el Premio Renaudot y el Goncourt de los Estudiantes, y llevada al cine por Roman Polanski: «Una novela aterradora… Indispensable libro, con una autoridad moral infinita» (Ángeles López, La Razón); «Hace alarde de maestría expresiva para disolver los límites de lo que es verdad y lo que es mentira… Apasiona ver hasta dónde lleva De Vigan su experimento de narradora que se autocuestiona» (Robert Saladrigas, La Vanguardia), y su más reciente novela  Las lealtades.



jueves, 9 de abril de 2020

Vida y obra de Ismael Parraguez - Reinaldo E. Marchant


Reinaldo E. Marchant y la actriz Verónica Oddó Parraguez,
 nieta de Ismael Parraguez

Reinaldo E. Marchant con alumnas de una de las escuelas de lugares donde vivió el poeta Ismael Parraguez y que figuran  en el libro 

Vida y Obra de Ismael Parraguez
Reinaldo E. Marchant
Subterranis Ediciones
350 páginas
Santiago de Chile,2020


(Santiago de Chile) Darío Guzmán Cifuentes

La increíble historia del autor de "Los pollitos dicen"

En mi aislamiento de cuarentena, que ya son semanas, he disfrutado de un libro maravilloso: “Vida y Obra de Ismael Parraguez, creador de Los Pollitos Dicen, (Subterranis Ediciones, año 2020, 350 pág, Santiago de Chile)”. Es uno de esos libros distintos, originales y con una propuesta fuera de lo común.
Su autor es el destacado escritor chileno Reinaldo E. Marchant, creador de una veintena de libros, Premio Academia Chilena de la Lengua y Premio Nacional de Literatura del Fútbol Chileno. La voluminosa obra de 350 páginas, está pulcramente editada, con un diseño ejemplar que entra por los ojos. Es, como se dice en lenguaje literario, un libro de arte, por su composición, portada y cuidadoso estilo.
El texto trata, justamente, de la ejemplar biografía de un poeta, narrador, músico y profesor olvidado hace poco más de cien años, quien nació en 1883 y murió repentinamente en el año 1917, a los cortos 34 años. ¡Una lástima!
A pesar de su corta vida, nos explica su acabada cronología, Parraguez compuso bellísimas poesías infantiles, creó himnos en emblemáticas escuelas y diversas novelas que, en su tiempo, tuvieron gran impacto editorial. Además, a pesar de provenir de una sencilla zona rural, su notable nivel artístico lo llevó a sostener vínculos con las principales autoridades artísticas e intelectuales de la época, quienes alababan abiertamente sus obras y lo insertaron en lo más alto de la sociedad artística de entonces.
La vida de Ismael Parraguez fue, en cierta manera, un cuento mágico, un caso único, bello y muy propio de aquellos genios que salen súbitamente de la nada, pasan por este mundo y dejan un patrimonio cultural inmarchitable.
Con la publicación de su libro “Poemas infantiles (1907)”, editado cuando apenas frisaba los veinte años, el reconocimiento no se hizo esperar y sus poesías dedicadas a los niños, al lenguaje de las aves y animales (fue pionero en esta modalidad literaria), a las enseñanzas y moralejas, lo acercaron a los textos de Gabriela Mistral y de otros próceres de su tiempo.
Lo más asombroso fue que sus poesías coloquiales, de limpias palabras y ubicación perfecta, fueron tomadas inmediatamente por músicos y así fue que su mundialmente conocido poema “Los pollitos”, rápidamente se cantara como villancico por toda Sudamérica.
Hasta hoy en internet se halla lleno de videos, en casi todos los idiomas del mundo, entonando de numerosas maneras ese tema. Hasta grupos de rock lo han utilizado. Lo malo reside en que nadie sabía de buena tinta quién era el autor, hasta ahora, pues la publicación de este libro viene a poner las cosas en su lugar y, al fin, se sabe que su autor es Ismael Parraguez Cabezas, que nació en Pichidegua, Sexta Región del sur poniente de Chile. ¡Qué honor!
El autor de la comentada biografía, trabajó con maestría su historia: para sacarlo del inmerecido anonimato en que estaba Ismael Parraguez, en la misma localidad donde nació el poeta, desarrolló un homenaje póstumo y literario con el mundo que amaba Parraguez, los niños y educadores.  Involucrado como escritor en el aula, fue enseñando quién era y quién fue este famoso prohombre olvidado, que nació en el mismo lugar de aquellos niños, que seguramente oían con asombro la existencia de semejante coterráneo famoso.
De tal modo que el libro consta de un brillante análisis literario sobre la abundante obra de Ismael Parraguez, realizada por Reinaldo Marchant, con datos biográficos, reseñas sobre sus libros, comentarios de autoridades educativas de aquellos años, y un seguimiento al detalle de sus piezas literarias.
Luego se presenta los más relevantes textos de “Poemas infantiles”, donde el lector puede apreciar la pluma natural y versátil de Parraguez. A renglón seguido, figura el tributo de alumnos y docentes que, a través de poesías y cuentos, le dedican con amor al poeta y docente nacido en su propia tierra.
Más adelante, aparece un segmento de fotografías ofrecidas por el Museo de la Educación, que generan un dejo de nostalgia y brindan, a la vez, más brillo a este precioso volumen, pues permite entrar a la intimidad familiar y a los encuentros artísticos del autor.
El final del extenso libro se completa con una acabada cronología de Ismael Parraguez, que contiene una serie de datos relevantes, publicaciones que materializó, detalles fecundos de su breve vida, premios, reseñas…
He releído varios pasajes de este especial libro biográfico. Especialmente llaman la atención las poesías infantiles de Parraguez, con sus enseñanzas y moralejas, que perfectamente podrían dictarse en la colegiatura básica en estos tiempos, por la ternura, amor a la Naturaleza y aprecio a los valores que todo infante debe conocer en su más corta edad.
Dice José Tadeo Sepúlveda:
“Sus poesías y Cantos Infantiles vienen a tiempo para satisfacer una doble necesidad pedagógica. Sus poesías son dignas de recomendación por su claridad y sencillez, por la elección de sus temas, en una palabra, por su índole y estilo verdaderamente infantiles”.
De la misma manera, este volumen nos lleva a pensar en tantos grandes escritores olvidados, que merecen salir a la luz. Por ello, cabe resaltar el empeño de su autor por sacar adelante  esta obra, la adhesión sincera brindada para el cometido de la ejecución (que el propio Marchant destaca en las primeras hojas) y, especialmente de las autoridades del pueblo natal de Ismael Parraguez, su Alcalde Adolfo Cerón y el Director de Educación Jaime Morales, quienes apoyaron en desterrar a un hijo pródigo de aquellas fértiles raíces sureñas y quedarán, a no dudar, como las personas que se ocuparon de rescatar un precioso acervo patrimonial que se hallaba durmiendo hace un siglo en el olvido.
En definitiva, un libro entrañable, que hizo más amena estas mis horas de aislamiento y que, como toda obra con propósito serio, cultural, me brindó felicidad y me presentó a un valioso autor que, realmente, ignoraba: a Ismael Parraguez, el famoso autor del inmortal poema infantil “Los pollitos”.

 (c) Darío Guzmán Cifuentes
Santiago de Chile



martes, 24 de marzo de 2020

La intrusa -Éric Faye



La intrusa
Éric  Faye
Editorial Salamandra
Traducción del francés de José Antonio Soriano Marco
Barcelona, 2010
112 páginas

(Buenos Aires)

Esta novela de Éric Faye (Limoges, 1963) transcurre en Japón. El personaje principal, Shimura, es un hombre que pasa los cincuenta años, de profesión meteorólogo, un personaje solitario que habita en una casita en las afueras de Nagasaki.
A partir de una noticia aparecida en los periódicos, Faye construye una historia, donde poco a poco, Shimura va descubriendo que no está solo en la casa. Alguien deja rastros.  Al principio de la novela, estos descubrimientos parecen fruto de la imaginación del personaje. No se sabe si lo que ocurre  es real o si Shimura se imagina
lo que percibe,  pequeños faltantes en los alimentos, en la heladera, por ejemplo.
El personaje llega a obsesionarse con estos indicios y coloca una cámara en la casa que puede vigilar desde la oficina.
Así llega a percibir la silueta de una mujer desconocida que irrumpe en la cocina y come mientras él no está.
A pesar de haberla visto, Shimura continúa preguntándose si lo que ha visto en la pantalla de la computadora es real o se lo ha imaginado y hasta llega a pensar en que pueden ser los espíritus del lugar, los kamis.
Pero al volver a la casa comprueba una vez más que algún alimento que conservaba en la heladera ha desaparecido.
La soledad de Shimura va quedando al descubierto con sus pensamientos, sus observaciones. Es un hombre solitario y aislado, a pesar de tener compañeros en el trabajo. Tiene una hermana a la que no ve con frecuencia.
Una sociedad altamente tecnificada, aparece de fondo en la narración. Una documental anticipa que robots con rostro humano, femenino, ocuparán en diez años puestos de trabajo como recepcionistas, por ejemplo.
El personaje sigue vigilando la casa por medio de la webcam en la oficina y comprueba que es la silueta de la misma mujer que ha aparecido en la cocina. Entonces llama a la policía para denunciarla.
Cuando la policía llega descubren el escondite de la mujer. Hasta aquí el suspenso. Las dudas del personaje tienen una similitud  con las del personaje de El copartícipe secreto de Joseph Conrad que plantea el tema del doble.
A partir del descubrimiento, la historia se desarrolla como una crónica, la mujer es detenida y enjuiciada. Es una mujer desempleada, sola,  que pasa los cincuenta años, sin un lugar donde vivir y que guarda una historia de vida triste que se descubre al final, cuando la mujer le escribe una carta a Shimura.
La memoria, en este caso, juega un papel fundamental en la historia. Es la memoria de los lugares donde habitamos, el deseo de volver y de recuperar algo de la felicidad del tiempo ahí transcurrido.
Narrada con un estilo exquisito, sobrio y con poesía,  esta novela de Éric Faye se lee con placer.
Mereció el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 2010.
Éric Faye es escritor y periodista, autor de relatos y ensayos, relatos fantásticos y novelas.
Ha sido ganador además, del Premio   De Les Deux Magots, el premio Unesco-Francoise Gallimard.


sábado, 15 de febrero de 2020

La resolana. Cuentos Reunidos de Susana Szwarc


La resolana
Cuentos reunidos
Susana Szwarc
Prólogo de Ana María Shua
Editorial Contexto


(Buenos Aires)
 En el libro La Resolana hay cuentos reunidos de Susana Szwarc, seleccionados de tres libros: “El Artista del Sueño y otros cuentos” (1981), El azar cruje” (2006), “Una felicidad liviana” (2007), un texto publicado en la Revista Tokonoma, textos inéditos y Microrrelatos. Fue publicado por Editorial Contexto, de Resistencia (Chaco), en la Colección “Los Imprescindibles” en la que convergen los más destacados autores regionales.
Tiene un prólogo de la admirada Ana María Shua que hace un análisis fantástico de la obra.
Subrayo lo que dice Ana María Shua sobre el orden poético y polisémico de la escritura de Susana Szwarc. Yo diría un orden no lineal, por ser poético es un orden no lineal, analógico, donde lo real pierde su cauce y se fragmenta. Y el agua, que está presente todo el tiempo, “es como el compuesto de un mundo que arrasa. Ya derramado el cauce no hay lugar para la lógica convencional.” Dice Ana María Shua -y es así- que los personajes son “desterrados del mundo que corren tras un lugar en la realidad”. 
Haciendo honor a la verdad debo decir sin temor a equivocarme que es el libro de cuentos, de relatos, más maravilloso que leí en mi vida.
Sentí que hay mucho silencio en el libro. Un silencio que suena más fuerte que las palabras, el silencio de lo que pareciera indecible. Es un silencio que se dice con inocencia, con crudeza, con belleza. Las cosas se impregnan de emociones, de sentido, de historia.
Y no hacen falta ampliaciones declarativas.
Hay una cita de Nicolás Rosa al inicio del libro: “¿Qué cosa es escribible?” -se pregunta.  “Esta pregunta, al deshumanizarnos nos enfrenta al desierto de la historia”. Cuando el encargo social es el que decide qué es lo escribible y lo que no.
En “El artista del sueño”, el cuento con el que se inicia el libro, el artista del sueño que había sido depositario de sueños inconclusos pretendía alguna vez descubrir el final de la historia. Quería seguir soñando, pero colocaron diques a esos sueños, les pusieron precio e hicieron demasiado ruido.
“Las autoridades, viendo el fervor que producía ese extraño sujeto decidieron protegerlo y alimentarlo, y aumentar así la industria turística” (…) “Ahora sólo los pájaros cantan”.
 “Palomas espantadas” pareciera una obra teatral dentro de un cuento. Una mujer aplaude -imitando a una paloma- al espectáculo “La muerte de la paloma”.
 Ambos cuentos terminan en el silencio.
También está presente el silencio en “Incertidumbre”, y siento que en los cuentos hay desdoblamientos, las fronteras son borrosas como el título del libro, entre el yo y el otro o lo otro, entre el adentro y el afuera, dos mujeres que se miran a los ojos, mujer y pájaro. El relato puede terminar de modo imprevisible, feroz, libre, como en el juego, ese espacio transicional entre el yo y lo otro donde todo es posible, lo decía Winnicott en “Realidad y Juego”.
Dice en “Incertidumbre”:
“Hace horas y horas y días que espero, ¿soy yo la perdida o se han perdido aquellos a los que espero?”, “Me asusta demasiado el vuelo del pájaro, creo que el pájaro también tiene miedo porque se enreda sobre mi cabeza”, “Debería encender el fuego, sin embargo, sigo aquí sentada sobre el polvo”.
En “Contemplación” el afuera pareciera absorber el adentro hasta tener un valor ontológico propio. Dice: “el único sentido de mi existencia se convirtió en ese contemplar las fotografías inmensas”.
En “Una pequeña mujer y un pequeño Juez” se lee:
“Sr. Juez, hace tantos días y noches que camino sin detenerme huyendo de un crimen, pero ya no tengo fuerzas para resistir. (…) Quiero que me encierre en alguna celda vacía porque soy yo la que quiere matar, sin querer”.
En “No camines en el barro”: “…hace mucho que no llovía en el pueblo y las lágrimas mojaban extrañamente la tierra”. Es un cuento que tiene varios finales. De este cuento se hizo una ópera, inspirada en el cuento y con el mismo nombre “No camines en el barro”, que fue estrenada en Carlos Paz.
En “Jabalí” se habla de las desapariciones, del desprendimiento de cuerpos extraños. Se lee:
“Miré el pulgar de la infancia. Había dejado de sangrar y la cicatriz había desaparecido ¿cuándo? Antes se veía esa línea, ahora la cicatriz estaba sola en la memoria. Sin cuerpo. Sin mancha. A la deriva”.
“Me puse a buscar “El dolor” de Vladimir Holan. Quería leerlo, pero me distrajo una gillette que estaba como un pétalo entre las páginas”. Un Holan que luego pregunta: “Crees que no soy más mortal que mi cuerpo” y escribe en un papel: “El pensamiento perdido en los ojos del ciervo / reaparece de nuevo en la risa de un perro”. 
En “Apelación” el afuera va hacia adentro. Y dice “Por eso me quedó esta costumbre de -tirada en cualquier parte, un pedazo de tierra, un andén –mirar el cielo, encontrar las nubes gruesas, alimentadas, y sólo así, hacia esas nubes, jadeo, grito, el mundo entra en mi boca”. 
Siento que la escritura de Susana Szwarc es una escritura en carne viva, conmovedora. Por momentos es una crónica entre el afuera y el adentro, donde conviven tiempos y dimensiones diferentes, donde las cosas tienen alma y vida propia y dicen lo indecible. No hay nada explícito. Parte de un misterio y va hacia otro, entre silencios, nubes, lloviznas, inundaciones, diques. Vagones que se suceden, desbordan tiempos y lugares y contienen, a veces.
En el cuento “De lápida en lápida” se lee: “En el cementerio nos escondimos todas, entramos todas, debajo del vestido de mamá / Cuando salimos cada una era más alta que ella. Comenzamos a despedirnos”.
Luego viene “de Una felicidad liviana”. Las frases, las palabras se van hilando como cuentas, cada una encierra un mundo, aunque parecieran estar en un derrotero sin sentido, y tampoco preocupa profundizar demasiado en eso. En “Anotaciones” dice “A mí no me gusta que me exploten / A mí tampoco/ A mí tampoco / Ni a mí. Estoy cansada/ Vamos a dormir / Hace frío / Estirá los diarios/ Está amaneciendo /Me abrazás / Dale, mostrame qué anotaste”.
En “El Pañuelo” me pregunto cómo se puede contar lo más tremendo con palabras tan inocentes y bellas. Se lee “Hasta ahí nuestra madre saltaba de un lado al otro del pañuelo. Era las dos nenas de las escuelas de Polonia o en Sudáfrica o en El Salvador o en la escuela argentina o. Decía, como actriz/relatora no recordar el país exacto, el año exacto pero que -para esta historia- daba lo mismo...”
En “Profundidad” dice “No quiero hundirme en la profundidad. La oscuridad me da miedo. No soy un árbol. Si meto mis piernas en la tierra profunda será como no ver el sol. Me gusta corretear por la superficie. Pero si todo lo que pedís para amarme es la profundidad, te prometo morir y que mi tumba sea la más profunda de la tierra”.
“Circular” me recordó otra de las citas del principio, de Wislawa Szymborska “En los trágicos desfiladeros el viento se lleva los sombreros y eso nos da risa”.
Y ahora, al final de la lectura regreso a la frase del principio. La cita de Nicolás Rosa: “Escribir algo, hacer del verbo escribir un verbo transitivo. Ya no se trata de saber quién escribe o por qué escribe, sino saber qué cosa es escribible, pregunta que al deshumanizarnos nos enfrenta al desierto de la historia. Esto me recuerda otra frase de Clarice Lispector en un Soplo de Vida: “Pero la palabra fue de a poco desmitificándome y obligándome a no mentir”.
En la presentación de este libro en la feria del libro en Resistencia, Chaco, hace un mes,  ha dicho la escritora y antropóloga Elizabeth Bergallo: La escritura de Susana Szwarc es una escritura en carne viva, conmovedora. Por momentos es una crónica entre el afuera y el adentro, donde conviven tiempos y dimensiones diferentes, donde las cosas tienen alma y vida propia y dicen lo indecible. No hay nada explícito. Parte de un misterio y va hacia otro, entre silencios, nubes, lloviznas, inundaciones, diques. Vagones que se suceden, desbordan tiempos y lugares y contienen, a veces. Haciendo honor a la verdad debo decir sin temor a equivocarme que es el libro de cuentos, de relatos, más maravilloso que leí en mi vida.

(c) Graciela  Elizabeth Bergallo
Graciela Elizabeth Bergallo es escritora y Magister en Antropología Social 



La presentación del libro por Graciela Elizabeth Bergallo se realizó en la Feria del Libro de Resistencia, Chaco y  en Buenos Aires en la Sala Pugliese del CCC con la presencia de los escritores Ana María Shua, Francisco Tete Romero y Juano Villafañe, música del compositor Fernando Maglia y cuentos en la voz de la actriz Susana Varela.

Susana Szwarc  nació en Quitilipi, Chaco. Ha publicado  libros de poesía y narrativa. Son algunos en poesía: Bailen las estepas, Edic. De la flor (1999), reeditado en  Ediciones Liliputienses, España (2016);  Bárbara dice, Editorial Alción (2004) / en francés: Barbara dit, Abra Pampa Éditions (2014); El ojo de Celan, Ed.Alción (2015) /en italiano:   L’Occhi di Celan, Edizioni  Fili d’Aquilone (2016) en breve su reedición en la Editorial Polibea.  En prosa ha publicado entre otros: Trenzas, ed. Legasa en 1991, reeditado  en Ediciones Entropía (2016)  y publicado recientemente en Austria en la editorial Löcker con traducción de Erna Pfeiffer; La muertita o la novela que, Ed. La mariposa y la iguana (2016);  ha sido la antóloga, entre otras antologías, de  Puentes poéticos, (edic. Desde la gente, 2018).  En el 2011 fue estrenada en Carlos Paz (Córdoba) la opereta No camines en el barro  compuesto por Cristian Varela, basado en un cuento del mismo nombre. Ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos Premio Regional por Trenzas; Premio Único de Poesía por la Secretaría de Cultura de Buenos Aires y la Beca del Fondo Nacional de las Artes.








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