Blog de lecturas Revista Archivos del Sur -desde Buenos Aires – Argentina -Año 25 Edición 295 noviembre de 2025- ISSN: 1575-9393– Registro de la propiedad intelectual Nro. 55060538 La revista Archivos del Sur es propiedad de Araceli Isabel Otamendi – Las notas firmadas no expresan necesariamente la opinión de la revista,son responsabilidad exclusiva de sus autores Todos los derechos de lo publicado en la revista Archivos del Sur están reservados. revistaarchivossur@gmail.com
sábado, 30 de junio de 2012
La ciudad y las leyes- Lo que hace a Grecia,2 - Seminarios 1983-1984 - Cornelius Castoriadis
La ciudad y las leyes
Lo que hace a Grecia, 2
Seminarios 1983-1984
La creación humana III
texto establecido, presentado y anotado por Enrique Escobar, Myrto Gondicas y
Pascal Vernay
Precedido de "Castoriadis y el legado griego" de Philippe Raynaud
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
"La ciudad y las leyes es el segundo volumen publicado por el Fondo de Cultura Económica, en que se presentan los seminarios que Cornelius Castoriadis consagró a la antigua Grecia en el marco de su enseñanza en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales). Este volumen se inscribe en un proyecto de publicación de la totalidad de sus seminarios bajo el título de La creación humana, presentado a grandes rasgos en la advertencia de Sujeto y verdad en el mundo histórico-social (2002) y en el prefacio de Lo que hace a Grecia.
1. De Homero a Heráclito (2004)...".
El autor de La institución imaginaria de la sociedad no vacilaba en afirmar con la mayor franqueza la deuda que el pensamiento y las sociedades libres tenían con la experiencia griega, incluso en lo que la distingue u opone a la lógica de las grandes religiones reveladas. Castoriadis mantenía con el legado griego una relación original y hasta singular, que hace de él muiy otra cosa que un defensor de los "antiguos" contra los "modernos".
Según Phillippe Raynaud, en el texto que precede al libro, de no ser por la antipatía que Castoriadis sentía por las teorías políticas "posmodernas", casi podría decirse que sus griegos son ya "posmodernos". La tesis que defiende Raynaud en el libro es que la Grecia de Castoriadis no es tanto la de la filosofía griega como la de lo
que él llama experiencia griega, cuya figura sólo puede comprenderse sobre la base de una crítica de la filosofía griega, o de la autocrítica filosófica del legado griego.
En este libro dichos seminarios están dedicados esencialmente al nacimiento, la naturaleza y el funcionamiento de la democracia ateniense, y en particular al singular fenómeno que fue la democracia directa tal como la practicaban los atenienses. Castoriadis muestra cómo ellos supieron cuestionar la idea de que puede haber una competencia específica en cuanto a los asuntos de la ciudad; cuáles fueron las instituciones que crearon, y sobre todo la tragedia, para
imponer límites a la democracia; y qué fines se dio esta sociedad, según aparecen en la "Oración fúnebre" pronunciada por Pericles y transmitida por Tucídides.
El texto donde Castoriadis resumió de la manera más cautivante su interpretación de la experiencia griega es sin duda "La polis griega y la creación de la democracia", que sintetiza reflexiones elaboradas entre 1979 y 1983 y plantea el principio general de la unidad de esa experiencia.
A través de una discusión, en filigrana, de autores antiguos (Sófocles, Heródoto, Platón, Aristóteles) y modernos (Rousseau, Arendt) la lectura de La ciudad y las leyes permitirá advertir hasta qué punto sigue siendo actual la cuestión de la participación de todos en los asuntos comunes: la cuestión de la democracia.
Cornelius Castoriadis (Atenas, Grecia, 1922 - París, Francia, 1997).
Realizó estudios de ciencia política, economía y derecho en la Universidad de Atenas. En 1945 se trasladó a París y en 1949 fundó el grupo y la revista Socialisme ou Barbarie en los que participó hasta su disolución en 1965. Entre 1948 y 1970 trabajó como economista en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a partir de 1974 comenzó a ejercer como psicoanalista y en 1979 fue electo director de estudios de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París.
Entre sus obras se cuentan: La sociedad burocrática, La experiencia del movimiento obrero, La institución imaginaria de la sociedad, El ascenso de la insignificancia y Una sociedad a la deriva. Entrevistas y debates (1974-1997).
Fondo de Cultura Económica ha publicado Figuras de lo pensable (2001), Sobre "El Político" de Platón (2003), Sujeto y verdad en el mundo histórico-social. Seminarios 1986-1987. La creación humana I (2004), Lo que hace a Grecia, 1: De Homero a Heráclito. Seminarios 1982-1983. La creación humana II (2006), Ventana al caos (2008) y La ciudad y las leyes. Lo que hace a Grecia, 2. Seminarios 1983-1984. La creación humana III (2012).
Últimas noticias del Sur - Luis Sepúlveda - Daniel Mordzinski
Últimas noticias del Sur
Luis Sepúlveda
Daniel Mordzinski
Ediciones de la Flor
(Buenos Aires)
Últimas noticias del Sur reúne textos del escritor chileno Luis Sepúlveda e imágenes del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski relacionadas con un viaje a la Patagonia que hicieron los dos.
El viaje empezaba en San Carlos de Bariloche, a partir del paralelo 42º sur, en territorio argentino, luego bajaban hasta el cabo de Hornos y regresaban por la Patagonia chilena hasta la Isla Grande de Chiloé.
Pero la crónica de Sepúlveda no sólo relata el viaje sino los preparativos, cuando intentó en los años ´90 conseguir pasajes en un tren que hacía el viaje a la Patagonia y se encontró con que los ferrocarriles se habían privatizado en la Argentina.
El escritor que había conocido a la Argentina en distintos viajes que hacía con su familia durante su niñez, tomando un tren desde Chile hacia nuestro país conocía la estación Retiro, la maqueta de la locomotora a vapor "191" del entonces Ferrocarril central argentino, y empezó a deambular por distintas oficinas de los ferrocarriles buscando el tren que lo llevara de viaje a la Patagonia.
El relato se conforma de varias crónicas que retratan tanto el paisaje como a los pobladores del sur y sus historias y costumbres, como por ejemplo en este fragmento:
"...Hay un antes y un después de haber comido un asado entre el gauchaje más genuino, entre la gente que enfrenta el trabajo, no como la maldición bíblica, sino como la manera más digna de estar sobre la tierra.
Comimos a cuatro carrillos, de la carne de res pasamos a la de cordero, crocante y sin un atisbo de grasa, y aligerando el vino con unos chorros de soda veíamos a los animales crucificados desaparecer hasta convertirse en esqueletos tostados, para felicidad de los perros.
Cuando las mujeres anunciaron que venían el café y las tortas aparecieron también un acordeón y unas guitarras.
Aceptamos unos mates, para bajar las carnes, y decidimos que era el momento de seguir la senda. En la Patagonia aprecian al que llega con respeto y también al que se va con tiempo, como una muestra de ese mismo respeto.
La hora de la guitarra es también la de las confidencias, de arreglar cuitas entre ginebra y ginebra..."...
Otro fragmento:
"...Volamos sobre el tren, junto al tren, de frente al tren, lo seguimos volando casi pegados a sus costados en las dos direcciones, mientras los dueños momentáneos de La Trochita pasaban de las indicaciones de que nos alejásemos, de no hacer fotos, a los gestos obscenos. Marcelo reía a todo pulmón.
- Muchachos, ¿se acuerdan de la novela de Soriano? - preguntó entre carcajadas que se llevaba el viento.
Claro que nos acordábamos de No habrá más penas ni olvido, esa formidable novela en la que Cerviño, un protagonista muy parecido a nosotros y personificado por el gran Ulises Dumont, bombardea con estiércol a quienes intentan robarle los sueños..."
Tanto los textos como las fotografías son de una gran calidad y belleza y el libro no está exento de algunas denuncias.
Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) es escritor, periodista y cineasta, Autor de numerosas novelas, entre ellas la muy famosa Un viejo que leía novelas de amor, Nombre de torero, Patagonia Expresss, Mundo del fin del mundo y el cuento para niños Historia de una gaviota y el gato que le enseñó a volar. En 2009 obtuvo el Premio Primavera con La sombra de lo que fuimos. Su obra está traducida a más de 50 idiomas. Es doctor honoris causa por las universidades de Toulon (Francia) y Urbino (Italia) y Caballero de las Artes y las Letrs de la República Francesa.
Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960), conocido como "el fotógrafo de los escritores", trabaja desde hace más de treinta años en un ambicioso atlas humano de la literatura iberoamericana, retratando a los protagonistas más destacados de las letras hispanas. Es corresponsal gráfico de El País y el fotógrafo de los encuentros literarios Hay Festival, Literastur y VivAmérica. Sus últimos libros publicados son Caleidoscopio y De tinta y luz.
domingo, 3 de junio de 2012
Mafalda & Friends - 10 - Quino

(Buenos Aires)
Mafalda & Friends - 10 es una nueva edición de la ya conocida mundialmente Mafalda y su grupo de amigos: Mafalda, Felipe, Manolito, Susanita, Guille y Libertad.
La historieta de Quino, nacida en los años 60 en la Argentina sigue deleitando al público y se edita en inglés para los lectores de ese idioma.
Reparador de sueños - Matías Santellán - Serafín

Reparador de sueños
Matías Santellán - Serafín
Premio Ñ de Historietas
Ediciones de la Flor
Matías Santellán - Serafín
Premio Ñ de Historietas
Ediciones de la Flor
(Buenos Aires)
Reparador de sueños es una novela gráfica, de Matías Santellán- Serafín, ganadora del Premio Ñ de Historieta, convocado por la revista Eñe y Ediciones de la Flor.
Fueron jurados Horacio Altuna, Juan Sasturain, Juan Carlos Kreimer, Fernando Calvi y Diego
Marinelli.
La Argentina tiene una larga tradición en el género de la historieta y dentro de ella es larga la
lista de los autores que han ganado prestigio internacional.
Reparador de sueños, cuenta la historia de Cacho, un mecánico en Polenia, una ciudad distópica, en la que la geometría mecánica rige todos los aspectos de la sociedad. Su función es reparar Sueñomotores: dispositivos de inspección onírica que por ley cada ciudadano conecta en su hogar- celda al momento de dormir. Como una pieza más del engranaje urbano realiza su trabajo con eficacia y obediencia. Pero un día, un enigmática mujer acude al taller de Cacho en busca de ayuda y por primera vez, éste no logra componer su máquina por ningún medio. A partir de ese encuentro se disparan las acciones que revolucionarán la vida de este reparador de sueños y dinamitarán las bases de un mundo demasiado ordenado.
La estética del sueño, como la impuso Jorge Luis Borges sigue imperando en la literatura argentina.
Matías Santellán (Mariano Moreno, Buenos Aires, 1981. Estudió Psicología y Edición en la UBA y se formó con el guionista Diego Agrimbau. Reside actualmente en su ciudad natal donde trabaja en proyectos junto a distintos dibujantes. Publicó en varias revistas: Fierro, La Murciélaga, Sudestada o La duendes, entre otras. En 2011 su obra "Residuos Circulares" ganó el Primer Premio del Concurso Crack Bang Boom.
Pablo Guillermo Serafín (Pipinas, Buenos Aires, 1976). Reside actualmente en General Roca, provincia de Río Negro. Desde muy joven admiró el dibujo de los grandes maestros de la historieta argentina. Ya adulto, comenzó a dibujar lo propio, a crear historietas y participar en exposiciones colectivas e individuales. Colaboró con la revista Chochán, ilustró libros de relatos y publicó historietas e ilustraciones en las revistas La Duendes e Historieta Patagónica, entre otras.
sábado, 28 de abril de 2012
El 68 uruguayo - El movimiento estudiantil entre molotovs y música beat
El 68 uruguayo
El movimiento estudiantil entre molotovs y música beat
Vania Markarian
Editorial Universidad Nacional de Quilmes
Colección homenaje a Oscar Terán
Colección La ideología argentina y latinoamericana,
dirigida por Jorge Myers
(Buenos Aires)
La historiadora Vania Markarian examina la formación de nuevas representaciones discursivas de los juvenil y lo político, y de sus entrecruzamientos, en el Uruguay de la década de 1960. En aquellos años, una generación de jóvenes latinoamericanos ingresaba a la política desde una visión heroica de lamilitancia que convivió con nuevas pautas culturales provenientes de Europa y de Estados Unidos. El caso uruguayo mostró importantes matices e inflexiones, que pueden ayudar a repensar también hechos y procesos similares vividos en la Argentina y el resto de América Latina. Este estudio analiza el movimiento estudiantil uruguayo de 1968 a través de los debates intelectuales, las corrientes de pensamiento y la representaciones sociales que fueron signando las posiciones de la izquierda de ese país frente a la irrupción de una nueva generación de militantes. Se detiene especialmente en las discusiones generadas en su seno acerca del significado de "ser joven", discusiones que surgieron en estrecha relación con las polémicas más antiguas sobre los requerimientos de la lucha de clase y las "vías de la revolución" en el país y la región. Explora minuciosamente la articulación entre militancia de izquierda, violencia política y cultura juvenil a través de una sutil y persuasiva argumentación que permite repensar en clave histórico-conceptual algunas de las categorías - por ejemplo aquellas de "nueva izquierda" e "izquierda revolucionaria" - habitualmente empleadas en el estudio de los años sesenta en América Latina. la autora sostiene que la reconsideración de las ideas de "nueva izquierda" e "izquierda revolucionaria" en el caso uruguayo implica varias operaciones simultáneas. En primer lugar, dice, afirmar la multiplicidad de relaciones ideológicas y políticas entre todos los sectores que fueron convergiendo en la oposición a Pacheco, sin las cuales no se entiende la fundación del FA en 1971, pero tampoco la permanencia de la FEUU y las múltiples instancias de coordinación entre los estudiantes y el movimiento sindical unificado en la CNT. En segundo lugar, afirma Markarian, mantener una cierta sensibilidad ante las diversas y parcialmente imbricadas acepciones de lo "revolucionario" en sus disputas, como en lo relativo sus apropiaciones de la figura del Che (las dos "místicas"), de modo de incluir a quienes no adoptaron la lucha armada entre sus filas. En tercer lugar, dirigir una atención especial a las diferentes formas de incorporar las ideas de circulación global sobre el significado de "ser joven", desde el culto al cuerpo en acción hasta la música "beat", pasando por una cierta distensión de las costumbres. Verónica Markarian dice:"...Mi interés por los dos últimos aspectos tiene mucho que ver con la abundante literatura sobre el caso estadounidense donde se analiza con éxito la vinculación entre disidencia política y rebelión cultural en el surgimiento de la llamada "nueva izquierda", en un intento de enfatizar el sentido político de una década que habíaa quedado reducida a una moda y un fenómeno del mercado. En América Latina, en cambio, la expresión se ha usado casi siempre en relación a los grupos que promovieron o practicaron la lucha armada y la "acción directa", aquellos que demostraban, en palabras de Greg Grandin, "a will to act". Esta tendencia ha ido en desmedro de la consideración de los aspectos culturales, en sentido amplio, implicados en los movimientos de protesta. En un artículo reciente, Eric Zolov propone un uso más inclusivo del término para abarcar tanto "la búsqueda de una autodisciplina estricta evidente en la miríada de movimientos revolucionarios plagados de fraccionalismo que emergieron en el hemisferio" como "la igualmente abundante miriada de prácticas culturales que se abstuvieon de una autodisciplina estrecha, pero no así de la búsqueda de una estética revolucionaria". Las páginas anteriores tratan de pensar lo sucedido en Uruguay desde esa perspectiva inclusiva, creo que por primera vez en la historiografía local, proponiendo un enfoque del año 1968 que permita dialogar con la bibliografía más reciente sobre estos temas en otras partes del mundo.
Vania Markarian (Ph.D. en Historia, Columbia University) es profesora en la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay, y ha sido profesora en el CLAEH (Montevideo), Princeton University, City University of New York y Columbia University. Especialista en la historia política e intelectual de la Guerra Fría en Uruguay y América Latina, es autora de numerosos libros sobre el tema. glo
sábado, 21 de abril de 2012
Los hijos de los días - Eduardo Galeano
Los hijos de los días
Eduardo Galeano
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
Los hijos de los días reúne 366 historias, una para cada día del año. En ellas, Galeano capta instantáneas que reflejan la vida de hombres y mujeres célebres o anónimos. Hechos sorprendentes o curiosos, situados en diversas épocas y lugares, que muestran las fragilidades de personajes conocidos y la grandeza de los ignorados. La obra se convierte así en un calendario originalísimo, capaz de revelar todo lo que esconde la sucesión previsible de los días. En Los hijos de los días Galeano habla tanto de Atahualpa Yupanqui como de Roque Dalton, de Horacio Quiroga como de Pablo Picasso, da rienda suelta a la palabra y a la reflexión, siempre pensando en la justicia, en la paz, e impone su visión del mundo. Seguramente Eduardo Galeano es actualmente uno de los más populares y reconocidos escritores de Latinoamérica y también del mundo de habla hispana.Quien viaja por los países de América Latina se encontrará siempre con alguien que le hable del libro Las venas abiertas de América Latina,.
Eduardo Galeano nació en Montevideo en 1940. Desde principios de 1973, vivió exiliado en la Argentina y luego en la costa catalana de España. A principios de 1985 regresó a Montevideo, donde actualmente vive, camina y escribe. Es autor de varios libros, traducidos a numerosas lenguas. En ellos comete, sin remordimientos, la violación de las fronteras que separan los géneros literarios. A lo largo de una obra donde confluyen la narración y el ensayo, la poesía y la crónica, sus libros recogen las voces del alma y de la calle, y ofrecen una síntesis de la realidad y su memoria. Ejemplos de esta poética delicada y comprometida a la vez, y testimonio de sus pasiones más arraigadas son el ya clásico Las venas abiertas de América Latina, Nosotros decimos no, Vagamundo, La canción de nosotros, Días y noches de amor y de guerra, Ser como ellos, la trilogía Memoria del fuego, El libro de los abrazos, Las palabras andantes, El fútbol a sol y sombra, Patas arriba y Bocas del tiempo.
domingo, 15 de abril de 2012
Merci! - Decur

Merci!
Decur
Prólogo de Liniers
Ediciones de la Flor
Decur
Prólogo de Liniers
Ediciones de la Flor
(Buenos Aires)
Ediciones de la Flor ha editado las historietas de Decur, seudónimo de Guillermo Decourgez, con prólogo de Liniers. La Argentina tiene una larga y vasta tradición en la historieta. Cabe destacar a nuestros historietistas más conocidos a nivel nacional e internacional: Maitena, Quino, Fontanarrosa, Liniers, Cachimba y muchos otros más.
En el prólogo el personaje de Liniers se pregunta ¿dónde debería ubicar el libro de Decur en la biblioteca? y lo ubica entre Quino y Maitena, y cerca de los rosarinos Cachimba, Fontanarrosa y El Niño Rodríguez - Decur es de Rosario- . Los dibujos de Decur son muy refinados, el guión tiene humor y agudas observaciones, sin olvidar la ternura.
Es un libro cautivante para lectores de cualquier edad.
En el prólogo el personaje de Liniers se pregunta ¿dónde debería ubicar el libro de Decur en la biblioteca? y lo ubica entre Quino y Maitena, y cerca de los rosarinos Cachimba, Fontanarrosa y El Niño Rodríguez - Decur es de Rosario- . Los dibujos de Decur son muy refinados, el guión tiene humor y agudas observaciones, sin olvidar la ternura.
Es un libro cautivante para lectores de cualquier edad.
blog de Decur:
sábado, 14 de abril de 2012
El azar en la vida cotidiana - Alberto Rojo

El azar y la vida cotidiana
Alberto Rojo
Siglo Veintiuno Ediciones
(Buenos Aires)
Existe una tendencia a mitificar nuestra sorpresa ante lo improbable, a pensar que esas sincronicidades accidentales son las ramas visibles de una red de causas mágicas y no un mero resultado del azar. Alberto Rojo (Tucumán, Argentina) licenciado y doctor en física desenmascara las casualidades más famosas relacionadas con el cosmos, las fiestas de casamiento, los campeonatos de fútbol y los test de personalidad, entre muchas otras. Apela muchas veces a cuentos de autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, Rodolfo Wash, Aleksandr Pushkin, Ray Bradbury, Primo Levi, Guillermo Martínez, Arthur C. Clarke en entre varios más, donde está presente el tema del azar. "...Dentro del bosque de coincidencias, un ejemplo muy citado - publicado en la revista Time en 1964 - es el de los presidentes norteamericanos John F. Kennedy y Abraham Lincoln: Kennedy fue elegido en 1960 y Lincoln en 1860. Sus dos esposas perdieron hijos mientras vivían en la Casa Blanca. Ambos fueron asesinados un viernes. Lincoln en el teatro Ford y Kennedy en un automóvil fabricado por la empresa Ford. Los dos recibieron un disparo en la cabeza. Los dos sucesores se llamaban Johnson: Andrew Johnson, nacido en 1808, y Lyndon Johnson, nacido en 1908. Los dos magnicidas fueron asesinados antes del juicio. ¿Qué significan estas coincidencias? Nada. De eso quisiera convencerlos con este capítulo..." dice el autor. Otra de las coincidencias citadas tiene como tema los jugadores de fútbol argentinos Messi y Maradona. "...Al finalizar el Mundial de Fútbol de 2010 el diario Clarín publicó un juego de coincidencias entre Messi y Maradona, que parecía remedar el augurio de La Gaceta de Tucumán, comparándolo con el de 1982 en lugar del de 1986. En España 82, Maradona había jugado 5 partidos, así como Messi en Sudáfrica. "Parece increíble - dice el artículo-, pero es cierto: los dos fueron las máximas esperanzas argentinas y no sólo no respondieron a las expectativas sino que además tuvieron un promedio idéntico de Clarín de acuerdo a sus prestaciones (6,8)". "En la década de 1920, el sicólogo Carl Jung irrumpió con un concepto enigmático: el principio de sincronicidad. La idea confusa por cierto, consiste en la experiencia de dos eventos "coincidentes pero no causales", es decir, dos acontecimientos improbables, que no están relacionados casualmente pero cuya ocurrencia simultánea es "significativa". Este principio contiene uno de los rasgos salientes de las seudociencia: la ambigüedad y la imposibilidad de refutarlo. Como asegura Arthur Koestler en su interesante libro "Las raíces de las coincidencia": "Uno se pregunta por qué Jung creó estas complicaciones innecesarias acuñando un término que implica la simultaneidad, y luego explicando que no significa lo que significa". El análisis cuidadoso de las probabilidades revela que las coincidencias son inesquivables, que su acaecer no tiene nada de raro y que lo único sorprendente sería que no sucedieran. ...". El autor cita a Cicerón, quien tenía una idea bastante clara del evento azaroso:"... Sin embargo, debido al avance del cristianismo, este concepto fue rechazado. Para San Agustín, por ejemplo, nada ocurría por azar, ya que todo estaba controlado por Dios, de modo que lo azaroso era sólo una apariencia que reflejadaba la ignorancia humana y no la naturaleza misma de los hechos. Por lo tanto, el hombre debía someterse a la voluntad divina, en lugar de tratar de investigar el comportamiento regular que podía emerger de determinado número de sucesos...". Los juegos de azar familiarizaron a los jugadores con los datos y así fue cobrando forma la noción de probabilidad, de la mano de la timba. "...En el siglo XX el azar volvió a imponer su presencia intimidatoria frente a otros dogmas. La llegada del comunismo ortodoxo a la Unión Soviética en la década de 1930 significó
un cambio en la investigación estadística. Para los teóricos del partido, la estadística era una ciencia social, o una "ciencia de clase" y toda ciencia social debía subordinarse a una planificación central. La expresión "variable aleatoria" se traducía en ruso como "magnitud accidental"; y para los planificadores centrales eso implicaba un insulto. Durante esos años, prácticamente se abandonaron los métodos estadísticos, y si bien la investigación cobró nueva vitalidad durante los años cincuenta, la aplicación de métodos modernos de estadística tendría que esperar hasta la caída del Muro de Berlín en 1989...". Estos y otros temas son abordados por el autor, para pensar en esas coincidencias que tienden a ocurrir mucho más de lo que sospechamos.
Alberto Rojo
Alberto Rojo
Siglo Veintiuno Ediciones
(Buenos Aires)
Existe una tendencia a mitificar nuestra sorpresa ante lo improbable, a pensar que esas sincronicidades accidentales son las ramas visibles de una red de causas mágicas y no un mero resultado del azar. Alberto Rojo (Tucumán, Argentina) licenciado y doctor en física desenmascara las casualidades más famosas relacionadas con el cosmos, las fiestas de casamiento, los campeonatos de fútbol y los test de personalidad, entre muchas otras. Apela muchas veces a cuentos de autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, Rodolfo Wash, Aleksandr Pushkin, Ray Bradbury, Primo Levi, Guillermo Martínez, Arthur C. Clarke en entre varios más, donde está presente el tema del azar. "...Dentro del bosque de coincidencias, un ejemplo muy citado - publicado en la revista Time en 1964 - es el de los presidentes norteamericanos John F. Kennedy y Abraham Lincoln: Kennedy fue elegido en 1960 y Lincoln en 1860. Sus dos esposas perdieron hijos mientras vivían en la Casa Blanca. Ambos fueron asesinados un viernes. Lincoln en el teatro Ford y Kennedy en un automóvil fabricado por la empresa Ford. Los dos recibieron un disparo en la cabeza. Los dos sucesores se llamaban Johnson: Andrew Johnson, nacido en 1808, y Lyndon Johnson, nacido en 1908. Los dos magnicidas fueron asesinados antes del juicio. ¿Qué significan estas coincidencias? Nada. De eso quisiera convencerlos con este capítulo..." dice el autor. Otra de las coincidencias citadas tiene como tema los jugadores de fútbol argentinos Messi y Maradona. "...Al finalizar el Mundial de Fútbol de 2010 el diario Clarín publicó un juego de coincidencias entre Messi y Maradona, que parecía remedar el augurio de La Gaceta de Tucumán, comparándolo con el de 1982 en lugar del de 1986. En España 82, Maradona había jugado 5 partidos, así como Messi en Sudáfrica. "Parece increíble - dice el artículo-, pero es cierto: los dos fueron las máximas esperanzas argentinas y no sólo no respondieron a las expectativas sino que además tuvieron un promedio idéntico de Clarín de acuerdo a sus prestaciones (6,8)". "En la década de 1920, el sicólogo Carl Jung irrumpió con un concepto enigmático: el principio de sincronicidad. La idea confusa por cierto, consiste en la experiencia de dos eventos "coincidentes pero no causales", es decir, dos acontecimientos improbables, que no están relacionados casualmente pero cuya ocurrencia simultánea es "significativa". Este principio contiene uno de los rasgos salientes de las seudociencia: la ambigüedad y la imposibilidad de refutarlo. Como asegura Arthur Koestler en su interesante libro "Las raíces de las coincidencia": "Uno se pregunta por qué Jung creó estas complicaciones innecesarias acuñando un término que implica la simultaneidad, y luego explicando que no significa lo que significa". El análisis cuidadoso de las probabilidades revela que las coincidencias son inesquivables, que su acaecer no tiene nada de raro y que lo único sorprendente sería que no sucedieran. ...". El autor cita a Cicerón, quien tenía una idea bastante clara del evento azaroso:"... Sin embargo, debido al avance del cristianismo, este concepto fue rechazado. Para San Agustín, por ejemplo, nada ocurría por azar, ya que todo estaba controlado por Dios, de modo que lo azaroso era sólo una apariencia que reflejadaba la ignorancia humana y no la naturaleza misma de los hechos. Por lo tanto, el hombre debía someterse a la voluntad divina, en lugar de tratar de investigar el comportamiento regular que podía emerger de determinado número de sucesos...". Los juegos de azar familiarizaron a los jugadores con los datos y así fue cobrando forma la noción de probabilidad, de la mano de la timba. "...En el siglo XX el azar volvió a imponer su presencia intimidatoria frente a otros dogmas. La llegada del comunismo ortodoxo a la Unión Soviética en la década de 1930 significó
un cambio en la investigación estadística. Para los teóricos del partido, la estadística era una ciencia social, o una "ciencia de clase" y toda ciencia social debía subordinarse a una planificación central. La expresión "variable aleatoria" se traducía en ruso como "magnitud accidental"; y para los planificadores centrales eso implicaba un insulto. Durante esos años, prácticamente se abandonaron los métodos estadísticos, y si bien la investigación cobró nueva vitalidad durante los años cincuenta, la aplicación de métodos modernos de estadística tendría que esperar hasta la caída del Muro de Berlín en 1989...". Estos y otros temas son abordados por el autor, para pensar en esas coincidencias que tienden a ocurrir mucho más de lo que sospechamos.
Alberto Rojo
Nació en la provincia de Tucumán, Argentina, y obtuvo su doctorado en física en el Instituto Balseiro (Bariloche, Argentina); posteriormente desarrolló su vida profesional en los Estados Unidos, donde actualmente es profesor asociado en el departamento de física de la Oakland University. Ha publicado numerosos trabajos de investigación en revistas de primera línea, así como contribuciones sobre enseñanza de las ciencias y divulgación científica. Junto con sus tareas como físico ha desarrollado una notable carrera como músico: a los seis años empezó a estudiar piano y varios años después descubrió la guitarra, instrumento que ejecuta habitualmente. Ha participado en numerosos festivales y editado dos discos de su autoría (De visita, en la colección Guitarras del Mundo, y Para mi sombra).
miércoles, 4 de abril de 2012
El ángel de los barrios de Buenos Aires - Osvaldo Pérez Echegaray

El ángel de los barrios de Buenos Aires
Osvaldo Pérez Echegaray
Fotos Gianni Mestichelli
Ediciones de la Flor
(Buenos Aires)
Osvaldo Pérez Echegaray nos introduce en la ciudad de Buenos Aires, a la que Jorge Luis Borges definiera en el poema como "... se me hace tan eterna como el agua y el aire...", en una Buenos
Aires posmoderna. Inventa un personaje, Ángel Urbano,"... nacido al amparo de un misterioso impulso: batallar contra evidencias que propician engaños, escrutar los oscuros pliegues de la historia oficial, alumbrar con destellos de luz un universo de sombras; afanes que circulan a contramano de una realidad que responde a confusiones alentadas desde la entraña oscura del poder. Funciona en su alma como una compulsión empeñada en combatir la mentira...".
El libro El ángel de los barrios de Buenos Aires, pretende mostrar la "otra Buenos Aires" desde el Ángel Urbano que percibe realidades desde el cielo porteño.
Así, el ángel se pasea por los cafés de la ciudad, algo tan emblemático de Buenos Aires, que según cita el libro, Pío del Río Hortega, destacado histólogo convocado por Oxford, rechazó el honor del llamado académico y eligió Buenos Aires alegando una razón concluyente: sus cafés.
Parque Chas, el barrio de laberintos, que asombra a quien no lo conoce y donde la eternidad circular nos ha sido revelada. La Plaza de la Libertad, donde enfrente se alza el Teatro Coliseo, y desde dónde en 1920 la radiofonía difundió por primera vez la ópera completa Parsifal.
Mataderos, nacido como Nueva Chicago hacia fines del siglo XIX, donde los fines de semana la vieja recova del Mercado de Hacienda concetra la feria popular empeñada en mantener vivas las tradiciones campestres mediante espectáculos, música, bailes, artesanías y aun destrezas gauchescas como la carrera de sortijas.
Monserrat, el primer barrio de Buenos Aires, donde el primer aborigen abandona la Casa tomada, la primera cruz enclavada en la región, significado que alterna sacrificio y redención; la primera esperanza, la primera resignación y donde la Pirámide erigida para recordar la Revolución de 1810 que reconocía el restablecimiento de Fernando VII al trono español, simboliza la libertad....
Retiro, donde hoy llegan y parten miles de trabajadores a diario, con la esperanza de una vida digna, con la construcción de la nueva estación en 1908 tiene la fisonomía definitiva. Compiten en Retiro la modernidad del hotel Sheraton y los edificios inteligentes de Catalinas Norte con la antigua sobriedad de la Torre de los Ingleses y el gueto agazapado de la Terminal de ómnibus.
La Costanera, el Obelisco,el barrio de La Boca al que el pintor Benito Quinquela Martín pintó con sus colores, y donde inmigrantes genoveses, piamonteses, ligures, napolitanos y sicilianos llegaron con equipajes breves y sueños grandes.
Liniers, donde se aloja el Club Vélez Sarsfield y la iglesia de San Cayetano, consagrado segundo santuario argentino después de Luján. El Pasaje Bernardino Vélez, austeros cincuenta metros peatonales entre el 2900 de La Pampa y las vías del ferrocarril, un sorprendente pulmón vegetal, un mágico envés urbano. Boedo, barrio que fue cuna de los primeros teatros independientes, y donde la esquina de San Ignacio y Boedo fue tribuna proletaria del socialismo siempre atento al destino del hombre. Los cafés, que son muchos como el de la esquina de San Juan y Boedo, donde Homero Manzi escribiera las letras de tango, le dan identidad al barrio.
Y también el personaje del ángel hace un recorrido por Chacarita, Colegiales, Constitución, Caminito, Núñez, Parque Chacabuco, Parque Avellaneda, Coghlan, El Barrio de las ranas, Barrio Agronomía, Flore, Almagro, Subte Línea D, Monte Castro, Saavedra, Floresta, Villa Pueyrredón, Balvanera, Vélez Sarsfield, San Nicolás y Villa Urquiza, Río de la Plata, Avenida Corrientes, Barracas, Caballito, Belgrano R, La Paternal, Versalles, Villa Crespo, Cementerio de la Recoleta, Villa General Mitre, Villa Luro, Villa Lugano, Nueva Pompeya, Villa Riachuelo, Villa Santa Rita, Palermo, San Cristóbal, San Telmo, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Ortúzar, Villa Real, y también le da título a algunos lugares: Aqueronte Porteño - el Riachuelo, Villa Soldati, Sur - empieza del otro lado de Rivadavia -, Juan Recova, Parque Patricios, siempre con el punto de vista de este personaje que atisba la gran ciudad, donde otros ojos no quieren mirar y dice las palabras que otros no quieren pronunciar para presentar a los lectores una Buenos Aires con belleza e indiscutible magia e historia, y también lugares donde hay pobreza y marginación.
En cuanto a Sur, dice: "...No es cierto que el sur también existe, el Sur sólo existe, lo otro es el espejo irrespetuoso de los cambalaches con que la Civilización ahuma el alma, un falso reflejo de torres gemelas cayendo en una virtualidad agónica...".
El libro acompaña los textos con muy buenas fotografías de Gianni Mestichelli.
Osvaldo Pérez Echegaray
Fotos Gianni Mestichelli
Ediciones de la Flor
(Buenos Aires)
Osvaldo Pérez Echegaray nos introduce en la ciudad de Buenos Aires, a la que Jorge Luis Borges definiera en el poema como "... se me hace tan eterna como el agua y el aire...", en una Buenos
Aires posmoderna. Inventa un personaje, Ángel Urbano,"... nacido al amparo de un misterioso impulso: batallar contra evidencias que propician engaños, escrutar los oscuros pliegues de la historia oficial, alumbrar con destellos de luz un universo de sombras; afanes que circulan a contramano de una realidad que responde a confusiones alentadas desde la entraña oscura del poder. Funciona en su alma como una compulsión empeñada en combatir la mentira...".
El libro El ángel de los barrios de Buenos Aires, pretende mostrar la "otra Buenos Aires" desde el Ángel Urbano que percibe realidades desde el cielo porteño.
Así, el ángel se pasea por los cafés de la ciudad, algo tan emblemático de Buenos Aires, que según cita el libro, Pío del Río Hortega, destacado histólogo convocado por Oxford, rechazó el honor del llamado académico y eligió Buenos Aires alegando una razón concluyente: sus cafés.
Parque Chas, el barrio de laberintos, que asombra a quien no lo conoce y donde la eternidad circular nos ha sido revelada. La Plaza de la Libertad, donde enfrente se alza el Teatro Coliseo, y desde dónde en 1920 la radiofonía difundió por primera vez la ópera completa Parsifal.
Mataderos, nacido como Nueva Chicago hacia fines del siglo XIX, donde los fines de semana la vieja recova del Mercado de Hacienda concetra la feria popular empeñada en mantener vivas las tradiciones campestres mediante espectáculos, música, bailes, artesanías y aun destrezas gauchescas como la carrera de sortijas.
Monserrat, el primer barrio de Buenos Aires, donde el primer aborigen abandona la Casa tomada, la primera cruz enclavada en la región, significado que alterna sacrificio y redención; la primera esperanza, la primera resignación y donde la Pirámide erigida para recordar la Revolución de 1810 que reconocía el restablecimiento de Fernando VII al trono español, simboliza la libertad....
Retiro, donde hoy llegan y parten miles de trabajadores a diario, con la esperanza de una vida digna, con la construcción de la nueva estación en 1908 tiene la fisonomía definitiva. Compiten en Retiro la modernidad del hotel Sheraton y los edificios inteligentes de Catalinas Norte con la antigua sobriedad de la Torre de los Ingleses y el gueto agazapado de la Terminal de ómnibus.
La Costanera, el Obelisco,el barrio de La Boca al que el pintor Benito Quinquela Martín pintó con sus colores, y donde inmigrantes genoveses, piamonteses, ligures, napolitanos y sicilianos llegaron con equipajes breves y sueños grandes.
Liniers, donde se aloja el Club Vélez Sarsfield y la iglesia de San Cayetano, consagrado segundo santuario argentino después de Luján. El Pasaje Bernardino Vélez, austeros cincuenta metros peatonales entre el 2900 de La Pampa y las vías del ferrocarril, un sorprendente pulmón vegetal, un mágico envés urbano. Boedo, barrio que fue cuna de los primeros teatros independientes, y donde la esquina de San Ignacio y Boedo fue tribuna proletaria del socialismo siempre atento al destino del hombre. Los cafés, que son muchos como el de la esquina de San Juan y Boedo, donde Homero Manzi escribiera las letras de tango, le dan identidad al barrio.
Y también el personaje del ángel hace un recorrido por Chacarita, Colegiales, Constitución, Caminito, Núñez, Parque Chacabuco, Parque Avellaneda, Coghlan, El Barrio de las ranas, Barrio Agronomía, Flore, Almagro, Subte Línea D, Monte Castro, Saavedra, Floresta, Villa Pueyrredón, Balvanera, Vélez Sarsfield, San Nicolás y Villa Urquiza, Río de la Plata, Avenida Corrientes, Barracas, Caballito, Belgrano R, La Paternal, Versalles, Villa Crespo, Cementerio de la Recoleta, Villa General Mitre, Villa Luro, Villa Lugano, Nueva Pompeya, Villa Riachuelo, Villa Santa Rita, Palermo, San Cristóbal, San Telmo, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Ortúzar, Villa Real, y también le da título a algunos lugares: Aqueronte Porteño - el Riachuelo, Villa Soldati, Sur - empieza del otro lado de Rivadavia -, Juan Recova, Parque Patricios, siempre con el punto de vista de este personaje que atisba la gran ciudad, donde otros ojos no quieren mirar y dice las palabras que otros no quieren pronunciar para presentar a los lectores una Buenos Aires con belleza e indiscutible magia e historia, y también lugares donde hay pobreza y marginación.
En cuanto a Sur, dice: "...No es cierto que el sur también existe, el Sur sólo existe, lo otro es el espejo irrespetuoso de los cambalaches con que la Civilización ahuma el alma, un falso reflejo de torres gemelas cayendo en una virtualidad agónica...".
El libro acompaña los textos con muy buenas fotografías de Gianni Mestichelli.
martes, 27 de marzo de 2012
Culturas juveniles - Rossana Reguillo

Culturas juveniles
Formas políticas del desencanto
Rossana Reguillo
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
Los jóvenes han elaborado sus propias formas de organización que actúan hacia el exterior
-en sus relaciones con los otros - como criterios de protección y seguridad ante un orden
que los excluye y, hacia el interior, como espacios de pertenencia y adscripción identitaria,
a partir de los cuales es posible generar un sentido compartido sobre un mundo incierto.
La anarquía, los grafitis urbanos, sus músicas, los consumos culturales, la toma de la palabra
a través de nuevos y cada vez más sofisticados dispositivos digitales, la protesta, la huida,
sus silencios, la búsqueda de alternativas y los compromisos itinerantes deben ser leídos
como formas de actuación política no institucionalizada y no como prácticas más o menos
inofensivas de un montón de inadaptados.
Mucho más allá del ejercicio académico, los jóvenes latinoamericanos, sean argentinos,
colombianos, salvadoreños o mexicanos, los jovenes sin adjetivos, son un importante espejo
que permite analizar hacia dónde se mueve una sociedad; y el protagonismo que han adquirido
en la agenda pública durante los últimos veinte años expresa de múltiples maneras el profundo
malestar que nos habita, dice la autora.
La juventud, tal como hoy la conocemos, es propiamente una invención de la posguerra. En efecto, finalizado el conflicto bélico, quedó conformado un nuevo orden internacional que trazó una geografía política según la cual los vencedores accedían a inéditos estándares de vida e imponían sus estilos y valores. La sociedad reivindicó la condición de los niños y los jóvenes como sujetos de derecho y, sobre todo en el caso de estos últimos, como sujetos de consumo.
En el período de la posguerra, las sociedades del primer mundo alcanzaron una insospechada esperanza de vida, lo que tuvo repercusiones directas en la llamada "vida socialmente productiva". El envejecimiento tardío, gracias a las conquistas científicas y tecnológicas, reorganizó los procesos de inserción de los segmentos más jóvenes en la sociedad. Para restablecer el equilibrio en la balanza de la población económicamente activa, la incorporación de las generaciones de relevo tenía que posponerse, lo cual implicaba que los jóvenes fueran retenidos durante un período más largo en las instituciones educativas.
La ampliación de los rasgos de edad para la instrucción no es sólo una forma inocente de repartir el conocimiento social, sino también y principalmente, un mecanismo de control social y un dispositivo de autorregulación vinculado a otras variables. Fue también en la posguerra cuando emergió una poderosa industria cultural que ofrecía por primera vez bienes exclusivos para el consumo de los jóvenes. Aunque no el único, el ámbito de la industria musical se constituyó como el más espectacular. En el caso de los Estados Unidos, principal difusor de lo que sería "el nuevo continente social de la adolescencia" - como ha llamado Yonnet (1988) al mundo juvenil - las ventas de discos pasaron de 277 millones en 1955 a 600 millones en 1959, y en 1973 llegaron a 2000 millones (Hobsbawm, 1995). El acceso a un mundo de bienes, posibilitado por el poder adquisitivo de los jóvenes de los países desarrollados, delineó señales identitarias que se reconocerían e internacionalizarían rápidametne. Para el historiador Eric Hobsbawm, la cultura juvenil se convirtió en la matriz de la revolución cultural del siglo XX, visible en los comportamientos y las costumbres, pero sobre todo en el modo de disponer del ocio, que configurarían cada vez más el ambiente que respiraban las mujeres y los hombres urbanos.
Este libro se propone mostrar que la categoría de “joven” exige algo más que parámetros biológicos para ser plenamente comprendida. Con una vasta experiencia de campo en los territorios juveniles, Rossana Reguillo restituye la complejidad de los procesos mediante los cuales las nuevas culturas emergentes (taggers, ravers, rastas, etc.) ponen en crisis e interpelan a las retóricas oficiales. Porque los jóvenes no son el futuro, sino el presente actuante, su potencia de cambio, e interrogarlos es un modo de atisbar los modos en que la sociedad se inventa a sí misma.-en sus relaciones con los otros - como criterios de protección y seguridad ante un orden
que los excluye y, hacia el interior, como espacios de pertenencia y adscripción identitaria,
a partir de los cuales es posible generar un sentido compartido sobre un mundo incierto.
La anarquía, los grafitis urbanos, sus músicas, los consumos culturales, la toma de la palabra
a través de nuevos y cada vez más sofisticados dispositivos digitales, la protesta, la huida,
sus silencios, la búsqueda de alternativas y los compromisos itinerantes deben ser leídos
como formas de actuación política no institucionalizada y no como prácticas más o menos
inofensivas de un montón de inadaptados.
Mucho más allá del ejercicio académico, los jóvenes latinoamericanos, sean argentinos,
colombianos, salvadoreños o mexicanos, los jovenes sin adjetivos, son un importante espejo
que permite analizar hacia dónde se mueve una sociedad; y el protagonismo que han adquirido
en la agenda pública durante los últimos veinte años expresa de múltiples maneras el profundo
malestar que nos habita, dice la autora.
La juventud, tal como hoy la conocemos, es propiamente una invención de la posguerra. En efecto, finalizado el conflicto bélico, quedó conformado un nuevo orden internacional que trazó una geografía política según la cual los vencedores accedían a inéditos estándares de vida e imponían sus estilos y valores. La sociedad reivindicó la condición de los niños y los jóvenes como sujetos de derecho y, sobre todo en el caso de estos últimos, como sujetos de consumo.
En el período de la posguerra, las sociedades del primer mundo alcanzaron una insospechada esperanza de vida, lo que tuvo repercusiones directas en la llamada "vida socialmente productiva". El envejecimiento tardío, gracias a las conquistas científicas y tecnológicas, reorganizó los procesos de inserción de los segmentos más jóvenes en la sociedad. Para restablecer el equilibrio en la balanza de la población económicamente activa, la incorporación de las generaciones de relevo tenía que posponerse, lo cual implicaba que los jóvenes fueran retenidos durante un período más largo en las instituciones educativas.
La ampliación de los rasgos de edad para la instrucción no es sólo una forma inocente de repartir el conocimiento social, sino también y principalmente, un mecanismo de control social y un dispositivo de autorregulación vinculado a otras variables. Fue también en la posguerra cuando emergió una poderosa industria cultural que ofrecía por primera vez bienes exclusivos para el consumo de los jóvenes. Aunque no el único, el ámbito de la industria musical se constituyó como el más espectacular. En el caso de los Estados Unidos, principal difusor de lo que sería "el nuevo continente social de la adolescencia" - como ha llamado Yonnet (1988) al mundo juvenil - las ventas de discos pasaron de 277 millones en 1955 a 600 millones en 1959, y en 1973 llegaron a 2000 millones (Hobsbawm, 1995). El acceso a un mundo de bienes, posibilitado por el poder adquisitivo de los jóvenes de los países desarrollados, delineó señales identitarias que se reconocerían e internacionalizarían rápidametne. Para el historiador Eric Hobsbawm, la cultura juvenil se convirtió en la matriz de la revolución cultural del siglo XX, visible en los comportamientos y las costumbres, pero sobre todo en el modo de disponer del ocio, que configurarían cada vez más el ambiente que respiraban las mujeres y los hombres urbanos.
Esta nueva edición, que actualiza y amplía un libro que ya se ha convertido en un clásico, aspira a mantener activo un debate fundamental: el de las y los jóvenes que hacen el mundo del mañana.
Rossana Reguillo es doctora en Ciencias Sociales, especializada en Antropología social; profesora – investigadora del Departamento de Estudios Socioculturales del ITESO; investigadora Nacional SIN (Sistema Nacional de Investigadores, nivel III), y miembro de la Academia Mexicana de las Ciencias. Ha impartido clases como docente invitada en varias universidades de Latinoamérica, España y los Estados Unidos. Ha sido Tinker Visiting Profesor en el Center for Latinamerican Studies (Universidad de Stanford, 2001), catedrática UNESCO en Comunicación (Universidad Autónoma de Barcelona y Universidad Javeriana de Bogotá, 2004), y Andrés Bello Chair en Cultura y Civilización Latinoamericanas (Universidad de Nueva York, 2011).
Es autora, entre otros libros, de La construcción simbólica de la ciudad (1996), Horizontes fragmentados. Comunicación, cultura, pospolítica (2005), y coordinadora de Los jóvenes en México (2010).
jueves, 22 de marzo de 2012
Nanina - Germán García

Nanina
Germán García
Prólogo de Ricardo Piglia
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
La serie del recienvenido dirigida por Ricardo Piglia en Fondo de Cultura Económica ha editado
recientemente la novela Nanina, de Germán García. "Frente al rigor impuesto por Borges, frente a la defensa estetizada del cuento de cinco mil palabras como forma pura, Nanina recordaba que había otros modos de hacer literatura y encontraba nuevos espacios para la experimentación y la aventura" dice Piglia en el prólogo. "Aquí lo que se narra es la épica del estar lejos de casa, perdido en el mundo; no hay rebeldía adolescente o inversión de valores, sino un escape hacia el lirismo, la sexualidad y la fantasía. En Nanina - como en El juguete rabioso - la literatura es la tabla de salvación: lo que se escribe, y el descubrimiento del poder del lenguaje, permiten desoír el oráculo familiar, las determinaciones sociales y el destino heredado. Esa aspiración a la fuga le da al libro una euforia narraiva que seguramente fue lo que percibieron los censores cuando lo prohibieron en 1968, a pocos meses de su publicación...", afirma Ricardo Piglia.
Nanina está escrita con una prosa sugerente que se va deslizando en imágenes. Empieza con la
narración del protagonista en primera persona, describe personajes familiares que incluyen a Nanina, la perra y mascota de la familia. De la primera persona el narrador pasa a la segunda y luego a la primera. El padre del narrador y Nanina se convierten en los personajes principales del primer tramo de la novela. En un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Junín, el deseo del protagonista es hacer un camino distinto al del padre, un hombre que trabaja como mecánico y se hunde en el alcoholismo: "...Papá quería un camino donde la memoria no se anule para olvidar las cosas vergonzantes, un camino que no tuviera vergüenza ni martirio; sólo infancias de hombres. En ese camino imaginado y deseado buscó un rincón de luz, fervientemente luz; sus ojos y la luz; Estabas condenado a no encontrar nada de luz porque nunca abandonaste tus recuerdos inútiles...". "... Este tu corazón que no es el tuyo no sirve para la ciudad, es un
corazón para los fideos del domingo, para la vida y el llanto; no para el mundo, no para la vida de la ciudad...".
Después de algunas páginas donde el padre del protagonista y Nanina han muerto, del pueblo de provincia el protagonista pasa directamente a la gran ciudad y a un bar: "...Llego al bar de la calle Uruguay obsesionado por la idea de escapar sin movimiento, digamos, escapar de fronteras, estarse loco un tiempo en otro lado...".
Germán García nació en Junín, provincia de Buenos Aires. Es escritor y psicoanalista y ha fundado numerosas instituciones y revistas vinculadas a ambos campos. Nanina es su primera novela y fue publicada en 1968. Es autor además de las novelas Cancha rayada (1970), La Via Regia (1975), Perdido (1983), Parte de la fuga (1999) y La fortuna (2004). Ha publicado también numerosos ensayos, entre los que se cuentan: Macedonio Fernández, la escritura en objeto (1975), La entrada del psicoanálisis en la Argentina (1978) y El psicoanálisis y los debates culturales (2005). Fondo de Cultura Económica ha publicado Nanina (2012).
Germán García
Prólogo de Ricardo Piglia
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
La serie del recienvenido dirigida por Ricardo Piglia en Fondo de Cultura Económica ha editado
recientemente la novela Nanina, de Germán García. "Frente al rigor impuesto por Borges, frente a la defensa estetizada del cuento de cinco mil palabras como forma pura, Nanina recordaba que había otros modos de hacer literatura y encontraba nuevos espacios para la experimentación y la aventura" dice Piglia en el prólogo. "Aquí lo que se narra es la épica del estar lejos de casa, perdido en el mundo; no hay rebeldía adolescente o inversión de valores, sino un escape hacia el lirismo, la sexualidad y la fantasía. En Nanina - como en El juguete rabioso - la literatura es la tabla de salvación: lo que se escribe, y el descubrimiento del poder del lenguaje, permiten desoír el oráculo familiar, las determinaciones sociales y el destino heredado. Esa aspiración a la fuga le da al libro una euforia narraiva que seguramente fue lo que percibieron los censores cuando lo prohibieron en 1968, a pocos meses de su publicación...", afirma Ricardo Piglia.
Nanina está escrita con una prosa sugerente que se va deslizando en imágenes. Empieza con la
narración del protagonista en primera persona, describe personajes familiares que incluyen a Nanina, la perra y mascota de la familia. De la primera persona el narrador pasa a la segunda y luego a la primera. El padre del narrador y Nanina se convierten en los personajes principales del primer tramo de la novela. En un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Junín, el deseo del protagonista es hacer un camino distinto al del padre, un hombre que trabaja como mecánico y se hunde en el alcoholismo: "...Papá quería un camino donde la memoria no se anule para olvidar las cosas vergonzantes, un camino que no tuviera vergüenza ni martirio; sólo infancias de hombres. En ese camino imaginado y deseado buscó un rincón de luz, fervientemente luz; sus ojos y la luz; Estabas condenado a no encontrar nada de luz porque nunca abandonaste tus recuerdos inútiles...". "... Este tu corazón que no es el tuyo no sirve para la ciudad, es un
corazón para los fideos del domingo, para la vida y el llanto; no para el mundo, no para la vida de la ciudad...".
Después de algunas páginas donde el padre del protagonista y Nanina han muerto, del pueblo de provincia el protagonista pasa directamente a la gran ciudad y a un bar: "...Llego al bar de la calle Uruguay obsesionado por la idea de escapar sin movimiento, digamos, escapar de fronteras, estarse loco un tiempo en otro lado...".
Germán García nació en Junín, provincia de Buenos Aires. Es escritor y psicoanalista y ha fundado numerosas instituciones y revistas vinculadas a ambos campos. Nanina es su primera novela y fue publicada en 1968. Es autor además de las novelas Cancha rayada (1970), La Via Regia (1975), Perdido (1983), Parte de la fuga (1999) y La fortuna (2004). Ha publicado también numerosos ensayos, entre los que se cuentan: Macedonio Fernández, la escritura en objeto (1975), La entrada del psicoanálisis en la Argentina (1978) y El psicoanálisis y los debates culturales (2005). Fondo de Cultura Económica ha publicado Nanina (2012).
lunes, 12 de marzo de 2012
En breve cárcel - Sylvia Molloy

En breve cárcel
Sylvia Molloy
Prólogo de Ricardo Piglia
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
Había leído la novela En breve cárcel de Sylvia Molloy hace ya varios años. También, como comenta Ricardo Piglia en el prólogo, me impactó el tono íntimo de la novela. "Más allá de la intriga y de las peripecias, hay un tono que define el modo en que la historia se mueve y fluye. No se trata del estilo - de la elegancia en la disposición de las palabras que es un sello de la autora -, sino de la cadencia y los sentimientos del relato. En definitiva, el tono define la relación emocional que el narrador mantiene con la historia que está contando..." afirma Piglia.
"En breve cárcel" son las primeras palabras de una estrofa de Quevedo:
"En breve cárcel traigo aprisionado.
con toda su familia de oro anuente,
El cerco de la luz resplandeciente,
Y grande imperio del amor cerrado".
Quevedo,
"Retrato de Lisi que traía en una sortija"
El relato de la novela reproduce los movimientos de la pasión amorosa. "La novela se instala en el presente porque el presente es el tiempo de la pasión, y trata de no salir del cuarto donde se espera -o se desea - que vuelva a suceder lo ya sucedido. Hay unidad de tiempo y de lugar entonces, pero no hay tragedia porque las mujeres de la novela son amigas o amantes, rivales o cómplices pero construyen sus intrigas alejadas del mundo masculino y de la lógica conyugal. Parecen vivir - o querer vivir - una nueva forma del amor cortés, sin propiedad y sin ley, en el que sólo persiste la luminosa inmediatez del deseo..." escribe Piglia.
El tono íntimo de En breve cárcel va atrapando al lector, por ejemplo en este párrafo: "...Para que Renata viniera, y porque Renata no ha venido, ha empezado a escribir. Nunca logró describirla, lo intenta, no lo consigue. Relee sus papeles, encuentra cartas, notas. Sabe por otra parte que Renata también guarda sus cartas y que esta historia, en una de sus versiones, ya ha sido escrita.
Al anotar esta realidad la empobrece, la destiñe. Alguien le dijo una vez: "Escribo sobre mí porque soy la persona más interesante que conozco". Querría decir lo mismo pero suena falso. Sin embargo se escribirá, una y otra vez, sin punto fijo, sin personaje fijo, sin saber adónde va...".
Sylvia Molloy
Prólogo de Ricardo Piglia
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
Había leído la novela En breve cárcel de Sylvia Molloy hace ya varios años. También, como comenta Ricardo Piglia en el prólogo, me impactó el tono íntimo de la novela. "Más allá de la intriga y de las peripecias, hay un tono que define el modo en que la historia se mueve y fluye. No se trata del estilo - de la elegancia en la disposición de las palabras que es un sello de la autora -, sino de la cadencia y los sentimientos del relato. En definitiva, el tono define la relación emocional que el narrador mantiene con la historia que está contando..." afirma Piglia.
"En breve cárcel" son las primeras palabras de una estrofa de Quevedo:
"En breve cárcel traigo aprisionado.
con toda su familia de oro anuente,
El cerco de la luz resplandeciente,
Y grande imperio del amor cerrado".
Quevedo,
"Retrato de Lisi que traía en una sortija"
El relato de la novela reproduce los movimientos de la pasión amorosa. "La novela se instala en el presente porque el presente es el tiempo de la pasión, y trata de no salir del cuarto donde se espera -o se desea - que vuelva a suceder lo ya sucedido. Hay unidad de tiempo y de lugar entonces, pero no hay tragedia porque las mujeres de la novela son amigas o amantes, rivales o cómplices pero construyen sus intrigas alejadas del mundo masculino y de la lógica conyugal. Parecen vivir - o querer vivir - una nueva forma del amor cortés, sin propiedad y sin ley, en el que sólo persiste la luminosa inmediatez del deseo..." escribe Piglia.
El tono íntimo de En breve cárcel va atrapando al lector, por ejemplo en este párrafo: "...Para que Renata viniera, y porque Renata no ha venido, ha empezado a escribir. Nunca logró describirla, lo intenta, no lo consigue. Relee sus papeles, encuentra cartas, notas. Sabe por otra parte que Renata también guarda sus cartas y que esta historia, en una de sus versiones, ya ha sido escrita.
Al anotar esta realidad la empobrece, la destiñe. Alguien le dijo una vez: "Escribo sobre mí porque soy la persona más interesante que conozco". Querría decir lo mismo pero suena falso. Sin embargo se escribirá, una y otra vez, sin punto fijo, sin personaje fijo, sin saber adónde va...".
"...Del otro lado, en un tiempo incierto - están las memorias de la infancia, de los amigos, de los trabajos, de la vida familiar. Parecen estar ahí para marcar todavía con más nitidez, la irrealidad de todo lo que no sea la inminencia del cuerpo deseado..." dice Ricardo Piglia en el prólogo y además: "Conozco pocas novelas que hayan narrado con tanta intensidad y belleza la historia de una pasión".
En esta época en que se editan tantos libros y no se sabe ya qué elegir para leer, es recomendable leer esta novela para gratificarnos como lectores, para sentir nuevamente el placer de la lectura y de la buena literatura.
Sylvia Molloy nació en Buenos Aires y vive en Estados Unidos desde hace más de 30 años. Actualmente es Albert Schweitzer Professor Emérita de la Universidad de Nueva York, donde dirigió durante varios años el programa de escritura creativa en español. En breve cárcel es su primera novela y fue publicada en 1981. Es autora además de las novelas El común olvido (2002), y Desarticulaciones (2010) y del libro de relatos Varia imaginación (2003). Ha publicado también los ensayos Las letras de Borges (1979) y Acto de presencia (1996).
lunes, 5 de marzo de 2012
Pedagogía de la autonomía - Paulo Freire

Paulo Freire
Pedagogía de la autonomía
Pedagogía de la autonomía
Saberes necesarios para la
práctica educativa
Siglo Veintiuno Editores
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
El pedagogo brasileño Paulo Freire vuelve en el libro Pedagogía de la autonomía, recientemente reeditado por Siglo Veintiuno Editores, sobre los temas que lo han ocupado a lo largo de su extensa trayectoria como profesor y como ensayista, en particular sobre aquellos aspectos que definen el alcance de la enseñanza. Con el vigor de la palabra oral y la precisión conceptual de quien revista constantemente sus propias ideas, el autor sostiene que la tarea de enseñar no puede quedar reducida a la transmisión de contenidos o destrezas; por el contrario, debe avanzar un paso más, a fin de comprometer a los docentes y a los alumnos con su entorno social y cultural. La dimensión ética es la que permite integrar y respetar al otro, comprender los cambios propios y los ajenos, reconocer la injusticia y trabajar para revertirla, construir un sentido de autonomía y responsabilidad personal. Por eso, no puede estar ausente de ningún vínculo, menos aún del que se establece entre quien enseña y quienes aprenden.
Para Paulo Freire, enseñar no existe sin aprender y viceversa, y fue aprendiendo socialmente como a lo largo de la historia, mujeres y hombres descubrieron que era posible enseñar. Fue así, aprendiendo en forma social, que con el transcurso de los tiempos mujeres y hombres percibieron que era posible -después, preciso - trabajar maneras, caminos, métodos de enseñar. Aprender precedió a enseñar o, en otras palabras, enseñar se diluía en la experiencia realmente fundadora de aprender. Freire dice:"No temo decir que carece de validez la enseñanza que no resulta en un aprendizaje en el que el aprendiz no se volvió capaz de recrear o de rehacer lo enseñado, en el que lo enseñado que no fue aprehendido no pudo ser realmente aprendido por el aprendiz. Cuando vivimos la autenticidad exigida por la práctica de enseñar-aprender participamos de una experiencia total, directiva, política, ideológica, gnoseológica, pedagógica, estética y ética, en la cual la belleza debe estar de acuerdo con la decencia y la seriedad...".
Enseñar exige riesgo, asunción de lo nuevo y rechazo de cualquier forma de discriminación
"Es propio del pensar acertado la disponibilidad al riesgo, la asunción de lo nuevo que no puede ser negado o recibido solo porque es nuevo, así como el criterio de rechazo a lo viejo no es solamente cronológico. Lo viejo que preserva su validez o que encarna una tradición o marca una presencia en el tiempo continúa siendo nuevo.
También el rechazo definitivo a cualquier forma de discriminación forma parte del pensar acertadamente.
La práctica prejuiciosa de raza, clase, género, ofende la sustantividad del ser humano y niega radicalmente la democracia. Cuán lejos estamos de ella cuando vivimos en la impunidad de los que matan niños en las calles, de los que asesinan campesinos que luchan por sus derechos, de los que discriminan a los negros, de los que subestiman a las mujeres....".
"A veces temo que algún lector o lectora, incluso no totalmente convertido al "pragmatismo" neoliberal pero ya tocado por él, diga que, soñador, continúo hablando de una educación de ángeles y no de mujeres y hombres. Sin embargo, lo que he dicho hasta ahora se refiere radicalmente a la naturaleza de mujeres y hombres. Naturaleza entendida como algo que se constituye social e históricamente y no como un a priori de la Historia...".
Enseñar exige la corporificación de las palabras en el ejemplo
El profesor que realmente enseña, es decir, que trabaja los contenidos en el marco del rigor del pensar acertado, niega, por falsa, la fórmula farisaica del "haga lo que mando y no lo que hago". Quien piensa acertadamente está cansado de saber que las palabras a las que les falta la corporeidad del ejemplo valen poco o casi nada. Pensar acertadamente es hacer acertadamente.
¿Qué pueden pensar alumnos serios de un profesor que dos semestres atrás, hablaba casi con ardor sobre la necesidad de la lucha por la autonomía de las clases populares y hoy, si bien afirma que no cambió, tiene un discurso pragmático contra los sueños y practica la transferencia de saber del profesor hacia el alumno?¿Qué decir de la profesora que, ayer de izquierda, defendía la formación de la clase trabajadora y hoy, pragmática, se satisface, inclinada ante el fatalismo
neoliberal, con el simple adiestramiento del obrero, e insiste, sin embargo, en que es progresista? No existe el pensar acertado fuera de una práctica testimonial que lo refuerza en lugar de desdecirlo. Al profesor no le es posible considerar que piensa acertadamente cuando al mismo tiempo le pregunta al alumno si "sabe con quien está hablando."
El clima de quien piensa acertadamente es el de quien busca seriamente la seguridad en la argumentación, es el de quien, al discordar con su oponente, no tiene por qué alimentar contra él o contra ella una rabia desmedida, a veces mayor
que la propia razón de la discordancia...".
domingo, 4 de marzo de 2012
Tiempo del corazón- Correspondencia Ingeborg Bachmann y Paul Celan

Tiempo del corazón
Correspondencia
Ingeborg Bachmann Y
Paul Celan
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
En las grandes historias de amor todos encontramos nuestra propia historia.
Tiempo del corazón, Correspondencia Ingeborg Bachmann y Paul Celan, reúne las cartas entre
los dos poetas en lengua alemana más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
Celan y Bachmann se encuentran en la primavera de Viena en 1948. Pocos días después de
conocerse, Paul Celan le dedica el poema "En Egipto", con el que inaugura un diálogo epistolar
íntimo y apasionado que se extiende durante más de quince años. La correspondencia y los
encuentros personales se interrumpen cuando las crisis psíquicas del poeta se agudizan, a fines
de 1961 - hay una última carta de 1967 -. La relación entre ellos fue amorosa e intelectual y con-
densó las preocupaciones históricas y literarias más dramáticas y urgentes de la Europa de la
segunda posguerra.
Tiempo del corazón reúne casi doscientas cartas que permiten reconocer las tensiones con la propia escritura, las reflexiones sobre la literatura, el desasosiego y los temores con respecto a la época, la relación con otros escritores y con los críticos, y, también, las distancias, los desencuentros y los silencios. En todas ellas, hay un trasfondo:la lucha por confiar en el lenguaje y alcanzar la palabra, y el esfuerzo de ambos por mantener algún tipo de relación a lo largo de los años. Ingeborg Bachmann era una estudiante de filosofía que se afilió tempranamente al partido PNSTA, y Paul Celan, un judío de Czernowitz, de lengua alemana, sin Estado, que había perdido a sus padres en un campo de concentración alemán y era a su vez sobreviviente de un campo de trabajo rumano. De esa diferencia infranqueable, Paul Celan, deriva su escritura como un poeta judío para lectores en lengua alemana y el gran reto que le plantea a una poesía en lengua alemana después de la catástrofe; para ella, Ingeborg Bachmann que ya antes de este encuentro se había confrontado con el pasado reciente alemán y austríaco, esa diferencia se convierte
en un nuevo impulso para luchar durante toda la vida contra el olvido, y también un impulso para comprometerse con la poesía de Celan.
La escritura ocupa el centro de la vida de ambos corresponsales, a quienes en los años cincuenta se solía mencionar sin solución de continuidad como los principales representantes de la lírica de posguerra en lengua alemana. Pero para ninguno de los dos escribir es algo sencillo, tampoco escribir cartas. La lucha por el lenguaje, la disputa con la palabra, adquiere un lugar central en la correspondencia. Continuamente se habla de cartas no enviadas: algunas no salen y son desechadas, algún que otro intento se guarda de todas formas y está entre las cartas como testimonio de una duda. Otros borradores se adjuntan a cartas muy posteriores, no siempre completos porque hay algunas cosas de las que el interlocutor no debe enterarse; también el tiempo transcurrido entremedio los "atenúa", y así pueden transmitir lo que en su momento no se le podía decir al otro. Mejor dicho: lo que no se podía escribir. Porque sobre todo Bachmann le tiene más fe a lo oral, a veces incluso al relato de amigos mediadores que, como dice ella, pueden describir mejor las dificultades. Un "tu sabes" y un "tú ya sabes" sustituyen muchas veces la manifestación directa; hay telegramas o cartas breves que anuncian otras cartas más extensas que después no siempre llegan. Y siempre los pedidos de cartas, el mendigarlas incluso: Bachmann reduce sus pretensiones a un "Escríbeme simplemente", y Celan evidencia, en una frase bastante poco ortodoxa: lo difícil que se le hace incluso ese pedido: "Ahora te escribo, no más que unas líneas para pedirte también que escribas unas líneas". El silencio sostenido del otro hace que el que espera a veces también se ponga a pensar en los motivos que puede haber dado él: "porque con mi catarata de palabras al teléfono te lo hice aun más difícil" o "Tal vez no te haya escrito una carta muy inteligente". A veces lo único que queda es invocar las posibilidades del diálogo: "Encontremos las palabras".
El libro incluye además las correspondencias entre Ingeborg Bachmann y Gisèle- Lestrange y Entre Paul Celan y Max Frisch.
Correspondencia
Ingeborg Bachmann Y
Paul Celan
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
En las grandes historias de amor todos encontramos nuestra propia historia.
Tiempo del corazón, Correspondencia Ingeborg Bachmann y Paul Celan, reúne las cartas entre
los dos poetas en lengua alemana más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
Celan y Bachmann se encuentran en la primavera de Viena en 1948. Pocos días después de
conocerse, Paul Celan le dedica el poema "En Egipto", con el que inaugura un diálogo epistolar
íntimo y apasionado que se extiende durante más de quince años. La correspondencia y los
encuentros personales se interrumpen cuando las crisis psíquicas del poeta se agudizan, a fines
de 1961 - hay una última carta de 1967 -. La relación entre ellos fue amorosa e intelectual y con-
densó las preocupaciones históricas y literarias más dramáticas y urgentes de la Europa de la
segunda posguerra.
Tiempo del corazón reúne casi doscientas cartas que permiten reconocer las tensiones con la propia escritura, las reflexiones sobre la literatura, el desasosiego y los temores con respecto a la época, la relación con otros escritores y con los críticos, y, también, las distancias, los desencuentros y los silencios. En todas ellas, hay un trasfondo:la lucha por confiar en el lenguaje y alcanzar la palabra, y el esfuerzo de ambos por mantener algún tipo de relación a lo largo de los años. Ingeborg Bachmann era una estudiante de filosofía que se afilió tempranamente al partido PNSTA, y Paul Celan, un judío de Czernowitz, de lengua alemana, sin Estado, que había perdido a sus padres en un campo de concentración alemán y era a su vez sobreviviente de un campo de trabajo rumano. De esa diferencia infranqueable, Paul Celan, deriva su escritura como un poeta judío para lectores en lengua alemana y el gran reto que le plantea a una poesía en lengua alemana después de la catástrofe; para ella, Ingeborg Bachmann que ya antes de este encuentro se había confrontado con el pasado reciente alemán y austríaco, esa diferencia se convierte
en un nuevo impulso para luchar durante toda la vida contra el olvido, y también un impulso para comprometerse con la poesía de Celan.
La escritura ocupa el centro de la vida de ambos corresponsales, a quienes en los años cincuenta se solía mencionar sin solución de continuidad como los principales representantes de la lírica de posguerra en lengua alemana. Pero para ninguno de los dos escribir es algo sencillo, tampoco escribir cartas. La lucha por el lenguaje, la disputa con la palabra, adquiere un lugar central en la correspondencia. Continuamente se habla de cartas no enviadas: algunas no salen y son desechadas, algún que otro intento se guarda de todas formas y está entre las cartas como testimonio de una duda. Otros borradores se adjuntan a cartas muy posteriores, no siempre completos porque hay algunas cosas de las que el interlocutor no debe enterarse; también el tiempo transcurrido entremedio los "atenúa", y así pueden transmitir lo que en su momento no se le podía decir al otro. Mejor dicho: lo que no se podía escribir. Porque sobre todo Bachmann le tiene más fe a lo oral, a veces incluso al relato de amigos mediadores que, como dice ella, pueden describir mejor las dificultades. Un "tu sabes" y un "tú ya sabes" sustituyen muchas veces la manifestación directa; hay telegramas o cartas breves que anuncian otras cartas más extensas que después no siempre llegan. Y siempre los pedidos de cartas, el mendigarlas incluso: Bachmann reduce sus pretensiones a un "Escríbeme simplemente", y Celan evidencia, en una frase bastante poco ortodoxa: lo difícil que se le hace incluso ese pedido: "Ahora te escribo, no más que unas líneas para pedirte también que escribas unas líneas". El silencio sostenido del otro hace que el que espera a veces también se ponga a pensar en los motivos que puede haber dado él: "porque con mi catarata de palabras al teléfono te lo hice aun más difícil" o "Tal vez no te haya escrito una carta muy inteligente". A veces lo único que queda es invocar las posibilidades del diálogo: "Encontremos las palabras".
El libro incluye además las correspondencias entre Ingeborg Bachmann y Gisèle- Lestrange y Entre Paul Celan y Max Frisch.
sábado, 3 de marzo de 2012
La vida posible de un artista- Christian Boltanski-Catherine Grenier

Christian Boltanski
Catherine Grenier
Catherine Grenier
La vida posible de un artista
Ediciones de la Flor
Traducción: Mariela Varas
(Buenos Aires)
Christian Boltanski está considerado como uno de los artistas contemporáneos internacionales de mayor relieve en la actualidad. Nacido en París en 1944, Boltanski ha desarrollado su propuesta estética en torno al concepto de memoria y con éste el de archivo, como espacio a construir, presente en un gran número de sus obras.
Ediciones de la Flor ha publicado el libro Christian Boltanski La vida posible de un artista a fines del 2011. El libro fue presentado en el Centro Cultural Borges, en el Auditorio de la Universidad de Tres de Febrero donde Boltanski también participó en un diálogo público con Diana Wechsler, directora de la Maestría en Curaduría de la Universidad de Tres de Febrero.
El libro publicado por Ediciones de la Flor es un diálogo entre Boltanski y Catherine Grenier. Acerca de éste, Grenier dice:
"En febrero de 2005 le propuse a Christian Boltanski componer una autobiografía con forma de “confesión” dictada. Nos reunimos casi todas las semanas durante un año, para mantener largas sesiones grabadas. Las entrevistas, que Christian Boltanski comparó enseguida con un psicoanálisis, se basaron en una regla del juego muy precisa: contar su vida, como su obra, y evitar toda modificación o censura de la palabra confiada LIVRÉE.
El día de su aparición, Christian Boltanski no leyó ni las transcripciones de nuestros encuentros, ni el manuscrito, al que le di la forma más literal que pude. No escribí nada de este libro personalmente, pero el contenido me es por completo imputable.".
La infancia de Boltanski es curiosa, según él mismo afirma en varias oportunidades. “Aunque tuve una infancia feliz, fue extremadamente rara…” confiesa. La madre era corsa y cristiana, dice él, de buena familia. El abuelo era un católico de izquierda, abogado en Rennes, sin un centavo. La madre fue dada en adopción a una señora muy rica y así sufrió mucho durante su infancia, separada de los hermanos y hermanas que eran pobres. Estudió medicina y luego conoció al padre que era un médico, de origen judío. Los padres de Boltanski se casaron y luego él se convirtió al catolicismo. "Eran personas con gran deseo de integración" afirma Boltanski, cuando habla de sus abuelos paternos y de su padre. Pero más adelante afirma: "ese deseo de integración también se había deteriorado mucho durante la guerra".La madre del artista, que había sufrido polio, se apoyaba en sus hijos y todos dormían juntos, en el mismo cuarto, según cuenta Boltanski, los hijos en bolsas de dormir, en el piso, a pesar de vivir en una casa grande. "El separarse era considerado peligroso" afirma el artista. Nadie salía solo de la casa, y Boltanski salió solo por primera vez a los dieciocho años. Durante la guerra, los padres de Boltanski se separaron, y la madre lo escondió adentro de la casa durante un año y medio.Luego, Christian Boltanski cuenta su experiencia con la escolaridad: no asistía a la escuela y más tarde fue a escuelas de arte. Tomaba clases particulares pero no lograba dibujar. "Mis estudios artísticos fueron superficiales, y ni siquiera traté de entrar en Bellas Artes". Luego la madre, que ya tenía una buena posición económica por una herencia que había recibido instaló una galería de arte y Boltanski empezó a frecuentar el medio artístico y a trabajar en él. El artista se dio cuenta en seguida que no le atraía la pintura y realizó diversas exposiciones inspiradas en recuerdos inventados. “Inventé tantos recuerdos infantiles que ya no tengo ninguno real” afirma. Así, una de sus muestras titulada "Álbum de fotografías de la familia D", fue montada con fotografías de la familia de su amigo Michel Durand, ya que no había fotos familiares de Boltanski. “Elegí a la familia de Michel Durand porque Durand es el apellido francés más común, porque es de una familia de la pequeña burguesía, y por lo tanto representaba el prototipo de lo que yo no era, el prototipo de la verdadera familia francesa…”. Este peculiar artista, realizó en los comienzos de su carrera muestras de muñecas de tamaño natural, a las que vestía con ropa de su hermana o de la madre y también una película, “La vida imposible de Christian Boltanski” con esas mismas muñecas a las que les ponía máscaras de France Gall y Francoise Hardy. En ese film, Boltanski ponía las muñecas en acción, las tiraba por la ventana, las colgaba de cabeza en las escaleras…Hizo también una exposición en el Ranelagh, donde mostró cuadros, instalaciones de muñecas y la película. Otra de sus exposiciones fue realizada a partir de una colección de la revista Detective que compró en el Mercado de pulgas. En Detective, las historias habituales de las “stars” se aplican a personas comunes. “Y ese contraste me conmovió” cuenta Christian Boltanski , es una especie de álbum de fotos en el que a la gente común le ocurren historias extraordinarias. Ves la fotografía de una señora gorda, y te enteras que mató a su amante porque la había convertido en objeto sexual… Puede haber personas muy simples a quienes les pasan cosas prodigiosas, historias de amor dignas de príncipes o de princesas, historias de asesinatos y de venganza. Hice una primera pieza recortando esas fotografías,sin las leyendas, y las expuse en Nueva York, en Sonnabend…”.
notas relacionadas:
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/11/dialogo-en-la-untref-con-el-artista_11.html
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/11/presentacion-de-libro-de-christian.html
Christian Boltanski está considerado como uno de los artistas contemporáneos internacionales de mayor relieve en la actualidad. Nacido en París en 1944, Boltanski ha desarrollado su propuesta estética en torno al concepto de memoria y con éste el de archivo, como espacio a construir, presente en un gran número de sus obras.
Ediciones de la Flor ha publicado el libro Christian Boltanski La vida posible de un artista a fines del 2011. El libro fue presentado en el Centro Cultural Borges, en el Auditorio de la Universidad de Tres de Febrero donde Boltanski también participó en un diálogo público con Diana Wechsler, directora de la Maestría en Curaduría de la Universidad de Tres de Febrero.
El libro publicado por Ediciones de la Flor es un diálogo entre Boltanski y Catherine Grenier. Acerca de éste, Grenier dice:
"En febrero de 2005 le propuse a Christian Boltanski componer una autobiografía con forma de “confesión” dictada. Nos reunimos casi todas las semanas durante un año, para mantener largas sesiones grabadas. Las entrevistas, que Christian Boltanski comparó enseguida con un psicoanálisis, se basaron en una regla del juego muy precisa: contar su vida, como su obra, y evitar toda modificación o censura de la palabra confiada LIVRÉE.
El día de su aparición, Christian Boltanski no leyó ni las transcripciones de nuestros encuentros, ni el manuscrito, al que le di la forma más literal que pude. No escribí nada de este libro personalmente, pero el contenido me es por completo imputable.".
La infancia de Boltanski es curiosa, según él mismo afirma en varias oportunidades. “Aunque tuve una infancia feliz, fue extremadamente rara…” confiesa. La madre era corsa y cristiana, dice él, de buena familia. El abuelo era un católico de izquierda, abogado en Rennes, sin un centavo. La madre fue dada en adopción a una señora muy rica y así sufrió mucho durante su infancia, separada de los hermanos y hermanas que eran pobres. Estudió medicina y luego conoció al padre que era un médico, de origen judío. Los padres de Boltanski se casaron y luego él se convirtió al catolicismo. "Eran personas con gran deseo de integración" afirma Boltanski, cuando habla de sus abuelos paternos y de su padre. Pero más adelante afirma: "ese deseo de integración también se había deteriorado mucho durante la guerra".La madre del artista, que había sufrido polio, se apoyaba en sus hijos y todos dormían juntos, en el mismo cuarto, según cuenta Boltanski, los hijos en bolsas de dormir, en el piso, a pesar de vivir en una casa grande. "El separarse era considerado peligroso" afirma el artista. Nadie salía solo de la casa, y Boltanski salió solo por primera vez a los dieciocho años. Durante la guerra, los padres de Boltanski se separaron, y la madre lo escondió adentro de la casa durante un año y medio.Luego, Christian Boltanski cuenta su experiencia con la escolaridad: no asistía a la escuela y más tarde fue a escuelas de arte. Tomaba clases particulares pero no lograba dibujar. "Mis estudios artísticos fueron superficiales, y ni siquiera traté de entrar en Bellas Artes". Luego la madre, que ya tenía una buena posición económica por una herencia que había recibido instaló una galería de arte y Boltanski empezó a frecuentar el medio artístico y a trabajar en él. El artista se dio cuenta en seguida que no le atraía la pintura y realizó diversas exposiciones inspiradas en recuerdos inventados. “Inventé tantos recuerdos infantiles que ya no tengo ninguno real” afirma. Así, una de sus muestras titulada "Álbum de fotografías de la familia D", fue montada con fotografías de la familia de su amigo Michel Durand, ya que no había fotos familiares de Boltanski. “Elegí a la familia de Michel Durand porque Durand es el apellido francés más común, porque es de una familia de la pequeña burguesía, y por lo tanto representaba el prototipo de lo que yo no era, el prototipo de la verdadera familia francesa…”. Este peculiar artista, realizó en los comienzos de su carrera muestras de muñecas de tamaño natural, a las que vestía con ropa de su hermana o de la madre y también una película, “La vida imposible de Christian Boltanski” con esas mismas muñecas a las que les ponía máscaras de France Gall y Francoise Hardy. En ese film, Boltanski ponía las muñecas en acción, las tiraba por la ventana, las colgaba de cabeza en las escaleras…Hizo también una exposición en el Ranelagh, donde mostró cuadros, instalaciones de muñecas y la película. Otra de sus exposiciones fue realizada a partir de una colección de la revista Detective que compró en el Mercado de pulgas. En Detective, las historias habituales de las “stars” se aplican a personas comunes. “Y ese contraste me conmovió” cuenta Christian Boltanski , es una especie de álbum de fotos en el que a la gente común le ocurren historias extraordinarias. Ves la fotografía de una señora gorda, y te enteras que mató a su amante porque la había convertido en objeto sexual… Puede haber personas muy simples a quienes les pasan cosas prodigiosas, historias de amor dignas de príncipes o de princesas, historias de asesinatos y de venganza. Hice una primera pieza recortando esas fotografías,sin las leyendas, y las expuse en Nueva York, en Sonnabend…”.
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http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/11/dialogo-en-la-untref-con-el-artista_11.html
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/11/presentacion-de-libro-de-christian.html
sábado, 25 de febrero de 2012
El capitalismo ¿es moral? - André Comte-Sponville

El capitalismo ¿es moral? por André Comte-Sponville
Editorial Paidós
258 páginas
(Buenos Aires) Isabel Suárez Valdés
André Comte-Sponville, destacado filósofo francés, autor de Pequeño tratado de las grandes virtudes, La felicidad, desesperadamente, El amor, la soledad, Invitación a la filosofía o Diccionario filosófico, publica esta obra para ayudar, según sus palabras a ver más claro, a adoptar decisiones, en definitiva a asumir responsabilidades -profesionales, morales y políticas- frente a los diferentes desafíos que el mundo actual nos impone. Se dirige, pues, sobre todo al futuro ...). En el estado en que se presenta, es decir, imperfecto, este libro querría aportar una contribución, dice Comte-Sponville, por modesta que fuera, a los debates del momento. En el difícil período que atravesamos, esta razón me ha parecido una justificación sufiente, sostiene.
La política y la moral
La política, dice el filósofo francés, ya no interesa a mucha gente, sobre todo no a los jóvenes. Si todavía siguen hablando de ella, la mayoría de las veces es para burlarse, ya que no la perciben apenas más que bajo el aspecto irrisorio que le dan los Guiñoles. Del mismo modo, sostiene el autor, estos mismos jóvenes, que se han desinteresado masivamente por el terreno político, han llevado a cabo un retorno manifiesto del lado de cierto número de preocupaciones morales, desde luego con frecuencia rebautizadas, porque la palabra moral está un poco anticuada. Los jóvenes prefieren hablar de derechos humanos, el humanitarismo, la solidaridad, pero no dejan de ser morales.
El filósofo está hablando de los jóvenes franceses en la actualidad y da como ejemplo la preferencia entre la juventud del abate Pierre, defensor de los pobres y los marginados, entre otras personalidades.
Las respuestas individuales y morales que desde hace dos décadas constituyen la tendencia a los problemas de índole colectiva, social y conflictiva y por consiguiente políticos, son perfectamente respetables en su orden pero evidentemente también incapaces de resolver e incluso también de plantear a fondo esos problemas.
El filósofo argumenta que así como hace treinta o treinta y cinco años la política podía reemplazar a la moral actualmente es otro error creer o dejar de creer que la moral aunque se rebautice como derechos humanos o humanitarismo podría sustituir a la política.
El fin de la generación moral
La generación moral está llegando al final de su trayecto sostiene Comte-Sponville. Pone como ejemplos al abate Pierre, los Restaurantes del Corazón, Médicos sin fronteras, SOS Racismo, - evidentemente muchas de éstas instituciones funcionan en Francia - y el filósofo sostiene que funcionan en la actualidad pero ninguna tiene esa especie de aura inmaculada ni suscita el entusiasmo unánime que producía hace diez o quince años. Pero el filósofo no sabe ni es profeta, dice, qué generación puede venir después de la generación moral.
Una generación espiritual
Si busco, dice Comte-Sponville en el último período, un fenómeno que haya concernido masivamente a la juventud y que esté al mismo tiempo cargado de sentido, hay uno que se impone por encima de los demás y que me choca tanto más cuanto me habría parecido, hace treinta años, inconcebible: es el muy asombroso y enorme éxito de las Jornadas Mundiales de la Juventud, en torno a Juan Pablo II, a las que asistieron más de un millón de jóvenes en París, hace seis años - o sea, salvo que me equivoque - dice el autor, la mayor reunión de jóvenes en Francia desde 1968 y dos millones en Roma, tres años más tarde, aunque sólo cuatrocientos mil en Toronto el año pasado y en tierra protestante, en torno a un papa con talento, carismático, mediático, pero también envejecido, y del que lo que menos se puede decir es que su discurso dirigido a la juventud apenas se caracteriza por su demagogia, sostiene.
El filósofo, que estuvo en París durante esas jornadas recuerda no solamente la cantidad de jóvenes que asistían sino la atmósfera, la alegría, la serenidad como una fuerza tranquila de un nuevo género.
El autor tiene una hipótesis y es después de la generación del todo política - los sesentayochistas -, después de la generación del todo moral, quizás se esté explorando ahora una generación espiritual, una generación que vuelve a hacer de la cuestión espiritual que se podría creer obsoleta desde hace decenios su cuestión.
El filósofo se pregunta en qué consiste la cuestión espiritual y define esquematizada al máximo, la cuestión política como la cuestión de lo justo y lo injusto. La cuestión moral es la cuestión del bien y el mal, de lo humano y de lo inhumano, dice. Y la cuestión moral es la cuestión del sentido. Y me parece, dice que esta cuestión después de algunos años tiende a volver al primer plano en la cabeza o en el corazón de los jóvenes.
Hay dos cuestiones que van juntas dice Comte-Sponville: ¿qué haces por los más pobres? y ¿cuál es el sentido de tu vida? están vinculadas y no dejan de ser menos diferentes.
El filósofo señala que el éxito literario más sorprendente en Francia, del final de la década de 1990 es de un autor desconocido de un país del Tercer Mundo, Paulo Coelho con su libro El alquimista. Un libro de título esotérico sin una página de sexo ni una línea de violencia. El alquimista es un relato de una búsqueda espiritual, si el libro hubiera aparecido diez años antes habría pasado desapercibido dice el autor, tal vez dentro de veinte años será olvidado. Pero ha llegado en el momento preciso y en eso consistió su enorme éxito e incluso, si se compara con la calidad del libro, un tanto desproporcionado, afirma el autor. Se trata de un fenómeno social más que un fenómeno literario que varios intelectuales parisinos irritados por el éxito ajeno, se apresuraron a denunciar, señala el filósofo francés.
El filósofo hace un recorrido por la historia. El desmoronamiento del bloque soviético a finales de la década de 1980, es lo que se ha dado en llamar el triunfo del capitalismo, pero el capitalismo pierde también la especie de justificación negativa que el adversario - el comunismo - le ofrecía en bandeja- . El capitalismo no se plantea la pregunta de qué sentido tiene vencer cuando no se sabe para qué vivir. Sino que en parte, es lo que constituye su fuerza, porque según el filósofo no tiene necesidad de sentido para funcionar. Pero los inviduos sí, y las civilizaciones también.
Las sociedades tienen horror al vacío, afirma Comte-Sponville.
Después de hacer un repaso por la filosofía de Nietzche. Comte-Sponville atribuye un sentido a la famosa expresión nietzcheana sobre la muerte de Dios. Dios ha muerto socialmente dice el filósofo, aunque Dios está vivo aquí en esta sala para todos los que creen en él. Los inviduos pueden creer en Dios pero nuestra sociedad ya no puede fundar su cohesión en él. Esto provoca un gran vacío que debilita el cuerpo social.
Es la comunión lo que hace la comunidad y no al revés. No porque exista una comunidad constituida hay comunión, sino al contrario,porque hay comunión hay comunidad y no un simple conglomerado de individuos yaxtapuestos o concurrentes.
El filósofo se pregunta qué comunidad puede existir cuando ya no hay comunión. Recurre a Michel Serres, quien decía que la religión es lo que religa y que si esto es así lo contrario de la religión no es el ateísmo como se cree normalmente, sino la ausencia de vínculo, la negligencia, porque etimológicamente la negligencia, significa ausencia de vínculo.
Lo que nos amenza hoy en día, dice el filósofo francés es una era de negligencia generalizada, es decir una pura y simple disolución del vínculo social., de manera que nuestros conciudadanos, que se han vuelto incapaces de comunicarse en algo, ya no pueden más que cultivar indefinidamente su pequeña esfera privada, lo que los sociólogos llaman el triunfo del individualismo.que forma muy buenos consumidores.
Así nuestra sociedad podría subsistir pero se habría acabado nuestra civilización y nunca una sociedad sobrevivió mucho tiempo a una civilización que había sido la suya, argumenta el filósofo.
Cuanto menos necesidad tenemos de religión dice el filósofo, más necesidad tenemos de moral, sin duda más que en cualquier otra época conocida de la humanidad civilizada. Nunca desde hace treinta siglos ha existido una sociedad hasta tal punto laicizada, nunca desde hace tanto tiempo una sociedad tan poco religiosa en sus honduras que la nuestra. Tenemos, dice el autor, más necesidad de moral de la que nunca se ha tenido desde hace al menos tres mil años.
¿Qué es la moral? se pregunta el filósofo y responde con Kant: es el conjunto de nuestros deberes, el conjunto de las obligaciones o de las prohibiciones que nos imponemos a nosotros mismos, no forzosamente a priori - en contra de lo que quería Kant- sino independientemente de cualquier recompensa o castigo esperados, e incluso de cualquier esperanza. Es el conjunto de lo que vale o se impone, para una conciencia dada, incondicionalmente. Ser moral es ocuparse del propio deber, ser moralizador es ocuparse del deber de los demás y esto último resulta mucho más fácil señala el filósofo. Y también el autor señala lo que denomina un fariseo:aquél que respeta la letra de la ley moral pero del que se considera que le falta algo y ese algo es el amor.Y el filósofo se introduce así en el orden ético, el orden del amor.
Esta obra de André Comte-Sponville que seguramente provocará polémicas un instrumento para comprender la época actual.
(c) Isabel Suárez Valdés
Editorial Paidós
258 páginas
(Buenos Aires) Isabel Suárez Valdés
André Comte-Sponville, destacado filósofo francés, autor de Pequeño tratado de las grandes virtudes, La felicidad, desesperadamente, El amor, la soledad, Invitación a la filosofía o Diccionario filosófico, publica esta obra para ayudar, según sus palabras a ver más claro, a adoptar decisiones, en definitiva a asumir responsabilidades -profesionales, morales y políticas- frente a los diferentes desafíos que el mundo actual nos impone. Se dirige, pues, sobre todo al futuro ...). En el estado en que se presenta, es decir, imperfecto, este libro querría aportar una contribución, dice Comte-Sponville, por modesta que fuera, a los debates del momento. En el difícil período que atravesamos, esta razón me ha parecido una justificación sufiente, sostiene.
La política y la moral
La política, dice el filósofo francés, ya no interesa a mucha gente, sobre todo no a los jóvenes. Si todavía siguen hablando de ella, la mayoría de las veces es para burlarse, ya que no la perciben apenas más que bajo el aspecto irrisorio que le dan los Guiñoles. Del mismo modo, sostiene el autor, estos mismos jóvenes, que se han desinteresado masivamente por el terreno político, han llevado a cabo un retorno manifiesto del lado de cierto número de preocupaciones morales, desde luego con frecuencia rebautizadas, porque la palabra moral está un poco anticuada. Los jóvenes prefieren hablar de derechos humanos, el humanitarismo, la solidaridad, pero no dejan de ser morales.
El filósofo está hablando de los jóvenes franceses en la actualidad y da como ejemplo la preferencia entre la juventud del abate Pierre, defensor de los pobres y los marginados, entre otras personalidades.
Las respuestas individuales y morales que desde hace dos décadas constituyen la tendencia a los problemas de índole colectiva, social y conflictiva y por consiguiente políticos, son perfectamente respetables en su orden pero evidentemente también incapaces de resolver e incluso también de plantear a fondo esos problemas.
El filósofo argumenta que así como hace treinta o treinta y cinco años la política podía reemplazar a la moral actualmente es otro error creer o dejar de creer que la moral aunque se rebautice como derechos humanos o humanitarismo podría sustituir a la política.
El fin de la generación moral
La generación moral está llegando al final de su trayecto sostiene Comte-Sponville. Pone como ejemplos al abate Pierre, los Restaurantes del Corazón, Médicos sin fronteras, SOS Racismo, - evidentemente muchas de éstas instituciones funcionan en Francia - y el filósofo sostiene que funcionan en la actualidad pero ninguna tiene esa especie de aura inmaculada ni suscita el entusiasmo unánime que producía hace diez o quince años. Pero el filósofo no sabe ni es profeta, dice, qué generación puede venir después de la generación moral.
Una generación espiritual
Si busco, dice Comte-Sponville en el último período, un fenómeno que haya concernido masivamente a la juventud y que esté al mismo tiempo cargado de sentido, hay uno que se impone por encima de los demás y que me choca tanto más cuanto me habría parecido, hace treinta años, inconcebible: es el muy asombroso y enorme éxito de las Jornadas Mundiales de la Juventud, en torno a Juan Pablo II, a las que asistieron más de un millón de jóvenes en París, hace seis años - o sea, salvo que me equivoque - dice el autor, la mayor reunión de jóvenes en Francia desde 1968 y dos millones en Roma, tres años más tarde, aunque sólo cuatrocientos mil en Toronto el año pasado y en tierra protestante, en torno a un papa con talento, carismático, mediático, pero también envejecido, y del que lo que menos se puede decir es que su discurso dirigido a la juventud apenas se caracteriza por su demagogia, sostiene.
El filósofo, que estuvo en París durante esas jornadas recuerda no solamente la cantidad de jóvenes que asistían sino la atmósfera, la alegría, la serenidad como una fuerza tranquila de un nuevo género.
El autor tiene una hipótesis y es después de la generación del todo política - los sesentayochistas -, después de la generación del todo moral, quizás se esté explorando ahora una generación espiritual, una generación que vuelve a hacer de la cuestión espiritual que se podría creer obsoleta desde hace decenios su cuestión.
El filósofo se pregunta en qué consiste la cuestión espiritual y define esquematizada al máximo, la cuestión política como la cuestión de lo justo y lo injusto. La cuestión moral es la cuestión del bien y el mal, de lo humano y de lo inhumano, dice. Y la cuestión moral es la cuestión del sentido. Y me parece, dice que esta cuestión después de algunos años tiende a volver al primer plano en la cabeza o en el corazón de los jóvenes.
Hay dos cuestiones que van juntas dice Comte-Sponville: ¿qué haces por los más pobres? y ¿cuál es el sentido de tu vida? están vinculadas y no dejan de ser menos diferentes.
El filósofo señala que el éxito literario más sorprendente en Francia, del final de la década de 1990 es de un autor desconocido de un país del Tercer Mundo, Paulo Coelho con su libro El alquimista. Un libro de título esotérico sin una página de sexo ni una línea de violencia. El alquimista es un relato de una búsqueda espiritual, si el libro hubiera aparecido diez años antes habría pasado desapercibido dice el autor, tal vez dentro de veinte años será olvidado. Pero ha llegado en el momento preciso y en eso consistió su enorme éxito e incluso, si se compara con la calidad del libro, un tanto desproporcionado, afirma el autor. Se trata de un fenómeno social más que un fenómeno literario que varios intelectuales parisinos irritados por el éxito ajeno, se apresuraron a denunciar, señala el filósofo francés.
El filósofo hace un recorrido por la historia. El desmoronamiento del bloque soviético a finales de la década de 1980, es lo que se ha dado en llamar el triunfo del capitalismo, pero el capitalismo pierde también la especie de justificación negativa que el adversario - el comunismo - le ofrecía en bandeja- . El capitalismo no se plantea la pregunta de qué sentido tiene vencer cuando no se sabe para qué vivir. Sino que en parte, es lo que constituye su fuerza, porque según el filósofo no tiene necesidad de sentido para funcionar. Pero los inviduos sí, y las civilizaciones también.
Las sociedades tienen horror al vacío, afirma Comte-Sponville.
Después de hacer un repaso por la filosofía de Nietzche. Comte-Sponville atribuye un sentido a la famosa expresión nietzcheana sobre la muerte de Dios. Dios ha muerto socialmente dice el filósofo, aunque Dios está vivo aquí en esta sala para todos los que creen en él. Los inviduos pueden creer en Dios pero nuestra sociedad ya no puede fundar su cohesión en él. Esto provoca un gran vacío que debilita el cuerpo social.
Es la comunión lo que hace la comunidad y no al revés. No porque exista una comunidad constituida hay comunión, sino al contrario,porque hay comunión hay comunidad y no un simple conglomerado de individuos yaxtapuestos o concurrentes.
El filósofo se pregunta qué comunidad puede existir cuando ya no hay comunión. Recurre a Michel Serres, quien decía que la religión es lo que religa y que si esto es así lo contrario de la religión no es el ateísmo como se cree normalmente, sino la ausencia de vínculo, la negligencia, porque etimológicamente la negligencia, significa ausencia de vínculo.
Lo que nos amenza hoy en día, dice el filósofo francés es una era de negligencia generalizada, es decir una pura y simple disolución del vínculo social., de manera que nuestros conciudadanos, que se han vuelto incapaces de comunicarse en algo, ya no pueden más que cultivar indefinidamente su pequeña esfera privada, lo que los sociólogos llaman el triunfo del individualismo.que forma muy buenos consumidores.
Así nuestra sociedad podría subsistir pero se habría acabado nuestra civilización y nunca una sociedad sobrevivió mucho tiempo a una civilización que había sido la suya, argumenta el filósofo.
Cuanto menos necesidad tenemos de religión dice el filósofo, más necesidad tenemos de moral, sin duda más que en cualquier otra época conocida de la humanidad civilizada. Nunca desde hace treinta siglos ha existido una sociedad hasta tal punto laicizada, nunca desde hace tanto tiempo una sociedad tan poco religiosa en sus honduras que la nuestra. Tenemos, dice el autor, más necesidad de moral de la que nunca se ha tenido desde hace al menos tres mil años.
¿Qué es la moral? se pregunta el filósofo y responde con Kant: es el conjunto de nuestros deberes, el conjunto de las obligaciones o de las prohibiciones que nos imponemos a nosotros mismos, no forzosamente a priori - en contra de lo que quería Kant- sino independientemente de cualquier recompensa o castigo esperados, e incluso de cualquier esperanza. Es el conjunto de lo que vale o se impone, para una conciencia dada, incondicionalmente. Ser moral es ocuparse del propio deber, ser moralizador es ocuparse del deber de los demás y esto último resulta mucho más fácil señala el filósofo. Y también el autor señala lo que denomina un fariseo:aquél que respeta la letra de la ley moral pero del que se considera que le falta algo y ese algo es el amor.Y el filósofo se introduce así en el orden ético, el orden del amor.
Esta obra de André Comte-Sponville que seguramente provocará polémicas un instrumento para comprender la época actual.
(c) Isabel Suárez Valdés
(nota de archivo)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Pedagogía del oprimido - Paulo Freire

Pedagogía del oprimido
Paulo Freire
Siglo XXI Editores
(Buenos Aires)
Paulo Freire (Recife, 1921- San Pablo, 1997) es uno de los más destacados pedagogos del siglo XX. Fue profesor de escuela, creador de ideas y del llamado "Método Paulo Freire". Esta metodología utilizada en Brasil en campañas de alfabetización le acarreó la persecución ideológica, la prisión después del golpe militar de 1964 y un largo exilio. Con su revolucionario método introdujo a los analfabetos en la complejidad del conocimiento como primer paso para ensanchar el horizonte del mundo, recuperar la dignidad y construir la esperanza. Sus obras publicadas en gran parte por Siglo XXI editores, ofrecen ideas claras y rotundas, sencillas y sugerentes, abiertas a todos los lectores. Recibió el título de Doctor Honoris Causa en veintisiete universidades internacionales, entre numerosos reconocimientos, como el Premio UNESCO de Educación para la Paz, en 1986, y el Premio Andrés Bello de la Organización de los Estados Americanos, como Educador de los Continentes, en 1992.
Fragmento:
"...Una vez más los hombres, desafiados por la dramaticidad de la hora actual, se proponen a sí mismos como problema. Descubren qué poco saben de sí, de su "puesto en el cosmos", y se preocupan por saber más. Por lo demás, en el reconocimiento de su poco saber de sí radica una de las razones de esa búsqueda.
Instalándose en el trágico descubrimiento de su poco saber de sí, hacen de sí mismos un problema. Indagan. Responden y sus respuestas los conducen a nuevas preguntas.
El problema de su humanización, a pesar de haber sido siempre, desde un punto de vista axiológico, su problema central, asume hoy el carácter de preocupación ineludible.
El monólogo, en cuanto aislamiento, es la negación del hombre. Es el cierre de la conciencia mientras que la conciencia del mundo se adentra en sí, adentrándose más en su mundo, que, reflexivamente, se hace más lúcida mediación de la inmediatez intersubjetiva de las conciencias. La soledad, y no el aislamiento, sólo se mantiene en cuanto se renueva y revigoriza en condiciones del diálogo.
El diálogo fenomenaliza e historiza la esencial intersubjetividad humana; él es relacional y en él nadie tiene la iniciativa absoluta. Los dialogantes "admiran" un mismo mundo; de él se apartan y con él coinciden: en él se ponen y se oponen. Vemos que, de este modo, la conciencia adquiere existencia y busca planificarse. El diálogo no es un producto histórico, sino la propia historización. Es, pues, el movimiento constitutivo de la conciencia que, abriéndose a la finitud, vence intencionalmente las fronteras de la finitud e, incesantemente, busca reencontrarse
más allá de sí misma. Conciencia del mundo, se busca ella misma en un mundo que no es común; buscarse a sí misma es comunicarse con el otro. Mientras más se intersubjetiva, más densidad subjetiva gana el sujeto...".
Paulo Freire
Siglo XXI Editores
(Buenos Aires)
Paulo Freire (Recife, 1921- San Pablo, 1997) es uno de los más destacados pedagogos del siglo XX. Fue profesor de escuela, creador de ideas y del llamado "Método Paulo Freire". Esta metodología utilizada en Brasil en campañas de alfabetización le acarreó la persecución ideológica, la prisión después del golpe militar de 1964 y un largo exilio. Con su revolucionario método introdujo a los analfabetos en la complejidad del conocimiento como primer paso para ensanchar el horizonte del mundo, recuperar la dignidad y construir la esperanza. Sus obras publicadas en gran parte por Siglo XXI editores, ofrecen ideas claras y rotundas, sencillas y sugerentes, abiertas a todos los lectores. Recibió el título de Doctor Honoris Causa en veintisiete universidades internacionales, entre numerosos reconocimientos, como el Premio UNESCO de Educación para la Paz, en 1986, y el Premio Andrés Bello de la Organización de los Estados Americanos, como Educador de los Continentes, en 1992.
Fragmento:
"...Una vez más los hombres, desafiados por la dramaticidad de la hora actual, se proponen a sí mismos como problema. Descubren qué poco saben de sí, de su "puesto en el cosmos", y se preocupan por saber más. Por lo demás, en el reconocimiento de su poco saber de sí radica una de las razones de esa búsqueda.
Instalándose en el trágico descubrimiento de su poco saber de sí, hacen de sí mismos un problema. Indagan. Responden y sus respuestas los conducen a nuevas preguntas.
El problema de su humanización, a pesar de haber sido siempre, desde un punto de vista axiológico, su problema central, asume hoy el carácter de preocupación ineludible.
El monólogo, en cuanto aislamiento, es la negación del hombre. Es el cierre de la conciencia mientras que la conciencia del mundo se adentra en sí, adentrándose más en su mundo, que, reflexivamente, se hace más lúcida mediación de la inmediatez intersubjetiva de las conciencias. La soledad, y no el aislamiento, sólo se mantiene en cuanto se renueva y revigoriza en condiciones del diálogo.
El diálogo fenomenaliza e historiza la esencial intersubjetividad humana; él es relacional y en él nadie tiene la iniciativa absoluta. Los dialogantes "admiran" un mismo mundo; de él se apartan y con él coinciden: en él se ponen y se oponen. Vemos que, de este modo, la conciencia adquiere existencia y busca planificarse. El diálogo no es un producto histórico, sino la propia historización. Es, pues, el movimiento constitutivo de la conciencia que, abriéndose a la finitud, vence intencionalmente las fronteras de la finitud e, incesantemente, busca reencontrarse
más allá de sí misma. Conciencia del mundo, se busca ella misma en un mundo que no es común; buscarse a sí misma es comunicarse con el otro. Mientras más se intersubjetiva, más densidad subjetiva gana el sujeto...".
jueves, 16 de febrero de 2012
Escritura y cuento terapéutico - Mónica Bruder

Escritura y cuento terapéutico
Enfoque teórico-clínico
Mónica Bruder
Prólogos de James Pennebaker y Martina Casullo
Ediciones Hormé
(Buenos Aires)
"La obra de Mónica Bruder presenta uno de los más importantes y actuales descubrimientos
en psicología: el poder de la palabra. Recientemente, un centenar de estudios científicos han demostrado que cuando las personas escriben acerca de las experiencias traumáticas que han sufrido, su salud mejora. Incluso si escriben sobre experiencias tristes al menos 15 minutos por día durante tres o cuatro días comienzan a dormir mejor, comienzan a pensar con mayor claridad y a notar mejoras en su funcionamiento inmune.
Bruder y sus colaboradores en Buenos Aires han sido los principales investigadores acerca
de la escritura terapéutica en la Argentina. El presente trabajo aborda la escritura terapéutica
anterior y la aplica a casos individuales de una forma interesante y creativa. El libro de Bruder
debería ser bibliografía de lectura obligatoria tanto para psicoterapeutas como para todo aquel
que se encuentre angustiado."
Dr. James W. Pennebaker
Enfoque teórico-clínico
Mónica Bruder
Prólogos de James Pennebaker y Martina Casullo
Ediciones Hormé
(Buenos Aires)
"La obra de Mónica Bruder presenta uno de los más importantes y actuales descubrimientos
en psicología: el poder de la palabra. Recientemente, un centenar de estudios científicos han demostrado que cuando las personas escriben acerca de las experiencias traumáticas que han sufrido, su salud mejora. Incluso si escriben sobre experiencias tristes al menos 15 minutos por día durante tres o cuatro días comienzan a dormir mejor, comienzan a pensar con mayor claridad y a notar mejoras en su funcionamiento inmune.
Bruder y sus colaboradores en Buenos Aires han sido los principales investigadores acerca
de la escritura terapéutica en la Argentina. El presente trabajo aborda la escritura terapéutica
anterior y la aplica a casos individuales de una forma interesante y creativa. El libro de Bruder
debería ser bibliografía de lectura obligatoria tanto para psicoterapeutas como para todo aquel
que se encuentre angustiado."
Dr. James W. Pennebaker
La autora distingue entre escritura terapéutica y cuento terapéutico. Éste último debe concluir
con final positivo. El final positivo no implica una solución simplista al conflicto vivido en tanto final feliz de los cuentos de hadas sino la elaboración, la construcción, la resolución simbólica
de lo traumático acontecido. Final positivo en sentido resolutivo.
Si un sujeto pasa suficiente tiempo escribiendo, eventualmente encuentra los detalles correctos, descubre la frase apropiada y los finales necesarios, el sujeto resuelve esa búsqueda a través de una resolución simbólica.
Al comprometerse con la escritura, con el trabajo creativo, se permite pasar de la insensibilidad al sentimiento, de la negación a la aceptación, del conflicto y caos al orden y resolución, de la ira y pérdida a un crecimiento profundo. Del dolor a la alegría.
Mónica Bruder cita a Isabel Allende y a otros escritores como Kenzaburo Oe, Janet Frame, Imre Kertész, donde la escritura permite una reparación simbólica. El caso de Isabel Allende y su novela Paula, donde cuenta la experiencia de la enfermedad terminal de su hija, le salvó la vida. "Allende no es sólo una contadora de historias sino una dadora de historias. Con la escritura el sufrimiento puede ser tramitado en arte" dice Bruder.
En el caso del cuento terapéutico, el conflicto que se resuelve se presenta como una fotografía, como una condensación de lo vivido en forma traumática por el sujeto y termina en forma positiva, resolutiva al mismo tiempo.
Carlos Chernov, psiconalista y escritor, al referirse a la angustia en dos escritores argentinos, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges menciona un reportaje realizado a Cortázar en el que el escritor comenta que algunos de sus cuentos tienen, al escribirlos, efectos terapéuticos. En particular Circe, donde una muchacha procaz asquea a sus novios ofreciéndoles bombones rellenos de cucarachas.
El cuento terapéutico no es fábula, porque la fábula es dogmática, rígida, moralista. La moraleja que cada una encierra alude a un deber ser: existe un único camino posible a cumplir, de lo contrario aparece el castigo. El cuento alivia la culpa, el cuento es a la ética lo que la fábula a la moral. Es una toma de distancia que permite una mejor descripción de las conductas humanas. No presenta la verdad sino una verdad, por lo general la que guía la escucha de cada oyente o del creador de ese cuento.
Tampoco es mito, ya que el mito es una narración que da cuenta del origen y sentido del universo, con explicaciones cosmogónicas de los comienzos, generalmente a través de seres fantásticos. Tiene que ver, por lo tanto con lo ejemplar y paradigmático. En el mito el final es trágico, en cambio en los cuentos terapéuticos es positivo a pesar de lo dolorosa que pueda ser su historia.
Mónica Bruder es Doctora en Psicología P.h. D. Su formación de base fue en el campo de la enseñanza y de la psicopedagogía (Licenciada en Psicopedagogía y Profesora de enseñanza primaria.
Es profesora invitada del Posgrado Internacional de Resiliencia. Universidad del Museo Social y Universidad de Lanús. Es profesora titular de la Cátedra de Psicología de la Educación, Universidad de Palermo.
sábado, 4 de febrero de 2012
La gran transformación en el gusto musical - William Weber

La gran transformación en el gusto musical
La programación de conciertos de Haydn a Brahms
William Weber
traducción: Silvia Villegas
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
La mayoría de los conciertos está pensada para múltiples grupos con gustos, deseos y necesidades diversos; la planificación de un concierto es, por lo tanto, una especie de proceso político. Los músicos y los organizadores de conciertos aprenden a mediar entre estos grupos, buscando la manera de complacerlos, tanto individualmente como de manera conjunta. Esta adaptación social, sin embargo, era mucho más profunda en la vida musical durante el siglo XVIII que en la actualidad. Se realizaban menos conciertos, el público era más reducido y la vida musical tenía vínculos más estrechos y era necesariamente colegiada. A los escritores les complacía hablar de la República de la Música, donde se desarrollaban disputas comparables a las que se libraban entre los monarcas, los cuerpos legislativos y la opinión pública. El conflicto referido al gusto estaba incorporado a este sistema social; para algunos espectadores, la disputa musical era un placer intelectual. Este diálogo sobre los valores musicales cumplió la función del foro público donde los valores musicales se transformaron de manera fundamental durante la primera mitad del siglo XIX. El principio rector para el diseño de los programas de conciertos en el siglo XVIII, a menudo llamdo "miscelánea", surgió de una prolongada tradición musical. El número de conciertos que se llevaba a cabo en esa época era limitado; músicos y espectadores daban por sentado, en consecuencia, que tendrían que adaptarse unos a otros en cuanto a la programación, el gusto y la conducta social: los conciertos eran una empresa colegiada.
Mientras que en la actualidad esperamos que un típico concierto orquestal ofrezca tres obras de grandes compositores, los programas alrededor de 1780 incluían entre ocho y quince piezas, algunas de compositores fallecidos. En un mismo programa escucharíamos una mezcla de números de ópera, conciertos, solos instrumentales, oberturas o sinfonías y posiblemente un cuarteto para cuerdas o una canción.
Este libro se propone exponer específicamente cuándo y en qué tipo de conciertos surgió una división macroscópica entre la música supuestamente "ligera" y la "seria", en su relación con las nociones de "canciones populares" y "clásicos". Si bien las oberturas y selecciones de ópera mantenían vigente una "cultura común" entre muchos tipos de conciertos, la disputa recurrente sobre la manera de interpretar la música hace que la palabra "compartida" resulte inapropiada. Sin embargo, el libro no se propone discutir en profundidad los aspectos filosóficos del gusto.
La perspectiva, en cambio, está orientada al lenguaje convencional que usaban músicos, organizadores de conciertos y asistentes a los conciertos para sus discusiones dentro de la comunidad musical. El libro examina el período comprendido entre 1750, del cual pueden encontrarse un número significativo de programas, y 1875, el punto en el que se estableció un nuevo orden en la cultura musical. El epílogo evalúa el estado de la comunidad musical en 1914 respecto de estos temas.
La programación de conciertos de Haydn a Brahms
William Weber
traducción: Silvia Villegas
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
La mayoría de los conciertos está pensada para múltiples grupos con gustos, deseos y necesidades diversos; la planificación de un concierto es, por lo tanto, una especie de proceso político. Los músicos y los organizadores de conciertos aprenden a mediar entre estos grupos, buscando la manera de complacerlos, tanto individualmente como de manera conjunta. Esta adaptación social, sin embargo, era mucho más profunda en la vida musical durante el siglo XVIII que en la actualidad. Se realizaban menos conciertos, el público era más reducido y la vida musical tenía vínculos más estrechos y era necesariamente colegiada. A los escritores les complacía hablar de la República de la Música, donde se desarrollaban disputas comparables a las que se libraban entre los monarcas, los cuerpos legislativos y la opinión pública. El conflicto referido al gusto estaba incorporado a este sistema social; para algunos espectadores, la disputa musical era un placer intelectual. Este diálogo sobre los valores musicales cumplió la función del foro público donde los valores musicales se transformaron de manera fundamental durante la primera mitad del siglo XIX. El principio rector para el diseño de los programas de conciertos en el siglo XVIII, a menudo llamdo "miscelánea", surgió de una prolongada tradición musical. El número de conciertos que se llevaba a cabo en esa época era limitado; músicos y espectadores daban por sentado, en consecuencia, que tendrían que adaptarse unos a otros en cuanto a la programación, el gusto y la conducta social: los conciertos eran una empresa colegiada.
Mientras que en la actualidad esperamos que un típico concierto orquestal ofrezca tres obras de grandes compositores, los programas alrededor de 1780 incluían entre ocho y quince piezas, algunas de compositores fallecidos. En un mismo programa escucharíamos una mezcla de números de ópera, conciertos, solos instrumentales, oberturas o sinfonías y posiblemente un cuarteto para cuerdas o una canción.
Este libro se propone exponer específicamente cuándo y en qué tipo de conciertos surgió una división macroscópica entre la música supuestamente "ligera" y la "seria", en su relación con las nociones de "canciones populares" y "clásicos". Si bien las oberturas y selecciones de ópera mantenían vigente una "cultura común" entre muchos tipos de conciertos, la disputa recurrente sobre la manera de interpretar la música hace que la palabra "compartida" resulte inapropiada. Sin embargo, el libro no se propone discutir en profundidad los aspectos filosóficos del gusto.
La perspectiva, en cambio, está orientada al lenguaje convencional que usaban músicos, organizadores de conciertos y asistentes a los conciertos para sus discusiones dentro de la comunidad musical. El libro examina el período comprendido entre 1750, del cual pueden encontrarse un número significativo de programas, y 1875, el punto en el que se estableció un nuevo orden en la cultura musical. El epílogo evalúa el estado de la comunidad musical en 1914 respecto de estos temas.
jueves, 2 de febrero de 2012
Las estrategias de la reproducción social - Pierre Bordieu

Las estrategias de la reproducción social
Pierre Bourdieu
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
Pierre Bourdieu
Siglo Veintiuno Editores
(Buenos Aires)
Las estrategias de la reproducción social del sociólogo francés Pierre Bordieu, libro editado por Siglo Veintiuno editores, reúne nueve artículos escritos entre 1976 y 1994.
La compilación y la introducción es de Alicia B. Gutiérrez.
El libro tiene como objetivo fundamental acercar al lector en lengua española textos (algunos ya "clásicos", otros menos conocidos) que, siendo siempre resultado de discusiones teóricas e investigaciones empíricas, nos permiten precisar ciertos conceptos claves para el análisis sociológico, apreciar sus consecuencias metodológicas, evaluar, en fin, sus alcances y potencialidades. Tratando siempre de no caer en el sesgo intelectualista - aquel que nos lleva a "percibir el mundo como un espectáculo, como un conjunto de significados a la espera de ser interpretados, más que como problemas concretos que demandan soluciones prácticas".
Alicia B. Gutiérrez propone tomar estos textos como un repertorio de herramientas que pueden ayudarnos a pensar y a construir aquellas que específicamente utilizamos para abordar nuestra propia realidad.
En este libro, Pierre Bordieu disecciona las estrategias, conscientes o no, que en diferentes campos procuran la reproducción de una clase o de una fracción de clase, es decir, la conservación o la mejora de sus condiciones de vida y de su posición respecto de otros grupos. Esas estrategias, que tienden a garantizar las diferencias de clase y por tanto los modos de dominación, dependen siempre del volumen y de la estructura del capital que se posea, y se juegan en distintos espacios; el ámbito familiar, allí donde se deciden los casamientos y el número de hijos, el ámbito educativo, donde se eligen las carreras y las orientaciones más convenientes, y donde la inflación y la devaluación de títulos obliga a redefinir las apuestas; el ámbito profesional, donde incide no sólo la acreditación formal que habilita a ocupar un determinado puesto sino los habitus de clase y los valores adicionales de prestigio o reconocimiento.
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