martes, 3 de mayo de 2011

El extranjero - Albert Camus



El extranjero
Albert Camus
Novela gráfica
Adaptación: Juan Carlos Kreimer
Ilustración: Julián Aron
Ediciones de la Flor

(Buenos Aires)

Ediciones de la Flor publicó El extranjero, la célebre novela de Albert Camus, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1957 en forma de novela gráfica. La adaptación, como en otros libros de la colección es de Juan Carlos Kreimer y las ilustraciones son de Julián Aron.
El personaje protagonista de El extranjero es Meursault, de quien dijo Camus en el prólogo de su obra, edición norteamericana:


“…No obstante, se tendrá una idea más exacta del personaje y, en todo caso, más acorde a las intenciones de su autor si uno se pregunta en qué Meursault no juega el juego. La respuesta es simple: se niega a mentir. Mentir no es sólo decir lo que no es. Es también, y sobre todo, decir más de lo que es y, en lo que concierne al corazón humano, decir más de lo que no se siente. Es lo que todos hacemos a diario para simplificar la vida.
Al contrario de lo que parece, Meursault no quiere simplificar la vida. Él dice lo que es, se niega a enmascarar sus sentimientos e inmediatamente la sociedad se siente amenazada. Se le pide, por ejemplo, que diga, según la fórmula de rigor, que se arrepiente de su crimen. Él responde que al respecto soporta más fastidio que pesar verdadero. Y ese matiz lo condena…”.

El crítico Harold Bloom incluye a esta novela de Camus en su libro El futuro de la imaginación donde la opinión de René Girard se enfoca sobre El extranjero.
La opinión de René Girard, quien “volvió a juzgar” El extranjero, disintió con el veredicto del inocente pronunciado por Camus para su protagonista:

“Si la necesidad sobrenatural está presente en El extranjero ¿Por qué debe ser Meursault el único afectado por su poder? ¿Por qué medir con distinta vara a los demás personajes de la novela? Si el asesino no ha de responsabilizarse de sus actos, ¿por qué han de hacerlo los jueces?

Girard repondía así a un desafortunado comentario del propio Camus: “ Es muy probable que un hombre que no llora en el funeral de su madre sea condenado a muerte”. En opinión de Girard, lo que Camus buscaba era convencernos de que el veredicto de culpabilidad siempre es erróneo. Girard llamaba a esto “maniqueísmo egotista”, y condena a Camus por “solipsismo literario”, particularmente en una frase demoledora: “Camus peca de solipsisista cuando escribe El extranjero, igual que Meursault cuando asesina al árabe”. En esta lectura, el “asesino  inocente” es una metáfora del proceso creativo. Meursault es un niño malo, y Camus se vuelve como un niño cuando escribe la novela de Meursault. Girard considera que la novela es un logro estético, pero inmadura desde el punto de vista moral, puesto que Meursault mismo es merecedor de juicio, aunque Camus desea que su protagonista no sea juzgado.

“El mundo en que vivimos es un juicio perpetuo, nos recuerda Girard, en vena pascaliana. Para este crítico, las figuras comparables a Meursault, son Raskolnikov y Dimitri Karamazov, de Dostoievski.  Para Camus, es probable que esas figuras fuesen Joseph K. y K., el agrimensor, de Kafka.
Para Harold Bloom, quien disiente personalmente con Girard, El extranjero apenas puede sostener una dignidad estética, y sin duda alguna la novela es menor de lo que creíamos, pero no moralmente fallida o incoherente. En su cosmos, la culpa y la inocencia no se distinguen una de otra, y los juicios, judíos o cristianos, carecen de toda importancia. Meursault no es, como afirma Girard, un delincuente juvenil, sino una conciencia que no está a la altura de las circunstancias, encandilada por el sol, desbordada por un contexto demasiado fuerte para él.
También, en la opinión de Bloom, la verdadera influencia de El extranjero es Moby Dick, de Melvill; Camus, dice, sustituye la blancura de la ballena por la blancura del sol. Meursault no busca nada, no es Ahab, y Ahab, no le habría permitido subir a bordo del Pequod. No obstante, el cosmos de El Extranjero es, esencialmente, el de Moby Dick; aunque en muchos de sus aspectos visibles el mundo de Meursault pueda parecer formado en el amor, sus esferas invisibles tomaron forma en el miedo. El jansenista Girard no se equivoca cuando encuentra indicios gnósticos en el mundo de Camus, pero no es tan exacto cuando considera que Camus sólo tiene el sentido de la inocencia propio de un niño malo. Juzgar a Meursalt es tan inútil como juzgar a sus jueces; esa luz cegadora del sol quema e invalida todo juicio.
El extranjero junto con La peste,  es una gran novela de época, espejo fundamental de Francia y del mundo occidental en los años cuarenta, antes y después de la Liberación. Como dice Bloom, las buenas representaciones de época tienen su provecho y su justificación, y ofrecen valores que en sí mismos no son estéticos.

Albert Camus (Argelia, 1913- Francia, 1960) nació en una familia de colonos franceses y estudió filosofía en la Universidad de Argel; no llegó a licenciarse porque contrajo una fuerte tuberculosis. Creó una compañía de teatro y escribó en el diario del Frente Popular hacia 1940, cuando el gobierno prohibió ese periódico y le dificultó encontrar trabajo, emigró a Francia e ingresó en París-Soir, también leía originales para la editorial Gallimard.
Antes de publicar en 1942 El extranjero, novela que lo consagró internacionalmente, ya había publicado; El revés y el derecho y Bodas. En adelante, alternó la narrativa (La peste, La caída, El exilio y el reino…) y la dramaturgia (Calígula, El malentendido, Los justos, Los posesos…) con los libros de ensayo (El mito de Sísifo, El hombre rebelde, Reflexiones sobre la guillotina…).

El absurdo de la condición humana impregna toda su obra. No el absurdo como desatino: su absurdo habla del sentimiento de lo irracional y del anhelo de claridad que resuenan en las profundidades del hombre. Habla del desasosiego y las contradicciones de quienes viven en sociedades carentes de lógica o dirección humanista. Y de la búsqueda de un sentido que vuelva a reunir a los seres humanos con la vida y los haga sentir menos ajenos en este mundo.
Sus convicciones y discrepancias en relación con el P.C. no le impidieron asumir la dirección del periódico Combat durante la Resistencia francesa. Terminada la guerra, colaboró especialmente con publicaciones anarquisas. Para él, todas las ideologías que proponen una finalidad en la historia, a la larga, resultan destructivas: alejan al hombre de lo humano. En 1952, Jean Paul Sartre calificó su rebeldía como “deliberadamente estética” y dio pie a una polémica que trasciende el existencialismo de ambos. Poco después, durante  la despiadada guerra franco-argelina, Camus denunció la injusticia de su pueblo, empobrecido y humillado, y al mismo tiempo pidió a los combatientes independentistas que se reconocieran deudores de una lengua, una cultura y una sensibilidad política y social indisolublemente unidas a
Francia.
En 1944 le concedieron el Premio Nobel de Literatura. Tenía 44 años. Murió tres años después en un accidente automovilístico.

Bibliografía: Harold Bloom, El futuro de la imaginación, Editorial Anagrama 

domingo, 1 de mayo de 2011

Repensar la justicia social - François Dubet


Repensar la justicia social
Contra el mito de la igualdad de oportunidades
Siglo Veintiuno editores


(Buenos Aires)

El jueves 28 de abril el sociólogo francés François Dubet presentó su libro “Repensar la justicia social” editado por Siglo XXI,  en la Alianza Francesa junto  con Mario Wainfeld, Daniel Filmus, Rubén Lo Vuolo y Aldo Isuani.
En la  presentación del acto, participó también Carlos Díaz, director de esa editorial.

El libro de François Dubet  aborda el tema de la justicia social pensando en el mito de la igualdad de oportunidades y en la igualdad de posiciones, esto es redistribuir la riqueza y asegurar a todos un piso aceptable de condiciones de vida y de acceso a la educación, los servicios y la seguridad.
Durante su intervención, Dubet dijo que el libro está escrito en un país y en una zona del mundo muy rica y muy igualitaria, donde los estados son poderosos, por lo que trapasar lo que dice el libro a otros lugares, a otros países no es tan fácil.
En el libro Dubet defiende el modelo de igualdad de posiciones, por eso hizo la aclaración.
También comparó los sistemas educativos de Francia y de Alemania, donde la escuela francesa es más igualitaria que la alemana.
Se refirió además al tema de la igualidad de oportunidades no como una simple ideología del capitalismo, donde en este modelo la gente quiere jugar su juego. Y también destacó que es más bien favorable a la clase media.
En cuanto al estado providencia, en Francia, por ejemplo, los sujetos más favorecidos de la población por el estado providencia son los que ya están favorecidos. Por eso las clases medias, dijo Dubet, tienen interés en el modelo de igualdad de oportunidades. Pero este modelo, tiene el riesgo que permite no ser solidario con quienes no tienen méritos.
En cambio en el modelo de igualdad de posiciones, siempre se debe sacrificar una parte de la clase media, aseguró el sociólogo.
Citó el caso de las escuelas de Francia donde los esfuerzos se utilizan para favorecer a las grandes escuelas. Y habría que hacer lo contrario, dar más recursos a las escuelas con menos recursos.
La clase media, dijo, no quiere hacer ningún sacrificio.
Uno de los problemas de la valentía de la igualdad de posiciones, es que se debe pensar de una manera muy precisa cómo se realizará la redistribución social.
También aseguró, con algo de humor que “el papel del sociólogo es algo siniestro” ya que los buenos sentimientos no se transforman en buenas políticas. Y terminó su exposición diciendo: “A veces pienso que un sociólogo no sirve para nada y otras veces pienso que sí”.

Sobre el autor
Sociólogo francés nacido en 1946, enseña Sociología en la Universidad de Burdeos II y es director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Heredero de la sociología de Alain Touraine, es uno de los referentes en el campo de la sociología de la educación. Sus investigaciones se han centrado en la marginalidad juvenil, las desigualdades sociales, la inmigración y el carácter inclusivo o excluyente de las instituciones escolares. Defensor de una escuela inclusiva, dirigió la elaboración del informeLe Collège de l’an 2000. Entre sus últimos libros, cabe mencionar L’École des chances(2004), Injustices (2006) y Le Travail des sociétés (2009).

viernes, 29 de abril de 2011

Al soslayo - Poemas - Juan Carlos Gómez



Al Soslayo
Juan Carlos Gómez
MCA Editores

(Buenos Aires)

Al Soslayo es un libro de poemas de Juan Carlos Gómez, poeta nacido en Tucumán, Argentina y residente desde hace varios años en Barcelona, España. 

Para publicar la reseña del libro elijo mis palabras, en el prólogo del libro:

"Según palabras de Olga Orozco: “La poesía puede presentarse al lector bajo la apariencia de muchas encarnaciones diferentes, combinadas, antagónicas, simultáneas o totalmente aisladas. De acuerdo con las épocas, los géneros, las tendencias, puede ser, por ejemplo, una dama oprimida por la armadura de rígidos preceptos, una bailarina de caja de música que repite su giro gracioso y restringido, una pitonisa que recibe el dictado del oráculo y descifra las señales del porvenir, una reina de las nieves con su regazo colmado de cristales casi algebraicos, una criatura alucinada con la cabeza sumergida en una nube de insectos zumbadores, una señora que riega las humildes plantas de un reducido jardín, una heroína que canta en medio de la hoguera, un pájaro que huye, una boca cerrada…”.
En estos poemas de Juan Carlos Gómez, las palabras significan una distancia, la contingencia de los límites, la posibilidad de atravesarlos. En este caso, las palabras pueden ser puentes pero también distancia, tiempo, memoria, olvido. El lector deberá encontrarse con ellas, con el libro, misterioso encuentro donde ocurre la poesía, como decía Borges".

Araceli Otamendi

Buenos Aires, Marzo de 2011
                                                                                            


Acerca del autor:


Juan Carlos Gómez : Nació en San Miguel de Tucumán, Argentina el 30 de agosto de 1961; estudió Letras en la Universidad Nacional de Tucumán; ha publicado fragmentos de sus obras, poemas cuentos, novelas, ensayos, artículos, etc; en revistas y diarios locales de Argentina; también publicó en diferentes revistas digitales como www.pontodevista.net,www.losnoveles.netRevista Archivos del Sur
 www.poetalatino.com;www.lamaquinadescribir.com. Actualmente vive en Barcelona, donde ha participado como coautor de documentales en los talleres de videos del TEB, www.ravalnet.org; conjuntamente con OVNI, Observatori de Vídeos No Identificat del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona



                                                                                            

                                                                                             

viernes, 22 de abril de 2011

El optimismo de la voluntad - Jorge Herralde



El optimismo de la voluntad
Experiencias editoriales en América Latina
Texto introductorio de Juan Villoro
Jorge Herralde
Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires)

El optimismo de la voluntad reúne diversos textos de Jorge Herralde, fundador y director de la Editorial Anagrama.
“Los textos de Jorge Herralde son los despachos de un corresponsal de guerra cuya trinchera es la incruenta pero agitada vida de los libros. En su frente de batalla no hay cadáveres. Aunque la república de las letras se puede mover por la vanidad y la intriga, él silencia esas ocasiones para celebrar el oficio que tanto lo divierte.
Sus memorias de editor no son ajustes de cuentas sino los recuerdos de un militante que se ha salido con la suya. Durante cuarenta años Herralde ha dirigido su editorial, Anagrama, con el intrépido placer de quien organiza una fiesta en un país con toque de queda. Aunque preferiría gastar menos en champaña y detesta que algún camarero se robe una butifarra, disfruta de la variopinta reunion que sólo él puede crear…” dice Juan Villoro.
Jorge Herralde cuenta en estos textos sus experiencias editoriales en diversos países de América Latina: México, Argentina, Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela y Cuba.
Y además,  el caso de algunos escritores como Carlos Monsivais,  Juan Villoro,  Margo Glantz , Augusto Monterroso, Sergio Pitol, Alejandro Rossi, Juan García Ponce, Mario Bellatin,  Sergio González Rodríguez, Daniel Sada, Guadalupe Nettel, Guillermo Fadanelli, Álvaro Enrique,  todos ellos de México. Juan Rulfo publicó su obra Pedro Páramo. 
En el caso de Argentina, los autores no han sido muy numerosos aunque sí significativos, dice Herralde. El libro cita a autores publicados por Anagrama  como Copi, José Bianco, Rodolfo Wilcock, Oscar Masotta, Cozarinsky, César Aira, Rodrigo Fresán, Juan Forn, Rodolfo Fogwill, Eduardo Berti,  Ricardo Piglia, Alan Pauls, Andrés Neuman, Martín Kohan, Martín Caparrós, Tomás Abraham, Graciela Speranza. Además cuenta su relación con  editores como Daniel Divinsky,  Mario Muchnik , Paco Porrúa, Luis Chitarroni. Otros autores argentinos que publicaron en Anagrama son Enrique Lynch y Federico Jeanmaire. 
De Venezuela, cita a Gustavo Guerrero, autor de "Historia de un encargo: "La catira" de Camilo José Cela. Literatura, ideología y diplomacia en tiempos de la Hispanidad. 
También a la autora colombiana Laura Restrepo, quien ha publicado La novia oscura, La multitud errante y Leopardo al sol en esa editorial. Gabriel García Márquez ha publicado el libro El coronel no tiene quien le escriba en Anagrama.
Se incluye el texto del discurso  pronunciado en la ciudad de La Plata por Jorge Herralde al recibir el Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires, en el año 2008, Premio impulsado por Pacho O´Donnell, acto donde también participaron Juan Carlos D´Amico, Presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires – y el escritor Ricardo Piglia.

Chile tiene a José Donoso, Roberto Bolaño, Pedro Lemebel y Alejandro Zambra, autores publicados en ese sello editorial.
En cuanto al Perú, Anagrama ha publicado a Alfredo Bryce Echenique, Alonso Cueto, Jaime Baily, Iván Thays. Mario Vargas Llosa ha sido el fundador del Premio Anagrama de Ensayo.
Además, el editor narra su experiencia con la distribución editorial  en Colombia.
En cuanto a Cuba, Herralde dice “nunca he ido a Cuba, quizá un nudo emocional irresuelto”. Ha publicado libros sobre la Revolución cubana, invariablemente prohibidos por la censura, dice. “Mi primer libro cubano publicado fue el muy literario Algunos tratados en La Habana del gran Lezama Lima…”.
Después de la muerte de Franco, el editor publicó “Pasajes de la guerra revolucionaria del Che”, desquitándose de la censura, afirma Herralde.
Y también publicó “El socialismo y el hombre en Cuba”, una antología de textos del Che  y también otra de Fidel Castro, Imperialismo, Tercer Mundo y Revolución. También ha publicado a autoras cubanas como Mayra Montero y Teresa Dovalpage, Manuel Pereira y Jesús Díaz, entre otros autores.
Ana Miranda, de Brasil publicó Boca del Infierno. 
El libro reúne otros textos complementarios como Paisaje de la edicion en nuestros días (texto para el Foro Internacional de Editores 2003, Feria de Guadalajara, México, 2002); El editor independiente ante los escritores y el Mercado de América Latina (texto para el Encuentro Internacional “Los editores independientes del mundo latino y la bibliodiversidad”, Feria de Guadalajara, 2005); “Las leyes del libro contra el fanatismo del Mercado” (Simposio Internacional, Fundación Luis Goytisolo, Puerto de Santa María, 2006).
También publica entrevistas a Jorge Herralde ,inéditas en libros, en el diario Perfil (Argentina, 2006); Revista Grifo (Chile, 2007); Archivos del Sur (Argentina, 2008), diario Página 12 (Argentina, 2008).
Los cinco libros más significativos de Anagrama es el texto de una conferencia de la Universidad de Princeton en 2008. Y otro texto incluido es Homenaje a Liber 2008, discurso por el Premio Liber (Barcelona, 2008).

Al final del libro hay un índice por fecha de edición de los títulos de autores latinoamericanos en Anagrama desde 1970 hasta 2008.

Se trata de un catálogo de experiencias editoriales de un gran editor, uno de los más audaces que ha editado y edita a algunos de los mejores escritores, más renombrados y también a algunos de los más polémicos de distintas épocas. 

lunes, 18 de abril de 2011

Las trampas de la naturaleza - María Carman



Las trampas de la naturaleza
Medio ambiente y segregación en Buenos Aires
María Carman
Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires)

María Carman escribió este libro después de intensos años de trabajo de campo. Carman, doctora en Antropología Social por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet, además de docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, investigó distintos lugares de Buenos Aires tales como la Aldea Gay, la Villa Rodrigo Bueno, lugares segregados y también en la contracara de estos lugares, es decir lo que ella llama en el libro “Los barrios con candado en el jardín de Epicuro”.
Los primeros son dos casos de propiedades públicas ocupadas. Por un lado, unas cuatrocientas familias procedentes de otras provincias argentinas y de países cercanos expandieron la Villa Rodrigo Bueno en terrenos lindantes con la Reserva Ecológica Costanera Sur, a los pies del moderno y lujoso barrio de Puerto Madero. El capítulo I se ocupa de la formación y el desalojo parcial de la Villa Rodrigo Bueno, de los conflictos e intereses, del papel que le cupo al Estado, y de la naturaleza en cada una de tales instancias: la naturaleza para disfrute de todos, la naturaleza como recurso para vivir, la naturaleza para ver desde lo alto.
El otro grupo no solo ocupaba propiedad pública (una franja detrás de Ciudad Universitaria hacia donde se extiende el Parque de la Memoria y la Reserva Natural), sino que transgredía códigos morales. Se trata de algunas parejas gay que, después de vivir en la calle y del cartoneo (algunos también ejercían o habían ejercido la prostitución), levantaron allí sus precarias viviendas y dieron nombre a la villa creada: la Aldea Gay, a la que se fueron agregando nuevas familias hasta formar un núcleo de más de trescientos habitantes. La identidad cuestionada – y causa de abusos y persecuciones – estaba dada por la opción sexual que, apenas unos pocos años después, sería objeto de uno de los cambios culturales más significativos: la ley de matrimonio igualitario. En ocasion de su tratamiento, durante los debates (públicos, de los medios de comunicación y en el Congreso de la Nación) la naturaleza fue ampliamente esgrimida.
El capítulo III es un análisis de los discursos estructurados como discursos politicos: el valor cultural que adquiere aquello que porta hoy el estandarte de la naturaleza y la defensa del medio ambiente contra lo que lo degrada y afea, como pueden ser los ocupantes que viven en “estado de naturaleza” y/o contra natura. La cultura asimilada a manifestaciones estéticas puede ser, por el contrario, interpretada como signo de humanidad y sociabilidad. Carman interpreta así la experiencia de un movimiento social que pudo escapar de su identificación como amenaza (en este caso, a la seguridad de “los vecinos” de otro barrio tradicional y popular de la ciudad, Parque de los Patricios) a partir de expresiones estéticas que pueden ser compartidas y comprendidas por quienes se sienten amenazados.
Por otro lado, el capítulo IV “Los barrios con candado en el jardín de Epicuro”, presenta la contracara de la pobreza. Se trata de una autosegregación de las clases acomodadas, a las que la ciudad abierta y diversa se les representa peligrosa.
La autora dice: “…Así como los discípulos de Epicuro buscaban en su filosofía un abrigo contra el dolor,  los habitantes de los barrios cerrados – que se multiplican actualmente como florecían, en aquella época, los jardines de Epicuro – buscan un abrigo contra los peligros foráneos. Los barrios privados son la metáfora de un mundo que no quiere contactarse con el dolor que hay detrás de la belleza.
Carman se pregunta: ¿Qué ha de suceder con aquellos que están naciendo y criándose dentro de los barrios cerrados y sus cajitas chinas: el colegio, el club house y todo el mundo aparte – la burbuja serial – que se pretende armar intramuros?

Apela entonces a la historia de Siddharta (Buda) en un filme, en el cual el príncipe había sido criado en un ambiente alejado de cualquier signo de tristeza o decrepitud. Un día el príncipe pasea en un carro y detrás de sus siervos ve, fugazmente, la figura de un anciano enfermo. Le pregunta a su padre por él, ya que desconoce el significado de las palabras pobreza, enfermedad y vejez; y luego sale al mundo a encontrarse con las experiencias nombradas por esas palabras ignoradas. ¿Saldrán ellos también al mundo extramuros de agoras, diferencias y desigualdades? Se pregunta.

Al final del libro están las conclusiones.
“No podemos comprender las distintas visiones de la naturaleza sin ahondar, al mismo tiempo, en las concepciones de cultura de los sectores implicados. Cuando la naturaleza es apreciada como impoluta y externa al hombre, la cultura suele ser imaginada como exclusivo atributo de los seres “civilizados” (y en los casos más extremos, incluso como un atributo de los animales más “próximos” a la humanidad). Asimismo, el argumento de que los sectores populares dañan la naturaleza por su “ausencia de cultura” reedita bajo el lenguaje de la naturaleza, la vieja creencia de que los problemas de la desigualdad o la pobreza pueden resolverse en el ámbito de la cultura…”.
Quizá lo novedoso de los casos analizados en este libro, dice la autora, es que los sectores populares – y no solo el Estado o los sectores medios – incorporan argumentos ambientales en la disputa.
Desde mi punto de vista, afirma Carman, la actual construcción de problemas socioambientales en la ciudad de Buenos Aires – donde antes, en apariencia, solo había problemas sociales a secas – da cuenta de la progresiva conformación de una “lógica de la equivalencia” (Laclau, 2009) entre distintas demandas de grupos sociales que se consideran directamente afectados, o bien sintonizados con los padecimientos de otros.
En definitiva, Las trampas de la naturaleza, es un libro esclarecedor que puede ser leido tanto por especialistas como por el público en general. 

domingo, 17 de abril de 2011

Imágenes de una novela - Luis Cano




Imágenes de una novela
Textos dramáticos 
Luis Cano
Ediciones Artes del Sur

(Buenos Aires)


Imágenes de una novela recopila textos dramáticos de Luis Cano.
La dramaturgia de Luis Cano, desde Los murmullos hasta Coquetos carnavales, se revela inquietante y perturbadora. Los textos reunidos en este libro son: Ostras frescas, Comedia de un hijo, Bancos posando, Socavón, El paciente y Chiquito.
Los murmullos fue estrenada en abril de 2002, en la Sala Cunell Cabanellas del Teatro General San Martin con direccón de Emilio García Wehbi. A lo largo de los ensayos el texto se reescribió varias veces, de acuerdo con un método de trabajo donde dramaturgo y director coincidieron que está ligado a la experimentación más radical. Los murmullos tiene la influencia de otros textos, especialmente de La divina comedia, de Dante Alighieri y Máquina Hamlet de Heiner Müller.
Coquetos carnavales, se vio en el Teatro Sarmiento, con dirección de Luis Cano, donde el tema es la violencia. Según Alejandro Tantanián – actor, dramaturgo y director teatral argentino - “Coquetos carnavales” plantea un juego pesadillesco que glosa nuestra historia. Hay ecos de otras historias, de otras políticas, de otras tragedias – no se puede dejar de pensar, de entrever, de sentir el peso del Julio César shakesperiano…”.
 “En las seis piezas breves que componen Imágenes de una novela, lo que sale a nuestro encuentro es una farsa macabra. Los que hablan están muertos o parecen estarlo. Suele ser una lucha de fantasmas contra fantasmas. Hay un padre desenterrado y un hijo obsesionado con asesinarlo. Un expósito busca en un cajón el retrato de su familia perdida, como prueba de la propia existencia. Un bastardo se pudre en un camastro, acosado por el espectro de su hermano o su doble. Un abogado y un suicida conversan sobre teatro en el funeral equivocado.
Revinientes hechos de la misma estofa del sueño que los aprisiona. Todos parecen haber perdido la memoria o desconocer la letra del papel que representan. Discurren a borbotones, sacudidos por un espasmo, como si se tratara de marionetas movidas por un titiritero perverso, que se entretiene desacoplando el gesto y la palabra. Sus preocupaciones son tan banales como metafísicas. Les duelen los pies o se sienten muy incómodos en  sus trajes. Figurantes, comparsas, actores secundarios o de relleno, extras salidos de una película – una novela en imágenes – que se está rodando en el estudio de al lado…”.


“…Cano concibe una especie de comedia de difuntos, que viene a recordarnos que el teatro – en el idioma de Shakespeare – es un oficio de clowns, un arte de sepultureros”, dice Ricardo Ibarlucía.



Las obras de Luis Cano no corresponden a un teatro comercial o pensado para gustar al público de antemano. Al contrario, las obras de este dramaturgo provocan sorpresa, duda, debate e incomodidad.

Luis Cano (Sáenz Peña, 1966) es poeta, dramaturgo, actor y director. Se formó actoralmente en la Escuela Municipal de Arte Dramático, estudió Artes en la Universidad de Buenos Aires, y en 1993, estrenó su primera pieza El Aullido, merecedora del Premio Coca Cola en las Artes.
Entre sus textos pueden citarse:Cangrejos, Socavón, Ostras frescas (2º Premio Municipal del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos), Los murmullos (2º Premio Germán Rozenmacher), El paciente, Chiquito, Ruidosas rosas, Partes del libro familiar (2º Premio Concurso de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro). Ha compartido procesos de escritura con Alejandro Tantanián y Beatriz Catani. Dramaturgista junto a Daniel Veronese en la obra La forma que se despliega. Entre sus premios pueden destacarse: Gran Premio Internacional Jorge Luis Borges por Un dietario, Ganador del Concurso de Producción organizado por el Instituto Nacional del Teatro para el montaje de Pelícano de August Strindberg, Primer Premio Nacional de la Secretaría de Cultura de la Nación por Coquetos carnavales, Primer Premio Nuevas Obras de Autores del MERCOSUR por Coquetos carnavales, 1° Premio Municipal del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por Coquetos carnavales. Parte de su producción literaria ha sido publicada en distintos sellos. Su trabajo creativo ha sido apoyado a través de becas o subsidios por el Fondo Nacional de las Artes, la Fundación Antorchas, y el Instituto Nacional del Teatro.

lunes, 11 de abril de 2011

Breve historia de la barbarie de occidente - Edgar Morin



Breve historia de la barbarie en Occidente
Edgar Morin
Editorial Paidós
110 páginas


(Buenos Aires) Hernán Díaz


Para el autor, la barbarie no es sólo un elemento de la civilización sino que la integra. A lo largo de las páginas, el discurso del sociólogo francés Edgar Morin recorre la historia de la civilización señalando qué ocurrió en cada conquista y dominación. Por ejemplo, dice acerca de la conquista romana: "...fue una de las más bárbaras de toda la Antigüedad: el saqueo de Corinto en Grecia, el sitio de Numancia en España, la aniquilación de Cartago, etc. Sin embargo la cultura griega se infiltró en el interior del mundo romano, que se había convertido en un imperio. De allí la famosa expresión del poeta latino: "Grecia, derrotada, derrotó a su feroz vencedor"..."


La conquista de América por los españoles también es objeto de los comentarios del autor, porque en 1492, año del descubrimiento de América, en España, donde en Al Andaluz la regla era la tolerancia para judíos y cristianos y en la zona cristiana, para judíos y musulmanes, se dicta poco después un decreto donde se obliga a judíos y musulmanes a elegir entre su conversión o su expulsión. La nación, invención europea, se construyó en un principio sobre la base de la purificación religiosa. Progresivamente, esta purificación tenderá a adoptar un carácter étnico.


El autor dedica varias páginas a explicar lo ocurrido en España y también a la intolerancia religiosa española desatada por la conquista de América. Esto último tuvo como consecuencia la destrucción de todas las religiones precolombinas. El germen de todo esto, dice el autor, ya estaba con el triunfo del cristianismo en el Imperio Romano. Acerca de esto último dice: "Pero de hecho este principio conocería un notable fortalecimiento con el surgimiento del Estado-nación. Hasta tal punto, que las guerras de religión que se desencadenarán en el siglo XVI, como consecuencia de la reforma de Lutero y de Calvino, serán guerras civiles antes de ser guerras entre naciones. Concluirán en la paz de Westfalia, que acentuó la tendencia dominante de cada nación a la purificación religiosa..."


En cuanto al siglo XX, desde 1989 - año de la caída del muro de Berlín - la mundialización del mercado ha conducido al derrumbe del sistema soviético, de su economía burocratizada, así como también al abandono de ese tipo de economía por parte de China, de Vietnam, de todos los países comunistas, aun cuando en el poder perdure la dictadura del partido comunista, dice el autor. Eso que fue llamado neoliberalismo se aprovechó del descrédito de las ideas del socialismo real y de las virtudes de la economía socialista. Triunfa la idea de que las autoregulaciones económicas espontáneas bastan para resolver todos los problemas, incluidos los educativos. Actualmente nos encontramos en ese período, dice Morin.


Además de la mundialización de la economía vivimos en la era de la ubicuidad gracias al fax, al e.mail, al teléfono celular. Estas nuevas condiciones técnicas y económicas abren una nueva época, una época en la cual las ideas pueden circular a la velocidad de la luz. Ya el derrumbe de la Unión Soviética ha permitido una propagación de las ideas democráticas, no sólo en los países vasallos de la Unión Soviética, las ex democracias populares, sino igualmente en América Latina y en África. Es la época de la caída de la mayoría de las dictaduras de América Latina. Es la revancha de 1789 sobre 1917.


La predicción de Marx, dice el autor, reveló ser enteramente admirable, cuando se observa el problema de la cultura, de la literatura, de las artes.


Marx odiaba y a la vez admiraba a la burguesía. Veía en ella, dice Morin, a la clase que en uno de sus aspectos, explotaba duramente a una parte de la humanidad, pero que en otro, destruía las antiguas relaciones de servidumbre y de feudalidad, creando un espacio donde pudiera desplegarse una literatura mundial.


El autor se pregunta ¿qué es una literatura mundial? y dice: "Es el acceso a la literatura de todas las regiones del mundo gracias a los medios de comunicación y de difusión generalizados por el capitalismo, pero también a la creación de artes de nuevo tipo...". .


En esta breve muestra de su erudición, el autor ensaya una antropología de la barbarie, veloz pero abarcadora, que recorre toda la historia occidental para detenerse especialmente en el siglo XX. Hace referencia a los dos grandes totalitarismos que lo dominaron –el hitlerismo y el estalinismo–, pero también a los desastres de la era poscolonial, emergentes del imperialismo europeo. Dedica un espacio importante a los grupos y personas que se opusieron a las explosiones de barbarie –y que califica de "antídotos culturales"– y propone categorías filosóficas que ayudan a identificar la irrupción constante del homo demens por encima de su hermano sapiens.


"Breve historia de la barbarie en Occidente" libro de lectura urgente, surgido a partir de la transcripción corregida de tres conferencias del autor en la Bibliotheque Nationale Francois Miterrand los días 17, 18, y 19 de mayo de 2005, no por su brevedad deja de señalar hitos importantes en la historia de la civilizaciones, mostrando además la locura colectiva que acompañó a cada etapa civilizatoria, a fin de demandar el más inmediato reconocimiento de todas las víctimas, tanto minorías étnicas, sexuales o religiosas, como oprimidos y colonizados de cualquier rincón del mundo.


EDGAR MORIN es director emérito de investigaciones del CNRS y doctor honoris causa de varias universidades en el mundo entero. Su sólido trabajo en el área de las ciencias humanas y sociales, encabezado por La Méthode (seis volúmenes), ejerce una fuerte influencia sobre la reflexión.


Sitio web de Edgar Morin
http://www.edgarmorin.com/

(c) Hernán Díaz

domingo, 10 de abril de 2011

Los sinsabores del verdadero policía - Roberto Bolaño



Los sinsabores del verdadero policía
Roberto Bolaño
Prólogo de J.A. Masoliver Ródenas
Editoria Anagrama

(Buenos Aires)

Los sinsabores del verdadero policía, novela póstuma de Roberto Bolaño es una novela que el escritor chileno empezó a escribir en los años ochenta y que continuó redactando hasta el día de su muerte.
Hay un detective, Amalfitano, un exiliado chileno y profesor universitario, viudo con una hija adolescente y un verdadero protagonista que es Padilla.
El verdadero policía es el lector, condenado desde el principio a los sinsabores de encontrar continuamente pistas falsas.
Si en la novela moderna se ha roto la barrera entre ficción y realidad, entre invención y ensayo, el aporte de Bolaño va por otro camino que  encuentra tal vez su modelo en Rayuela de Julio Cortázar.
Los sinsabores del verdadero policía es una novela incabada pero no incompleta. Lo importante para su autor, como Emerson también  consideraba que debía ser la literatura,  era desarrollar la novela  más que completarla.
Lo que importa entonces en la lectura de este libro es la participación activa del lector, simultánea al acto de la escritura. Bolaño lo señaló a propósito del título: “El policía es el lector, que busca en vano ordenar esta novela endemoniada”.
Tal vez sea así como se pueda entender la mejor literatura actual: la participación activa del lector, respetar  el valor del fragmento como el de la unidad que se le exige a la novela, dentro de una unidad superior no necesariamente visible.
Los sinsabores del verdadero policía, es un libro que atrapa al lector con la mordacidad y el talento habituales del autor de Estrella distante

miércoles, 6 de abril de 2011

Primero leemos, después escribimos - Robert D. Richardson



Primero leemos, después escribimos
El proceso creativo según Emerson
Robert D. Richardson

Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires)

Muchas de las ideas que tenía Borges acerca de la lectura se inspiraban en las de Ralph Waldo Emerson, como por ejemplo la reivindicación de los clásicos, o leer aquello que es para cada lector “el lector solo debe tomar para sí aquello que le conviene” (Emerson). Borges no insistía con la historia de la literatura en sus clases sino que interesaba a los alumnos para conocer la literatura. El escritor argentino lo citaba: “…Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados. Despiertan cuando los llamamos; mientras no abrimos un libro, ese libro, literalmente, geométricamente, es un volumen, una cosa, entre las cosas. Cuando lo abrimos, cuando el libro da con su lector, ocurre el hecho estético. Y aun para el mismo lector el mismo libro cambia, cabe agregar, ya que cambiamos, ya que somos (para volver a mi cita predilecta) el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana…”.
“Lo que otro ve y te dice no es tuyo, es suyo” (Emerson). Y también Emerson le dice a Woodbury que debe “aprender a adivinar los libros, a sentir cuáles son los que quieres sin perder demasiado tiempo con ellos. Recuerda que debes conocer tan solo lo excelente entre todo lo que se te ofrece. Pero con frecuencia un capítulo es suficiente…”.
El profesor Robert D. Richardson ha escrito además de este libro varias biografías de los escritores estadounidenses Ralph Waldo Emerson, William James y Henry Thoreau.
En Primero leemos, después escribimos, El proceso creativo según Emerson, Richarson destaca que el filósofo nunca escribió un ensayo sobre el acto de escribir. Una razón por la que nunca lo hizo, dice, fue posiblemente porque él mismo, como escritor, albergaba ambiciones imposibles e inalcanzables.
Las teorías de la lectura y de la escritura en Emerson son biográficas: el texto debe transportar al lector hacia el escritor, y debe transportar al escritor hacia el lector.
“Cada espíritu se construye una casa, y más allá de la casa un mundo, y más allá del mundo un cielo”, dice al final de Naturaleza. “Debes saber, entonces, que el mundo existe para ti. Para ti es un fenómeno perfecto. “Lo que somos es lo único que podemos ver”.
“Por lo tanto, lee y escribe tu propio mundo”, ya que la lectura creative era en última instancia inseparable de su propia escritura creativa. Pero leer era tan solo un medio. El fin – el propósito – era escribir.
También Emerson creía que había que escribir siempre y no solo de a ratos: “---Un escritor debe vivir y morir por su escritura. Ser bueno para eso y para nada más. Una guerra, un terremoto, el renacimiento de las cartas, el nuevo perdón de Jesús, o de los ángeles, el Cielo, el Infierno, el poder, la ciencia, la Nada… solo existen para él como colores para su pincel. El mero hecho de que crea que puede escribir en sus ratos libres solo sirve para reveler qué saben ustedes de escribir….”.  Y también Emerson, testigo de su época, revela lo que pensaba acerca de la escritura promedio de su época y el lugar: “La escritura norteamericana puede escribirse en los ratos libres…escritos unitarios, discursos del Congreso, novelas para el tren…”. El lenguaje de la calle podia ser el punto de partida de Emerson, o la cantera a la que recurría en busca de lenguaje, pero desde el principio apuntaba a otra cosa.

Primero leemos, después escribimos está escrito en forma amena, es un libro que a través del gran conocimiento que tiene Richardson de Emerson, destaca los principales pensamientos e ideas, el proceso de escribir como lo entendía el filósofo, y algunas de las dificultades que encontraba en su trabajo, como por ejemplo el de llevar un diario, donde la falta de propósito y de sistema formaban parte de la intención del filósofo, se mantenía fiel a la primera impresión de una idea, lo que convierte a los diarios de Emerson en registros verdaderos de cada uno de sus días vividos.

Bibliografía: Jorge Luis Borges, Siete Noches, Fondo de Cultura Económica, Biblioteca actual, Buenos Aires,  1987

domingo, 27 de marzo de 2011

El grado cero de la escritura. Y nuevos ensayos críticos-Roland Barthes



El grado cero de la escritura
Y nuevos ensayos críticos
Roland Barthes
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

El grado cero de la escritura, publicado en Francia en 1953, es el primer libro de Roland Barthes, y el germen de una reflexión sobre la literatura y el lenguaje que resulta aún hoy ineludible.
Todas las escrituras presentan un aspecto de cerco que es extraño al lenguaje hablado, dice Barthes. La escritura no es en modo alguno un instrumento de comunicación, no es la vía abierta por donde solo pasaría la intención del lenguaje. Es todo un desorden que se desliza a través de la palabra y le da ese ansioso movimiento que lo mantiene en un estado de eterno aplazamiento.
Por el contrario, la escritura es un lenguaje endurecido que vive sobre sí mismo y de ningún modo está encargado de confiar a su propia duración una sucesión móvil de aproximaciones, sino que, por el contrario, debe imponer, en la unidad y la sombra de sus signos, la imagen de una palabra construida mucho antes de ser inventada.
Lo que opone la escritura a la palabra es el hecho de que la primera siempre parece simbólica, introvertida, vuelta ostensiblemente hacia una pendiente secreta del lenguaje, mientras que la segunda no es más que una duración de signos vacíos cuyo movimiento es lo único significativo, afirma el autor.

Barthes diferencia los distintos tipos de escritura.

El artesanado del estilo produjo una subescritura, derivada de Flaubert, pero adaptada a los designios de la escuela naturalista. La escritura de Maupassant, de Zola y de Daudet, que podría llamarse escritura realista, es una combinación de los signos formales de la literatura (pretérito perfecto simple, estilo indirecto, ritmo escrito) y de los signos no menos formales del realismo (palabras sacadas de los lenguajes populares, malas palabras, terminus dialectales, etc.), de manera tal que ninguna escritura es más artificial que la que pretendió pintar más de cerca la Naturaleza. Sin duda el fracaso no se encuentra sólo en el nivel de la forma, sino también en el de la teoría: existe en la estética naturalista una convención de lo real del mismo modo que existe una fabricación de la escritura. Lo paradójico se halla en que la humillación de los temas no implicó una retracción de la forma. La escritura neutra es un hecho tardío, será inventada mucho después del realismo, por autores como Camus, y menos bajo los efectos de una estética del refugio que por la búsqueda de una escritura finalmente inocente. La escritura realista está muy lejos de ser neutra; por el contrario, está cargada de los signos más espectaculares de su fabricación…”.

En cuanto a los autores considerados sin estilo como Maupassant, Zola, Daudet y sus epígonos, dice Barthes:

“…Practicaron una escritura que fue para ellos refugio y exposición de operaciones artesanales que imaginaban haber arrojado de una estética puramente pasiva. Son conocidas las declaraciones de Maupassant con respecto al trabajo de la forma y todos los procedimientos ingenuos de la Escuela, gracias a los cuales la frase natural se transforma en frase artificial destinada a testimoniar su finalidad puramente literaria, es decir aquí, el trabajo que supone…”.

“…La escuela admira, en la escritura de un Maupassant o de un Daudet, un signo literario finalmente separado de su contenido que pone sin ambigüedad a la Literatura como una categoría sin relación con otros lenguajes y, por ello, instituye una inteligibilidad ideal de las cosas.
Entre un proletariado excluido de toda cultura y una intelligentsia que ya comenzó a cuestionar la Literatura, la clientela media de las escuelas primarias y secundarias, es decir, grosso modo, la pequeña burguesía, encontrará en la escritura artístico-realista – con la que en buena parte se hacen las novelas comerciales – la imagen privilegiada de una Literatura que tiene todos los signos deslumbrantes e inteligibles de su identidad. Aquí la función del escritor no es tanto crear una obra sino entregar una Literatura que se vea desde lejos…”.

El libro incluye además Nuevos ensayos críticos sobre La Rochefoucault, Chautebriand, Proust, Flaubert, Fromentin y Pierre Loti entre otros.

Acerca de Roland Barthes

El Crítico y ensayista francés Roland Barthes nació en Cherburgo en 1915. Sus aportes estuvieron vinculados a la necesidad de una nueva crítica, a la que concebía desprovista de los esquemas rígidos de la que se practicaba en la universidad, pero sobre todo ajena a los factores externos al texto mismo. Es en su ensayo “Sobre Racine” cuando detonará el debate con el mundo académico, del que sale victorioso en “Crítica y verdad”. Ahí sienta su posición al respecto: no el autor ni la obra, sino el texto es el verdadero objeto de la ciencia literaria.

Barthes es una de las figuras intelectuales más importantes que emergieron en Francia en la posguerra, y sus escritos son, todavía hoy, objeto de estudio y discusión. Este crítico y ensayista francés, nacido en noviembre de 1915, desarrolló gran parte de su trabajo en un ambiguo espacio entre la lingüística y la literatura. Entre sus libros, obtuvieron gran reconocimiento sus estudios semiológicos sobre la imagen.
En 1977 fue designado titular de la cátedra de Semiología Literaria del Collège de France, que fue creada especialmente para él por consejo de Michel Foucault.
En su Lección inaugural, publicada por Siglo XXI Editores, Barthes se definió a sí mismo como “un sujeto incierto”: demasiado literario para los lingüistas, que siempre lo consideraron un intruso; demasiado lingüista para los críticos literarios, que pocas veces llegaron a entenderlo. Quizá sea este rasgo el que lo ha convertido en uno de los pensadores y teóricos más influyentes en su campo. Murió en 1980.

domingo, 20 de marzo de 2011

Los límites de la cultura - Alejandro Grimson



Los límites de la cultura
Alejandro Grimson
Crítica de las teorías de la identidad
Siglo Veintiuno editores

(Buenos Aires)

Alejandro Grimson indaga en este libro los desafíos de la realidad intercultural en que vivimos, para pensar posibles horizontes de imaginación social y política. Con clara vocación crítica, dispara contra las perspectivas que han enaltecido la diversidad ignorando deliberadamente los poderes en juego y las desigualdades sobre las que muchas veces están fundadas las diferencias. Por ello, en estas páginas se trata del fin de los “fines” anunciados, se postula una reconstrucción del constructivismo y se reponen los sentidos políticos del invencionismo banalizador.
Atento a la heterogeneidad de las socieades actuales, a los debates políticos y culturales de las últimas décadas, y a los procesos desencadenados por los movimientos sociales, Grimson subraya la necesidad de cambiar las matrices teóricas. Al proponer nuevas miradas sobre la alteridad, la xenofobia, el racismo o los fundamentalismos contemporáneos, redefine una teoría dela cultura. La potencia política de su argumento radica en que apuntala la búsqueda de nuevos acuerdos que impliquen una vida en común y un horizonte socialmente igualitario.
Uno de los temas del libro es el de las fronteras. Para eso el autor se pregunta ¿cuáles son las fronteras de América Latina? ¿cómo se narran  las fronteras latinoamericanas?
Alejandro Grimson explora en la literatura de Borges, “El etnógrafo” e “Historia del guerrero y la cautiva” para adentrarse en la pregunta acerca de dónde está la frontera  entre los indios y cuál es la contingencia de los límites y la posibilidad de atravesarlos. También en el cuento “El Congreso” de Borges, el autor se pregunta ¿cuál es la frontera? ¿cómo representar la diversidad humana?.
Acerca de las fronteras latinoamericanas el autor se pregunta: ¿son las fronteras entre los Estados, entre las naciones o entre las culturas? ¿Son fronteras de la desigualdad, de la diferencia o de la diversidad? ¿Fronteras de clase, de género o de etnicidad? ¿Fronteras de las instituciones y la represión, o de la poesía y de la imaginación? Se trata de disyuntivas tan especulares como las borgeanas, dice. Luego afirma: “Y no hay frontera ni vínculo intercultural , que pueda ser paradigma de todas las fronteras. Cada zona de contacto, cada límite, condena potencialmente todos los límites de modo único.
En síntesis, este libro es una buena propuesta para investigar y debatir.

Acerca del autor:

Alejandro Grimson


Es doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia. Realizó estudios de comunicación en la Universidad de Buenos Aires, y desde entonces ha investigado procesos migratorios, zonas de frontera, movimientos sociales, culturas políticas, identidades e interculturalidad. Su primer libro, Relatos de la diferencia y la igualdad, ganó el premio FELALACS a la mejor tesis en comunicación de América Latina. Después de publicar La nación en sus límites, Interculturalidad y comunicación y compilaciones como La cultura e las crisis latinoamericanas, obtuvo el Premio Bernardo Houssey otorgado por el Estado argentino. Ha dictado conferencias y cursos en numerosas universidades del país y del extranjero. Actualmente, es investigador del CONICET decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín.


Desalmadas - María Martoccia





Desalmadas
María Martoccia
Editorial La Bestia Equilátera

(Buenos Aires)

Desalmadas es una novela que transcurre en un paisaje serrano. La autora se adentra en los vericuetos de las vidas de los personajes. Los hechos transcurren lentamente acorde al paisaje y al modo de vida. La morosidad del relato se detiene en los detalles de la vida cotidiana. Dos mujeres han emprendido el camino a la sierra con otra a cuestas, en busca de una herencia que las salve de la penuria económica. Quieren pasar los últimos años con un buen pasar. Sin embargo, en la sierra no todo es tan fácil. Quien crea eso puede verse sorprendido con los acontecimientos, como les ocurre a estos personajes.
María Martoccia (Buenos Aires, 1957) estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Viajó por el norte de África y vivió en Yemen antes de que estallara la guerra.
Publicó Caravana (1996), el libro de semblanzas Cuerpos frágiles, mujeres prodigiosas (2002) en coautoría con Javiera Gutiérrez. Y Sierra Padre (2006). Actualmente vive en las sierras de la Provincia de Córdoba. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

La tragedia según el discurso. Así se siente Cromañón - Andrea Estrada



La tragedia según el discurso
Así se siente Cromañón
Evidencialidad y formas de percepción
de la enunciación personal
Andrea Estrada
Editorial Prometeo Libros

(Buenos Aires)

La noche del 30 de diciembre de 2004  el local República de Cromañón ubicado en el barrio de Once, de la ciudad de Buenos Aires, se incendió a partir de una bengala (o un tres-tiros) lanzada por un grupo de fans del grupo de rock Callejeros, provocando el incendio del techo del local, que al tener las puertas cerradas con candados, se convirtió en una trampa oscura y mortal en la que murieron asfixiadas 194 personas, en su mayoría jóvenes y adolescentes. El número de víctimas ha variado de 178 muertos (2 de enero de 2005) a 193 (3 de junio de 2005) (Cambra, 2008) y, en la actualidad asciende a 194. *
Del análisis de una carta, de testimonios de sobrevivientes y de padres, y de documentos judiciales surge que los locutores de Cromañón no pueden presentarse como sujetos enteramente racionales, puesto que en el recorrido de la manifestación discursiva, se transforman en sujetos que, además de percibir los datos que les llegan desde el exterior, se emocionan y padecen como consecuencia de lo que han percibido. En otras palabras, los locutores de esta tragedia encuentran obligatoriamente una fase de sensibilización pasional con la cual desvían la racionalidad de su discurso hacia un nuevo modo de enunciación apasionada. Pero tal como demuestra esta obra, dicho desvío nunca es inocente.
Andrea Estrada intenta desentrañar en este trabajo el modo en que los documentos y testimonios de Cromañón conforman un discurso cuya garantía de veracidad se basa, no solamente en lo que un testigo ocular efectivamente pudo percibir, sino también en lo que un “yo” pasional inevitablemente debió sufrir.
La autora, doctora en lingüística dice: “…La decisión de trabajar con los testimonios de la tragedia de Cromañón obedece, en primer lugar, a un compromiso con un tema de profundo impacto social y personal, pero además, tal como señalé antes, surge de mi interés como lingüista en analizar, no sin ciertas limitaciones afectivas, el componente pasional de la enunciación presente en los testimonios. Porque a pesar de que todos los discursos, desde los más objetivos, como el académico, hasta los más subjetivos, como el poético, son en alguna medida “pasionales”, no hay duda que el de los sobrevivientes y los familiares de las víctimas de Cromañón es, entre todos, el más extremo, el más desgarrador y el más profundamente pathémico.
En el discurso de Cromañón, los testimonios analizados se presentan como un relato objetivo de un "yo" sustentado en un “yo vi”, en un “yo estuve allí”, pero que se apoyan, a su vez, en la subjetividad de un “yo padecí” (Amossy, 1999 y 2007; Corneasen, 2007); porque en el caso de los testimonios de Cromañón, a diferencia de otro tipo de testimonios, las figuras del testigo y de la víctima coinciden, es decir, que al igual que los recursos analizados llamados evidenciales directos, estos testimonios codifican simultáneamente el ver y el padecer.
De la totalidad de discursos que conforman el corpus de Cromañón, he acotado el análisis a una carta de lectores, a algunos testimonios de los sobrevivientes y a ciertos documentos de las llamadas “narrativas judiciales”, cuyo desarrollo ocupa sendos capítulos de este trabajo…”.

*datos publicados en el libro (2010)

¿Por qué son tan lindos los caballos? - Julieta Correa

      ¿Por qué son tan lindos los caballos? Julieta Correa Editorial Rosa Iceberg Buenos Aires, diciembre de 2024,  224 páginas ...