jueves, 26 de septiembre de 2013

La educación sentimental de la señorita Sonia- Susana Constante







La educación sentimental de la señorita Sonia
Susana Constante
Prólogo de Ricardo Piglia
Fondo de Cultura Económica
Serie del recienvenido dirigida por Ricardo Piglia

(Buenos Aires)

Susana Constante
La prosa irreverente de Susana Constante (Buenos Aires, 1944 - Sitges, 1993) se luce en esta novela erótica que inauguró el Premio La Sonrisa vertical de la editorial Tusquets en1978. Durante toda la novela, la autora logra mantener el clima erótico, condición fundamental para el género. La historia transcurre en un tren donde la señorita Sonia conoce a un capitán de húsares y a un hombrecito. Pero luego se enamorará locamente de un joven, hijo de una condesa cuando el tren llegue a destino.
"La señorita Sonia se entusiasma en la semioscuridad del compartimento de un tren de larga distancia con el espléndido capitán de húsares que la conduce (¿la conduce?) a los placeres del diálogo filosófico y de la perversión. Como en otras novelas escritas por mujeres, el eco de Sherezade está siempre presente y quien narra la historia tiene el lugar decisivo: ajena a las precauciones restrictivas de la literatura moderna, la narradora analiza las pasiones, sabe todo sobre todos y se desplaza con malicia por la superficie del relato; exterior a la trama, la ilumina con su intrigante ironía. Sería exagerado decir que esta novela inaugura la literatura erótica en Argentina; en realidad sólo actualiza entre nosotros una narrativa que hace de la sabiduría y el goce de la mujer su tema central."
"Siempre he pensado que lo que transforma una situación de incómoda en dolorosa es la incapacidad de formularla correctamente", explica Sonia. La literatura erótica trabaja la tensión entre el decir y el hacer; define estrategias, muestra planes de acecho y captura, y alcanza su objetivo luego de sedosas maniobras. El cortejo es una acción performativa: anuncia, jura, promete y actúa sobre los cuerpos...".
Del prólogo de Ricardo Piglia

Susana Constante (Buenos Aires, 1944 - Sitges, 1993) fue escritora y traductora. En 1976 se trasladó a España, donde vivió hasta su muerte. Tradujo, entre otros, a Michael Ende, Stephen King, Katherine Neville y Masako Togawa. Publicó las novelas La creciente (1982) y El guardián de Ardis (1989); el libro de relatos Aquí hay muertos (1990), y el ensayo Polvo de dioses. Mitología y erotismo (1992). La educación sentimental de la señorita Sonia fue su primera novela y también la primera en obtener el Premio La Sonrisa Vertical, creado por la editorial Tusquets, en 1978.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿Qué es usted profesor Foucault?sobre la arqueología y su método



¿Qué es usted profesor Foucault?
sobre la arqueología y su método
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

"...Hay en Foucault un concepto cuyo estatuto metodológico, al menos a nuestro entender, no ha llamado todavía suficientemente la atención de especialistas y lectores: el del fragmento. Este concepto aparece de manera particularmente significativa, en un momento clave de su pensamiento, en la primera lección del curso de los años 1975-76, "Il faut défendre la sociéte". Aquí Foucault lo aplica, en primer lugar, al trabajo que por ese entonces desarrolla en el Collège de France. Sus investigaciones, según sostiene, revisten un carácter fragmentario, repetitivo y discontinuo. En ese contexto, habla también de su tarea como intelectual en términos de genealogía, definiéndola como la articulación de los saberes con las luchas. Y precisamente en relación con las luchas aparece por segunda vez la noción de fragmentariedad. Las luchas a las que puede acoplarse el saber fragmentario de sus investigaciones son,  también ellas, fragmentarias, es decir, específicas.En estas consideraciones la fragmentariedad no aparece como una deficiencia que deba ser compensada o subsanada, sino como una consecuencia de la renuncia a las explicaciones en términos de totalidad y, sobre todo, como una opcion a favor de las luchas eficaces.
Resulta apropiado, por ello, pensar los trabajos de Foucault y sus interrelaciones en términos de fragmentos. Él mismo, refiriéndose a sus libros, se sirve de esta categoría: "siempre quise - sostiene- que, en algún aspecto, mis libros fueran fragmentos de una autobiografía. Mis libros siempre fueron mis problemas personales con la locura, la prisión, la sexualidad". Sus obras, los libros, pueden ser pensadas como fragmentos de su autobiografía; pero esta, a su vez, sólo se vuelve accesible a través de otros fragmentos: artículos, conferencias, intervenciones, entrevistas, etc.
Desde esta perspectiva, la serie "Fragmentos foucaltianos" se propone ofrecer al lector de lengua española aquellos textos todavía no traducidos o de difícil acceso, entre ellos los que forman parte de la compilación Dits et écrits y otros que irán sin duda apareciendo. La serie se inauguró en 2009 con la publicación del primer volumen de la tesis complementaria de doctorado de Michel Foucault, publicada con el título Una lectura de Kant. Siguió con la publicación de El poder, una bestia magnífica. Sobre el poder, la prisión y la vida, dedicado a la analítica foucaltiana del poder, y luego con La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, que gira en torno a la concepción ética de Foucault, es decir, las prácticas por las cuales el sujeto se constituye como tal. Al presente volumen, centrado en el método de trabajo de Foucault y en las relaciones entre la arqueología y la genealogía, por un lado, y las ciencias humanas - sobre todo la historia - , por otro, le seguirá el cudrso que dictó en 1981 en la Universidad de Lovaina, recientemente publicado en francés con el título Mal faire, dire vrai (sobre la confesión y su función en el sistema penal), y una serie de escritos sobre literatura.
¿Qué es usted, profesor Foucault?” Esta pregunta, que atraviesa los textos del presente volumen, hace pensar en varios rótulos más o menos frecuentes: el Foucault estructuralista, el antihumanista radical que postula la muerte del hombre y la desaparición del autor; el historiador, filósofo, arqueólogo...
La respuesta del propio Foucault se orienta hacia el “núcleo duro” de su trabajo. A lo largo de estos capítulos, explicita la metodología de su mirada de investigador y aporta herramientas para pensar una política progresista, o entender qué son las ciencias humanas y cuál es su historia, cómo se constituyeron y en qué medida alimentan la ilusión de que dicen algo acerca del hombre y de que procuran su felicidad.De este modo, su método, la arqueología, aparece como la vía para analizar el surgimiento de una determinada disciplina (qué objetos construye, qué conceptos elabora, qué lugar asigna al sujeto de conocimiento y qué relaciones establece con otros discursos o con las otras prácticas sociales), y se la percibe como la manera de establecer las condiciones de una transformación política efectiva. Foucault define entonces los contornos de su actividad filosófica, que no consiste en restituir una totalidad perdida o prometida, sino en diagnosticar lo que es el “hoy”, la actualidad.
El Michel Foucault que surge de estas páginas revela sus aristas más filosas, más polémicas y más decisivas. También el punto exacto en que las preferencias teóricas y políticas se respaldan e implican recíprocamente.

fragmentos

"...he tenido con el estructuralismo una relación a la vez de distancia y de duplicación..".
"...La diseminación arqueológica del sujeto se enmarca en uno de los temas más recurrentes y constantes del pensamiento de Foucault: la crítica al humanismo, y dado que las más diversas posiciones han podido combinarse con él, llega a considerarlo "la pequeña prostituta de todo el pensamiento, toda la cultura, toda la moral, toda la política de los últimos veinte años...".
"...Una política progresista no hace del hombre, de la conciencia o del sujeto en general el operador universal de todas las transformaciones: define los planos y las funciones diferentes que los sujetos pueden ocupar en un dominio que tiene sus reglas de formación...".
"...La constitución de la enfermedad mental fue obra de la totalidad de lo dicho en el conjunto de todos los enunciados que la nombraban, la recortaban, la describían, la explicaban, contaban sus evoluciones, indicaban sus diversas correlaciones, la juzgaban y eventualmente le prestaban la palabra articulando, en su nombre, discursos que debían pasar por ser suyos...".

lunes, 2 de septiembre de 2013

La química está entre nosotros - Julio Andrade Gamboa - Hugo Corso



La química está entre nosotros
de qué están hechas las cosas
Julio Andrade Gamboa
Hugo Corso
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

Dentro de la colección Ciencia que ladra de Siglo Veintiuno Editores se puede leer La química está entre nosotros.
"...La historia de la química como ciencia moderna, al igual que la de muchas otras disciplinas, no estuvo exenta de hechos dignos de una obra dramática. Su evolución involucró una primera etapa en la que se reunieron y clasificaron los comportamientos de las sustancias. Por ejemplo, estaba muy claro que aquellas resistentes al calor (agua, sal,plomo, etc.) provenían del reino mineral, mientras que las que sufrían alteraciones debido al calor (azúcar, aceites naturales sangre, etc.) tenían un origen animal o vegetal. En otras palabras, en el mundo había sustancias inorgánicas y sustancias orgánicas. Durante el siglo XVIII, esta observación le sirvió de inspiración al químico sueco Jöns Jacob Berzelius (1779-1848) para constituir la teoría del vitalismo. Berzelius, que fue un verdadero acuñador de términos y a la vez una especie de tirano de la química, dijo que era imposible que una sustancia orgánica se convirtiera en inorgánica, y viceversa. La existencia de dos químicas diferentes, la inorgánica y la orgánica, fue incuestionable hasta que a alguien se le ocurrió un simple experimento: calentar cianato de amonio, una sustancia del reino mineral (o sea, inorgánica). Lo que obtuvo fue urea, uno de los componentes de la orina de los mamíferos, es decir, una sustancia orgánica. Lo curioso es que ese "alguien" era un joven alumno de Berzelius, el alemán Friedrich Wöhler (1800-1882), quien repitió el experimento un centenar de veces antes de comunicarle
la terrible noticia  a su maestro, a quien seguramente habrá tenido que jurar que había utilizado como material de laboratorio cápsulas de porcelana, trípodes, mecheros..., pero ningún riñón extracorpóreo en funcionamiento. No obstante es necesario aclarar que la clasificación entre química inorgánica y orgánica aún perdura, aunque con una concepción diferente. Se considera que las leyes de la química son las mismas, pero, a los efectos del estudio, las sustancias se agrupan según la composición molecular: las formadas por carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y algunos pocos elementos más se denominan orgánicas, mientras que al resto se las llama inorgánicas....".En este libro los autores ponen la lupa en el mundo que nos rodea para desentrañar la verdad de los átomos y las moléculas que lo componen; nos ayudan a perderles el miedo a las fórmulas y a ese gráfico de colores que era el terror del colegio secundario llamado pomposamente tabla periódica de los elementos; nos explican las aplicaciones prácticas de esta ciencia, su utilización en algunas industrias para mejorar procesos y su intento por copiar a la naturaleza para crear un mundo nuevo y mejor para todos; nos cuentan por qué es peligroso que nos suba la bilirrubina y nos revelan si es cierto que existen productos que “no contienen químicos” (como se ufanan algunas publicidades). Y no sólo eso, también delatan su presencia en el cine y la literatura, desde el gas hilarante de Chaplin hasta el brebaje del doctor Jekyll y la kriptonita de Superman.
También la química del amor, una presencia química más sutil en el cine, donde los autores explican a partir de un fragmento del film Los puentes de Madison, interpretada por Meryl Streep y Clint Eastwood, el proceso químico que se desencadena durante el enamoramiento. Según Donald Klein y Michael Lebowitz, dos médicos del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contiene grandes cantidades de feniletilamina, que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos en ese estado.
Un libro que nos contagia entusiasmo por conocer el mundo que nos rodea, un mundo hecho de sustancias químicas.

Notívago - Júlio Olivar



Notívago
Julio Olivar
Memorias poéticas
Gráfica Imediata

(Buenos Aires)

Recibí del poeta Júlio Olivar su nuevo  libro Notívago, que me envió desde Porto Velho, Brasil. La disposición de este libro de poemas no obedece a cualquier cronología. El poeta, que llegó a los cuarenta años de edad este año, resolvió retirar los poemas de su cuaderno, que venía escribiendo desde hace dos décadas. Algunos poemas  pertenecen a su época de adolescente idealista, ingenuo, contestatario y nostálgico. Júlio Olivar se reconoce autodidacta, aunque reconoce también, que escribir es un arte.
En sus poesías registra la realidad y en ese sentido, se opone a lo dicho por el poeta portugués Fernando Pessoa. Este decía "el poeta es un fingidor".  En las lecturas de Júlio Olivar está presente Bertold Brech y la lectura temprana del poema El Analfabeto político, que  lo inspiró e incentivó a escribir. Otro de los poetas citados por Olivar es el brasileño Carlos Drummond de Andrade.
"Notivago reúne versos que hasta  podrían parecer ingenuos, dice Nilva Medeiro de Lira, y lo explica:
"...O Notivago traz versos que até poderiam parecer ingenuos: "Vocé e o meu pecado pequeno-burgués". Mas ganham   dimensão de historicidade para quem fez a leitura do todo. O escritor ja declarou um revolucionário, um  gladeador contra a burguesía. Entao está explicado!...".


Júlio Olivar testimonia en su poesía, vivencias, pormenores de su infancia y de su juventud, su gusto
musical y literario: "...No estilo "os brutos tambem amam" pude perceber, também, uma sensibilidade impar nos detalhes de sua nostalgia, ao contar pormenores de sua infância e juventude, das suas pessoas, do seu gosto  musical e literario, um Júlio lírico, atento às cosas pueris. Digno de "Hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás."
Castro Lima de Souza

Un poema:


Super Herói

Voltar ser pequenino
Fazer  bang-bang com  mamonas
Descer ladeira de trolinho
Chupar cana-de-açúcar roubada
E andar por aí ...
Cavaleiro errante contente,
brincando de ser gente

La poesía de Júlio Olivar busca un sentido. Es escritura en un espacio cambiante, es un conjunto de signos que busca un significado. Como dijo Octavio Paz: "En su rotacion el poema emite luces que brillan y se apagan sucesivamente. El sentido de ese parpadeo no es la significación última pero es la conjunción instantánea del yo y el tú. Poema: búsqueda del tú. Recuperación de la otredad, proyección del lenguaje  en un espacio despoblado de todas las mitologías, el poema asume la forma de la interrogación. No es el hombre el que pregunta: el lenguaje nos interroga.

Júlio Olivar  Benedito es escritor y periodista. Nació el 14 de junio de 1973 en Poço Fundo, Minas Gerais. Es el duodécimo hijo de Domingas Noronha y Antonio Benedito. Residente en Rondônia desde 1998. También es oficialmente ciudadano de Machado (MG) y de Porto Velho (RO). Tiene una larga y prolífica trayectoria en el periodismo, la literatura, la política y la gestión pública. Actualmente es Secretario de Turismo del Estado de Rondonia, Brasil.  Según el informe del historiador y escritor Schiller Noronha Ferreira, publicado en el Jornal de Poço Fundo bien 12 de abril en 2003, Júlio Olivar fue un niño criado en la zona rural - barrio de San Miguel - y luego vivió en la calle Santa Cruz.
En 1989, a los 15 años, fue elegido presidente del Centro Cívico de la Escuela Estatal de San Marcos en Poço Fundo. En ese mismo año comenzó a escribir en City Journal sobre asuntos de actualidad local.
"Surgió muy joven en la carrera periodística. Chico guapo, tenía dos espadas afiladas: una era la buena escritura como periodista y la otra era una buena voz de locutor con excelente dicción ", escribió Schiller Noronha en las" historias del Poço Fundo ", que retrata los perfiles de los hijos ilustres de la ciudad .
También de acuerdo con el mismo historiador, Olivar tiene la sangre de Noronha, a pesar de no tener el nombre.
Leer entrevista a Júlio Olivar
http://revistaarchivosdelsur-entrevistas.blogspot.com.ar/2013/07/entrevista-julio-olivar.html

(c) Araceli Otamendi

bibliografía:

Octavio Paz, Obras completas, Fondo de Cultura Económica

domingo, 18 de agosto de 2013

Negar todo y otros cuentos - R. Fontanarrosa



Negar todo y otros cuentos
Roberto Fontanarrosa
Ediciones De la Flor 

(Buenos Aires)


"Negar todo y otros cuentos" es el último libro del Negro Fontanarrosa. Antes de partir dejó estas 25 historias inéditas que ha publicado Ediciones de la Flor.
No se puede más que decir que se encuentra a la altura de sus grandes obras y uno llega a reírse a carcajadas con la mayoría de los relatos. Como "Teoría de la belleza" en la que se debate en el bar la teoría expuesta por un porteño en Harvard de que el 90% de las personas son feas. O "Perro en consorcio" en el cual quieren echar de un edificio a Pepe, el perro de Miguel. Pero, este se resiste a ultranza de las quejas de la vecina de abajo. Sin olvidarnos de "Negar Todo" que le da el nombre al libro. En donde un hombre es pescado in fraganti con su amante por su esposa y justamente va a negar todo hasta las últimas consecuencias.
En conclusión, el libro es absolutamente recomendable. Se abordan los temas que siempre giraron en torno a la obra de Fontanarrosa, como el fútbol, su Rosario querido, los amigos, el bar. Así el Negro se despide de la mejor forma, haciéndonos reir.

© Federico Zorzoli



viernes, 16 de agosto de 2013

Desconfiar de las imágenes- Harun Farocki


Desconfiar de las imágenes
Harun Farocki
traducción Julia Giser
Prólogo Georges Didi-Huberman
Epílogo Antje Ehmann y Kodwo Eshun
Selección Inge Stache y Ezequiel Yanco
Edición al cuidado de Inge Stache
Caja Negra

(Buenos Aires)
"...Desconfiar de las imágenes presenta veinticuatro textos escritos entre 1980 y 2010, con la intención de dar cuenta de la articulación entre escritura y cine en la producción de Farocki y de relevar los principales temas que atraviesan su obra. Los artículos reunidos provienen de diferentes fuentes: de la revista Filmkritik, de la que Farocki fue editor entre 1974 y 1984; de diferentes diarios como el die tageszeitung de Berlín y semanarios de actualidad como Jungle World; los textos más recientes pertenecen a sus publicaciones en Trafic, la revista francesa fundada por Serge Daney y Jean Claude Biette, y a los libros y catálogos editados en ocasión de las exhibiciones de sus obras en museos y galerías, en donde ha presentado su más reciente producción de videoinstalaciones. Consideramos oportuno agrupar estos artículos en cuatro secciones. En "Los comienzos" se reúnen tres textos que reflejan la trayectoria inicial de Farocki, la de sus años de formación cinematográfica y militancia política, etapa en la que "toma posición y se distancia de referentes de Nuevo Cine Alemán como Rainer Werner Fassbinder y Wim Wenders. "Acerca de la producción de imágenes y la producción de sentido "agrupa un conjunto de ensayos en los que Farocki reflexiona sobre la producción de imágenes en diferentes campos, en un espectro que abarca desde el análisis del lenguaje cinematográfico, el montaje blando que introduce en sus videoinstalaciones, la televisión y el videoclip, hasta las imágenes generadas por los dispositivos técnicos implementados en los conflictos bélicos contemporáneos. Un extenso muestrario en el que el interés por los artefactos que producen las imágenes se complementan con la preocupación por su forma de circulación y recepción en el espectador. El apartado "Apuntes sobre películas y videoinstalaciones" presenta los textos vinculados directamente con las obras de Farocki, en los que expone los conceptos y las líneas de investigación involucrados en ellas, así como las pausas que organizan la búsqueda del material de archivo de sus producciones audiovisuales. Por último, en el "Apéndice", se reúnen un texto autobiográfico, una entrevista realizada a Farocki con motivo de la publicación de este libro, y un artículo en el que Antje Ehmann y Kodwo Eshun elaboran una taxonomía alfabética con la que revisan las categorías de la obra del autor alemán.
A modo de agradecimiento, queremos mencionar la generosa colaboración de Antje Ehmnn, quien nos acompañó durante todo el proceso de compilación y armado con especial dedicación y cuidado. Por otro lado, queremos subrayar el aporte del Goethe Institut en la difusión de la obra de Harun Farocki en la Argentina tanto con la exhibición de sus películas en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI, 2003), como con la organización del seminario online Desconfiar de las imágenes: HF y la teoría de la imagen contemporánea (al que contribuyó con sus textos Ricardo Parodi) y la publicación en conjunto con el BAFICI de Crítica de la mirada (Altamira, 2003), selección de ensayos de la que formaron parte algunos de los textos que componen este volumen...".
                                                                       Inge Stache
                                                                  Ezequiel Yanco
"...Harun Farocki nació en 1944, en un tiempo en que el mundo entero todavía vivíabajo la amenaza de una violencia política y militar sin precedentes. Es como si no solo hubiesen sido las cenizas de las ciudades bombardeadas las que parecieran haber aterrizado directamente sobre su cuna: además, junto con ellas, parecerían haber aterrizado también los pensamientos que fueron escritos, para acompañarlas pero en el otro extremo del mundo, por unos pocos exiliados alemanes en medio de los cuales, desde el interior mismo de su propio tiempo sufrido (sus mugrientas vidas de exiliados, su "vida mutilada") el pensamiento había sido capaz de elevarse a sí mismo hasta el nivel de la ira política - es como si estos exiliados se le hubieran ofrecido durante toda su vida. Pienso en Berltold Brech, por supuesto, y su Diario de trabajo, en el que casi todas y cada una de las páginas reflexionan sobre la cuestión de la política de la imagen. Pero también pienso en la Dialéctica de la Ilustración escrita por Theodor Adorno y Max Horkheimer, durante su exilio en los Estados Unidos. Ciertamente, esas son dos palabras cercanas a Farocki: Dialektik (Dialéctica) describiendo del modo más preciso posible su propio método de trabajo, su manera de editar; Aufklärung (Ilustración) representando tanto la "luz" de la Ilustración como la actividad de "reconocimiento" (reconnaissance) más amenazante de los aviones bélicos, tal y como puede verse en esas guerras repletas de cámaras que Farocki ha cuestionado en varias de sus películas, entre ellas Imágenes del mundo y epitafios de la guerra (Bilder der Welt und Inschrift des Krieges) de 1988, e instalaciones (por ejemplo, Ojo/Máquina (Auge/Machine) de 2000). Por supuesto, los dos autores de esta conocidísima obra - escrita en 1944 - ciertamente no encarnaban lo que Brecht más había apreciado de su estadía en los Estados Unidos. Porque aunque Brecht sí discutía acerca de teatro y de cine con Adorno, escuchaba discos de Hanns Eisler en su casa, disfrutaba de escandalizar a todo el mundo criticando a Schönberg y participó, de hecho y entre otras ocasiones en junio y agosto de 1942, del seminario de la Escuela de Frankfurt en el exilio, es igual de cierto que Brecht también solía decir que Horkheimer era un "payaso" y un "millonario (que) puede comprarse una cátedra en donde sea que se esté quedando. Hay algo fundamental que sin embargo une a todos estos grandes antifascistas que pagaron cara su libertad de pensamiento. Es precisamente eso que une la Dialektik, esta palabra que habla de negación, de verdad de historia, y la Aufklärung, la luz de la Ilustración cuyo trabajo histórico de autorevocación y autodestrucción han visto todos ellos con sus propios ojos, llenos de angustia - un inextinguible quemarse a uno mismo. Parecería entonces aún más preciso describir este algo como la posibilidad de lo peor a la que nuestros valores más preciados - la luz de la Ilustración, el ideal de comunidad, la verdad de las palabras, la exactitud de las imágenes - están, por tanto, constantemente expuestos..".
"Como Aby Warburg, que estuvo obsesionado a lo largo de toda su vida con la dialéctica de lo que él llamaba los Monstra y los Astra –una dialéctica que, de acuerdo a él mismo, encerraba toda la “tragedia de la cultura”–, y Theodor Adorno, continuamente preocupado por la dialéctica de la razón autodestructiva, Harun Farocki formula siempre e incansablemente la misma pregunta terrible (la misma pregunta que, me atrevería a decir, ha estimulado mi trabajo por “siempre”, como uno suele decir tan poco adecuadamente, y que, en cualquier caso, es la que me da esa sensación de una verdadera identificación cada vez que me enfrento a los montajes de Farocki). La pregunta es la siguiente: ¿por qué, de qué manera y cómo es que la producción de imágenes participa de la destrucción de los seres humanos?"
                                                          Del prólogo de Georges Didi-Huberman

lunes, 5 de agosto de 2013

Dos libros de Gaby Vallejo Canedo

Gaby Vallejo Canedo

(Buenos Aires)

Conocí a la escritora boliviana Gaby Vallejo Canedo en las V Jornadas Internacionales de Mujeres
Escritoras en San Pablo y en San José de Río Preto, Brasil (2012). Ella me entregó en mano su
novela Tatuaje mayor. Luego, ya en Buenos Aires, recibí por correo postal su nuevo libro Amalia,
desde el espejo del tiempo.
Tatuaje mayor es una novela de iniciación sentimental de una adolescente, Ylonka que mantiene
un diálogo con el diario escrito por  su abuela en los años cincuenta y también una relación intensa
con un muchacho pandillero, Andrés.
El tatuaje en el cuerpo de Ylonka funciona también como una suerte de código entre ella y Andrés,
una comunicación más íntima y secreta entre los dos personajes. A pesar de compartir el secreto
de los tatuajes, Ylonka desconoce a Andrés, no sabe verdaderamente quién es:

"- No me preguntes, Ylonka. Sólo acéptame o déjame...". dice el personaje.

Entre la oposición de la madre y el diario de la abuela, Ylonka intenta salvar su historia de amor.
El otro libro, Amalia, desde el espejo del tiempo, es la biografía novelada de la primera aviadora
boliviana,  Amalia Villa de La Tapia.
La mujer que se convirtió en la primera aviadora de Bolivia, fue a vivir a Tacna desde muy niña.
Ahí empezó su pasión por el vuelo. Por parte de la madre, era descendiente de Manuela de la Tapia,
mujer que había participado en la Guerra de la Independencia. Con una exhaustiva investigación,
y una estructura periodística, Amalia, desde el espejo del tiempo es una fascinante historia de una
mujer que se atrevió a convertir un sueño en realidad. En el libro se intercalan recortes periodísticos,
recurso que agiliza la lectura. El espíritu de Amalia es quien ha buscado a la autora para que cuente
su historia y dialogue sobre los inquietantes hechos de su vida.
Tanto en Tatuaje mayor como en Amalia, desde el espejo del tiempo, los dos personajes protagonistas de las historias, buscan anclarse en el mundo. La primera, con la defensa del amor que siente por Andrés. La segunda, llevando a cabo su ambición y su sueño de volar. La solvente escritura de Gaby Vallejo  Canedo en estas obras, nos muestra a los lectores personajes reales y  posibles, y otras posibilidades para el mundo de las mujeres, distintas, de las vidas a las que a veces están sujetas.

Gaby Vallejo Canedo es una reconocida escritora, miembro de la Academia Boliviana de la Lengua, Profesora de Literatura y Lenguaje, ex-presidente y miembro actual de: Unión Nacional de Poetas y Escritores- Bolivia y Asociación Mundial de Escritores, Filial Bolivia. Con 43 libros publicados entre: novelas, ensayos, cuentos, textos infantiles, investigaciones . Premios: Nacional de Novela: Erick Guttentag, Lista de Honor del IBBY. Oslo. Mislos Blancos, - International Jugend Bibliothek, Mircea Eliade, Medalla Dante Alighieri, por la Defensa de la Democracia a través de la Literatura: Venecia– Italia, Nacional de Literatura.

(c) Araceli Otamendi

bibliografía:

Gaby Vallejo Canedo, Tatuaje mayor, Editorial Los amigos del libro
Gaby Vallejo Canedo, Amalia, desde el espejo del tiempo, Grupo Editorial Kipus

domingo, 4 de agosto de 2013

La cultura obrera en la sociedad de masas - Richard Hoggart



La cultura obrera en la sociedad de masas
Richard Hoggart
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

Siglo Veintiuno publicó la nueva edición de un libro inclasificable, entre la sociología de la cultura y la antropología, entre la crítica literaria y la semblanza del pasado personal, esta obra resulta fundamental para entender cómo funcionan hoy los medios masivos y cuáles son los resortes complejos y matizados de la recepción.

"...La cultura obrera en la sociedad de masas se publicó por primera vez en marzo de 1957. En  ese momento, los Hoggart vivíamos en Rochester, Nueva York, donde mi padre había ido por un año a completar un programa de intercambio de la Universidad de Hull, donde enseñaba  literatura inglesa. Dios sabe qué pensarían los estadounidenses de esa ciudad legendaria sobre el Humber, donde el racionamiento aún no había quedado atrás, el olor a pescado a veces se sentía en toda la ciudad y los sitios donde habían caído las bombas parecía que quedarían vacíos para siempre. La experiencia de viajar en la dirección contraria generó en mí un amor permanente por los Estados Unidos, su calidez, su energía, su belleza, y, para un niño de diez años como yo  tenía en ese entonces, su comida. Mi padre percibía el sueldo de Gran Bretaña, que en los Estados Unidos era prácticamente nada, pero incluso con el poco dinero con que contaban él y mi madre se las ingeniaron para llevarnos a mis hermanos y a mí a recorrer el país, al menos la costa Este: Washington, Virginia, las montañas Adirondack, Nueva York, Nueva Inglaterra, e incluso llegamos a Canadá. Nos trasladábamos a todas partes en un viejo De Soto bicolor, uno de los últimos autos
estadounidenses con forma de renacuajo y no de ataúd. Para nuestra sorpresa, allí los autos tenían
radio. Elvis había surgido hacía poco y mi mamá decía que después de un tiempo nadie lo recordaría. Hace más de tres décadas que Elvis murió y ella todavía sigue viva. Mi padre había dejado el manuscrito de La cultura obrera en la sociedad de masas en Chatto & Windus, en Londres. La publicación no fue un proceso sencillo ni estuvo exenta de problemas. Una de las secciones más recordadas del libro es la que critica la literatura barata y la prensa sensacionalista, ilustrada con ejemplos y acompañada por comentarios peyorativos. Chatto contrató a un abogado que le advirtió que  la sección podía dar inicio a acciones legales. Se habló de demanda por un millón de libras esterlinas, una suma que, si hoy es mucho dinero, en ese entonces era una enormidad. Lejos de eliminar la sección entera, mi padre pensó que la única manera de solucionar el problema era maquillar lo que había escrito. No le llevó mucho tiempo y hasta disfrutaba con la tarea. En especial, le divertía inventar títulos para las novelas de sexo y violencia. Uno de ellos, Death Cab for Cutie (Taxi de la muerte para una chica), tuvo una vida que trascendió el libro de mi padre, pues un integrante del grupo de rock Bonzo Dog Doo-Dah  Band, que debe haber leído el libro, compuso una canción con ese mismo título. También hay una escena curiosa en la película de los Beatles como Gira mágica y misteriosa, en la que el grupo interpreta la canción en un sórdido cabaret.  (Derek Taylor, quien fuera agente de prensa de los Beatles, hoy fallecido, me comentó que George Harrison había sido un admirador de la obra de mi padre). Años más tarde, un grupo estadounidense de la costa Oeste debe haber escuchado la canción y eligió el título como nombre para su banda. Los Death Cab for Cutie fueron muy exitosos, y mi propio hijo, que también se llama Richard Hoggart, es uno de sus admiradores. La transmisión generacional tiene estas ironías...".

Simon Hoggart, periodista de The Guardian, es el hijo de Richard Hoggart.

¿Y si las ventajas del acceso masivo a la educación estuvieran desaprovechándose en el consumo de productos efectistas ideados por gerentes de marketing? Esta pregunta, de una relevancia muy actual, es el eje de La cultura obrera en la sociedad de masas, una obra clásica que inauguró el campo de los estudios culturales en los años cincuenta y en la que Richard Hoggart reflexiona sobre los productos de la industria cultural (programas de radio y televisión, novelas románticas, revistas y diarios, hits musicales) y sus efectos en los sectores populares. Lejos de una posición condenatoria o elitista, el autor adopta una mirada original, personal: esos productos, que la “alta cultura” considera banales, homogéneos en los valores que proponen, no reflejan como un espejo la vida de sus consumidores, es decir, no es posible sacar conclusiones definitivas sobre las personas a partir de la literatura que leen o de la música que escuchan.

Por eso, la primera parte del libro es casi un ejercicio de antropología: Hoggart, que proviene de una familia obrera y que se dedicó durante años a la educación de adultos de la clase trabajadora, describe “desde adentro” las costumbres de esa clase (sus comidas, sus paseos de domingo, su vestimenta); los dichos que utilizan para referirse al sexo, al matrimonio, a los hijos; sus vínculos arraigados con la vida local y comunitaria (en clubes de barrio o asociaciones recreativas). Si los productos de la cultura de masas, que se analizan con rigor crítico en la segunda parte del libro, amenazan con reemplazar todas esas prácticas por una jerga televisiva uniforme y por los eslóganes que inundan las tapas de diarios y revistas, ese peligro encuentra su contrapeso en sutiles formas de resistencia: los lectores o espectadores saben qué incorporar y qué desechar, y es esta capacidad de discernimiento la que debe potenciarse cada vez más.

domingo, 28 de julio de 2013

Un tiempo de rupturas- Sociedad y cultura en el siglo XX - Eric Hobsbawm


Un tiempo de rupturas
Sociedad y cultura en el siglo XX
Eric Hobsbawm
Traducción castellana de Cecilia Belza y Gonzalo García
Crítica, Barcelona

(Buenos Aires)

El historiador Eric Hobsbawn (1917-2012)  analiza e interpreta en su obra póstuma Un tiempo de rupturas - Sociedad y cultura en el Siglo XX, lo que les sucedió al arte y a la cultura de la sociedad burguesa una vez que esta sociedad desapareció, en la generación posterior a 1914. Figura emblemática del pensamiento europeo, con una larga militancia política, Hobswam fue miembro del Partido Comunista británico hasta que éste se autodisolvió en 1992.
"Este libro trata sobre lo que ha sucedido con el arte y la cultura de la sociedad burguesa una vez esta se desvaneció, con la generación posterior a 1914, para no regresar jamás.
Versa sobre un aspecto del terremoto global que la humanidad viene experimentando desde que la Edad Media terminó repentinamente, para el 80 por 100 del globo terráqueo, en la década de 1950, y hacia los años sesenta, cuando los gobiernos y las convenciones que habían regido las relaciones humanas se desgastaban a ojos vistas en todas partes. Este libro, por lo tanto, trata también sobre una era de la historia que ha perdido el norte y que, en los primeros años del nuevo milenio, mira hacia delante sin guía ni mapa, hacia un futuro irrreconocible, con más perplejidad e inquietud de lo que yo recuerdo en mi larga vida. Tras haber enseñado y escrito de vez en cuando, desde mi perspectiva de  historiador, sobre la curiosa interconexión de la realidad social y el arte, en los últimos años del siglo pasado me invitaron a hablar sobre ello - lo que hice con escepticismo - los organizadores del festival anual de Salzburgo; un festival que es un notable vestigio de El mundo de ayer, de Stefan Zweig, quien tenía un fuerte vínculo con él. Estas conferencias representan el punto de partida del presente libro, escrito entre 1964 y  2012. Más de la mitad del contenido jamás se había publicado antes, al menos en inglés...".
"...Cómo pudo el siglo XX afrontar la descomposición de la sociedad burguesa tradicional y los valores que la mantenían unida? Este será el tema de los ocho capítulos de la tercera parte de este libro, un conjunto de reacciones intelectuales y antiintelectuales ante el fin de una era. Entre otras cuestiones, se considera el impacto de las ciencias del siglo XX en una civilización que, por muy entregada que estuviera al  progreso, no podía comprenderlas y se veía socavada por ellas; la curiosa dialéctica de la religión pública en una era de secularización acelerada; y unas artes que habían  perdido sus antiguos nortes y no lograron dar con otros, ni a través de su búsqueda modernista" o "vanguardista" del progreso, en competición con la tecnología, ni a través de la alianza con el poder, ni tampoco, finalmente, por la vía de someterse, con desilusión y resentimiento, al mercado. ¿Qué le falló a la civilización burguesa? Aunque se basaba en un modo de producción que todo lo destruye y todo lo transforma, de hecho su actuación, sus instituciones y sus sistemas políticos y de valores estaban pensados por y para una minoría; aunque fuera una minoría que podía expandirse, y así lo hizo. Era (y sigue siendo) meritocrática, lo que significa que no era igualitaria ni democrática...".

¿Adónde van las artes?

"...Las artes, en nuestro siglo, se caracterizan por depender de una revolución tecnológica única desde el punto de vista histórico, revolución que además las ha  transformado, especialmente por medio de las tecnologías de la comunicación y la reproducción. Porque la segunda fuerza que ha revolucionado la cultura - me refiero a  la sociedad de consumo de masas - es impensable sin la revolución tecnológica; sin  el cine, por ejemplo, o la radio, o la televisión, o el reproductor de música portátil. Pero es precisamente esto lo que permite pocos pronósticos generales sobre el futuro del arte como tal. Las antiguas artes visuales, como la pintura y la escultura, se habían conservado hasta hace bien poco como formas de artesanía pura; simplemente, no se habían industrializado - de ahí, por cierto, la crisis en la que se hallan sumidas hoy-.
La literatura, en cambio, se adaptó a la reproducción mecánica hace medio milenio, en los días de Gutenberg. El poema ya no se concibe para la representación pública (como sucedía con la épica, que en consecuencia desapareció tras la invención de la imprenta), ni tampoco (como es el caso, por ejemplo, de la literatura clásica china) como una obra caligráfica. Se trata, sencillamente, de una compilación mecánica de  símbolos alfabéticos. Dónde, cuándo y cómo recibimos ese resultado - sobre papel, una pantalla o cualquier otro soporte - no son cuestiones que carezcan de toda importancia, pero sí secundarias...".
"...La antigua sociedad burguesa fue la era del separatismo en las artes y la alta cultura. Como sucediera antaño con la religión, el arte era algo "más elevado", o un peldaño hacia algo superior: la "cultura". Gozar del arte guiaba hacia una superación espiritual  y era una especie de práctica devota, ya fuera privada - como la lectura - o pública - en teatros, salas de concierto, museos o emplazamientos famosos del mundo cultural, como por ejemplo las pirámides o el Panteón-. Se distinguía marcadamente de la vida cotidiana y del mero "entretenimiento", al menos hasta el día en que el "entretenimiento" ascendió al nivel de la cultura; por ejemplo, Johann Strauss dirigido por Carlos Kleiber,  en lugar de Johann Strauss interpretado en una taberna vienesa, o cuando los críticos  de París elevaron a la condición de arte las películas de Hollywood serie B. Por descontado que aún existe este tipo de experiencia artística, como demuestra, sin ir  más lejos, esta participación nuestra en el Festival de Salzburgo. Pero, para empezar, culturalmente no está al alcance de todo el mundo y, por otra parte, ya no representa la  experiencia cultural prototípica, al menos para las jóvenes generaciones. El muro entre cultura y vida, entre reverencia y consumo, entre trabajo y placer, entre cuerpo y espíritu, está siendo derribado. Dicho de otro modo: la "cultura", en el sentido burgués y críticamente valorativo del término, está dejando paso a la "cultura" en el sentido antropológico o puramente descriptivo...".
Este libro, el último que dejó escrito Hobsbawm, es una gran aportación a la historia de la cultura del siglo XX, como lo señala el profesor Richard Evans: “Leyendo este libro he aprendido una enorme cantidad de cosas que antes no sabía”. Pero es también una reflexión sobre un presente convulso, un tiempo de incertidumbre en que, nos dice Hobsbawm, miramos hacia adelante con perplejidad, sin guías que orienten nuestro camino hacia un futuro irreconocible.



martes, 23 de julio de 2013

Cordelia en Guatemala - Graciela Cros



Nueva edición de "CORDELIA EN GUATEMALA"
Graciela Cros
Ediciones La liebre gris,  Bariloche, junio 2013.


(Buenos Aires)

De cómo Graciela Cros dio a luz a “Cordelia en Guatemala”,
atravesando otras Cordelias y otras lenguas en el transcurso de su saga.


Hacer de lo imaginario una virtud

El concepto de creación ex-nihilo es desarrollado por Lacan en su Seminario 7, “La ética del Psicoanálisis”, donde habla de un vacío (una nada, un agujero) que “crea”
o a partir del cual se crea. (Modelamos esa nada porque somos naturalmente alfareros). La metáfora del alfarero la toma del Antiguo Testamento, pero para Lacan la creación ex nihilo crea en el mundo natural por medio de la irrupción de La Palabra. Cuando leemos “Cordelia en Guatemala”, podríamos llegar a creer que estamos ante un verdadero libro  (un cuerpo,  un objeto artístico, una construcción de palabras, un edificio neoclásico ligeramente parecido a un calabozo como un grabado de Piranesi).


Pero no.


Lo que tenemos entre manos es un vacío, un hueco, un huevo hueco en su vacío. La empolladura de la materia poética en su perfecta anomalía de objeto sin acabar. La noticia es que Graciela Cros ha puesto un artefacto estético de singularidad extrema a circular por el mundo de la Poesía.
Hueco, huevo, empolladura hueca. Desde ese vacío se desenrolla el mutis por el foro, una auténtica despedida: del canon patriarcal, del lugar común “poesía escrita por mujeres”, de cualquier clase de señuelos (hasta un hijo - vástago- podría convertirse en “señuelo”). Los “señuelos”, al parecer, estarían destinados a la muerte, a la danza juvenil de una pelvis, a la más burda mutilación: “dedos cortados a cuchillo”. Únicamente los ex poetas, “estrategas en blanco y negro”, fabricarían “señuelos”. Esta Cordelia, en lugar de señuelos, habría podido impulsar otra clase de objetos, a saber:
a) una elegía (a la muerte de su padre),
b) un treno (a la muerte de su amor Cara de caballo Juan Cassavettes);
c) un señuelo (hijo -vástago- o anzuelo recubierto de brillantina carmesí o film en blanco y negro).


Pero no.



Cordelia en Guatemala (21 lenguas aborígenes habla, pronuncia, fuma), a diferencia de “La niña de Guatemala, la que se murió de amor” (José Martí dixit), “mueve la propia lengua”, “construye un instrumento de sentir”, “TRABAJA TRABAJA TRABAJA” la máquina verbal; como si dijéramos que Cordelia, ex nihilo, crea crea crea en el mundo natural por medio de la irrupción de las palabras tramadas en su lengua. Con ellas modela la nada, lo vacío, coloca la cáscara, bordea, desova (aquí, la función poética del lenguaje, impuro deslizarse de los sentidos, nos trae a Susana Thénon, otra gran desovante): Cordelia des-ova UN HUEVO.
Pero no.


Luego de haberse derramado en sus algodones menstruales, Cordelia anida por fuera de su útero, se prepara a desovar en el exterior de su cuerpo. Habiendo enterrado a su padre, ello será su matria; habiendo olvidado su infancia, ella será la extranjera que aún no ha dicho su palabra porque todavía es una Cordelia visitada por la muerte. Desde ese más allá que aporta la extranjería, habrá de construir su más acá (“parcela” es palabra clave en esta saga; en una parcela de tierra yace el cadáver del padre; con aguja e hilo, Cordelia coserá su parcela de abrigo en este mundo: el huipil).


Pero no.


Habrá filtraciones (como ocurre en las parcelas de los enterramientos nuevos): extranjera en busca de su palabra, es visitada por la muerte, y en mitad del dolor, Cordelia pondrá un huevo. Y comenzará a empollarlo, “Hija fiel a solas con su huevo”.


Pero no.

El empollamiento supuso la caída de Cordelia en su túnel, en su duelo (duelo de su anterior persona, CORDELIA HIJA DE CORDELIA, no por casualidad hablante y exhalante en 21 lenguas matrices): miró dentro del huevo, no vio nada. El huevo, acaso ese agujero en blanco y negro donde antes hubo infancia, era un vacío donde estaba cuajando su condición de abandonable. (“Y en la caída oyó su voz de niña gritar llena de espanto”). Entonces, a lo largo de 100 versos, Cordelia llora. Interminablemente llorará por la pérdida del sentido otorgado a las cosas cuando se es abandonado por la voz de la infancia -voz siempre previa a la lengua que se alcanza en cierta Edad de Oro-. En tanto, por el muñón configurado en lo siniestro de la siniestra sangre, goteará sangre sobre el huevo  (esto es el misterio del poema,  el ombligo de un sueño, escena plena de inaccesibilidad).


Abandonar, cesar, renunciar

A solas con su huevo, la hija fiel, Cordelia, en el transcurso de su larga caída se mira sin contemplaciones. Y lo que ve, es básicamente “UNA MUJER QUE EMPOLLA UN HUEVO”.
Esa mujer, al mirar dentro del huevo, no ve nada. O, acaso, ve la nada primigenia en su huevo nonato.         
Abandonadas las certezas que configuraran los  rumbos de la pasada vida de Cordelia antes de los enterramientos y sus filtraciones, más allá de cualquier deuda hacia ninguna genealogía o proliferación de lenguas, indecidiblemente cerca / lejos del lado verdadero / falso del estupefaciente hongo de la más vida de la lengua, Cordelia, no más aquélla de “ovario florecido”, se decide a mirarse en el espejo de Cordelia, una cara en primera persona: Cordelia des-ova UN HUEVO.


Hallar consuelo


Cordelia se ha despedido de la pelvis flamígera y ahora es aquélla que moverá la lengua, lengua con la que la poesía nos trabaja. Para que no reine la sombra (como cuando Cordelia era sólo hija, fiel cordera);  para no retornar-se a “su agonía, su conversión más tarde, su estadio de iguana”, ella habrá de irrumpir con palabras de su lengua en lo aún no creado. Elaborará un artefacto. Trabajará un instrumento. Construirá una máquina. Fabricará un señuelo VERDADERO: “Cordelia en Guatemala”.
Extraterritorial-mente, Cordelia des-ovó UN HUEVO. Ese UN HUEVO es Cordelia en Guatemala, UNA  POÉTICA.


(c) Alicia Silva Rey.







viernes, 28 de junio de 2013

El grano de la voz- Roland Barthes


El grano de la voz
Entrevistas 1962- 1980
Roland Barthes
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

Roland Barthes (Cherburgo, Francia, 1915- París, 1980) estudió en París en los liceos
Montaigne y Louis le Grand, enfermando de tuberculosis antes de terminar el 
bachillerato, hecho que lo obligó a alternar sus estudios con largas hospitalizaciones.
Después de estudiar letras clásicas en la Sorbona, donde fundó el Groupe de Théatre
Antique, con el que viaja a Grecia, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores e 
inició su actividad académica.En 1947 comenzó a publicar artículos en Combat que
son la base de su primer libro. Posteriormente fue Lector de Francés en Rumania
y Egipto. En los años cincuenta trabajó en la Dirección General del Ministerio de 
Relaciones Exteriores de Francia. Más tarde fue investigador del Centre Nationale
de la Recherche Scientifique, luego Director de Estudios en L´Ecole  Pratique
des Hautes Etudes. En 1977 ocupó la cátedra de Semiología Literaria en el Collège
de France especialmente creada para él por consejo de Michel Foucault.  
En su Lección inaugural, publicada por Siglo XXI Editores, Barthes se definió a sí
mismo como “un sujeto incierto”: demasiado literario para los lingüistas, que siempre
lo consideraron un intruso; demasiado lingüista para los críticos literarios, que pocas
veces llegaron a entenderlo. Quizá sea este rasgo el que lo ha convertido en uno
de los pensadores y teóricos más influyentes en su campo.
Murió en París, en un accidente de tráfico, el 28 de marzo de 1980. 
El grano de la voz reúne entrevistas concedidas por Roland Barthes desde 1962
hasta su muerte, en 1980, y realiza “una puesta en escena” de ideas, redes
de lectura, desarrollos y combates de una poética teórica tan voluptuosa como
subversiva. A lo largo de los textos Barthes discurre sobre la fotografía, el cine, 
sus hábitos de pensamiento y escritura, el haiku, Japón, los intelectuales, la crítica,
la moda, la literatura de vanguardia. La anarquía de esta enumeración es sin 
embargo engañosa, porque Barthes argumenta con limpidez sus posiciones y
esclarece conceptos, y en cada comentario se advierte su agudeza incomparable
para desentrañar los discursos, los signos, los sentidos. No es exagerado decir
que el libro puede abrirse al azar y que el encuentro fortuito con 
una frase o un párrafo cualesquiera se convierte en breve iluminación.

Fragmentos:

"...Si algún día hay una ciencia de la literatura sólo podrá ser una ciencia formal,
formalizada: escapará así a la fatalidad ideológica que está en cualquier lenguaje.
Para mí existe un imaginario científico, imaginario en el sentido lacaniano
(un lenguaje o conjunto de lenguajes que funciona como un desconocimiento del
sujeto por sí mismo). Basta con leer todas las revistas de ciencias humanas, de ciencias
sociales: están escritas con un estilo llamado científico o paracientífico : se podría muy
bien desmontar el imaginario de esos sabios. La escritura (en oposición a la escribancia
de esos discursos) es el tipo de práctica  gracias a la cual disolvemos los imaginarios
de nuestro lenguaje: Nos constituimos como sujetos psiconalíticos al escribir. 
Procedemos sobre nosotros mismos a un cierto tipo de análisis, 
y la relación en ese momento entre el sujeto y el objeto está enteramente desplazada,
perimida. La vieja oposición entre la subjetividad como atributo de la crítica impresionista
y la objetividad como atributo de una crítica científica ya no tiene interés...". 

"...Pertenezco a una educación para la cual el sujeto, en el sentido humanista y clásico
de la palabra, existía. En la transformacion profunda del sujeto metafísico puesta en 
marcha desde el punto de vista arqueológico, por Marx, Nietzche y Freud, transformación
retomada en muchas direcciones por la modernidad, no ocupo más que un lugar transitorio,
que no está en el extremo. Todavía estoy fascinado por todas las operaciones de dispersión
del sujeto; el momento frágil en el que el sujeto clásico de la escritura está 
alterándose, arruinándose, prestándose a una combinación. Es el momento frágil de
estallido el que interrogo. Mi relación con el texto llamado moderno es una relación
ambigua; es una adhesión crítica apasionada, pero no es siempre una relación de placer...". 

"...Genet está en sus libros como personaje de papel. Ése es el logro de su obra: como personaje 
ex heredado, desembarazado de cualquier herencia con relación a sí mismo en cuanto referente...". 

domingo, 16 de junio de 2013

Crónicas Sur - Mario Camelo


Crónicas Sur
Mario Camelo
Primera edición
en AURORABOREAL® Poesía: Marzo 2013


(Buenos Aires)

Crónicas Sur, de Mario Camelo, editado en e.book en la revista Aurora Boreal www.auroraboreal.net 
reúne los siguientes  libros de poesía del autor:  Asuntos Elementales, Cuadernos de poesía Bogotá. Colombia 1973,  Las Victorias del Miedo, Ediciones Publitextos, Bogotá, Colombia. 1979, Libro de Conjuros, Edición Libros de la Frontera, Barcelona, España, 1983, Crónica del Reino que a su vez reúne dos libros, Primera Crónica del Reino y Segunda Crónica del Reino, Edición Libros de la Frontera, Barcelona, España, 1997, Luna de las iguanas, Edición ebook Aurora Boreal® 2013 y Encuentros, Edición ebook Aurora Boreal® 2013. "...Se trata de una retrospectiva proyectada del presente al pasado, evocación y testimonio de destierros, exilios y migraciones. ..." según el prólogo de Helena Aráujo.
"...Fantasma en una ciudad de piedra y dinero, desposeído de su existencia concreta e histórica, el poeta se cruza de brazos y vislumbra que todos hemos sido arrancados de algo y lanzados al vacío: a la historia, al tiempo. La situación de destierro de sí mismo y de sus semejantes, lleva al poeta a adivinar que sólo si se toca el punto extemo de la condición solitaria cesará la condena. Porque allí donde parece que ya no hay nada ni nadie, en la frontera última, aparece el otro, aparecemos todos. El hombre solo, arrojado a esta noche que no sabemos si es la de la vida o la de la muerte, inerme, perdidos todos los asideros, descendiendo interminablemente, es el hombre original, el hombre real, la  mitad perdida. El hombre original es todos los hombres...". Estas palabras de Octavio Paz, pueden aplicarse a los poemas de Crónicas Sur, donde la ausencia y el vacío, el destierro de sí mismo se expresan, como por ejemplo en estos  poemas:

Aun no me han vencido
El tiempo
Las lluvias 
El gris interminable
Y esta incontable cantidad de ausencia.
.............................

Un vacío sin sorpresas: le conozco.
Los muros blancos, la casa sin lámparas
Adentrándose en la noche que arrastra.
Sobre el mesón de la cocina 
Algunas cucharas solitarias inventan charlas
Y recuerdos incomprensibles.
Como el espejo se halla en la oscuridad
Prefiero creer que voy ganando la partida
Pero no me veo

Toda lectura de un poema, cualesquiera sean los signos en que esté escrito, consiste en hablar y oír con los ojos. Una recitación silenciosa que es igualmente una visión: al leer, oímos, y al oír, vemos, dice Octavio Paz.
La fantasmagoría, las imágenes  irrumpen con los sonidos del poema, por ejemplo en este:

Entre el espejo y yo 
La soledad crepuscular de dos conocidos
Que se desconocen, 
Se miran sin verse más el silencio.
El espejo dibuja mi sombra 
Y dicen los que me han visto
Que me refleja como soy.
Entonces me acerco: 
La imagen impenetrable…
Ajena a los paisajes en que me debato,
A las voces que me trajinan,
Y a la risa de la que amé.


y como dice Breton "lo admirable de lo fantástico es que no es fantástico sino real":


Poesía e historia se conjugan en Crónicas Sur "... evocando luchas, triunfos y padecimientos, que la voz colectiva  también consagra. A través de la historia, tan imperdonable es el  genocidio amerindio como el holocausto judío; igual sufre el  prisionero torturado a uno u otro lado del océano, en el principio o  en el curso de los siglos. Enunciando estas verdades en  secuencias que se permiten quiebres pulsionales o alternancia líricas, la crónica avanza y retrocede, repitiéndose sin dejar de renovarse. Así la voz que construye el poema, puede eximirse del  orden lógico abordando distintas latitudes del tiempo y del espacio..." según dice Helena Aráujo.
En síntesis, la poesía de Mario Camelo podría ser una de las obras literarias a las que aludía Jorge Luis Borges, cuando hablaba de su mayor ambición literaria: "escribir un capítulo, una página, un párrafo, que sea para todos los hombres, como el Apóstol (1 Corintios 9:22).
El libro se puede descargar en el siguiente enlace:

http://www.auroraboreal.net/index.php?option=com_content&view=article&id=1481:cronicas-sur&catid=1:editorial-aurora-boreal&Itemid=18

Mario Camelo (Colombia 1952) Realizó  Estudios de Literatura. Ha publicado varios libros de poesía en Colombia y España. Traductor de varios poetas suizos,  italianos y franceses. Vive en Suiza desde 1979.
Ejerce como fotógrafo profesional y traductor.


(c) Araceli Otamendi

bibliografía:

Octavio Paz, La casa de la presencia, Poesía e historia, Obras Completas, Fondo de Cultura Económica

Jorge Luis Borges, Textos recobrados (1931-1955), Obras completas, Editorial Sudamericana

sábado, 15 de junio de 2013

Felicidad clandestina y otros relatos- Clarice Lispector



Felicidad clandestina y otros relatos
Clarice Lispector
Edición preparada, con traducción, estudio
introductorio y notas de Remy Gorga, filho
Libresa
(Quito, Ecuador , 2005)

(Buenos Aires)

Felicidad clandestina y otros relatos reúne varios cuentos de la escritora brasileña Clarice Lispector, con un estudio introductorio de Remy Gorga, filho, además de ejercicios con temas de trabajo para los estudiantes. "Escribir es la manera de quien tiene la palabra como una carnada: la palabra pescando lo que no es palabra. Cuando esa no palabra muerde la carnada, alguna cosa se escribe. Una vez que se pescó la entrelínea, se podría botar la palabra. Pero ahí lo que no se acaba  es la analogía: la no-palabra, al morder la carnada, la incorporó. Lo que salva entonces  es leer "distraídamente". Estas palabras de Clarice Lispector dan al lector un indicio de su escritura, porque ella, a través de esta búsqueda de significados, con los significantes como anzuelos, busca. Según palabras de la autora:" Escribir es procurar entender, es procurar reproducir, es sentir hasta el último fin el sentimiento que habría de permanecer solamente vago y sofocador. Escribir es también bendecir una vida que no ha sido bendecida. La literatura debe tener objetivos profundos y universales: debe hacer reflexionar y  preguntar sobre el sentido de la vida y, principalmente, debe interrogar sobre el destino del hombre en la vida...". El cuento Felicidad clandestina que da título al libro, está narrado en primera persona y cuenta la historia de una niña ávida de lecturas que tiene una amiga hija del dueño de una librería, quien promete prestarle un libro clásico de la literatura brasileña de Monteiro Lobato. Ante el deseo de la niña por el libro, la amiga ejerce "con calmada ferocidad, su sadismo", haciéndola ir una y otra vez a la casa para finalmente no prestarle el libro, diciéndole que no lo tiene en su casa. En esa posición de tener un objeto del deseo y negárselo a la amiga, la hija del dueño de la librería es descubierta finalmente por su madre, quien un día les pide explicaciones a las dos chicas. ¡Pero si ese libro nunca ha salido de casa y tú ni quisiste leerlo! dice la madre. El agudo análisis que realiza el narrador personaje en la voz de la protagonista,  de la personalidad de su amiga queda registrado en algunas frases, como por ejemplo: "... Y lo peor para esa mujer no  era el descubrimiento de lo que acontecía. Sino el  descubrimiento horrorizado de la hija que tenía. Ella nos espiaba en silencio: la potencia de perversidad de su hija hasta ese momento desconocida y la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, expuesta al vientode las calles de Recife...".  Finalmente, la madre le exige a la hija que le preste el libro a la ávida lectora por todo el  tiempo que ella quiera.  La felicidad que le otorga la lectura del libro, que demora en leer, es clandestina, según afirma el personaje, una clase de felicidad que siempre habría de ser clandestina: "...No  era más que una niña con un libro: era una mujer con su amante...". En este cuento se adivina la propia vida de Clarice Lispector, su pasion por el libro, el libro como amante. Otro de los cuentos del libro, La mujer más pequeña del mundo, parece un juego de  espejos entre la literatura y el periodismo. El cuento se inicia con la historia de un explorador francés, Marcel Petre, cazador y hombre de mundo, en las profundidades del África ecuatorial. Marcel Petre se encuentra con una tribu de pigmeos de una pequeñez sorprendente y se  entera, que existe  un pueblo de tamaño aún menor todavía y descubre en el Congo Central a los pigmeos más pequeños del mundo. Marcel Petre se encuentra entonces con una mujer  de cuarenta y cinco centímetros de altura , madura, negra, callada y además ella está embarazada.  Allí estaba la mujer más pequeña del mundo. El narrador de este cuento, en tercera persona, describe a la mujer como "la cosa humana más pequeña que existe" y la llama Pequeña Flor. La ternura, el sentimiento de una belleza casi indescriptible, embargan al explorador: "...Su corazón latió, porque esmeralda ninguna es tan rara. Ni las enseñanzas de los sabios de la India son tan raras. Ni el hombre más rico del mundo puso ya sus ojos sobre tan extraña gracia. Allí estaba una mujer que la golosina del más fino sueño jamás pudo imaginar. Fue entonces que el explorador, tímidamente, y con una delicadeza de sentimientos de la que su esposa jamás lo juzgaría capaz, dijo:

-Tú eres Pequeña Flor...".

Después de describir el encuentro de la mujer más pequeña del mundo y el explorador francés en  el Congo, el cuento se transforma en la recepción en diferentes casas, en una ciudad,  de la noticia de la mujer más  pequeña del mundo con una fotografía, publicada en el suplemento a colores de los diarios del domingo.
Así, cada persona que leía la noticia tenía una recepción y una opinión diferente. Hay un registro en cada lugar de las opiniones y sentimientos que suscita la extraordinaria noticia.  La narración se alterna con otra escena de la mujer pigmea embarazada y el explorador francés, nuevamente en el Congo. La risa de la mujer más pequeña del mundo, que no habla pero ríe, perturba al hombre: "...El explorador incómodo no consiguió clasificar esa risa, y ella continuó disfrutando de su propia risa apacible, ella que no estaba siendo devorada. No ser devorado es el sentimiento más perfecto. No ser devorado es el objetivo secreto de toda una vida. En tanto ella no estaba siendo comida, su risa bestial era tan delicada como es delicada la alegría. El explorador estaba perturbado...". El narrador describe entonces lo que ha suscitado en la mujer más pequeña del mundo el encuentro con el explorador:"...  amor es gustar del color raro de un hombre que no es negro, amor es reír del amor a un anillo que brilla. Pequeña Flor guiñaba sus ojos de amor y rió, cálida, pequeña, grávida, cálida...".  Marcel Petre se llama al orden y recupera la disciplina de trabajo, y recomienza  sus anotaciones. El cuento finaliza con la opinión de una vieja cerrando el diario y opinando acerca de la noticia. La preocupación de la autora por los prejuicios de la gente que van desde el tamaño de los seres que se pierden en las profundidades de una África apenas soñada o prejuicios que tienen lugar, en la "civilización".  Una gallina es la historia una gallina en una casa, un día de domingo. El narrador describe a este animal así"...Estúpida, tímida y libre. No victoriosa, como sería un gallo en fuga. ¿Qué había en sus vísceras para hacer de ella un ser? Una gallina es un ser: Es verdad que no se podía contar con ella para nada. Ni ella misma contaba consigo misma, como el gallo cree en su cresta. Su única ventaja era que había tantas gallinas que, al morir una, en el mismo instante, surgiría otra tan igual como si fuese la misma...".
A pesar de que la gallina se escapa, alguien de la familia la atrapa y la hace regresar a la casa. La gallina pone un huevo en uno de esos momentos. La niña de la casa adora esta gallina, quien se torna "la reina de la casa". En el ámbito doméstico en que habita esta tranquila familia, la gallina no podrá convertirse en una mascota porque sin embargo, sigue siendo una gallina que no podrá sobrevivir, ya que un día "la mataron, la comieron y pasaron los años". La gallina es uno de los temas recurrentes de la autora. En Lazos de familia, Clarice nos hace pensasr en las relaciones familiares, en cómo los lazos de familia cambian en la medida de los humores, las personas y del tiempo. Feliz cumpleaños es un cuento donde la autora exhibe el duro pero real tratamiento entre los personajes, familiares que son extraños entre sí. Misterio de São Cristóvão también trata acerca de las relaciones familiares - tema recurrente de la autora -.Relata una cena en una noche de mayo, de una familia que se halla en tiempos de abundancia. Cuando los siete comensales se retiran a sus habitaciones, un hecho inesperado puede alterar la aparente tranquilidad y armonía.Devaneo y embriaguez de una muchacha, es un relato ambientado en Portugal, donde se cuenta como reacciona una mujer, en un bar, delante de otra mujer con sombrero. En La Legión Extranjera, un pollito es el personaje y hace contrapunto con una mujer que cocina en  vísperas de Navidad. Una mujer que no teme decir que la bondad la intimida. Vía crucis, es una versión del nacimiento de un niño. Hasta hoy, según la autora, no se sabe si el niño "tuvo que recorrer el vía crucis. Todos lo recorren". Dónde estuviste anoche, está considerado por la autora como una historia donde el personaje andrógino busca sensaciones. Él me bebió es un relato que involucra a una mujer, a su maquillador y a un industrial de metalurgia. Parece apuntar a una conquista amorosa, pero la resolución de la historia va por un lado inesperado. Otra historia con el tema de gallinas es Una historia de tanto amor, donde la autora alcanza un momento de gran belleza y sensibilidad. La niña al cuidado de las gallinas las observaba a tal punto de "conocerles el alma y sus íntimas ansiedades". Clarice Lispector nunca dudó en afirmar que de tanto amor "se aplastase destruye, se corrompe" al ser amado.  En Mejor que arder, el tema es el de una mujer cansada de vivir entre mujeres, de las obligaciones del claustro, de mortificar su cuerpo, de fustigarse con el cilicio.Decide confesar toda su desesperación, para concluir que es mejor casarse que arder. Historia interrumpida, presenta el retrato de un hombre y su tendencia a la autodestrucción, y de una mujer, encantada de la vida, pero que admite "una cosa terrible": o yo lo destruyo o él me destruirá.


Clarice Lispector nació el 10 de diciembre de 1920 en la Ucrania del mundo soviético, en una aldea llamada Tchetchelnik. Era hija de padres emigrantes y llegó al Brasil a la edad de dos meses. Siempre se consideró brasileña, por sus años jóvenes en Recife (Pernambuco), sus años de mujer realizada en Río de Janeiro, ciudad a la que mucho amó, y su vida de esposa de diplomático, de la cual no guardó  alegrías, en sus andanzas por el mundo. Clarice pasó años difíciles con sus padres, su madre paralítica, y dos hermanas - Elisa Lispector y Tania Kaufmann - pero nunca tuvo conciencia de su pobreza. A los cuatro años su famlia se trasladó de Maceió (Alagoas) para Recife, donde vivió hasta los catorce años. Y de ahí para Río de Janeiro (1937), tiempos en que profundizó su amor por la literatura. Ingresó en la Facultad de Derecho en 1940. Descubrió la obra de Catherine Mansfield en una biblioteca. En la antigua capital federal trabajaba como profesora particular de portugués y matemáticas, y ya había empezado a escribir lo que sería su primera novela: Cerca del corazón salvaje. En 1940 perdió a su padre; en 1941 trabajó como redactora de la Agencia Nacional y trabaja con Lucio Cardoso, que la incentiva a escribir. En el diario A Noite escribe reportajes, entrevistas y publica algunos cuentos. En 1943 se casa con Maury Gurgel Valente, quien luego ingresa en la carrera diplomática. En 1946 publica su segunda novela, La araña, que inició en Brasil y finalizó en Nápoles. En 1948 vive en Suiza y nace su hijo Pedro. Divide sus tareas entre amamantar y redactar La ciudad sitiada, con una máquina portátil sobre la falda. Publica después, en 1961,  La manzana en la oscuridad, una de sus mejores obras de novelista. En 1952 publica su primera colección de cuentos y también una página en el diario Comicio, titulada Entre mujeres. En 1967 sufre un grave accidente, que le deja marcas en el cuerpo y en el alma: un incendio en su cuarto que ella intenta apagar con las manos. Debe ser hospitalizada con graves riesgos a su supervivencia. En 1968 trabaja para la revisa Manchete, entrevistando personalidades (Diálogos posibles). Participa en una manifestación multitudinaria contra la dictadura militar (22 de junio); en 1969, ve publicado Un  aprendizaje o el libro de los placeres y vuelve al cuento. En 1971 con Felicidad clandestina; en 1973, con Agua viva y La imitación de la rosa, y en 1974, con El vía crucis del cuerpo y Dónde estuviste anoche, que la autora quiso titular sin los signos de interrogación.En 1975, publica el libro de crónicas Visión del esplendor, y en 1977 anuncia, ya enferma, la publicación de La hora de la estrella. Muere el 9 de diciembre de 1977. 

lunes, 10 de junio de 2013

Cuentos completos - Rodolfo Walsh



Rodolfo Walsh
Cuentos completos
Edición y Prólogo de Ricardo Piglia
Ediciones de la Flor

(Buenos Aires)

Ediciones de la Flor publicó los cuentos completos de Rodolfo Walsh (1927, Choele Choel,  Provincia de Río Negro, Argentina). Su nombre integra desde el 25 de marzo de 1977 la  larga lista de desaparecidos durante la dictadura militar iniciada en marzo de 1976. Su "Carta abierta de un escritor  a la Junta Militar - ejemplo de periodismo de denuncia - fechada un día antes de su desaparición e incluida como apéndice en las ediciones de Operación Masacre desde 1984, fue su última palabra pública, palabra que no pudo ser silenciada con su secuestro. Fue un incansable periodista de investigación que desenmascaró crímenes políticos reales, "un historiador de su propio tiempo" (Eduardo Galeano) y simultáneamente un creador de
ficciones que lo convirtieron en el mejor narrador argentino de su generación. Estaba en Cuba participando de la creación de Prensa Latina, la primera agencia de noticias revolucionarias de América, cuando un telex codificado llegó por error a su oficina: Walsh descifró su texto y puso en evidencia los planes de la CIA formulados desde Guatemala para invadir la isla. Abandonó la literatura en aras de su militancia política, no obstante lo cual su obra lo ubica en  un puesto muy significativo en las letras latinoamericanas contemporáneas. Sus cuentos fueron publicados en francés, inglés, alemán y otras lenguas; también varios de sus libros de no ficción se tradujeron, además, al holandés y al checo.

"Este volumen incluye los cuentos publicados por Rodolfo Walsh entre 1950 y 1968.
Permite por lo tanto seguir el itinerario de un escritor cuyas decisiones políticas (y en esto, su caso se parece al de Borges) han sido usadas muchas veces como marco demagógico de lecturas distorsionadas o triviales. Walsh era demasiado consciente de la particularidad de la ficción como para intentar definir su eficacia de un modo directo y explícito. Pero a la vez su conciencia de las exigencias sociales y la urgencia de la intervención política lo hicieron poner en cuestión rápidamente la autonomía del mundo literario y a figura del hombre de letras. En este sentido, la tensión entre literatura y política ha estado presente en su obra de manera radicalmente distinta al resto de sus contemporáneos. Mientras David Viñas en Cosas concretas (1969) o Francisco Urondo en Los pasos previos (1979) narraban  la incertidumbre - o la fascinación - de un escritor ante la política revolucionaria, Walsh se ocupaba en esos años de dirigir el periódico de la CGTA donde publicaba en entregas semanales su investigación sobre Quién mató a Rosendo (1969).
Sus diferencias con el ambiente literario y la decisión de intervenir como escritor en otros espacios está clara en su observación de 1970 referida a su trabajo de no ficción. "Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela. Lo que evidentemente escondía la noción es que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con ese tema (...) la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, es decir, se sacraliza como arte. Por otro lado, el documento, el testimonio, admite cualquier grado de perfección, en  la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas". De hecho, Operación Masacre (1956) - para nombrar su libro más emblemático - se ha convertido con el tiempo en una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Frente a la buena conciencia progresista de las novelas "sociales", que reflejan la realidad y ficcionalizan las efemérides políticas, Walsh levantaba la verdad cruda de los hechos, el documento, la denuncia directa y a la vez cuestionaba, en la circulación inmediata de sus investigaciones, el formato libro y por tanto el mercado literario...". "...La mayor distancia de Walsh con la novela social es la ausencia de un punto fijo que controle y distribuya el sentido. El contraste que Lukács (el gran teórico marxista de la novela social) planteó como disyuntiva en su libro ¿Kafka o Thomas Mann? podría servir de base para analizar la ficción de Walsh. Nada de  Thomas Mann en su narrativa, es decir, nada de las estructuras clásicas de la novela realista (a lo Balzac o Tolstoi) que - según Lukács - definían la tradición social de la literatura; la ficción de Walsh, en cambio, está ligada a las pequeñas parábolas, alegorías y formas breves de la prosa de Kafka, de Borges o de  Brech..."."...Su ética del lenguaje y su conciencia del estilo lo acercan a las posiciones enunciadas por Bertolt  Brecht en "Cinco dificultades para escribir la verdad". Hay que tener, decía Brecht, el valor de escribirla, la perspicacia de descubrirla, el arte de hacerla manejable, la inteligencia de saber elegir a los destinatarios y  la astucia de saber difundirla.
Los cuentos de este libro sintetizan el arte de narrar de Rodolfo Walsh: en su lacónica y luminosa inmediatez, estas ficciones son también un modo de aludir a las dificultades de escribir la verdad."
(del prólogo de Ricardo Piglia).

¿Por qué son tan lindos los caballos? - Julieta Correa

      ¿Por qué son tan lindos los caballos? Julieta Correa Editorial Rosa Iceberg Buenos Aires, diciembre de 2024,  224 páginas ...